No veré el debate
25.02.08 @ 14:02:30. Archivado en Españas
Es muy deplorable que se mantenga y fomente la opinión de que el debate televisado entre Zapatero y Rajoy de esta noche será definitivo para ganar las elecciones. De tanto decirlo los medios, el nocivo virus se instala en la cabeza de los ciudadanos y muchos terminarán votando al que le caiga mejor de los dos, el que le haga más gracia esta noche, el que conecte con sus apetitos, bilis y frustraciones de forma más gratificante.
Horroroso. Lo que habría que mantener es que un debate televisivo no debe ser jamás definitivo para votar en unas eleccciones presidenciales, y que si es interesante, curioso o divertido ver a los dos candidatos cara a cara, no hay que olvidar que un mal día lo tiene cualquiera, que la telegenia no refleja ni la honradez ni la inteligencia, y que lo verdaderamente importante es la propuesta electoral del PSOE y del PP, las razones de la misma, y sus costes para el ciudadano tanto materiales como morales.
En este sentido, el otro nefasto virus que los medios difunden masivamente es que hay que votar como sea, que si no se puede votar por alguien, hay que votar contra alguien. El voto útil, el voto testimonial, el voto de castigo, el voto del cambio, el voto cabreado, el voto cautivo, el voto con la nariz tapada, y el voto con las gafas de sol, son malo votos. No sirven y no deben fomentarse. El que no tengo claro por quién votar debe no votar, abstenerse con toda tranquilidad, o votar en blanco si le parece oportuno.
Esta persecución a palos y con zanahorias al que ha decidido abstenerse, y al que se lo está pensando, y al que no vaya finalmente a votar, es lo primero de todo antidemocrática. La actual democracia española -como otras por ahí fuera, como muchas o como todas, según le parezca- ha llegado a unos niveles de insatisfacción, paralización, inexistencia y degeneración que es normal que haya personas que se abstengan de dar un voto cada cuatro años que no sirve absolutamente para nada, que no está representado directamente ni en el Congreso ni en el Senado, que no tiene sistemas de control por el ciudadano que lo ha emitido, y que es robado por los partidos políticos para usarlo como les parece.
Así que basta ya de chantajes emocionales y de campañas subliminares. Prefiero que los partidos me expliquen claramente sus programas por escrito. Que respondan a mis dudas claramente a través de internet. Y que no me vendan el 'reality' de esta noche, fomentando bajas pasiones y peores instintos. No voy a ver ese debate porque me importa tres puñetas. Y lo más seguro es que no vote. Y a mucha honra.
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José Catalán Deus
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