El castigo del 11-S
12.02.08 @ 10:39:25. Archivado en ¿La Cuarta Guerra Mundial?
Estados Unidos ha necesitado más de seis años para disponerse a representar ante el mundo su represalia por el 11-S. Inmolados los terroristas suicidas, imposibles de capturar Osama bin Laden y Al Zawahiri, la justicia golpeará implacable a los intermediarios entre ordenantes y ejecutores. Son seis los más altos responsables de Al Qaeda que se ha conseguido apresar vivos, y con ellos se iniciarán los juicios militares por los que EEUU demostrará al mundo que atacar al corazón del imperio no puede jamás salir gratis. Quedan unos 375 acusados más.
Ha pasado un año desde que comenzaran las audiencias de 14 presuntos miembros de Al Qaeda 'de alto nivel' transferidos en septiembre de 2006 a la cárcel de Bahía de Guantánamo desde prisiones secretas, para determinar ante un tribunal de apelación si los detenidos son combatientes enemigos.
Se pensaba que comenzarían a ser juzgados por tribunales militares el pasado verano. En el quinto aniversario del 11-S, en la sala Este de la Casa Blanca, reservada a las ocasiones solemnes, un George W. Bush emocionado anunció que los cerebros del 11-S ya no estaban en cárceles secretas sino en Guantánamo.
El principal acusado es Khalid Sheik Mohammed (alias KSM), jefe de operaciones de Al Qaeda en aquel tiempo, que ha reconocido ser el organizador de los atentados. Los otros cinco detenidos están acusados de ser coordinadores e intermediarios en la preparación de los atentados. Uno de ellos es Mohammed Al Qahtani, el que iba a ser el piloto número 20 de los aviones secuestrados y después estrellados. Los otros son Ramzi bin Al Shibh, principal intermediario entre los ejecutores del plan y los líderes de Al Qaeda; Ali Abdel Aziz Ali, Mustafa Ahmed Al Hawsawi y Walid bin Attash.
KSM y Binalshibh, como también se escriben sus apellidos, fueron capturados en Paquistán en 2003 después de conceder una entrevista en la que confirmaban su papel en los atentados. De los otros cuatro, poco, muy poco se sabe de su participación en los hechos juzgados.
No están incluidos, contra lo que se había previsto, ni Abu Zubaida ni Riduan Isamuddin, conocido como Hambali, presunto respon sablevarios ataques mortales en Indonesia antes de su captura en el 2003 en Tailandia.
KSM, de nacionalidad paquistaní, reconoció haber planeado todo lo relacionado con los ataques, pero su confesión puede resultar problemática si se utiliza como prueba, ya que la CIA ha admitido haberle sometido al waterboarding, la técnica de interrogatorio consistente en introducir en agua la cabeza del detenido para simular el ahogamiento, lo cual está considerado un método de tortura.
Mohammed también reconoció que era el responsable de los ataques sobre el World Trade Center de 1993, la explosión de una discoteca en Bali y un intento de derribar dos aviones estadounidenses utilizando 'zapatos-bomba'. También confesó haber participado en el decapitamiento del periodista estadounidense Daniel Pearl.
Se trata del primer juicio, varias veces aplazado, contra alguno de los cientos de prisioneros que han pasado por la polémica cárcel instalada por EE UU en la base cubana de Guantanamo para los 'combatientes enemigos' relacionados con Al Qaeda. En Guantánamo hay unos 380 extranjeros encarcelados. Según el sistema creado especialmente, los fiscales militares pueden pedir la pena de muerte al presentar los cargos y esta primera fase del proceso va a tener lugar esta semana. La encargada de estudiar estas peticiones, Susan J. Crawford, una ex jueza militar, tiene la autoridad de aceptar o rechazar la petición de los fiscales.
En caso de que se acepten los cargos, estos serán leídos a los detenidos en un plazo de 30 días y podrán presentar sus alegatos. En un plazo de otros 90 días, se establecerá el tribunal militar. “Vamos a darles derechos que son virtualmente idénticos a los que se dan a nuestros militares”, declaró un portavoz.
Han sido seis años de una nueva y diferente guerra mundial: a finales del siglo pasado terminó la guerra fría, esa tercera guerra mundial que duró cuatro décadas con episodios tan sonados como Corea, Vietnam o Angola. El muro de Berlín cayó en 1989. La cuarta guerra mundial fue declarada en el verano de 1996, pero Occidente no tomó conciencia hasta el 11 de septiembre de 2001.
Cien millones de Mohamed Atta: Libramos una guerra que es mucho peor que el Nazismo y que nada contra lo que hayamos luchado antes porque ni siquiera los Nazis animaban a sus hijos a adosar bombas a sus cuerpos y después celebraban sus muertes, igual que las muertes de sus víctimas. Calculando por lo bajo, puede que haya cien millones de musulmanes capaces de eso y más. "Por qué odian: una superviviente del terror islámico advierte a América", es un libro firmado por Brigitte Gabriel que mantiene esta tesis. Opina que Occidente no se da cuenta de la amenaza.
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José Catalán Deus
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