El nuevo Superior General de la Compañía de Jesús, Adolfo Nicolás, en su primera homilía, -corta, improvisada y en italiano-, defraudó las expectativas, al menos las mías. No hubo sólida declaración de principios ni comprometida visión de la situación general: tan sólo algunas anécdotas muy celebradas, una mención laudatoria al Papa, y únicamente una señal.
Comentando a Isaías profetizando un mensaje de salvación «a todas las naciones», el nuevo Prepósito General señaló que hoy ese concepto no debe tomarse en sentido geográfico: «este mensaje de salvación universal no puede reducirse a naciones geográficas porque hay otras comunidades no geográficas que son para nosotros las nuevas naciones: los pobres, los materializados, los marginados, los disminuidos y los excluidos de la globalización», a quienes en su opinión debe orientarse el servicio de la Compañía de Jesús.
¿Sería sólo un recurso formal, ese socorrido acordarse de los pobrecitos pobres que tanto gusta al personal, antes de pasar página? ¿O quiere decir Nicolás que hay que abandonar las universidades, el trabajo entre las élites intelectuales? Si es así, nos parece un error. Cada parte de esa enorme corriente que es la iglesia católica tiene, como se dice ahora, su carisma, su papel, su especialidad. Y no es baladí, sino todo lo contrario, trabajar en lo que Teillard de Chardin llamaba la noosfera. ¿Por qué avergonzarse, por qué abandonar? Al contrario, es más necesario que nunca y puede ser que sea más fácil trabajar en la asistencia de los sin techo que en la problemática de la fecundación 'in vitro'.
Lo que hay que recordar a los jesuitas es que no por trabajar con el ordenador pueden olvidar la teoría de los medios y los fines, y los votos contraidos, uno de los cuales es efectivamente el de pobreza, no teórica, sino real. Además deben realizar la política de promoción social más ambiciosa y generosa posible en sus centros de estudio.
Pero lo de 'los excluidos de la globalización' suena a cliché, suena a guiño a los medios, suena a recurso fácil. Espero equivocarme.
Hoy la Congregación General comienza la fase “post-electionem.” El día comienza en la terraza de la curia, con la foto oficial de los congregados con el Padre General. Ya en el aula se procede a la aclaración de todas las cuestiones prácticas relevantes de esta nueva fase, que se centrará en la discusión de los temas clave para la misión de la Compañía. Por la tarde comienzan los trabajos por grupos de asistencia, preparando las elecciones del nuevo secretario de la Congregación y sus dos socios, que tendrán lugar mañana.
PROVINCIA DE CASTILLA
No se ha publicado el texto completo de la homilía. Éste es el resumen difundido en el sitio de la Peovincia de Castilla de la Compañía:
'"Hoy quiero ser un simple cristiano más," comenzó diciendo, "y voy a comentar las lecturas de la Eucaristía." Desarmados quienes esperaban un discurso programático del nuevo General, el Padre Adolfo Nicolás desgranó una preciosa homilía tan honda como concreta. Con poderosas imágenes e historias de su propia experiencia se centró en el profeta Isaías para hablar de la centralidad del servicio como lo que "place" a Dios. "En esto me gusta más el italiano "piace" a la traducción española: "Tú eres mi Siervo, de quien estoy orgulloso (Is 49,3)."
El Padre Adolfo Nicolás remarcó el lema Ignaciano "en todo amar y servir" y la centralidad del Dios-Amor siguiendo el énfasis de Benedicto XVI. Servicio y Amor que no puede dejar de lado a los más pobres, y a todos aquellos marginados de los procesos globales que están transformando el mundo. El nuevo General contó entonces una historia de una mujer filipina como ejemplo del poder transformador del simple acompañar y servir desde nuestra fe a quien no tiene nada.
En su comentario al evangelio de Juan, sobre el testimonio de Juan el Bautista acerca de Jesús, el Padre Nicolás enfatizó la mision que la Iglesia, y en ella la Compañía de Jesús, tiene de predicar al Señor en todas las naciones. El Padre General hizo una llamada a estar atentos a este mensaje de salvación, que también hoy, con sus nuevos tonos y características, ha de ser transmitido a todas las naciones.'
EL EMBAJADOR, PRESENTE
El embajador de España cerca de la Santa Sede, Francisco Vázquez, asistió en primera fila a una ceremonia caracterizada por el esplendor litúrgico y por la emoción. Impresionaba ver a casi medio millar de sacerdotes revestidos de ornamentos blancos que rezaban con intensidad, cantaban con tono vibrante en cuatro o cinco idiomas, y disfrutaban a todas luces esta primera intervención pública de su nuevo Padre General.
En una misa a la que acudieron más de un millar de personas, con gran expectación popular frente a la misma, y en la que estaban presentes tres cardenales de la Compañía, el español Urbano Navarrete, Roberto Tucci y Tomas Spidlik, fue recibido con un caluroso aplauso el holandés Peter Hans Kolvenbach, que llegado a los 80 años decidió renunciar tras estar 25 años al frente de la Compañía de Jesús.
El primer acto de Nicolás como Superior fue el visitar las habitaciones donde el fundador, San Ignacio de Loyola, vivió largo tiempo, escribió las Constituciones y murió. Después de unos minutos de oración, el diácono leyó un pasaje del evangelio de San Mateo (capítulo 23, versos 8-12) y el más anciano de los electores ofreció al sucesor de Ignacio un breve comentario de las virtudes y cualidades que el santo esperaba encontrar en el Superior General tal como consta en la parte IX de las Constituciones.
Antes de oficiar la ceremonia, Nicolás se acercó al altar de San Ignacio, donde la lámpara votiva encendida el primer día de la Congregación continúa ardiendo, y se detuvo ante las reliquias de San Ignacio que se guardan en un cofre bajo el altar.
Nicolás, nacido en el pueblo de Villamuriel en Palencia (España) el 29 de abril de 1936, vive en Asia desde hace más de 40 años y desde 2005 fue ascendido a Superior de los Provinciales de Asia y Oceanía. Era uno de los pocos asistentes a la Congregación que no había sido elegido desde la base. No se ha filtrado ningún dato de momento de quienes recibieron apoyos además de él y cuántos, en las dos votaciones que se celebraron.
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Además si alguien se siente llamado a insertarse en un barrio y sufrir la suerte de sus habitantes abandonando sus laboratorios y sus cátedras pues no me parece una decisión que se realiza por la mañana al levantarse. Discernir es una osadía porque implica dejarse guiar por el Espíritu que nos coloca donde Él quiere, aun a Contracorriente. Me da pena que se tome la realidad de los empobrecidos-invisibilizados como tema meramente de moda al cual hay que abandonar porque hay otros en boga.
Ese es el problema de muchos que dividen la fe de la vida. ¿Quien dice que por los pobres hay que abandonar las universidades, así sin más? Hoy por hoy desde las universidades que dirijen los compañeros de Jesús se ayuda a mirar a estas naciones "de excluidos de la globalización" que son tan reales como invisibilizados... Cuando un centro educativo con talante cristiano Jesuita no tiene ese objeto entonces, así sin más, se tiene que entrar en dicernimiento para su renovación o cierre.
Miércoles, 30 de mayo
Universidad Pontificia Comillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo