Después de cuatro días 'dedicados a la oración, la reflexión y el intercambio de información', los 217 electores de la Congregación General 35 están prontos para elegir al nuevo Superior General en la mañana del 19 de enero. La jornada comienza con la Misa del Espíritu Santo a las 08:00 en la iglesia del Espíritu Santo que está a unos metros de la Curia. A las 9:30 los electores entran el aula, recitan el Veni Creator Spiritus, escuchan una exhortación del Padre Jacques Gellard, Asistente ad providentiam, y continúan en oración personal hasta completar la hora.
A continuación, como prescribe la Formula, cada elector escribe en la papeleta que ha recibido el nombre del que ha elegido como Superior General de la Compañía. Cuando han terminado de rellenar la papeleta, el Padre Peter-Hans Kolvenbach, junto con el Secretario de la Congregación (P. O. Torres) y el Asistente (P. I. Echarte), hacen el juramento de cumplir fielmente el encargo que han recibido de recoger los votos y hacer público el resultado. El escrutinio de los votos comienza. En el momento en que alguno recibe la mayoría de los sufragios (109 votos) queda elegido. Pero el escrutinio continúa hasta contar todos los votos. Inmediatamente se comunica al Santo Padre el nombre del que ha sido elegido.
El Padre Kolvenbach lee en Latin el Decreto de elección: Ego, Peter-Hans Kolvenbach, S.J. auctoritate Sedis Apostolicae et universae Societatis, Reverendum Patrem N…declaro electum in Praepositum Generalem Societatis Jesus, in nomine Patris et Filii et Spiritus Sanctus. (“Yo, Peter-Hans Kolvenbach, con la autoridad de la Sede Apostólica y de toda la Compañía de Jesús, declaro que el P. N ha sido elegido Prepósito General de la Compañía de Jesús, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”). Después de la lectura del decreto, el General se vuelve al crucifijo situado en el centro del aula y hace la profesión de fe: 'Yo N…creo firmemente todas y cada una de las verdades que contiene el Símbolo de la fe'. Y recita el credo.
El decreto tiene que estar escrito a mano por el Secretario de la Congregación y firmado por el Padre Kolvenbach. A continuación todos los electores, uno por uno, comenzando por el Padre Kolvenbach, el Secretario de la Congregación y su Asistente, se acercan a saludar al nuevo General. Cuando los miembros de la Congregación han terminado, se abren las puertas del aula y entra la comunidad de la Curia a presentar sus respetos al Padre General. Todos juntos se encaminan a la capilla para una breve oración de acción de gracias.
MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS
El día siguiente a la elección (domingo 20 de enero) a las 16:00 se tendrá una Misa concelebrada en la Iglesia del Gesù. Unos minutos antes de dar comienzo a la Misa el Padre General, acompañado de cuatro electores y un diácono, entra en las habitaciones donde San Ignacio vivió largo tiempo, escribió las Constituciones y murió. Después de unos minutos de oración, el diácono lee un pasaje del evangelio de San Mateo (capítulo 23, versos 8-12): 'Vosotros no os hagáis llamar maestros porque uno solo es vuestro maestro mientras que todos vosotros sois hermanos …El mayor de vosotros que sea vuestro servidor'.
El más anciano de los electores ofrece al 29º sucesor de San Ignacio un breve comentario de las virtudes y cualidades que el Padre Ignacio esperaba encontrar en el Superior General tal como consta en la parte IX de las Constituciones. Las palabras de Ignacio evocadas en el mismo sitio donde las escribió tienen un significado especial para el nuevo Superior General.
Terminada esta breve ceremonia el Padre General y sus acompañantes se dirigen en procesión a la Iglesia para comenzar la Eucaristía. Al final de la Misa, el Padre General se dirige al altar de San Ignacio, donde la lámpara votiva encendida el primer día de la Congregación continúa ardiendo, y venera las reliquias de San Ignacio que se guardan en un cofre bajo el altar.
TEXTOS LITÚRGICOS
Las oraciones compuestas expresamente para la Misa del Espíritu Santo (el día de la elección) son éstas:
Collecta: DIOS, Creador y Señor, guía y confirma, con suma Sabiduría y bondad, esta mínima Compañía, que te dignaste crear: ilumina, te rogamos, con la claridad de tu Espíritu, a los que deberán elegir un Prepósito General que nos guíe en este camino que conduce a ti, y conserve en la unidad y en la caridad este cuerpo apostólico que has llamado a tu servicio, bajo el estandarte de la cruz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es Dios, y vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. AMEN
Oración sobre las ofrendas: Acoge, Padre, estos dones que la Iglesia te ofrece con alegría por medio del sacrificio eucarístico; y por estos misterios que celebramos con fe danos al que, en tu Providencia, has designado como Prepósito General de nuestra Compañía. Por Jesucristo nuestro Señor.
Después de la comunión: Padre, que nos has confortado con este sacramento de salvación, concédenos un Prepósito General según tu corazón, que, mediante el testimonio de su vida, nos aliente a buscar solamente tu voluntad y tu mayor gloria. Por Cristo nuestro Señor.
La página web de la Congregación ofrece un espacio para quienes quieran unirse a la oración diaria de los miembros de la Congregación General.
HASTA AQUÍ
El 15, después de la oración, el presidente hizo una exhortación sobre la elección y tres electores de la Congregación que eligió a Kolvenbach transmitieron su experiencia. A continuación se celebraron Eucaristías por grupos lingüísticos. La misa española le tocó a la Provincia de Castilla y la presidió su Provincial. Después siguieron tiempos de oración, discernimiento y “murmuratio” o información.
Durante los días siguientes la jornada comienza con la Eucaristía por grupos lingüísticos (la del 17 en español fue presidida por el Provincial de la Bética) y el resto del tiempo se dedica a la oración personal, al discernimiento o a la búsqueda personal de información sobre sujetos.
No se puede hacer campaña ni dar una información que no haya sido solicitada. Si alguien incurriera en “ambición”, se había constituido una comisión “de ambitu” para que actúe en esa situación hipotética, en la que Elías Royón participa por la Asistencia de Europa Meridional. Durante este tiempo ha estado expuesto el Santísimo en la capilla de la Curia. Para facilitar la convergencia y permanencia de todos los electores en la curia, dado que viven dispersos en Roma: la Curia ha facilitado bocadillos y una fruta para el almuerzo, a fin de que puedan estar allí todo el día.
'No hay candidaturas ni nadie promueve ningún candidato, pero cuando un grupo de personas en sintonía con el Espíritu y sana intención se ponen a buscar desapasionadamente el mejor candidato, experimentan cómo éste va surgiendo de la penumbra del primer día. Sólo con información personal confidencial, oración y discernimiento', explica un participante.
CARTA DEL PAPA
Hoy se ha conocido la carta que el pasado 10 de enero envió Benedicto XVI al padre Peter-Hans Kolvenbach, S.I., hasta ahora prepósito general de la Compañía de Jesús.
'En ocasión de la 35ª Congregación General de la Compañía de Jesús, es mi vivo deseo hacer llegar a Usted y a cuantos toman parte en la Asamblea el más cordial saludo, unido a la seguridad de mi afecto y de mi constante cercanía espiritual. Sé lo importante que es para la vida de la Compañía el acontecimiento que se está celebrando, sé también que, por ello, ha sido preparado con gran cuidado. Se trata de una ocasión providencial para imprimir a la Compañía de Jesús aquel renovado impulso ascético y apostólico que es deseado por todos, para que los Jesuitas puedan llevar a cabo plenamente su misión y afrontar los desafíos del mundo moderno con aquella fidelidad a Cristo y a la Iglesia que distinguió la acción profética de San Ignacio de Loyola y de sus primeros compañeros.
'El Apóstol escribe a los fieles de Tesalónica que les ha anunciado el evangelio de Dios, «animándoos y conjurándoos - precisa él - a comportaros de manera digna de aquel Dios que os llama a su reino y a su gloria» (1 Ts 2,12), y añade: «Precisamente por esto también nosotros damos gracias a Dios continuamente porque, habiendo recibido de nosotros la palabra divina de la predicación, la habéis acogido no como palabra de hombres, sino cual es en verdad, como palabra de Dios, que actúa en vosotros que creéis» (1 Ts 2,13). La palabra de Dios, por tanto, primeramente es «recibida», es decir escuchada, después, penetrando hasta el corazón, es «acogida» y quien la recibe reconoce que Dios habla por medio de su enviado: de este modo la palabra actúa en los creyentes. Como entonces, también hoy la evangelización exige total y fiel adhesión a la palabra de Dios: adhesión, ante todo, a Cristo, y escucha atenta de su Espíritu que guía a la Iglesia, dócil obediencia a los Pastores que Dios ha puesto para guiar a su pueblo y prudente y franco diálogo con las instancias sociales, culturales y religiosas de nuestro tiempo. Todo esto presupone, como es sabido, una íntima comunión con Aquél que nos llama a ser sus amigos y discípulos, una unidad de vida y de acción que se alimenta de su palabra, de contemplación y oración, de separación de la mentalidad del mundo y de incesante conversión a su amor para que sea Él, Cristo, quien viva y actúe en cada uno de nosotros. Está aquí el secreto del auténtico éxito del empeño apostólico y misionero de todo cristiano, y aún más de cuantos son llamados a un servicio más directo del Evangelio.
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'Tal convicción está ciertamente bien presente en cuantos toman parte en la Congregación General, y siento la urgencia de reconocer el gran trabajo ya realizado por la comisión preparatoria que a lo largo del año 2007 ha examinado los postulados llegados de las Provincias y ha indicado los temas a afrontar. Querría expresar mi agradecimiento en primer lugar a Usted, querido y venerado Padre Prepósito General, que desde 1983 está guiando de modo iluminado, sabio y prudente la Compañía de Jesús, tratando por todos los modos de mantenerla en el cauce del carisma ignaciano. Usted, por razones objetivas, ha pedido varias veces ser exonerado de su cargo, asumido con gran sentido de responsabilidad en un momento no fácil de la historia de la Orden. Le expreso el más vivo agradecimiento por el servicio prestado a la Compañía y, más en general, a la Iglesia. Mi sentimiento de gratitud se extiende a sus más directos colaboradores, a los participantes en la Congregación General y a todos los Jesuitas esparcidos por todas las partes del Planeta. A todos y a cada uno llegue el saludo del Sucesor de Pedro, que sigue con afecto y estima el múltiple y apreciado trabajo apostólico de los Jesuitas, y alienta a todos en el camino abierto por el santo Fundador y recorrido por grupos innumerables de hermanos dedicados a la causa de Cristo, muchos de los cuales han sido inscritos por la Iglesia en el catálogo de los beatos y de los santos. Que ellos protejan y sostengan a la Compañía de Jesús en la misión que desarrolla en esta nuestra época, marcada por numerosos y complejos desafíos culturales y religiosos, difíciles.
'Y precisamente a este propósito, ¿cómo no reconocer la valiosa contribución que la Compañía ofrece a la acción de la Iglesia en varios campos y de muchas maneras? ¡Contribución verdaderamente grande y benemérita, que sólo el Señor podrá recompensar debidamente! Como mis venerados Predecesores, los Siervos de Dios Pablo VI y Juan Pablo II, también yo aprovecho la oportunidad de la Congregación General para poner de relieve tal aportación y, al mismo tiempo, para ofrecer a vuestra reflexión algunas consideraciones, que os sirvan de aliento y estímulo para realizar cada vez mejor el ideal de la Compañía, en plena fidelidad al Magisterio de la Iglesia, tal como se describe en la siguiente expresión que os es bien familiar: «Militar para Dios bajo la bandera de la cruz y servir sólo al Señor y a la Iglesia su esposa, bajo el Romano Pontífice, Vicario de Cristo en la tierra» (Litt. Ap. Exposcit debitum, 21 julio 1550). Se trata de una «peculiar» fidelidad, sancionada también, para no pocos de vosotros, por un voto de obediencia inmediata al Sucesor de Pedro «perinde ac cadaver». De esta vuestra fidelidad, que constituye la señal distintiva de la Orden, la Iglesia tiene aún mayor necesidad hoy, en una época en que se advierte la urgencia de transmitir, de manera integral, a nuestros contemporáneos, distraídos por tantas voces discordantes, el único e inmutado mensaje de salvación que es el Evangelio, «no como palabra de hombres, sino cual es en verdad, como palabra de Dios», che opera en los que creen.
'Para que esto suceda es indispensable, como ya recordaba el amado Juan Pablo II a los participantes en la 34ª Congregación General, que la vida de los miembros de la Compañía de Jesús, como también su investigación doctrinal, estén siempre animadas de un verdadero espíritu de fe y comunión en «dócil sintonía con las indicaciones del Magisterio» (Insegnamenti, vol. I, pp. 25-32). Deseo vivamente que la presente Congregación General reafirme con claridad el auténtico carisma del Fundador, para alentar a todos los Jesuitas a promover la verdadera y sana doctrina católica. Como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, he podido apreciar la valiosa colaboración de Consultores y expertos Jesuitas, que, en plena fidelidad a su carisma, han contribuido de manera considerable a la fiel promoción y recepción del Magisterio. No es éste ciertamente un empeño fácil, especialmente cuando se está llamado a anunciar el Evangelio en contextos sociales y culturales muy diversos y hay que confrontarse con mentalidades diferentes. Aprecio, por tanto, sinceramente tal esfuerzo realizado al servicio de Cristo, esfuerzo que es fructuoso para el verdadero bien de las almas en la medida en que uno se deja guiar por el Espíritu Santo, y permanece dócil a las enseñanzas del Magisterio, refiriéndose a los principios clave de la vocación eclesial del teólogo expuestos en la Instrucción Donum veritatis.
'La obra evangelizadora de la Iglesia cuenta, por tanto, mucho con la responsabilidad formativa que la Compañía tiene en el campo de la teología, de la espiritualidad y de la misión. Y, precisamente, para ofrecer a toda la Compañía de Jesús una clara orientación que la sostenga en una dedicación apostólica fiel y generosa, podría resultar muy útil que la Congregación General reafirme, en el espíritu de San Ignacio, la propia adhesión total a la doctrina católica, en particular sobre puntos neurálgicos hoy fuertemente atacados por la cultura secular, como, por ejemplo, la relación entre Cristo y las religiones, algunos aspectos de la teología de la liberación y varios puntos de la moral sexual, sobre todo en lo que se refiere a la indisolubilidad del matrimonio y a la pastoral de las personas homosexuales.
'Reverendo y querido Padre, estoy persuadido que la Compañía advierte la importancia histórica de esta Congregación General y, guiada por el Espíritu Santo, quiere una vez más, como decía el amado Juan Pablo II en enero de 1995, reafirmar, «sin equívocos y sin dudas, su específico camino hacia Dios, como lo trazó San Ignacio en la Formula Instituti: la fidelidad amorosa a vuestro carisma será fuente segura de renovada fecundidad» (Insegnamenti, vol. XVIII/1, 1995, p. 26). Resultan además muy actuales las palabras que mi venerado Predecesor Pablo VI os dirigió en otra ocasión análoga: «Todos debemos velar para que la adaptación necesaria no se realice con detrimento de la identidad fundamental, de la esencialidad de la figura del jesuita, como se describe en la Formula Instituti, como la historia y la espiritualidad de la Orden la proponen y como la interpretación auténtica de las necesidades mismas de los tiempos parece reclamar hoy. Aquella imagen no deber ser alterada, no debe ser desfigurada» (Insegnamenti, vol. XII, 1974, pp. 1181-1182).
'La continuidad de las enseñanzas de los Sucesores de Pedro es prueba de la gran atención y cuidado que ellos mostraron respecto de los Jesuitas, su estima por vosotros y el deseo de poder contar siempre con la aportación preciosa de la Compañía para la vida de la Iglesia y para la evangelización del mundo. Confío la Congregación General a la intercesión del santo Fundador y de los santos de la Orden, a la materna protección de María, para que todo hijo espiritual de San Ignacio pueda tener ante los ojos «primero a Dios, y luego el modo de ser de este su instituto» (Formula Instituti, I). Con tales sentimientos aseguro un constante recuerdo en la oración e imparto de corazón a Usted, Reverendo Padre, a los Padres de la Congregación General y a la entera Compañía de Jesús una especial Bendición Apostólica. Del Vaticano, 10 Enero 2008. Benedictus XVI'. [Traducción del original italiano distribuida por la Curia General de la Compañía de Jesús].
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Estupenda la carta del Papa Benedicto. ¡Qué inteligencia y qué cojones para mandar a los jesuitas luteranos! A decir verdad, Lutero tuvo más cojones que estos feminoides intrigantes, pues colgó sus 95 tesis en la catedral, y dijo: ésta es mi postura. Hubo un tiempo en que los herejes eran además valientes. En cambio ahora, los cobardes jesuitas-luteranos, se esconden, siembran confusión, de manera solapada, contra la verdadera fe, como la carcoma, que corroe el interior con apariencia de fidelidad. El nuevo superior al jurar los 12 artículos del credo, ¿hizo restricción mental?.
Corrección: español de Palencia
Gaudium magnum nuntio vobis:
Papam nigrum habemus: hislanum palentinum Adolphum Nicolás, missionarium in Japonia, natum 1936 anno.
Concuerdo enteramente con Antonio - Rocafort. Los modos que están mostrando los jesuitas en su Congregación general son ejemplares: democracia, transparencia, mecanismos para detectar y evitar "campañas" a favor de algún candidato, ascetismo, discernimiento, espiritualidad comprometida... Un testimonio constructivo y ejemplar de lo que muchos esperamos también para el resto de la Iglesia. Lamentablemente las voces y los modos que vienen de algunos jerarcas vaticanos se me antojan inquisitoriales, irrespetuosas, casi diría que mafiosas (en el sentido de que intentan presionar externamente para forzar una elección lo más afín posible al neoconservadurismo pontificio). Como creyente en Jesucristo y miembro de la Iglesia, me escandaliza este contraste y me hace pensar mucho sobre los caminos del Espíritu, que sopla donde quiere y no se deja manipular ni gobernar por los poderes de este mundo. A Dios gracias.
Muy interesante, curioso y objeto de reflexión, todo lo que se indica en la primera parte del artículo, relativo al procedimiento de elección del nuevo prepósito general.
Respecto a la carta-instrucción del Sumo Pontífice: lenguaje ampuloso, anacrónico, sin duda el que emana del espíritu. El único avance parece ser la ausencia del mayestático NOS (con lo bonito que hubiera quedado)
¡ Como puede caber tanta estulticia junta a estas alturas !
Militar en las torturas de la Inquisición, en la censura franquista, y ya sabéis que las anulaciones eclesiásticas consolidan el matrimonio. Ellacuría y Romero, caca. Evangelio, caca. Como dicen Hermenegildo y Pacomio, es cosa de luteranos. Lo de Roma es la tradición pornográfica de los Papas (Hay sólo dos excepciones, un Gregorio y un Juan)
En definitiva: que la Compañía sea cada vez más fiel a Jesucristo y a su Evangelio dentro de la Comunión eclesial.
Miércoles, 30 de mayo
Universidad Pontificia Comillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo