La Compañía de Jesús ha inaugurado su 35 Congregación General con una eucaristía presidida en Roma por el cardenal Franc Rodé, prefecto de la Congregación para la Vida Religiosa. En la tarde tuvo lugar ya en la sede de la Curia General la primera sesión a puertas cerradas para redactar el informe de la situación general de la Compañía de Jesús en el mundo. Después de la misa se veneraron las reliquias de San Ignacio de Loyola, que está enterrado bajo el altar, a mano derecha de la iglesia de «Il Gesù». Allí se encendió una lámpara que estará prendida mientras dure esta congregación, que puede durar meses. La última se prolongó 94 días.
La Congregación general, la más alta autoridad de los jesuitas, se convoca únicamente en caso de tener que elegir a un nuevo general o tratar asuntos muy importantes. En esta ocasión los 225 delegados deberán aceptar la renuncia del actual prepósito general --lo cual sucederá con toda seguridad, según cree la Oficina de Información de la Compañía de Jesús-- y elegir a su sucesor.
El discurso inaugural estuvo a cargo del delegado del Papa en la Congregación, el cardenal esloveno Marc Rodé, responsable del dicasterio (ministerio) supervisor de las órdenes religiosas. Rodé transmitió la permanente consigna del Vaticano a los jesuitas de las dos últimas décadas: deben obedecer al Papa, respetar a la jerarquía y cumplir en todas sus tareas de vanguardia con el respeto a la verdad establecida por la iglesia. Lo más urgente e importante es defender la Verdad Católica Establecida. Una llamada explícita y casi ruda a la disciplina. Rodé habló en español a los delegados.
«El núcleo fundamental de la espiritualidad ignaciana consiste en reunir el amor de Dios con el amor a la Iglesia jerárquica», dijo el cardenal Rodé, haciendo hincapié en la característica obediencia que la Compañía de Jesús ofrece particularmente al Papa. Rodé exhortó a los jesuitas en la homilía, pronunciada en español, a «ponerse a la escucha del Espíritu creador que renueva el mundo» y a «regresar a las fuentes para conservar vuestra identidad sin perder vuestro propio estilo de vida». Durante la misa celebrada en la iglesia de «Il Gesù», invitó a los miembros de la Compañía a intensificar su trabajo que «ha de ser eminentemente apostólico», con una «amplitud universal bajo el aspecto humano, eclesial y evangélico». Esta tarea «debe ser siempre realizada a la luz de vuestro carisma, en modo tal que la creciente preparación de los laicos a vuestras actividades no oscurezca vuestra identidad, sino que la enriquezca con la colaboración de aquellos que, provenientes de otras culturas, comparten vuestro estilo y vuestros objetivos», reforzó el cardenal.
El cardenal Rodé mencionó como urgencias para el tiempo actual, «la necesidad de presentar a los fieles y al mundo la auténtica verdad revelada en la Escritura y en la Tradición». En este sentido advirtió que «la diversidad doctrinal, de aquellos que a todos los niveles, por vocación y misión, son llamados a anunciar el Reino de la verdad y del amor, desorienta los fieles y conduce hacia un relativismo sin horizonte. La verdad es una, que siempre puede ser más profundamente conocida».
El cardenal esloveno, quien ha transcurrido buena parte de su vida en Argentina, abundó en este punto diciendo que «garante de la verdad revelada es el Magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en el nombre de Jesucristo». Así pues, «los exegetas y los estudiosos de la teología deben investigar y proponer bajo la vigilancia del Sagrado Magisterio».
Según el cardenal, «a través de vuestra larga y sólida formación, vuestros centros de investigación, la enseñanza en el campo filosófico-teológico-bíblico, os encontráis en una situación privilegiada para realizar esta difícil misión». «Realizadla con el estudio y la profundización, realizadla con la humildad, realizadla con la fe en la Iglesia, realizadla con el amor por la Iglesia», les aconsejó.
«La Iglesia espera de vosotros una luz para restaurar el sensus Ecclesiae. Vuestra especialidad son los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. De esta obra magnífica de la espiritualidad católica forman parte integrante y esencial las reglas del sentire cum Ecclesia. Son como un broche de oro con el cual se cierra el libro de los Ejercicios Espirituales. En vuestras manos tenéis los elementos para profundizar y actualizar este deseo, este sentimiento ignaciano y eclesial», agregó el prefecto para la vida religiosa, instándoles a «presentar a los fieles y al mundo la auténtica verdad revelada en la Escritura y en la Tradición».
El discurso es meridianamente claro. Deja traslucir que para la Curia, la dirección jesuita todavía conserva no poca rebeldía de la que piensa que causó su crisis hace varias décadas. Ponerse a pensar por su cuenta e 'inventar' soluciones para el mundo, es el peor de los errores que se la achacan.
Pero muchos jesuitas consideran que ésa es su tarea, abrir nuevos caminos a riesgo de cometer graves equivocaciones, marchar a la vanguardia de la innovación, y hoy hacer de avanzadilla en el terreno de la confluencia de religiones en una espiritualidad de síntesis, en el campo de un nuevo sacerdocio adecuado a los tiempos, y en la detección de las corrientes sociales que están cambiando la vida humana en el terreno de la familia.
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Miércoles, 30 de mayo
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