Otra vez el maldito cambio de horario: el Parlamento Europeo hurta el debate
26.10.07 @ 12:28:32. Archivado en Planeta Tierra, Mente, Cuerpo y Espíritu, Españas
La normativa de la Unión Europea debía haberse revisado este año, el último domingo de octubre a las tres de la madrugada, los relojes deben atrasarse una hora para que sean las dos y aprovechar así la luz solar consiguiendo de esta forma consumir menos electricidad. Ridículo. El cambio al horario de invierno provoca alteraciones del sueño, cansancio y dificultad para levantarse por las mañanas. ¡Por un movimiento ciudadano europeo contra los absurdos cambios de horario!
Ahora hace un año, en el anterior cambio de horario invernal, ya propugnábamos la necesidad de un movimiento ciudadano en toda Europa contra los cambios de horario.
Los gobiernos obligan dos veces al año a los ciudadanos a un esfuerzo inútil. En España, el horario veraniego es doblemente nefasto, por prolongar el ya de por sí excesivo sol y calor que sufre la mayor parte del país. Y el horario invernal llega de golpe agravando la tendencia natural de los días a acortarse y produciendo no pocos trastornos.
Se suponía que durante 2007 la UE debía reconsiderar la medida y podía haber sido el momento de terminar con este aberrante absurdo. Pero lo han debido hacer en secreto en ese Parlamento Europeo que cada vez representa menos a nadie.
Todos los sondeos indican que una mayoría de la población no aprueba el cambio de horario dos veces al año, que agudiza las diferencias entre estaciones, causa trastornos físicos y mentales, y no se justifica de ningún modo. Según el último estudio elaborado por la empresa Ad hoc para la multinacional Philips, un 35% de la población española confiesa que el cambio al horario al invierno les afecta negativamente. Las principales consecuencias que afirman sufrir son: alteraciones del sueño (23%), cansancio (21%) y dificultad para levantarse por las mañanas (20%). En general, 4 de cada diez españoles lleva peor el cambio al horario de invierno que el de verano, aunque sólo un 14% declara que lo suprimiría. Es muy típico de este país, patalear sin consecuencias, echar pestes pero no dar pasos concretos, resignarse a todo en vez de ejercer sus derechos ciudadanos de forma individual y colectiva.
El cambio de hora comenzó a generalizarse, aunque de manera desigual, a partir de 1974, cuando se produjo la primera crisis del petróleo y algunos países decidieron adelantar sus relojes para aprovechar mejor la luz del sol y consumir menos electricidad en iluminación. Desde entonces se arrastra porque ningún burócrata se decide a detener la tontería. Es la Unión Europea la que obliga a una medida general que si para los británicos puede tener algún sentido, no lo tiene en absoluto para los españoles, que ya tenemos bastante sol sin necesidad de ampliarlo.
OTRA BURLA DEL MONSTRUO BUROCRÁTICO
Parecía que éste iba a ser el último año de aplicación de la actual directiva europea, la IX, que regula en la Comunidad Europea el Cambio de Hora, ya que en 2007 la Comisión debía emitir una nueva para regular en qué fecha y minuto entra en vigor esa medida.
Dado que la propia directiva establece un plazo de vigencia para esta medida de cinco años, la Comisión tendría que publicar en 2007 en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas una comunicación que incluya el calendario de fechas de inicio y fin de la hora de verano para el quinquenio siguiente. Además, la Comisión tenía que presentar antes del 31 de diciembre de 2007 al Parlamento Europeo, al Consejo y al Comité Económico y Social un informe sobre la incidencia de la aplicación del cambio de hora en los sectores afectados. Ese informe se elaborararía a partir de la información aportada por los Estados miembros antes del 30 de abril del año actual.
'Ciudadanos por la hora solar', podría llamarse la iniciativa: dejemos a las estaciones y las latitudes establecer el horario de siempre. No introduzcamos otro factor de artificialidad en nuestras ya castigadas vidas de ciudadanos agobiados y cabreados. En verano, con sol hasta las diez de la noche, más calor, más ruido, menos descanso, más estrés, menos calidad de vida. En invierno, según el profesor de Neurología de la Universidad Complutense, Eduardo Varela de Seijas, "da lugar a una serie de alteraciones no sólo neurológicas sino, en general, biológicas. Aquel enfermo que muestra predisposición a tener fases depresivas, que tiene dolores de cabeza, jaquecas o migrañas, es más susceptible ante la ruptura de ese ritmo vital".
El neurólogo advierte de que los efectos positivos sobre el ahorro de energía podrían llegar a verse neutralizados por lás pérdidas que se producen en el ámbito laboral. "Probablemente nos llevaríamos la sorpresa de que el ahorro no es tanto". No es una sorpresa: el ahorro conseguido es una ridiculez en la sociedad actual. Los prejuicios del cambio dos veces al año, son muchos. Hay que volver a la hora de siempre, a la hora GMT, a la hora solar. Y aceptar las estaciones, y no querer modificar lo que siempre ha sido así, porque los perjuicios son incomparablemente mayores a los hipotéticos beneficios.
Siempre se ha dicho que la modificación del reloj para adaptarse al invierno implica un ahorro de energía, ya que se aprovechan mejor las horas de luz natural. Bueno, en el conjunto de los hogares se pueden gastar 60 millones de euros menos. Una ridiculez.
Para justificar el horario de verano, establecido desde el 26 de marzo hasta este fin de semana, se argumenta oficial y burocráticamente que el ahorro en iluminación en el sector doméstico puede representar un 5 por ciento, y en el industrial un 3 por ciento. Si el consumo medio de una familia es de 3.200 kilovatios/hora, el ahorro sería de algo más de 6 euros por hogar en verano. ¿Y el aumento de gasto en ventiladores y aire acondicionado, y la aberración de que sea de día a las diez de la noche, y el sinsentido de prolongar las horas de calor y de sol en un país asolado por sequías y desertización?
DE GALICIA A MURCIA
La falta de información sobre el problema hace a la mayoría resignarse, repetir los argumentos oficiales aunque no tengan base real, e intentar sobrevivir como a tantos otros problemas cotidianos. Pero dejar fija la hora GTM sin cambiarla dos veces al año, es una fórmula más sensata, así de simple.
Ante el cambio de hora, las mujeres experimentan más cansancio que los hombres y los jóvenes son los que tienen mayor dificultad para despertarse. En cualquier caso, la mayoría (66%) considera que adaptar los relojes a las horas de luz es una medida efectiva para el ahorro energético y sólo los de más avanzada edad dudan de la eficacia de esta medida alegando que "lo que se ahorra por un lado, se pierde por otro".
Los gallegos son los españoles que peor llevan el cambio al horario de invierno, ya que un 43% afirma que les afecta negativamente. Además, más de un 30% declaran claramente que les resulta molesto y que lo suprimirían, y son los españoles más escépticos en cuanto a considerarlo como una medida de ahorro energético.Los gallegos una vez más, son los que afirman sufrir más alteraciones del sueño, y los castellano manchegos son los que se siente más cansados (35%), muy por encima de la media nacional.
En el polo opuesto, los andaluces son más numerosos en sentirse despiertos por las mañanas y canarios y extremeños son los que, a pesar de los cambios de hora, dicen tener ganas de hacer cosas cuando se levantan. Murcianos y andaluces son, además, los más positivos en cuanto a que el cambio de hora contribuye al ahorro de energía.
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José Catalán Deus
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