11-S, seis años de una nueva y diferente guerra mundial
11.09.07 @ 11:09:23. Archivado en ¿La Cuarta Guerra Mundial?
A finales del siglo pasado terminó la guerra fría, esa tercera guerra mundial que duró cuatro décadas con episodios tan sonados como Corea, Vietnam o Angola. El muro de Berlín cayó en 1989. La cuarta guerra mundial fue declarada en el verano de 1996, pero Occidente no tomó conciencia hasta el 11 de septiembre de 2001.
De todos los males que se auguraban para el cambio de milenio, nadie predijo el 11-S y sus consecuencias, una terrorífica, tortuosa y exasperante guerra, de características nunca vistas anteriormente, de golpes certeros entre períodos de calma, de actos simbólicos y tácticas virtuales, de sombras, de acechos.
Unos miles de iluminados han declarado una guerra total a la civilización occidental para sustituirla por un Califato Islámico Universal basado en normas atávicas. Tienen muchos apoyos y simpatías entre los mil millones de musulmanes del mundo. Usan una de las armas más terribles, el terrorismo suicida, y se plantean una guerra santa que puede durar décadas hasta la conversión o el exterminio de cristianos y judíos.
Frente a la misteriosa y temible Al Qaeda, la potencia imperial, los Estados Unidos de América, ha aceptado el desafío y desplegado sus efectivos antiterroristas a lo largo y ancho del planeta. La guerra de guerrillas global en curso registra actividad en más de sesenta países. Persiguen al enemigo jihadista en todo el mundo con una estructura global clandestina. Enfrente, millares de guerrilleros activos y decenas de millares 'durmientes', maquinan y cavilan sin cesar nuevos golpes.
En los seis años transcurridos desde el 11-S ha habido al menos quince mil actos terroristas con 70.000 heridos y 25.000 muertos. Al Qaeda era una organización pequeña; ahora el 'alqaedismo' es un virus ideológico de alcance planetario. La mayoría de los musulmanes no apoyan a Bin Laden. La mayoría de los occidentales no apoya a George Bush. La cuarta guerra mundial no es una guerra clásica entre dos enemigos claros. Una razón más por la que la contienda resulta difícil de detectar, juzgar y encuadrar en los parámetros tradicionales.
En 'Infordeus' hemos ido dando cuenta de los avatares de un conflicto que presentamos en toda su extensión y complejidad en el libro Según 'La Cuarta Guerra Mundial: terrorismo, religión y petróleo en el inicio del milenio' (Editorial Espejo de Tinta, Madrid, 2006). Un proceso que empezó hace treinta años, una guerra en la que se enfrentan dos fervorosos creyentes, el musulmán Osama y el cristiano George. Frente a la ideología mesiánica islamista, este fantasma que -como aquel del comunismo- recorre ahora el mundo, el bando imperial despliega las ideas neoconservadoras y los apoyos del cristianismo fundamentalista.
Y detrás de todo ello, el petróleo, la sangre del mundo actual, al que una pequeña hemorragia u obstrucción causaría la muerte súbita. ¿Qué va a pasar? ¿La democracia ganará al terrorismo, se extenderá por el mundo musulmán aislando a los fanáticos, o los agitadores clandestinos conseguirán otros Afganistán desde donde redoblar su ataque? Lo peor de la cuarta guerra mundial en curso son sus efectos difusos: el miedo, la desconfianza, la inquietud, el terror en suma que empieza a contagiarnos a todos.
Se ha cumplido una década desde que Osama Bin Laden declaró esta guerra desde las montañas de Afganistán. Nadie podía pensar entonces que iba tan en serio. El imperio actual, Estados Unidos, ha aceptado un desafío en el que se juega mantener su supremacía y su modo de vida. La evolución de los acontecimientos va a afectarnos a todos. Al Qaeda no está derrotada, ni mucho menos. Su ideología se ha expandido por el mundo musulmán y su emigración a Occidente. No es asunto fácil, por más que a muchos insensatos se lo parezca. No es asunto baladí, aunque intentemos ignorarlo para que no nos agüe la fiesta consumista. Ojalá evolucione a mejor. Ojalá los pesimistas no acierten.
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La civilización occidental ha sido la primera en la Historia de la Humanidad que se ha autolimitado en el uso de la fuerza cuando ha tenido que recurrir a ella. ¿Alguien se imagina al demente de Irán almacenando armas nucleares durante 50 años sin usarlas? En estas condiciones, lo único que puede hacer que las bestias ganen, no ya la guerra, sino tereno y ventajs tácticas, es la falta de voluntad de Occidente de sobrevivir.
Y ya vimos en su día las pintadas de "Osama, mátanos" ¿verdad?
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José Catalán Deus
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