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Jesús de Nazaret visto por Joseph de Baviera: hoy sale el libro

13.04.07 | 06:54. Archivado en Vaticano y Santa Sede
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Hoy se lanza con un acto inédito en el Vaticano el libro «Jesús de Nazaret» comenzado por Benedicto XVI cuando aún era cardenal y terminado ya de Papa. Su publicación prosigue la línea inédita abierta por su antecesor de publicar obras de creación literaria además de textos oficiales de su ministerio pietrino. El Papa decide bajar de su trono de inafabilidad, sentarse como quien dice al lado de presentadores y editores no católicos, y ponerse a la altura de los mortales para defender así mejor a la figura señera del Cristianismo, que sufre embates enormes de todos lados. Si esos embates consiguen reducirlo a simple humano no resucitado ¿qué quedaría de la Iglesia? Conozca la gestación de este libro, sus propósitos y su prefacio.

Las personas encargadas de presentar el libro son un cardenal -ayer, rival; hoy, íntimo- conocido por ser uno de los más grandes teólogos en vida; un teólogo protestante, de la Iglesia Valdense adherida a la Reforma que surgió con Lutero aunque existentes 350 años antes; y un filósofo/político agnóstico de fama mundial. Se trata respectivamente del cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, quien fue el redactor del Catecismo de la Iglesia Católica; el profesor Daniele Garrone, decano de la Facultad Valdense de Teología de Roma, y Massimo Cacciari, antiguo alcalde de Venecia, profesor de Estética en la Universidad Vida-Salud San Rafael de Milán. También los editores habituales dejan campo a editoriales privadas que han pujado bien fuerte. En España, el libro será publicado por La Esfera; en Italia, por RCS.

El cardenal Ratzinger comenzó el libro en las vacaciones del año 2003. Como él cuenta en el texto, tras ser elegido Papa ha aprovechado todos los momentos libres para terminar el trabajo. En el prefacio, del que se han distribuido algunos pasajes, el Papa escribe que esta obra «no es ni mucho menos un acto del magisterio, sino sólo una expresión de mi búsqueda personal del rostro del Señor. Por ello, cada quien es libre de contradecirme».

«Dado que no sé cuánto tiempo y cuántas fuerzas me serán concedidas aún, me he decidido a publicar ahora como primera parte del libro los primeros diez capítulos que van desde el bautismo en el Jordán hasta la confesión de Pedro y la Transfiguración».

En el prefacio, adelantado por la editorial italiana RCS hace algunos meses, el Papa explica que decidió dedicar el libro a Jesús, para contrarrestar la tendencia a separar "al Jesús histórico" del "Cristo de la fe". Para Benedicto XVI su texto intenta "ir más allá de una mera interpretación histórico-crítica y aplicar nuevos criterios metodológicos, que permiten una interpretación propiamente teológica de la Biblia, donde naturalmente se requiere la fe pero sin renunciar a la seriedad histórica". Es por lo tanto de nuevo el dilema fe-razón, esta vez aplicado específicamente a quien lo es todo para el cristianismo y a quien este Papa pide recurrir más para hacer frente a los actuales problemas.

La reelección de George Bush por el “voto moral” llevó a Massimo Cacciari, filósofo de izquierda a reconocer que “Bush movilizó estratos populares más consistentes que Kerry, superando la contradicción con los intereses materiales a través de un llamamiento a los valores fuertes”. En una entrevista al periodico italiano Il Manifesto, Cacciari consideró que “la movilización en los sectores evangélicos ha sido evidentemente formidable. Se ha realizado sobre la base de un gran llamamiento ético”. “También sobre este tema nosotros tenemos una interpretación racionalista típica de la Ilustración. Se trata de una reflexión sobre hacer el bien con un poco de coraje: la izquierda quizás con demasiada rapidez se ha convencido que la política se ha separado del cielo y del infierno de los valores”.

LA GESTACIÓN DE UN LIBRO

Podemos afirmar que el Papa en persona responde al Código da Vinci sobre el verdadero Jesucristo. No le han bastado otras respuestas eclesiales de peso a las afirmaciones de Dan Brown y tantos más sobre un Jesús casado con María Magdalena que habría tenido al menos un hijo. El Papa Ratzinger ni olvida ni perdona y está dispuesto a demostrar a todos los fantasiosos y mentirosos, a todos los sensacionalistas vendedores de humo, que sus infundios sobre Jesús, el fundador del cristianismo, no se sujetan. La próxima batalla a favor y en contra de Jesús se combatirá a golpes de libro. Y el nuevo libro anunciado y lanzado por Joseph Ratzinger será el best seller del año, creen algunos seguidores.

Mientras tanto, el lanzamiento del libro se está preparando con sumo cuidado. El 23 de enero pasado, recibió como regalo un manuscrito que demostraría la historicidad de los Evangelios: los Papiros Bodmer 14-15, que ya están en la Biblioteca Apostólica Vaticana, y que el Papa habrá analizado antes de dar fin a su libro y serán sin duda citados en él.

Los Papiros Bodmer 14 y 15 (P75), datados entre 175 y 225 d. C., fueron entregados en persona por su donante, el estadounidense Frank J. Hanna y su familia. «El Papiro contiene cerca de la mitad de los Evangelios de Lucas y de Juan. Fue escrito en Egipto y quizá utilizado como libro litúrgico», explicó el cardenal Jean-Louis Tauran, Archivista y Bibliotecario de la Santa Romana Iglesia, durante la audiencia. «La Biblioteca del Papa posee ahora el más antiguo testimonio del Evangelio de Lucas y entre los más antiguos del Evangelio de Juan», añadió el purpurado francés.

Los papiros Bodmer 14 y 15 (P75) contienen un total de 144 páginas y constituyen el manuscrito más antiguo que mantiene unidos el texto de dos Evangelios. Pertenecían antes a la Fundación Bodmer de Cologny, a las afueras de Ginebra (Suiza). «Casi seguramente estaba destinado a una pequeña comunidad, una “parroquia” egipcia de lengua griega, que, como es habitual en todas las liturgias cristianas, leía el Evangelio durante la celebración eucarística», explicaba el diario vaticano «L’Osservatore Romano» en su edición del 24 de enero.

El hecho de que los Evangelios de Lucas y Juan se encontraran unidos en un mismo papiro, como sucede en este caso, es visto por los expertos como una demostración de que para las primeras comunidades cristianas los Evangelios formaban una unidad. El documento es decisivo pues coincide con el del «Codex Vaticanus», uno de las ediciones más antiguas de la Biblia, del siglo IV. Los Papiros Bodmer 14 y 15 demuestran, por tanto, que las versiones más antiguas del Nuevo Testamento que se conservan en su integridad corresponden con los Evangelios que ya siglos antes circulaban entre las comunidades cristianas. Entre otras cosas, en estos papiros se encuentra la trascripción más antigua del Padrenuestro, según es relatada por Lucas.

Prueba de la importancia de la donación es que en la entrega del papiro participó el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado; el obispo Raffaele Farina, prefecto de la Biblioteca Vaticana, y Gary Krupp KCSG, fundador de la «Pave the Way Foundation», que durante un año ha trabajado para alcanzar este resultado.

CAMPAÑA DE LANZAMIENTO

No hay semana en que Benedicto XVI no predique sobre el protagonista del libro: Jesús, “verdadero Dios y verdadero hombre”. Es como si el Papa Joseph Ratzinger estuviera ya en plena campaña de lanzamiento. Hace un año hizo lo mismo con la encíclica “Deus caritas est”: antes de su publicación: intervino repetidamente ilustrando sobre sus contenidos esenciales, aumentando progresivamente la expectativa.

El miércoles 3 de enero en la audiencia general decía: 'Tal vez en la época contemporánea son incluso más solapadas y peligrosas las formas de rechazo de Dios: van desde el rechazo neto hasta la indiferencia, desde el ateísmo cientificista hasta la presentación de un Jesús que llaman modernizado y posmodernizado. Un Jesús hombre, reducido de modo diverso a un simple hombre de su tiempo, privado de su divinidad; o un Jesús tan idealizado que parece a veces un personaje de fábula'.

Entre el falso y el verdadero Jesús. Los libros que reducen Jesús a un simple hombre serían los falsos y los que en cambio lo presentan en su verdad humano-divina reflejarían al verdadero personaje. El Papa opone a este falso Jesús el que juzga él como “verdadero Jesús de la historia”: el Jesús que es “verdadero Dios y verdadero hombre y no se cansa de proponer su Evangelio a todos”. Frente al cual “no se puede permanecer indiferente. También nosotros, queridos amigos, debemos tomar posición continuamente”. No rechazarlo sino acogerlo. Sabiendo que “a todos los que lo recibieron les dio el poder de hacerse hijos de Dios” (Jn 1, 12).

'INVESTIGACIÓN SOBRE JESÚS'

Entre los libros del “poder de las tinieblas” de hoy en día, el Papa tiene en mente sobre todo seguramente el archifamoso y requetedifundido 'El Código da Vinci', con el que la Iglesia no ha terminado de ajustar cuentas. Pero también, en opinión de algunos vaticanistas como Magister, otro libro, que en Italia ha vendido en pocos meses medio millón de copias, titulado: “Inchiesta su Gesù. Chi era l’uomo che ha cambiato il mondo [Investigación sobre Jesús. Quién era el hombre que cambió el mundo]”. Los autores del volumen son el agnóstico Corrado Augias, periodista y escritor, editorialista del importante diario liberal “La Repubblica”, y el católico Mauro Pesce, profesor de historia de la Iglesia de la universidad de Bolonia, especialista en textos del cristianismo primitivo.

La tesis de este libro es que “es falso todo lo que la fe cristiana profesa respecto a Jesús”. Las duras críticas recibidas por parte de “La Civiltà Cattolica” y “Avvenire” bastan para dar a entender que el libro es considerado en el Vaticano el último eslabón de una ofensiva contra la fe cristiana de al menos dos siglos de duración, con la figura del mismo Jesús como blanco.

El inminente libro de Joseph Ratzinger / Benedicto XVI – firmado así porque fue escrito por él antes y después de la elección como Papa – pretende precisamente oponer el Jesús auténtico al falso Jesús “modernizado o postmodernizado”. Es fácil prever también para el libro del Papa un gran éxito de venta, en Italia y en el mundo. Pero más que una guerra editorial, se anuncia una nueva fase de aquel perenne enfrentamiento entre acogida y rechazo que siempre ha tenido en Jesús su “signo de contradicción a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones” (Lc 2, 34-35, citado en la audiencia del miércoles 3 de enero).

COMENZADO EN EL VERANO DE 2003

Con un comunicado sobrio, la Santa Sede dio a conocer a finales de noviembre pasado que “Benedicto XVI había terminado de escribir la primera parte de un libro cuyo título es: “Jesús de Nazaret. Del Bautismo en el Jordán a la Transfiguración”. Ratzinger comenzó a escribir este libro sobre Jesús en el verano del 2003. Un año después estaban listos los cuatro primeros capítulos. Ha escrito otros seis después de su elección como Papa, durante “todos sus momentos libres”. Y ahora ha decidido publicarlos inmediatamente, dejando lo que continúa para un futuro volumen.

El entusiasta cardenal Camillo Ruini, vicario de Roma y principal aliado del Papa en los últimos años, explicando a sus sacerdotes por qué Ratzinger ha querido escribir el libro sobre Jesús, les dijo que a su juicio el corazón de las enseñanzas de Benedicto XVI es “la cuestión de la verdad de la fe cristiana”. O dicho en otras palabras: “cómo proponer la verdad salvífica de Jesucristo a la razón de nuestro tiempo”. El Occidente cristiano podría relacionarse con las otras culturas y religiones del mundo solamente presentando su propuesta genuina, redescubriendo a Jesús verdadero Dios y verdadero hombre.

Ruini ha reconocido que Ratzinger “no se hace ilusiones sobre el actual estado de salud de la Iglesia católica y más en general del cristianismo”, pero encara la tarea con la certeza de que “quien cree no está jamás solo”.

El terreno del que se parte es la crisis radical en que se encuentra hoy el cristianismo, especialmente en Europa: un cristianismo que ha perdido la certeza de ser la “religión verdadera”. Han separado la fe de la verdad, tanto los cambios ocurridos en la razón y en la ciencia, como los que han afectado al mismo cristianismo. Benedicto XVI quiere acercar nuevamente al cristianismo la razón y la libertad. Para con esto conseguir alumbrar la “extraña penumbra” en que vive el hombre moderno, que junto con Dios ha perdido también la conciencia del bien y del mal. Ruini subraya que el Papa hace esto “en un modo que de hecho no es racionalista”. En efecto, el corazón de la predicación de Benedicto XVI es Jesús. Lo que explica por qué se ha dedicado a escribir este libro precisamente.

UN PREFACIO EXPLICATIVO

Éste es el prefacio del primer volumen del libro «Jesús de Nazaret» que Joseph Ratzinger-Benedicto XVI publicará en la próxima primavera:

'He llegado al libro sobre Jesús, del que presento ahora la primera parte, tras un largo camino interior. En los tiempos de mi juventud --los años treinta y cuarenta-- se publicaron una serie de libros apasionantes sobre Jesús. Recuerdo el nombre de algunos autores: Karl Adam, Romano Guardini, Franz Michel Willam, Giovanni Papini, Jean Daniel-Rops. En todos estos libros la imagen de Jesucristo se delineaba a partir de los evangelios: cómo vivió sobre la Tierra y cómo, a pesar de ser plenamente hombre, llevó al mismo tiempo a los hombres a Dios, con el cual, como Hijo, era una cosa sola. Así, a través del hombre Jesús, se hizo visible Dios y a partir de Dios se pudo ver la imagen del hombre justo.

'A partir de los años cincuenta, cambió la situación. El desgarre entre el «Jesús histórico» y el «Cristo de la fe» se hizo cada vez más grande: uno se alejó del otro rápidamente. Pero ¿qué significado puede tener la fe en Jesucristo, en Jesús Hijo del Dios viviente, si después el hombre Jesús era tan distinto de cómo lo presentaban los evangelistas y de cómo lo anuncia la Iglesia a partir de los Evangelios?

'Los progresos de la investigación histórico-crítica llevaron a distinciones cada vez más sutiles entre los diversos estratos de la tradición. Detrás de ellos, la figura de Jesús, sobre la que se apoya la fe, se hizo cada vez más incierta, tomó rasgos cada vez menos definidos.

'Al mismo tiempo, las reconstrucciones sobre este Jesús, que debía ser buscado tras las tradiciones de los evangelistas y sus fuentes, se hicieron cada vez más contradictorias: desde el revolucionario enemigo de los romanos que se oponía al poder constituido y naturalmente fracasa, al manso moralista que todo lo permite e inexplicablemente acaba por causar su propia ruina.

'Quien lea varias de estas reconstrucciones puede constatar enseguida que son más fotografías de los autores y de sus ideales que el verdadero cuestionamiento de una imagen que se ha hecho confusa. Mientras, iba creciendo la desconfianza hacia estas imágenes de Jesús, y la misma figura de Jesús se iba alejando cada vez más de nosotros.

'Todos estos intentos han dejado tras de sí, como denominador común, la impresión de que sabemos muy poco sobre Jesús, y que sólo más tarde, la fe en su divinidad ha plasmado su imagen. Mientras tanto, esta imagen ha ido penetrando profundamente en la conciencia común de la cristiandad. Semejante situación es dramática para la fe, porque hace incierto su auténtico punto de referencia: la amistad íntima con Jesús, de quien todo depende, se debate y corre el riesgo de caer en el vacío. [...]

'He sentido la necesidad de dar a los lectores estas indicaciones de carácter metodológico para que determinen el camino de mi interpretación de la figura de Jesús en el Nuevo Testamento. Por lo que se refiere a mi presentación de Jesús, esto significa ante todo que yo tengo confianza en los Evangelios. Naturalmente doy por descontado cuanto el Concilio y la moderna exégesis dicen sobre los géneros literarios, sobre la intencionalidad de sus afirmaciones, sobre el contexto comunitario de los Evangelios y sus palabras en este contexto vivo. Aceptando todo esto en la medida en que me era posible, he querido intentar presentar al Jesús de los Evangelios como el verdadero Jesús, como el «Jesús histórico» en el verdadero sentido de la expresión.

'Estoy convencido, y espero que se pueda dar cuenta también el lector, de que esta figura es mucho más lógica y desde el punto de vista histórico también más comprensible que las reconstrucciones con las que nos las hemos tenido que ver en las últimas décadas.

'Yo creo que precisamente este Jesús --el de los Evangelios-- es una figura históricamente sensata y convincente. Sólo si sucedió algo extraordinario, sólo si la figura y las palabras de Jesús superaban radicalmente todas las esperanzas y las expectativas de la época, se explica la Crucifixión y su eficacia.

'Aproximadamente veinte años después de la muerte de Jesús, nos encontramos ya plenamente desplegado en el gran himno a Cristo que es la Carta a los Filipenses (2, 6-8) una cristología, en la que se dice de Jesús que era igual a Dios pero que se desnudó a sí mismo, se hizo hombre, se humilló hasta la muerte en la cruz y que a él incumbe el homenaje de la creación, la adoración que en el profeta Isaías (45, 23) Dios proclamó que sólo a Él se le debía.

'La investigación crítica se hace con buen criterio la pregunta: ¿Qué sucedió en estos veinte años desde la Crucifixión de Jesús? ¿Cómo se llegó a esta Cristología?

'La acción de formaciones comunitarias anónimas, de quienes se intenta encontrar exponentes, en realidad no explica nada. ¿Cómo es posible que agrupaciones de desconocidos pudieran ser tan creativos, ser tan convincentes hasta llegar a imponerse de ese modo? ¿No es más lógico, también desde el punto de vista histórico, que la grandeza se encuentre en el origen y que la figura de Jesús rompiera todas las categorías disponibles y así poder ser comprendida sólo a partir del misterio de Dios?

'Naturalmente, creer que aún siendo hombre Él «fuera» Dios y hacer conocer esto envolviéndolo en parábolas y aún de un modo cada vez más claro, va más allá de las posibilidades del método histórico. Al contrario, si a partir de esta convicción de fe se leen los textos con el método histórico y la apertura se hace mayor, éstos se abren para mostrar un camino y una figura que son dignos de fe. Se aclara entonces también la lucha a otros niveles, presente en los escritos del Nuevo Testamento, en torno a la figura de Jesús y a pesar de todas las diversidades, se llega al profundo acuerdo con estos escritos.

'Está claro que con esta visión de la figura de Jesús voy más allá que lo que dice, por ejemplo, Schnackenburg en representación de una buena parte de la exégesis contemporánea. Espero, por el contrario, que el lector comprenda que este libro no ha sido escrito contra la exégesis moderna, sino con gran reconocimiento por lo mucho que sigue aportándonos.

'Nos ha hecho conocer una gran cantidad de fuentes y de concepciones a través de las cuales la figura de Jesús puede hacerse presente con una vivacidad y una profundidad que sólo hace unas pocas décadas no podíamos ni siquiera imaginar. Yo he intentado ir más allá de la mera interpretación histórico-crítica aplicando nuevos criterios metodológicos, que nos permiten una interpretación propiamente teológica de la Biblia y que naturalmente requieren de la fe, sin que por esto quiera yo renunciar en absoluto a la seriedad histórica. Creo que no es necesario decir expresamente que este libro no es en absoluto un acto magisterial, sino la expresión de mi búsqueda personal del «rostro del Señor» (salmo 27,8) Por lo tanto, cada quien tiene libertad para contradecirme. Sólo pido a las lectoras y a los lectores el anticipo de simpatía sin la cual no existe comprensión posible.

'Como ya he dicho al comienzo de este prefacio, el camino interior hacia este libro ha sido largo. He podido comenzar a trabajar en él durante las vacaciones de 2003. En agosto de 2004, tomaron forma definitiva los capítulos del 1 al 4. Tras mi elección a la sede episcopal de Roma he utilizado todos los momentos libres que he tenido para sacarlo adelante. Dado que no sé cuánto tiempo y cuántas fuerzas me serán concedidas aún, me he decidido a publicar ahora como primera parte del libro los primeros diez capítulos que van desde el bautismo en el Jordán hasta la confesión de Pedro y la Transfiguración.

'Roma, fiesta de San Gerolamo
30 septiembre 2006
Joseph Ratzinger – Benedicto XVI'.

PAPA Y ESCRITOR AL MISMO TIEMPO

El libro recoge una de las convicciones más profundas de Joseph Ratzinger, que ya había pensado en escribir esta obra antes de ser elegido Papa: «a través del hombre Jesús, Dios se hizo visible y a partir de Dios se puede ver la imagen del hombre justo». Y el Jesús realmente histórico, para el Papa no puede ser otro que el Jesús de los Evangelios. Pero, ¿por qué el Papa escribe como si no lo fuera? ¿Por qué no, efectivamente, una encíclica, o un 'motu propio', ¿Por qué mantener una actividad de escritor privado desde el trono de Pedro? Sin duda, hay razones terrenas: aparecer cercano a la gente, bajar del pedestal de la infabilidad, reforzar su presencia mediática. Y sin duda hay razones que se nos escapan, de geoestrategia divina, como si dijéramos, esas cosas que sólo los Papas saben.

'Cualquiera es libre de contradecirme', advierte el Papa. 'No se trata de una larga encíclica sobre Jesús, sino de la presentación personal de la figura de Jesús del teólogo Joseph Ratzinger', dice su portavoz.

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, S.I., ha escrito una nota a propósito de la publicación. Como no podía ser menos, realmente es hagiográfica en demasía: "El hecho de que Benedicto XVI haya podido terminar la primera parte de su gran obra sobre Jesús y que dentro de pocos meses esté en nuestras manos, es una noticia buenísima. Me parece extraordinario que a pesar de los compromisos y las preocupaciones del pontificado haya podido llevar a término una obra de gran relieve científico, además de espiritual. El Papa dice que ha dedicado a ella todos los momentos libres de sus jornadas. Esto ya es un mensaje muy significativo sobre la importancia y la urgencia que tiene esta obra para él".

"El Papa dice claramente, con su habitual sencillez y humildad -continúa el director de la Oficina de Prensa-, que no se trata de un "acto magisterial, sino que es fruto de su investigación personal y por tanto, podrá ser libremente discutido y criticado. Esta es una observación muy importante porque pone de manifiesto que lo que escribe en el libro no vincula la investigación de exegetas y teólogos. No se trata de una larga encíclica sobre Jesús, sino de la presentación personal de la figura de Jesús del teólogo Joseph Ratzinger, que ha sido elegido obispo de Roma".

Refiriéndose al prólogo del volumen, el padre Lombardi dice que el Santo Padre "explica eficazmente que en la situación cultural actual y en muchas presentaciones de la figura de Jesús, la distancia entre el "Jesús histórico" y el "Cristo de la fe" se ha hecho cada vez mayor. (...) Joseph Ratzinger, teniendo en cuenta todos los resultados de la investigación moderna, quiere presentar al Jesús de los Evangelios como al verdadero "Jesús histórico", como una figura sensata y convincente a la que podemos y debemos recurrir con confianza y en la que, con motivo, sostenemos nuestra fe y nuestra vida cristiana. Con su libro, el Papa desea ofrecer un servicio fundamental para sostener la fe de sus hermanos, y lo hace desde el punto central de la fe, es decir, Jesucristo".

Por lo que respecta a la introducción del libro, "Jesús -añade el padre Lombardi- se nos presenta como el nuevo Moisés, el nuevo profeta, que habla con Dios "cara a cara", que es el Hijo, profundamente unido con el Padre. Se si descuida este aspecto fundamental, la figura de Jesús es contradictoria e incomprensible. Joseph Ratzinger nos habla con pasión de la unión íntima de Jesús con el Padre y quiere implicar al discípulo que sigue a Jesús en esta comunión. Leeremos, por tanto, una gran obra de exégesis y de teología, pero al mismo tiempo también, una gran obra de espiritualidad".

"Si pienso en la gran impresión que me produjo la lectura -cuando era joven- de la primera gran obra divulgativa de Ratzinger -Introducción al cristianismo- y al fruto espiritual que recibí, estoy seguro de que también esta vez no quedaremos defraudados, sino que tanto los creyentes como todas las personas realmente dispuestas a comprender en mayor profundidad la figura de Jesús, estarán inmensamente agradecidos al Papa por su gran testimonio de pensador, de investigador y de hombre de fe en el punto más esencial de toda la fe cristiana".

La Oficina de Prensa de la Santa Sede también comunicó a comienzos de 2007 que "el Santo Padre Benedicto XVI ha terminado de escribir la primera parte de un libro titulado "Jesús de Nazaret. Del Bautismo en el Jordán a la Transfiguración" y lo había entregado hace unos días a la Librería Editora Vaticana, que tiene los derechos de todos sus escritos. «La LEV, consciente de la expectativa a nivel mundial de esta primera obra de Benedicto XVI, ha tomado los oportunos acuerdos con la Casa Editorial Rizzoli, cediendo a la misma los derechos de traducción, de difusión y de comercialización de la obra en todo el mundo». En Alemania, Rizzoli ha cedido los derechos a la familia de editores Herder Verlag, con quien Joseph Ratzinger en el pasado mantenía una relación. Nada se explica sobre los términos económicos de estos acuerdos editoriales. Pero una de las primeras medidas tomadas en el Vaticano al inicio del pontificado de Benedicto XVI fue asegurar los derechos de autor de toda su obra literaria anterior.

DEL BAUTISMO A LA TRANSFIGURACIÓN

La Transfiguración de Jesús es celebrada por la Iglesia el 6 de agosto como un momento muy especial de la vida de Jesús: cuando mostró su gloria a tres de sus apóstoles, como un ejemplo sensible de la gloria que nos espera en el cielo.

Jesús se transfiguró en el monte Tabor, que se se encuentra en la Baja Galilea, a 588 metros sobre el nivel del mar. Este acontecimiento tuvo lugar, aproximadamente, un año antes de la Pasión de Cristo. Jesús invitó a su Transfiguración a Pedro, Santiago y Juan. A ellos les dio este regalo, este don.

Ésta tuvo lugar mientras Jesús oraba. Los apóstoles vieron a Jesús con un resplandor que casi no se puede describir con palabras: su rostro brillaba como el sol y sus vestidos eran resplandecientes como la luz.

Los personajes que hablaban con Jesús eran Moisés y Elías. Moisés fue el que recibió la Ley de Dios en el Sinaí para el pueblo de Israel. Representa a la Ley. Elías, por su parte, es el padre de los profetas. Moisés y Elías son, por tanto, los representantes de la ley y de los profetas, respectivamente, que vienen a dar testimonio de Jesús, quien es el cumplimiento de todo lo que dicen la ley y los profetas.

Seis días antes del día de la Transfiguración, Jesús les había hablado acerca de su Pasión, Muerte y Resurrección, pero ellos no habían entendido a qué se refería. Les había dicho, también, que algunos de los apóstoles verían la gloria de Dios antes de morir.

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por rene pontaza 10.09.08 | 20:51

    exitos ratzinger

  • Comentario por Alvaro Orozco Carballo 14.04.07 | 01:38

    El Papa y Ratzinger coinciden:

    Curiosamente aunque la S.C.F. emitio la notificacion,coicide el teologo ratzinger y el teologo sobrino.
    coinciden en la enseñanza del vaticano I, dogma de fe.
    La vida de Jesus por su misericordia es signo de credibilidad de su divinidad.
    Jesus es plenamente hombre, el Hijo es Dios, existe entre ambas una relacion plena e infinita de comunion entre sus dos naturalezas o realidades.
    Jesus es por su misericordia culminada en su cruz y prolongada en su resurreccion la causa ejemplar radical de la salvacion, mediante la cual el padre comunica eficientemente su misericordia.
    lo mas curioso es que se calle esta hermosa cristologia kerygmatica de ratzinger.
    no sera que lo que pretenden es oponer a ratzinger y sobrino desde los dos extremos de la idolatria, la agonizante del colectivismo y la imperante del neo-liberalismo??
    juan paulo ii derroto al marxismo ayudado por la teologia de la liberacion en ta...

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