En agosto de 2004, el Papa Juan Pablo II al visitar Lourdes en su 104º viaje oficial, anunció con su proverbial voz temblorosa de los últimos años: 'Completo aquí mi peregrinaje'. Era su adiós a Lourdes, pero quizá también una despedida de esta existencia, quizá está diciéndonos adiós viendo ya muy próximo el final de sus días.
"Morto un Papa, se ne fa un altro". Muerto un Papa, se hace otro: así de crudo es el tradicional refrán romano. 122 cardenales con los 80 años aún no cumplidos se reunirán en cónclave para elegir el sucesor de Juan Pablo II entre 15 y 20 días después de su muerte. El elegido necesitará 82 votos, dos tercios del total. Por primera vez en seis siglos, si tras treinta votaciones no hubiera vencedor, se podrá adoptar el sistema de mayoría simple, y entonces serán solamente 62 los votos necesarios.
'El próximo Papa’, es un libro de máxima actualidad que consigue adelantarse a los acontecimientos, no con predicciones caprichosas o interesadas sino en base a una impresionante documentación y conocimiento de lo que ocurre dentro de los muros del Vaticano. El libro presenta la situación actual de la Iglesia Católica al final del papado de Juan Pablo II, los problemas y tareas pendientes que condicionan el perfil de su sucesor, y los hombres que en principio parecen más caracterizados para ocupar su puesto, así como la forma en que será elegido y lo que va ocurrir en el período de interregno entre que la noticia estalle como un relámpago en todo el planeta hasta que el elegido como nuevo pontífice pronuncie su primer discurso programático.
La cúpula de la Santa Sede confía en que “Dios, al imponerle esta carga, lo sostendrá con su mano para que pueda llevarla; al conferirle un encargo tan gravoso, le dará también la ayuda para desempeñarlo y, al darle la dignidad, le concederá la fuerza para que no desfallezca bajo el peso del ministerio”. Pero para el resto de nosotros, las cosas están menos claras, y bueno será conocer entre quienes se va a optar, en base a qué necesidades y con idea de alcanzar cuáles objetivos.
RESUMEN DEL CONTENIDO DE ‘EL PRÓXIMO PAPA’
El libro se inicia repasando el estado de salud actual del Pontífice de la Iglesia Romana, sus últimas actividades, sus próximos proyectos, para pasar rápidamente a una primera aproximación a las grandes preguntas: ¿quién será el sucesor, cómo será elegido? El hecho de que por vez primera en seis siglos pueda decidirse por mayoría simple tras no conseguirlo con los dos tercios de rigor, introduce una variable impredecible en las quinielas de los vaticanistas.
Se necesita prestar atención a los 'pope-makers' o ‘grandes electores’, aquellos que influyen en el ánimo del resto de los electores, y será clave conocer cuál será el equipo colaborador que forme el elegido.
La ‘rosa de los papables’ -como se conoce tradicionalmente el conjunto de posibles sucesores del papado en un momento dado- estaría formada en estos momentos por trece opciones, trece importantes personajes que podrían desempeñar notablemente el puesto de pontífice. En una ‘segunda división’ les siguen otros 25 cuya opción es menos probable pero no por eso imposible.
El libro pasa revista a las grandes polémicas internas de la Iglesia en la última década, desde las especulaciones sobre una posible dimisión de Wojtyla, a las peticiones de convocar un Concilio Vaticano III, pasando por la hipótesis de crear nuevos foros suprarregionales, el enfado de los cardenales octogenarios por marginarlos del cónclave, y las últimas opciones diplomáticas de la Santa Sede, especialmente de cara a las elecciones presidenciales de noviembre en EEUU y una posible reelección de George W. Bush. Es la crónica del fin de un largo reinado.
El Capítulo II pasa revisa a las muchas tareas pendientes que va a encontrarse el sucesor, desde la participación en los asuntos globales, a una serie de contradicciones en las que habrá que tomar partido: ¿Diálogo interreligioso o espíritu misionero? ¿Nuevos movimientos de base o viejas órdenes religiosas? ¿Conservar o innovar?. Aunque el verdadero desafío está en la reforma del mismo Papado y del método de elección de su titular.
¿El sucesor iniciará inmediatamente la causa de beatificación del Papa actual o la pospondrá prudentemente? Esa será sin duda una de las primeras señales del talante del nuevo pontífice.
En el capítulo III, se abordan las razones que pesarán en la elección, la ley del péndulo que rige en los cónclaves, y el asunto central del reparto del poder. Otros temas ‘calientes’ son colegialidad interna, actitud hacia la globalización, y los desafíos de la bioética y la sexualidad. La Iglesia Católica va a intentar superar su actual pérdida de credibilidad por medio de la elección del Papa adecuado a los tiempos que corren.
Para qué sirve un cardenal es el tema del capítulo IV. Qué es lo que hacen estos 189 mandatarios eclesiásticos, entre los que hay nueve jesuitas y siete franciscanos, cuáles son las principales tendencias en el colegio cardenalicio, quiénes formas el partido tradicionalista, quiénes son los cardenales comprometidos y como piensa el ala reformista, para finalmente analizar la existencia incipiente de un potente bloque eclesial iberoamericano que podría fraguar en este relevo.
Entre los 122 electores -los cardenales menores de 80 años que participan en el cónclave- ocurren cosas que no se ven desde afuera, relata el capítulo V; tras el desplome del predominio italiano, ¿se enfrentarán franceses y estadounidenses, curiales contra pastores, ‘papistas’ y ‘sinodales’, representantes de órdenes religiosas y partidarios de movimientos ‘identitarios’? ¿Habrá un eje franco alemán, ganarán las tendencias multipolares? Todo ello en un contexto en el que parece que ‘paleoprogresistas’ se están batiendo en retirada mientras los ‘neoconservadores’ suman bazas.
El capítulo VI se titula ‘Antes de que echen la llave’ y expone el estado actual de la partida: por qué sería bueno un Papa negro, mulato o mestizo, cuáles son los cuatro ases de la baraja, o hasta qué punto condicionará la elección la fuerte rivalidad entre la Compañía de Jesús y el Opus Dei, entre otros importantes asuntos tácticos y estratégicos.
Y llega pues el momento de conocer al Sucesor y a la docena de sus camaradas que disputarán la recta final. Esa vez puede salir un Papa africano o un personaje del realismo mágico; puede ser un cardenal del Opus Dei o un nativo de la India, un hombre 'estilo Lula' o el primer jesuita de la historia, un 'insider' que conozca todos los intríngulis, un monseñor gallego, un tribuno filipino, un aristócrata austriaco, un Papa de los de antes o uno nunca visto anteriormente. La iglesia católica dispone de todas las opciones y por si fueran pocas aún tiene una segunda promoción de 25 candidatos que podrían dar la sorpresa. El lector dispondrá para establecer sus preferencias con conocimiento de causa, de las biografías más completas y contrastadas publicadas hasta ahora de los purpurados colocados en la parrilla de salida
El capítulo IX repasa cómo Juan Pablo II ha dejado su sucesión atada y bien atada, con una Capilla Sixtina restaurada, unas reglas de juego precisas –la Constitución ‘Universi domini gregis’-, unos electores elegidos personalmente, una precampaña electoral ya iniciada, y otras cosas bien dispuestas entre las que no es lo menos importante unas finanzas saneadas.
En el capítulo X se cuenta cómo se desarrollarán previsiblemente los acontecimientos: las personas que rodearán el lecho de muerte, la rotura del anillo ‘pescatorio’, el cese automático de altos cargos, las reuniones diarias, la exposición pública del difunto, el funeral en la plaza de San Pedro, los ‘Novemdiales’, esos nueve días de funerales continuados en los que 3 ó 4 cardenales tejerán la trama del conclave en reuniones de sacristía y cenas discretas, rodeadas de la expectación general y de las presiones de los diversos grupos de intereses, hasta llegar al inicio mismo del Cónclave, cuando sea pronunciada solemnemente la frase ‘Extra omnes’, se distribuyan las papeletas diseñadas por Pablo VI y todos esperemos las dos ‘fumatas’ diarias hasta llegar al ‘Anuntio vobis, habemos papam’. .
Tras un epílogo titulado ‘Un vaticano para el tercer milenio’, el libro incluye una documentación fundamental nunca antes al alcance de la mano para poder seguir los acontecimientos, desde la lista completa de todos los participantes en el cónclave al reglamento del mismo, así como el escenario completo que forman la Curia y el Colegio Cardenalicio, sin olvidar el círculo íntimo de poder, -de Navarro Valls a Ratzinger-, y los recodos vaticanos menos conocidos, como la Casa Pontificia.
ALGUNAS CITAS DE 'EL PRÓXIMO PAPA'
Entre otras afirmaciones del libro, podemos destacar a modo de ejemplo las siguientes:
"En Roma reina el ‘periodo de los secretarios’, una provisionalidad generalizada en espera del relevo. Este verano ha habido no pocos contubernios para analizar la situación. Las posibilidades que se barajan, de menos a más audaces, son: reanudar las reuniones interdicasteriales (interministeriales) instituidas por Pablo VI para reforzar la coordinación, descuidadas en los últimos tiempos; convencer al Papa de que nombre un nuevo Secretario de Estado, aceptando la jubilación de Angelo Sodano; y en tercer lugar, crear una comisión especial que controle la Curia".
"Muchos creen que el Papado se encuentra en el ojo del huracán de una nueva y devastadora crisis de identidad. Para empezar, es la misma figura del Papa y sus funciones lo que estaría pendiente de revisión".
"Los católicos progresistas juzgan el sistema de elección en cónclave como propio de una concepción gerontocrática de cooptación, incomprensible en el marco de la cultura actual".
"Wojtyla no sólo ha designado a todos los cardenales que elegirán a su sucesor, sino que ha establecido hasta el último detalle todo el procedimiento con que lo harán. Nunca un cónclave ha estado tan 'atado y bien atado'. Y además, aunque pueda parecer anecdótico, hasta ha habilitado el lugar donde vivirán los electores, y restaurado el excepcional espacio donde votarán. Ni un detalle ha escapado al Papa polaco. Los que dicen que es un visionario sin sentido práctico, deberían pensárselo dos veces".
"La ley no escrita es que los cardenales promovidos por un Papa eligen un sucesor muy diferente. Si esto se cumple con Woytila, su sucesor será liberal, anciano, italiano o latino, y discreto; los cardenales entran en los cónclaves pensando en corregir los defectos del difunto, sus excesos, su forma de hacer. Y en ese sentido tienen muy presentes qué virtudes y cualidades han faltado en el último papado para que la carencia no se repita en el siguiente".
"La mejor forma de hacer compatible la autoridad suprema e indiscutible del Papa con la necesidad de disponer de un gobierno colectivo competente para la Iglesia Católica, será sin duda el asunto central al que tendrá que dar respuesta el nuevo Papa".
"Cardenales latinoamericanos y españoles nunca han actuado en armonía, quizá lo contrario sea más exacto. La lengua no ha sido vínculo; el 'charco', abismo. Pero las cosas pueden estar cambiando. En estos momentos hay 21 obispos que se apellidan López y cuatro más que tienen Lopes de primer apellido; además, 19 se llaman González, y otros 19 tienen por apellido García".
"Una hipótesis final. Habrá dos candidatos que representen las dos posibles maneras de encarar los desafíos: las etiquetas con que serán designados, variarán según los gustos pero, digamos, que sean un neoconservador contra un 'progresista de talante’. Ninguno podrá conseguir los dos tercios de los votos, y llegar hasta la fase de mayoría simple parecerá arriesgado. Entonces, aparecerá un candidato de compromiso, atemperado por su mucha edad y experiencia, con alguna cualidad personal que le haga adecuado y novedoso. Y será el sucesor. En todo caso, el viejo adagio dice que a la Iglesia le encanta escuchar profecías pero no seguirlas".
"El proceso entero de sucesión en el trono de San Pedro dura aproximadamente un mes desde el fallecimiento del Papa. Hay un dicho romano que dice que el Papa nunca está enfermo hasta que ha muerto, lo que hace referencia al secretismo tradicional del Vaticano sobre el estado de salud del pontífice".
"Si el futuro Papa eligiera el nombre de Juan Pablo III, puede ser señal de continuidad con Woytila: disciplina interna, justicia social para el mundo y evangelización activa. Si se llamara Pío XIII, podrá pensarse que se sitúa a la derecha de Juan Pablo II, y más bien en la línea conservadora de los anteriores Píos. Si eligiera Juan XXIV, podría entenderse que vuelve a la senda del Concilio Vaticano II... Si fuera elegido por vez primera un Papa del tercer mundo, a lo mejor adoptaba un nuevo nombre, quién sabe, Américo o Globalio.
"En el Vaticano se piensa que el Papa puede vivir aún años con sus dolencias actuales y en bastante buenas condiciones mentales. Que el mayor riesgo que corre, es el de una caída o el de atragantarse comiendo. Hemos hablado largo y tendido sobre la sucesión del Papa, sobre lo que va a ocurrir con seguridad y lo puede ocurrir probablemente en el momento en que su vida se apague. Terminemos augurando de corazón que tal momento aún se retrase al máximo. Y que cuando llegue, el cónclave –por su bien y el de todos nosotros- escoja bien al sucesor".
ALGUNAS DECLARACIONES DESTACADAS CONTENIDAS EN 'EL PRÓXIMO PAPA'
"Con Wojtyla ha cambiado todo, se ha pasado un Rubicón. Creo que cada vez contará más la persona en sí, como ocurrió con él. Quién sabe, podría muy bien emerger del cónclave un latinoamericano, un africano... Es un salto cualitativo desde el punto de vista geopolítico": cardenal Achille Silvestrini.
“Yo no diría que el Espíritu Santo elige al Papa, porque abundan los ejemplos de Papas que el Espíritu Santo no habría elegido. Yo diría que Él no controla totalmente el proceso, no dicta el candidato al que hay que votar. Probablemente la sola seguridad que ofrece es velar porque las cosas no se arruinen del todo”: cardenal Joseph Ratzinger.
"Lo que pienso que necesitamos es un Juan Pablo III": cardenal Pham Minh Man, arzobispo de Ho Chi Minh City.
"El Vaticano II y Pablo VI cuando instituyeron el Sínodo de los Obispos tenían en mente una especie de consejo permanente de regencia de la Iglesia junto al Papa, esta intuición se ha desarrollado sólo en parte": cardenal Carlo Maria Martini.
"Eso dicen algunas personas. La misión de ser Obispo de Roma, de ser el sucesor de San Pedro... Nadie debe pensar que yo pueda ser apto para ello. Es mejor no hablar de ello": cardenal Antonio María Rouco Varela.
“El Papa tiene un magnífico buen humor, algo que no se ve. Es un hombre enormemente positivo, le gusta escuchar y cuando hace preguntas quiere conocer la opinión del que interroga. Creo que es uno de los hombres mejor informados del mundo, prácticamente todos los días a la hora de la comida y a la hora de la cena tiene invitados, el volumen de información de primera mano que maneja es enorme. Que hablen de él, o de sus condiciones físicas, no le molesta": Joaquín Navarro Valls, portavoz del Papa, director de la Oficina de Información de la Santa Sede.
"Durante el Año Santo pasaron por Roma unos 26 millones de católicos que se han confesado y han comulgado. Sólo a través de esas confesiones, la Iglesia ha ido acumulando muchísimo conocimiento de esta realidad social, de los problemas que afectan a la humanidad”: una persona muy cercana al Papa que posee el máximo conocimiento de la situación actual de la Iglesia y de sus interioridades.
EL PRÓXIMO PAPA
Quién será el sucesor, cómo y por qué será elegido
José Catalán Deus
Ediciones Espejo de Tinta, octubre de 2004
Viernes, 17 de febrero
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
José Mª Castillo
Francisco Margallo
Isabel Gómez Acebo
Rodrigo del Pozo Fernández
Jose Gallardo Alberni
Teresa Forcades i Vila
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza