21.11.09 @ 13:23:50. Archivado en Lógica Universal
-Usted se siente víctima de maltrato-
- Ya he manifestado cientos de veces que no, señoría-
-Es decir, usted afirma que no fue maltratada por su novio-
-Efectivamente, el asunto fue un forcejeo sin más.-
-Sin embargo, hay testigos en la sala que afirman que usted fue maltratada-
-Verá señoría, los testigos pueden decir lo que les venga en gana decir, pero yo supuesta maltratada ya le he dicho que ni me siento maltratada ni fui maltratada. Otra cosa distinta es lo que entiende el señor que se inmiscuyó en nuestra disputa sobre lo que significa maltrato.-
-Es decir, usted mantiene que no fue maltratada aunque hay testigos que afirman todo lo contrario.-
- Así es señoría, le vuelvo a repetir que yo no he sido maltratada, pero es que además hay pruebas concluyentes de lo mismo. En primer, lugar yo no he precisado atención médica alguna puesto que el forcejeo no me ocasionó moretón o herida alguna, ni tan siquiera el más mínimo rasguño. Por lo demás, le vuelvo a reiterar en perfectas condiciones físicas y psíquicas y sin coacción alguna, que no hubo maltrato alguno ni físico ni psíquico ni moral.-
A continuación - después de algún pedete que otro al amparo de las lustrosa togas- el magistrado Tribunal, o lo que es lo mismo, una porción de los poderes públicos, en este caso la Justicia, impone su sentencia.
-Silencio en la sala, este tribunal entiende que usted ha sido víctima de maltrato y por lo tanto le comunicamos que se abrirán las diligencias oportunas contra usted, y se depuren las responsabilidades que en virtud de lo dispuesto en el artículo 458 del Código Penal pudiera eventualmente haber incurrido en el delito de falso testimonio el cual está tipificado en el Código Penal con uno a tres años de prisión y multa de seis a doce meses.
-Se levanta la sesión-
Este supuesto diálogo, aunque real de hechos, propio de besugos, sería digno del más pésimo de los sainetes.
Sin duda la justicia española ya no puede caer más bajo, al condenar a una supuesta víctima de maltratos a pesar de que la misma jura y perjura que no lo es. Luego la pregunta sería: quién verdaderamente es el que maltrata.
A la supuesta víctima la puede caer una condena mayor que la de su “maltratador”, mayor incluso que la de muchos maltratadores ciertos que una vez libres en multitud de casos asesinaron a sus parejas... Es cómico, demencialmente cómico, el hedor de esta pésima justicia española.
En resumen Violeta, víctima de la demagoga y rancia sociedad continúa padeciendo por algo que no padeció ni en sus carnes ni en su mente.
Cual cebo de los más avispados medios "pescadores de vísceras, morbo y polvo", es vapuleada por unos y por otras, por no decir que fue maltratada aunque no lo fue, por no decir que odia a su novio al cual no odia, y por no decir que el profesor Neira es su heroico salvador.
Hay que decir que estás muerto aunque estés vivo si la sociedad "solicita a los medios carniceros" que estés muerto.
Una buena parte de la sociedad española no piensa por sí misma, simplemente "pasa de todo lo que no le afecte directamente mientras sobrevive de carnaza".
Puesto que no está probado que Violeta sufriera malos tratos ni ella dice que fuera víctima de los mismos. Ahora bien, si por "zarandear" en este caso por hacerse con un móvil, u otras majaderías habituales entre parejas, significa afirmar y reafirmar que se producen "malos tratos" resultaría que todos los hombres de este país y algunas mujeres, somos culpables de infligir malos tratos a nuestras parejas. Porque digo yo quien no ha tenido algún zarandeo con su pareja...
El “asunto” de Violeta Santander se magnifica gracias a los avispados demagogos, los cuales intentan tapar el enorme desafuero de justicia que padecemos por el cual y entre otras cosas cientos de víctimas- casi todas mujeres- han dejado su vida en manos de cobardes asesinos en apenas unos años. Mujeres, rehenes de una justicia cancerígena incapaz de poner a buen recaudo a los asesinos que en cuanto pueden acuchillan a la siempre bella mujer, madre de todas las vidas...
El verdadero cáncer de la violencia de género se encuentra en las pésimas instituciones, los pésimos legisladores, los pésimos magistrados y los pésimos políticos al servicio únicamente de los intereses de sus febriles partidos mantenidos con el voto de una sociedad pasota.
El profesor Neira entendió que Violeta estaba siendo maltratada y actuó en su defensa lo cual la sociedad le agradece.
Ahora bien, también hay que decir que lo que hizo el profesor lo hemos hecho muchos alguna vez defendiendo al más débil en cientos de ambientes, casos y ocasiones "sin recibir otra cosa" que contusiones incluso algún navajazo o golpe mortal. Podemos tirar de agenda y saldrían numerosos casos alguno. El más reciente en de un joven que recibió una puñalada en un riñón que posiblemente pierda cuando intentaba defender a una joven de un real maltrato con navaja incluida por parte de violento sujeto.
El profesor Neira es uno más y no uno de los Más- no me queda duda alguna de que si hubiera sido el barrendero del barrio esto no hubiera tenido más trascendencia que la habitual.
La falta de Antonio Puerta, novio de Violeta, no es otra que la agresión al un ciudadano, innecesaria y reprochable. Siempre he detestado la agresión cualquier agresión, excepto la defensa propia. Las posibles negligencias de los encargados de atender al profesor en su momento es otra historia.
En resumidas cuentas; de un "zarandeo más o menos" se crea una víctima de malos tratos que no se considera víctima, ni existen indicios para comprobar que hubiera malos tratos. No seamos ingenuos, si su novio le da una pequeña bofetada, en el estado que estaba, le “deja toda la cara” en el sitio.
Por otro lado al ilustre profesor se le ha concedido una medalla, supongo que para premiar el honor, la galantería, el pudor y la heroicidad, además del puesto de presidente del Consejo Asesor del Observatorio Regional de Violencia de Género.
En cuanto a quienes consideran a Violeta Santander mercante de un suceso sin Suceso, simplemente decirles que se confunden. El mercante, o los mercantes los que se llevan los millones, son aquellos que lo difunden, venden y cobran haciéndose de oro a cuenta de las ansias morbosas de millones de telespectadores.El caso de Violeta es uno más de los morboso montajes emitidos para la baba gula de la vorágine social y medra para las arcas de los "pescadores de carnaza".
Violeta de los enormes beneficios apenas se lleva las migajas, faltaría más que además de llamarla de todo, soportar de todo, incluso tacharla de padecer el Síndrome de Estocolmo tuviera que pagar de su bolsillo aquello que la vorágine sociedad consume cual róbalo hambriento.
Ivanla