La gaita de los minipisos
02.02.07 @ 13:12:55. Archivado en Economía
Ya estamos otra vez con la gaita de los minipisos. Está claro, basta con que suene el roncón para que todos dancemos la muiñeira. Simplismos y demagogias para bailarles el agua a cuatro bustos parlantes. De una vez por todas: Ojalá hubiera prosperado aquella iniciativa frustrada entre chascarrillos, en vez del sucedáneo que ahora se propone aún con precaución.
Todavía es el día en que me lamento por no haber podido cerrar la compra de uno de esos apartamentos de 40 metros cuadrados hace diez años por once millones de las antiguas pesetas. Un precioso reducto en pleno centro de Madrid, que era toda una bicoca para un currante soltero de 22 años. Si la dueña no se hubiera echado atrás en el último momento (todavía me acuerdo de su cara), podría haberlo revendido ahora para comprar el piso de padre de familia en que nos ventilamos un tercio de la renta todos los meses. Así son las cosas.
Por eso nunca comprendí las críticas feroces que cayeron sobre Trujillo cuando quiso promover la venta de viviendas de 35 metros cuadrados para jóvenes a precios asequibles. Eso era justo lo que yo quise comprar, porque la alternativa era seguir viviendo en los diez metros cuadrados de una habitación en un piso compartido de 80 metros cuadrados pagando un alquiler astronómico por sobrevivir de prestado. Cae de cajón, ¿no?
Pues parece que no. No sé, debemos de vivir en los Mundos de Yupi. Sin embargo, cuando hablo con mi hermano pequeño y su pareja, me repiten los mismos argumentos que yo me planteaba entonces. Matarían por comprarse una casa, aunque fuera pequeña, donde poder vivir con intimidad, pero no pueden hacerlo con sus sueldos ochocientoseuristas (los mileuristas son millonarios). Seguro que agradecerían una oferta como la que lanzaba la ministra de Vivienda. Y no porque padezcan ningún síndrome de propiedaditis, sino porque pagan unos alquileres casi tan caros como una hipoteca por vivir en compañía.
Me parece a mí que, cuando los problemas son así de acuciantes, más vale luchar por soluciones operativas, urgentes y prácticas, en vez de perderse entre proclamas por la dignidad humana, contra el capitalismo inmobiliario y demás verdades como templos. Pues, entre manifa y quedada, los pisos continúan subiendo y los jóvenes siguen en casita con sus papis, o puteados en cuartuchos de infraviviendas compartidas. ¿No crees?
Comentarios:
Y no, no vale solo el buscarse la vida individualmente. Es necesario reclamar y protestar: crear redes sociales que demanden lo que los políticos os birlan (porque unos y otros os lo birlan). Teneis derecho.
Es lógico que si los alquileres tenían precios contenidos y existía esta solución de alquiler de pisos oficiales... la gente no tenía la urgencia que hay aquí y que se transforma en una DEMANDA DESAFORADA (a la que coadyuba la inmigración incontrolada ilegal) que hace que el valor de la vivienda se reduzca a engordar la especulación y las fortunas de los ladrilleros a costa de las necesidades y derechos más básicos.
Pero aquí NO HAY POLÍTICA SOCIAL que valga. Esto es la ley de la selva.
Y no, no vale con solo ...
¿Más aún?
Lo único malo de esta solución es que, si proliferara, ya se encargarían los constructores de que su precio acabara siendo el de un piso diez veces mayor.
En los años 70 había en Dinamarca un sistema de alquileres oficial que se preocupaba por dotar a las familias de una vivienda adecuada a sus necesidades. Y si estas crecían, cambiaban de piso.
Igualito que aquí que las ayudas se las piensan destinar -y se las destinan ya- a los inmigrantes. Los españoles jóvenes que se jodan, que los gobiernos han optado por una solución ideal: que no se reproduzcan. Se trae mano de obra barata (es un decir si contam...
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Iván Pino Zas
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