In itinere

OTROS RECUERDOS (Y OLVIDOS) “EMÉRITOS”

26.09.15 | 09:07. Archivado en Religion

Aunque a destiempo, reconozco desde mi posición, situación y lugar de “obispo emérito”, que no debí haber aceptado el nombramiento –que no la elección- episcopal, o haber renunciado lo antes posible. A la penitencial letanía de mis insatisfacciones e incomodidades pastorales apuntadas en mi anterior esbozo de confesión y desahogo público, añado con humildad y veracidad evangélicas estas nuevas:

. Viví con el convencimiento de que mi nombramiento, en el que hicieron intervenir al Espíritu Santo y a la voluntad del Señor, había respondido sobre todo a mi condición y fama de hombre dócil, sumiso y obediente, cordero y “Juan Lanas” en el lenguaje del pueblo, que es también el pueblo de Dios.

. Me resultó difícil en sus grados más superlativos, rechazar la tentación de que, por miembro eminente de la jerarquía, el culto a la personalidad – a la mía- se identificaba y concluía con el que se debía, y se le debe, nada menos que a Dios.

. Actué siempre convencido de que lo hacía en su nombre y con su inspiración, aunque la lógica, el sentido común, el mismo evangelio y algún que otros “atrevido” consejero me advirtieran de la inconveniencia de mis decisiones. “Saberse” y “sentirse” Dios es tentación y programa prevalentemente episcopales.

. El “carrerismo” fue mi perdición “pastoral”, y lo es de la de la mayoría de los llamados “hermanos en el episcopado”.

. No visité a mis sacerdotes diocesanos enfermos. Ni participé en sus funerales, a excepción de algunos –pocos- curiales. Fue nula mi preocupación de cómo quedarían posteriormente los familiares que habían convivido con los finados.

. Los temas “laborales” en calidad de “patrono” o “empresario” de los bienes de la Iglesia y de sus empleados –serviciarios-, nunca fueron prioritarios. Lo fueron los mal llamados ”religiosos”.

. Frecuenté y presidí bendiciones de importantes fábricas, empresas y sucursales bancarias. Los testimonios fotográficos así lo delatan. No obstante, no aparecerá ninguna foto mía en reivindicaciones socio-laborales, y menos en los desahucios domésticos.

. Reconozco que una de mis satisfacciones que consideré santas y legítimas fue la relacionada con la gastronomía, permitiéndome alguna licencia, siempre discreta, con otros –pocos- componentes de la clerecía. Ahora, y aquí, me humilla la noticia de que algunos malintencionados intentan re-crear las “rutas astronómicas del señor arzobispo”

. Culpé al diccionario de infiel y de anticlerical, y a la opinión pública generalizada en algunos sectores, de que el obispo era, y es, referencia de vida cómoda y feliz -“vives o comes como el obispo”-, y me arrepiento de haber contribuido de alguna manera a su veracidad y consistencia.

. El “ordeno y mando”, y además “en el nombre de Dios”, ejercido episcopalmente, me roba largas horas de tranquilidad y de buena conciencia. “Sí, pero eran otros tiempos…” Ni me satisface, ni me parece justa tal excusa, por mucho que eche a volar salvadoramente mi imaginación…

. Con tantos y tan vitalicios títulos, ornamentos, misterios, dogmas, dignidades, vanidades, seguridades en esta vida y en la otra, reconocimientos tanto divinos como humanos, no es posible ser ni ejercer, siquiera como persona normal. Se es un irresponsable total o parcial, según se mire y nos miren. Desde mi convencimiento cabal de ser superior en todo, o en casi todo, mi biblioteca se quedó incólume y mineralizada el mismo día de difundirse mi nombramiento como obispo. Docto, “sabelotodo”, e inspirado por Dios, son títulos “académicos” inherentes al ministerio representado por el báculo y la mitra.


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por Tiquismiquis 29.09.15 | 19:58

    D. Antonio:

    Escribe Ud. que se confiesa el emérito de aquesta manera: " Reconozco que una de mis satisfacciones que consideré santas y legítimas fue la relacionada con la gastronomía, permitiéndome alguna licencia, siempre discreta, con otros –pocos- componentes de la clerecía".

    Créame, D. Antonio, que a veces pienso que el emérito es Ud. mismo, pero de incógnito. Porque Ud. también presenta dilatado historial gastronómico. Asimismo, santo y legítimo.

    Me refiero al libro: "De tapa en tapa por Madrid", escrito al alirón entre Íñigo y Ud., en que hubieron de paladear por obligación los platos populares de más de cien tabernas. Supongo que por etapas.

    Reconozco mi maldad. Soy mucho peor que D. Antonio Aradillas. Si alguna excusa ridícula puedo alegar a mi favor, sea que no soy epíscopo, ni presbítero, ni sacristán, ni Antonio Aradillas.

    ¡Cuántas cuchipandas te has perdido, Tiquismiquis!.

    Saluditos.

Lunes, 23 de julio

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Julio 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031