De las pocas referencias amables, cultas, y además rentables, que en la actualidad destacan en España, las relacionadas con el turismo ascienden en número y calidad a los puestos más altos. El turismo es bendición de Dios que, valiéndose especialmente de la naturaleza, de la historia, del arte y de la capacidad de acogida de los españoles, mantiene el milagro creciente y constante del flujo redentor de los viajes y vacaciones, nacionales e internacionales, con destino a nuestro país. En tan meritoria perspectiva, la condición “religiosa”, aplicada al turismo, se encuentra operativa, y en similares circunstancias a las del resto de otras con equivalente preponderancia.
La misma terminología académica de “tribunales” –“lugar destinado a los jueces para administrar justicia y dictar sentencias”-, y “eclesiástico” –“perteneciente o relativo a la Iglesia” –“congregación de fieles cristianos”-, suministra abundantes razones para conferirle interés al tema, objeto de este comentario. La persistente actividad de estos tribunales en cuanto se refiere a las causas matrimoniales, y la decisión, positiva o negativa, de la nulidad –“anulación” del vínculo sacramental, eleva la utilidad y provecho de su planteamiento aquí y ahora.
Miércoles, 30 de mayo
Antonio Aradillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas