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VIOLACIONES INSTITUCIONALIZADAS

25.01.12 | 09:00. Archivado en Religion
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NOTA: Las pautas de comportamiento ético –morales dictadas por parte de la Iglesia, con la intitulación amenazante de pecado mortal y su correspondiente condenación eterna, en el comportamiento de la intimidad matrimonial, son manifiestamente machistas. Es el hombre-hombre quien las dicta y aplica prevalentemente a tono con las demandas de su condición de varón. La mujer, y cuanto conforma el complejo de su feminidad, cuenta poco, o apenas si cuenta, al conmensurar la moralidad o inmoralidad de los hechos. Una de estas mujeres ha tomado plena conciencia de la situación, que expresa y redacta de esta mendicante manera:

“A pesar de los conocimiento adquiridos, y hasta “infusos”, que dicen tener hombres representativos de la Iglesia, el hecho cierto es que en relación con nosotras, las mujeres, saben más bien poco. No nos preguntan. Y no lo hacen, o porque ello supondría tener que valorarnos, porque se consideran muy listos y más estudiados, o porque están convencidos de que, al conocerse a sí mismos, como hombres, nos conocen también a las mujeres, que dicen estar hechas todas a su imagen. Por estas y otras razones/ sinrazones, la mayoría de las cualificaciones morales con las que conceptúan nuestros comportamientos, carecen de base.

“No me explico cómo a estas alturas nadie en la Iglesia haya levantado la voz en contra de la desconsideración poco científica y, por lo tanto, tan poco querida por Dios, con que estos hombres nos afrentan. Sí, así de claro y de evangélico. Y, por tanto, también de eclesiástico.

“Por poner un ejemplo, ocurre que, si nos atenemos a las pautas de comportamiento cristiano instituidas por los moralistas oficiales de la Iglesia, cuando el acto de la expresión del amor en la intimidad de la pareja en el matrimonio se ajusta a lo que parece ser natural y exigido por la biología, apareciendo mecánicamente correcto, se lo considera como éticamente impecable. Cuando tal acto no se ajusta a tal mecanismo, se lo techa como inadecuado, existiendo, por tanto, pecado.

“Las motivaciones psicológicas no cuentan en la valoración ético- moral de ese acto por parte de los hombres de la Iglesia, olvidándose de que las mujeres nos identificamos mucho más con aquellas. Estos hombres pueden considerar, y consideran, actos sexuales moralmente correctos los que son conformes a la biología, y no a la psicología, con lo que se justifican incontables violaciones institucionalizadas dentro del matrimonio, porque se prescindió de lo que es la mujer, al identificarla solo o fundamentalmente con su cuerpo. Lo biológico es un valor, pero es más valor lo psicológico, y mucho más aún en la mujer. Actos como estos pueden ser rigurosamente correctos teniendo en cuenta procedimientos biológicos, y a la vez ser descalificadoramente defectuosos, incompletos y hasta ofensivos, por no ajustarse a las exigencias más elementales de la psicología femenina. Identificado en mayor proporción el hombre con lo biológico, y la mujer con lo psicológico, el desbarajuste que esta valoración moralista oficial de la Iglesia puede ocasionar en los comportamientos humanos en la intimidad del matrimonio, es muy considerable y de consecuencias graves.

“Yo misma confieso que en la intimidad con mi esposo me sentí obligada en ocasiones a tener que acceder a determinados deseos y exigencias suyas, que constituían para mí otros tantos atentados contra mi sensibilidad, no disponiendo de fuerzas para superarlos, pero que podían ser –y lo eran- reclamadas por él, con la convicción de ser expresiones moralmente correctas. El sufrimiento al que nos hemos visto sometidas las mujeres en este capítulo de la llamada moral cristiana, no podrá jamás llegar a ser convenientemente ponderado, ni siquiera sospechado por el hombre. En nombre de la moral oficial se nos ha anonadado y envilecido a las mujeres hasta límites que no podrá disculpar, ni explicar, cualquier concepción humanística, por muy falta de espiritualidad que esté, lográndose la más detestable de las colonizaciones.

“En esta pauta de comportamiento de la moral llamada cristiana se refleja inequívocamente la ausencia de participación de la misma mujer, y de cuanto ella significa y entraña. Cualquier juicio que sobre actitudes y conductas sea formulado prescindiendo de la visión del hombre o de la mujer, resultará necesariamente equivocado y condenará a uno y a otra. En el caso concreto de las conductas morales y de su valoración, la gravedad es aún mayor, porque tal condena es respaldada con invocaciones de sanciones y escarmientos eternos”

8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Renée 29.01.12 | 17:54

    Saruce, me he cansado de repetir que el uso de mayúsculas es la única manera que puedo destacar un texto, no de avasallar ni de atizar sombrillazos. No hay opción para negritas y cursivas. El día que RD tenga estos recursos, las mayúsculas desaparecerán.

  • Comentario por Renée 29.01.12 | 17:51

    Saruce, me temo que no fui clara.

    1. Si el blogger permite que Ud publique este artículo, ES QUE ESTÁ MUY DE ACUERDO CON ÉL, dado que encima lo rotula con mayúsculas. Poco o nada cambia el que lo haya escrito Ud. u otro.

    2. El caso de la señora que Ud presenta, es clarísimo: Existen demasiadas mujeres que echan la culpa a la Iglesia de las ABERRACIONES que ellas consintieron en la intimidad ,como si en algún momento el Magisterio las hubiera bendecido o algo así, cuando en verdad ha sido todo lo contrario.

    3. Ud habló de pecados veniales, no de las pesadumbres de cada día. Distancias hay.

    4. Si dice "pulpito" nadie puede suponer que se refiera a los foros.
    Existen espacios para hablar sobre sexo. El problema es que me temo que SE HABLA DEMASIADO Y CON MIRAS A JUSTIFICAR LAS PROPIAS APETENCIAS NADA NATURALES, Y SÍ MUY DAÑINAS PARA LA SALUD FÍSICA, MENTAL Y ESPIRITUAL DE INDIVIDUOS, FAMILIAS Y PUEBLOS. He visto demasiado de esto....

  • Comentario por saruce 28.01.12 | 19:12

    Renée, tómalo tranquila y sin avasallar, por favor.
    La lectura rápida de un texto no produce comprensión, sino confusión.
    En primer lugar, quien ha escrito la anécdota sobre ese sacerdote, he sido yo (saruce, 25.01.12 : 17.20),
    Ese texto está compuesto por varios párrafos, y cuando se lee el tercero, es porque ya se ha leído el segundo, o al menos, es lo que solemos hacer algunos.
    El segundo párrafo trata de un tema, y acaba con punto y aparte.
    El tercero narra una anécdota, y también termina con punto y aparte, y en él he querido expresar que a veces se va a "hablar" con el confesor, en lugar de a confesarse de los pecados graves, porque no los hay, pero se descarga el alma de forma gratuita y amable, de las pesadumbres del día, sobre los hombros del sacerdote.
    Para finalizar esta clase amigable, solicito (no recomiendo) que se hable del sexo, en los foros católicos (de ahí lo del "púlpito").
    Y todo eso sin interpretar a nadie.

  • Comentario por Renée 25.01.12 | 20:32

    Oiga, Aradillas. ¿No le enseñó Ud. a sus feligreses que IMPORTA UN COMINO lo que le gusta a éste o a aquella, y que el lecho conyugal no debe convertirse en CATRE DE BURDEL? La señora que le escribió debería demandarlo a Ud. por Responsabilidad Civil y Eclesial.

    Déjese de bobadas, que el primero que queda mal HACIENDO GALA DE SUPINA IGNORANCIA SOBRE MORAL CONYUGAL es Ud.

  • Comentario por Renée 25.01.12 | 20:26

    Corrijo: NI MORAL NI MÉDICAMENTE SANO.

    Faltó también: Blogger, ¿a qué escribir sobre LO QUE NO ENTIENDE? ¿Ha olvidado que según Ud. un cura jamás sabrá de sexo?

    "El otro día, en la misa dominical, un anciano sacerdote recordó a los feligreses que "únicamente se deberían confesar los pecados mortales, y que los veniales, que son la mayoría, no hay que confesarlos" en el confesionario."

    A ese sacerdote lo persigue el alemán. Es lo que más caritativamente quiero pensar, pues LA ESTUPIDEZ que soltó en esa homilía es de película.

  • Comentario por Renée 25.01.12 | 20:20

    Yo misma confieso que en la intimidad con mi esposo me sentí obligada en ocasiones a tener que acceder a determinados deseos y exigencias suyas, que constituían para mí otros tantos atentados contra mi sensibilidad,"

    Especifique, señora, especifique. ¿Se refiere Ud. al coito anal o al coito oral? Pues hago la salvedad que ninguno de los dos es NI MORAL MÉDICAMENTE SANO. ¡Pregunte a los moralistas y a los oncólogos! Y si Ud. se dejó avasallar en lugar de arrancarle la próstata de un patadón al maridito de marras, no le eche la culpa a la Iglesia, sino a la IGNORANCIA DE UD. SOBRE MORAL CONYUGAL.

    Saruce, el mismo criterio de Ud. vale para otros especialistas: ¿Qué puede hacer un psicólogo, psiquiatra o sexólogo sobre la entrepiernan de su dirigido, sea hombre o mujer? Demasiada responsabilidad para un psicólogo, psiquiatra o sexólogo, diría yo.

    Blogger, ¿a qué escribir sobre LO QUE NO ENTIENDE? ¿Ha olvidado que según Ud. un cura jamás sabrá de se...

  • Comentario por saruce 25.01.12 | 17:20

    ../.. Porque además de esa circunstancia fundamental que es la de que el sacerdote no tiene, "ni puede tener, por su propia naturaleza", una sensibilidad femenina, o sicológicamente afín a los sentimientos femeninos, sus consejos serán teóricos, y posiblemente erróneos.
    Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre la problemática social del celibato de los sacerdotes, y sus consecuencias sobre la gente que no ha abjurado o prescindido de las prácticas sexuales.
    El otro día, en la misa dominical, un anciano sacerdote recordó a los feligreses que "únicamente se deberían confesar los pecados mortales, y que los veniales, que son la mayoría, no hay que confesarlos" en el confesionario.
    Una correcta enseñanza del sexo, en cristiano, desde el púlpito, corregiría no pocos equívocos, y meteduras de pata.
    Yo creo que la juventud se aleja de nuestra iglesia, porque les han enseñado a repudiar un sexo malo, a pesar de ser idea de Dios.

  • Comentario por saruce 25.01.12 | 17:06

    Amigo Antonio, soy cristiano viejo, casado en busca de las bodas de oro, y como adorno de la tarta, entre mi esposa y yo aún existe el amor.
    ¿Cuál es la receta?. Imagino que Dios nos ha ayudado, en todos y en cualquier momento de nuestras vidas.
    Pero ella y yo hemos mantenido muchas conversaciones con nuestros amigos, o durante charlas con otras parejas, y supongo que hemos aprendido.
    Probablemente, toda esa problemática doctrinal que enuncias, se acabaría de raíz, si las personas cerrásemos las puertas de las alcobas matrimoniales a los directores espirituales y confesores ocasionales.
    Porque ¿qué autoridad moral posee un director espiritual sobre la entrepierna de su dirigido, hombre o mujer?.
    Cada vez en menor abundancia, pero aún existen personas que confían (yo diría mejor, que complican la vida del confesor de turno) sus intimidades a los sacerdotes.
    Demasiada responsabilidad para un sacerdote, creo yo.
    ../..

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