Como buena cosa es –y será siempre- comenzar por el principio, transcribo literalmente dos definiciones que el diccionario de la RAE nos suministra acerca del término “portavoz”: “persona que está autorizada para hablar en nombre y representación de un grupo, o de cualquier institución o entidad”, y “persona autorizada para comunicarle a la opinión pública lo que piensan acerca de un asunto determinadas instituciones públicas o sus dirigentes”. Parte y fundamento que garantiza este principio es la experiencia personal de que en las ruedas de prensa, con el correspondiente portavoz de las sesiones de la Conferencia Episcopal Española, los “amigos” de una u otra parte, de determinados obispos, éramos informados por ellos, a título personal, y al margen de las rutinarias declaraciones para la opinión pública en general. Así era, es y seguirá siendo “in aeternum et ultra”, por lo que está de más cualquier otra explicación.
El portavoz actual de la Conferencia Episcopal, aún con sus merecimientos y atuendos episcopales, le aporta muy poco o nada al portavoz de cualquier otra entidad e institución en orden a la ejemplaridad y al evangelio que llevaría implícito el ejercicio de su cargo u oficio, que no sería distinto al de la respetuosa y oportuna comunicación de la verdad.
. De por sí, y en conformidad con toda clase de comprobaciones, todo portavoz , por portavoz – con inclusión del revestido de uniforme sacral-, ni está, ni lo cualifican, para proclamar la verdad - toda la verdad- de lo acaecido durante la celebración de las respectivas sesiones, sino para ocultarla o enmascararla. Más que como la del comunicador –“evangelio”- de lo que aconteció y es de interés del Pueblo de Dios, su tarea es la del diplomático o bruñidor de lo que se cree que ha de interesarle a ese pueblo.
. Al igual que en el resto de las portavocías como tales, y en relación con las preguntas que los profesionales de la información, que se las supone sean a su vez reflejo y preocupación de la opinión pública, lo que les confiere categoría y grados de ascenso en su oficio, es el arte que emplearon al esquivar la verdad de la respuesta, si ella no era del agrado de algunos miembros de la Conferencia, o de ella misma.
. La emisión informativa de cualquiera de las ruedas de prensa, presidida por el portavoz, aún a los más devotos y fieles cristianos interesados en el tema, no les suscita atractivo alguno, a no ser el de la comprobación de las fintas que sistemáticamente ha de realizar para salir airoso del paso, habiendo dicho poco, o absolutamente nada. Hay quienes malician que el término “jesuita”, Congregación Religiosa a la que pertenece el actual portavoz, incluye una acepción académica intachable y “ad hoc”.
. Así las cosas, y con tan exiguas posibilidades de revisión y arreglo, como cristiano y profesional de estos menesteres, en el contexto de un cristianismo vivo y dinámico, creo que están de más las portavocías eclesiásticas. No dicen –y ni pueden decir-, nada o casi nada de lo que de verdad les suele interesar al Pueblo de Dios para su edificación, ni tampoco a quienes, como a los políticos, les importan, sabiendo además mucho antes qué es lo que piensa la Iglesia oficial respecto a los temas y hasta donde le es posible llegar en la práctica.
. La de las portavocías eclesiásticas, tal y como es ejercida, no parece ni mucho menos prueba alguna de modernidad de la Iglesia y de sintonía con los tiempos nuevos. Aún más, desedifican y confunden. Aturden y perturban. A veces, abochornan, dado que en la actualidad son ya muchos los que de alguna manera se relacionan con estas actividades y la mayoría están convencidos de que, además de fines diplomáticos y de salvar buenas formas y maneras en las ruedas de prensa y portavocías, difícilmente se podrán pretender otros objetivos.
. Señores obispos, ahórrenles a su portavoz algunos de los “tragos” que tiene que afrontar ante la mayoría de las preguntas – si estas no fueron antes “concertadas o convenidas”- con gallardía a veces, otras con desconcierto, no siempre con humildad y dando la permanente sensación de querer terminar cuanto antes y con las debidas maneras dictadas por la educación y los hábitos.
. Me disgusta tener que reconocer personalmente que, entre potavocías y ruedas de prensa deportivas, políticas, financieras, sociales y tantas otras del espectro de la actividad periodística, las intitulables como “eclesiásticas” no se diferencian de las ya citadas en veracidad, confianza y deseos de preguntar y de responder de quienes intervengan en todas .Anecdóticamente tan solo puede destacar el dato de que la preceptiva “copa” suele brillar por su ausencia, con lo que se cercenan aún más las posibilidades de compartir campechanamente con los “señores obispos”.
AZALEA: antes, para el desmayo, solían "acercar" sales. No sé si servirán en el caso. A menos que sea cosa de hipotensión u otra razón.
Si no hacen falta portavoces, no hay nada que añadir.
A Vd. dice que le enseñaron poco y mal el cristianismo. No sé qué edad tiene Vd. pero supongo que estará a tiempo de "aprender" lo que necesite... si lo necesita. No creo que nadie se lo impida.
Ocurre que es cómodo echar la culpa a alguien de todo (y si mandan algo, más). Corríjase, si quiere... y tiene necesidad de corrección. Cualquiera lo puede hacer. En lugar de arreglar el mundo, o la Iglesia, o lo que sea, que muchas veces nos será imposible y quizá erróneo, podemos corregirnos personalmente cada uno.
../..Algunos deberían decir, más de una vez, "yo creo que Jesús nos trata de explicar que...", en lugar de "esta lectura es un claro ejemplo de...".
También sucede que la gente, el pueblo llano, está harta de oír, sin poder contestar, o al menos, ser escuchada.
Pero aunque esto último corresponde a un capítulo aparte, no sería malo poner en práctica hablar de la aplicación del evangelio a casos reales y actuales, en las homilías dominicales.
Quienes deseamos la viveza de la Iglesia, creemos necesaria una actualización en muchos aspectos que algunos portavoces reiteran, palabra por palabra, coma por coma y punto por punto, desde muchos años atrás, sin el menor cambio.
Portavocía de los sin voz, para que se sientan representados e integrados en la Iglesia.
Y temas fundamentales en el sentir cristiano, como la familia, pero desde un prisma diferente al multitudinario o propagandístico.
Un abrazo.
Creo, amigo Antonio, que das en la diana (por enésima vez), al explicar tu diagnóstico sobre los portavoces, oradores y voceros que, con ropaje sagrado, o de simple paisano, hablan "en nombre de" la Iglesia Católica.
Posiblemente, el gran error de esas personas, que "se creen" llamadas por Dios, para expresar su palabra, y el mensaje cristiano, total o parcialmente, estriba en que ellos creen saber lo que le interesa al pueblo, como apuntas en el tercer párrafo de este post.
Cualquier publicación comercial exige varios profesionales en estudios de mercado, para discernir la información que mejor/mayor aceptación tendría que figurar en sus páginas, para pasar de la ruina o de la mediocridad, al éxito.
En nuestra Iglesia, a la que tanto amamos tú y yo, hay excesivos francotiradores, con sensibilidades diferentes (algunas de ellas, hasta disparatadas), que eluden divulgar el amor, la misericordia de Dios, la paz.
../..
A mi me parece que a nosotros los cristianos católicos, no nos ensenharon el cristianismo de raíz. Cada uno sabe su poquito, su mínimo, "A ver ninho como os llamais, Juan, Pedro, Francisco"... Pero con pilares solidos, nada de nada. Con el tiempo y una canha, la gente esta más leída, sabida y viajada... y se dan cuenta que solo les han ensenhado a rezar, y cuánto más rezaran más pronto recibirían la indulgencia plenaria, No se puede preguntar nada porque no te lo van a contestar, y encima te dan una vuelta al ruedo, por lo cual es peor el remedio que la enfermedad. Además la gente se percata, de que a quienes tendrían que expicarnos evaden la pregunta,se hacen los sordos, o se van diciendo que no tienen tiempo. Los feligreses, muchos se cansan. Toman el billete, para Villadiego, pero el problema sigue estacionado.-
Moisés:Veo con desmayo que esta Vd. siguendo la misma trayectoria que los "portavacías".Primero dice que esta muy de acuerdo con don Antonio." y que "el problema es solucionarlo". Obvio.Pero cuando dice "que se le ocurre : y por qué no hacen portavoz al Sr Aradillas"? Está Vd. incurriendo en una pregunta que no viene al caso.Lo primero, que esa no sería la solución , ni poniendo a Superman, que corria y que volaba, Lo primero de lo que aqui se trata, es que estas "portaacías"... como muchas cosas más, no se deberían de haber permitido, desde tiempo atrás, pero claro, eso será ahora como pedirle peras al olmo.Lo segundo Moisés, es que los feligrese, estan ahora más leídos y sabidos que antanho, Las preguntas de hoy día esperan respuestas respuestas más claras y verdaderas.Don Antonio Aradillas, ni estaría interesado en ser el portavoz porque como ya dice "estas portavacías" no sirven para nada, y como él dice solo hacen confundir a la gente.A mi me parece ...
Moisés:Veo con desmayo que esta Vd. siguendo la misma trayectoria que los "portavacías".Primero dice que esta muy de acuerdo con don Antonio." y que "el problema es solucionarlo". Obvio.Pero cuando dice "que se le ocurre : y por qué no hacen portavoz al Sr Aradillas"? Está Vd. incurriendo en una pregunta que no viene al caso.Lo primero, que esa no sería la solución , ni poniendo a Superman, que corria y que volaba, Lo primero de lo que aqui se trata, es que estas "portaacías"... como muchas cosas más, no se deberían de haber permitido, desde tiempo atrás, pero claro, eso será ahora como pedirle peras al olmo.Lo segundo Moisés, es que los feligrese, estan ahora más leídos y sabidos que antanho, Las preguntas de hoy día esperan respuestas respuestas más claras y verdaderas.Don Antonio Aradillas, ni estaría interesado en ser el portavoz porque como ya dice "estas portavacías" no sirven para nada, y como él dice solo hacen confundir a la gente.A mi me parece ...
Moisés:Veo con desmayo que esta Vd. siguoendo la misma trayectoria que los "portavacías".Primero dice que esta muy de con don Antonio." y que "el problema es solucionarlo". Obvio.Pero cuando dice "que se le ocurre : y por qué no hacen portavoz al Sr Aradillas"? Está Vd. incurriendo en una pregunta garrafal.Lo primero, que esa no sería la solución , ni poniendo a Superman, que corria y que volaba, Lo primero de lo que aqui se trata, es que estas "portavocías"... como muchas cosas más, no se deberían de haber permitido, desde tiempo atrás, pero claro, eso será ahora como pedirle peras al olmo.Lo segundo Moisés, es que los feligrese, estan ahora más leídos y sabidos que antanho, Las preguntas de hoy día esperan respuestas respuestas más claras y verdaderas.Don Antonio Aradillas, ni estaría interesado en ser el portavoz porque como ya dice "estas portavacías" no sirven para nada, y como él dice solo hacen confundir a la gente.A mi me parece ...
Estoy muy de acuerdo con don Antonio. El problema es solucionarlo. Se me ocurre: ¿y por qué no hacen portavoz al Sr. Aradillas?
Miércoles, 30 de mayo
Antonio Aradillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas