La frase es de dominio público, y a su sombra se han cometido y cometen innumerables tropelías éticas y aún morales. Así como suena, y en la simple interpretación basada en la literalidad de términos tan sagrados y todopoderosos como “Dios”, “hombre”, ”mujer”, “unión y separación” y “ felicidad en esta vida y en la otra”, se hacen imprescindibles una y muchas reflexiones que contribuyan a colocar las cosas en su sitio . Me ahorro advertir que la empresa no es fácil, aún al claror de interpretaciones sensatas y benignas, tanto cívico- sociales como teológico- pastorales.
En el monasterio extremeño de Guadalupe se celebró recientemente una piadosa “concentración”, con todas las connotaciones propias de “peregrinación”, a la que además, y en plenitud de razones, no le faltó el añadido de “protesta”, lo que en este caso le supuso un plus de interés y de devoción, que la hizo ser aún más religiosa.
El Espíritu Santo, es la menos y la peor conocida de las Tres Divinas Personas de la Santísima Trinidad. Las causas y explicaciones son muchas. Unas, conscientes y la mayoría, inconscientes. Entre ellas destacan la poca fiabilidad que catequistas y evangalizadores les han conferido a las palabras de las que hacer uso para dar a conocer tal misterio. Otra razón superpuesta es la del historial de herejías y pseudo- herejías, a las que, sobre todo en los primeros tiempos de la Iglesia, la figura del Espíritu Santo ha promovido u ocasionado, con las consiguientes descalificaciones y condenaciones eclesiásticas.
Dirime cualquier cuestión semántica el Diccionario de la RAE. Que, con toda precisión y procedencias latinas, define el traje talar como” la vestidura que llega hasta los talones”, con aplicación sobre todo para los empleados por los eclesiásticos. En el lenguaje común, y para los hombres de Iglesia, el término “talar” se amplía hoy, reduciendo sus amplias y negras pliegues “sotanales”, con fórmulas tales como las amparadas por el anglicismo “cleryman”, con su alzacuello, su cruz y color preferentemente negro o gris. Los datos reales, y la observación pastoral somera, atestiguan que los trajes talares-cleryman habitualmente son los que visten los sacerdotes instalados en posiciones más conservadoras en la Iglesia, con manifiesta mención para los miembros de la jerarquía. El resto del clero, fuera de las celebraciones litúrgicas, suelen hacer uso de los trajes y atuendos comunes a los de las personas con las que conviven, sin insignia y distintivo alguno.
Estoy convencido de que no son razones puramente crematísticas las que explican, y, por ahora, seguirán explicando, el absurdo de que la Patrona oficial y canónica de Extremadura -año 1907-, la Santísima Virgen de Guadalupe, signo y mantenimiento real del extremeñismo más puro, tanto religioso como cívico, pertenezca, a la circunscripción diocesana de Toledo. Esto no obstante, para no pocos, cristianos o no, no es posible que existan otras razones que no pasen por contadurías archidiocesanas de la todavía “sede primada” de Toledo, con capacidad para hacer perdurable el actual status contra el que en los últimos tiempos, personas, personalidades, instituciones, asociaciones y entidades extremeñas, aúnan sus protestas. Para lamentarlo más, sería imposible e injusto dejar de reseñar que precisamente las asociaciones de carácter religioso- piadoso son las que con mayor timidez, en número y fervor, se han hecho presentes en la redacción de su protesta ante la competente autoridad clerical en sus distintos niveles de apreciación jerárquica.
En términos generales y con excepciones meritorias dignas de encomio, los discursos de carácter religioso en su diversidad de versiones -homilías, piezas de oratoria, sermones, encíclicas, pastorales…-, para los fieles cristianos, y con excepción de los filoeclesiásticos de toda la vida, tan complacientes como empedernidos, son inaguantables e ininteligibles. Es frecuente que el predicador de turno tenga que ser receptor de consejos como estos: “por favor, sea usted breve”; “no alargue mucho su prédica”; “lo bueno, si breve, dos veces bueno”; “no sea usted pesado…”
Los tiempos, nuestros tiempos, son ya cien por cien electorales. Y la noticia que sustenta esta reflexión procede de la comunidad autónoma de Galicia en una de cuyas parroquias su sacerdote rompió toda clase de amarras, incluida las canónicas y no se privó de convertir sus prédicas en otros tantos mítines de carácter netamente político. En su caso las siglas que amparan convicciones, objetivos y eslóganes se garrapatean con las letras y procedimientos de PSOE. En otros casos emblemas y alegorías son las propias y especificas de otros partidos, grupos o agrupaciones con aspiraciones a ser declaradas un día legales.
Martes, 21 de mayo
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
César Luis Caro
Josemari Lorenzo Amelibia
Urbano Sánchez García
Alejandro Córdoba
José Manuel Bernal
Asoc. Humanismo sin Credos
Rufo González Pérez
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo