Y tú, ¿qué dices de mi? Abajo el Papacentrismo, monseñorcentrismos y otros ísmos
30.06.08 @ 00:00:00. Archivado en Autor del blog
Estuvimos hoy celebrando la Eucaristía en la parroquia de la Ciudad Vieja de Montevideo y presidió el Encuentro, el padre Quinto Regazzoni, Dehoniano.
A partir del evangelio proclamado y de sus palabras, quedó sonando en mí, aquellas palabras de Jesús, aquella pregunta que es "la fundamental" para quien desea ser y vivir como cristiano: Y ustedes, y tú, ¿qué dices de mí?
Aquellos, sus amigos, fueron respondiendo desde lo que pasaba por su corazón hasta llegar a Pedro que le dijo: tú eres el Mesías.
Desde mi fe, desde el conocer a Jesús, también yo le digo lo mismo que Pedro, aunque no sé, si a veces, desde mi seguirle cotidiano, desde mis vivencias cotidianas soy capaz de responderle con tanta claridad y contundencia.
Hoy, me pregunta a mí: ¿qué dices tú de mi Daniel? ¿quién soy para ti?
Pero también te lo pregunta a tí: ¿qué dices tú de mi? ¿quién soy para ti?
Pero también nos lo pregunta a cada institución, a cada servicio pastoral. Hasta a la Cope y los obispos, y hasta Federico Delosantos y las estrellas, hoy Jesús les pregunta: ¿y tú que dices de mi? ¿quién soy para ti?
Dependerá de la respuesta que le demos nuestra calidad de vida.
A veces ni se nos pasa preguntarnos ni dejarnos preguntar por Jesús. No queremos que nos vengan a zarandear la vida y nuestras cosas.
Pero qué bien viene una buena zarandeada a nuestra vida y nuestro ser y actuar. Sobre todo cuando nos ponemos nosotros mismos como el centro de nuestra vida.
En el fondo, la pregunta de Jesús viene a descentrarnos de nosotros mismos y centrarnos en él, en centro vital de nuestra vida.
Esta pregunta de Jesús viene a cuestionar nuestro "papacentrismo" (cuando ponemos al Papa en el centro de nuestro ser y vivir cristiano y hacemos depender nuestra vida de lo que dicta el Papa -tan humano y divino como tú y yo-); también viene a cuestionar nuestros "monseñorcentrismo" (cuando nuestro monseñor es la totalidad de nuestra vida), etc... En definitiva viene a cuestionar nuestro "eclesiocentrismo" (cuando hacemos que la Iglesia Católica sea dueña de la religión y las conciencias de sus fieles y los que no también).
Bueno, es verdad, también yo soy autocéntrico, también yo, hago de mi mismo, de mi vida, un danielcentrismo.
Juancentrismo,
Maríacentrismo,
Pedrocentrismo,
Ximenacentrismo,
Josécentrismo,
también, tu nombre.
Pero la pregunta es buena, bien buena. No hay caso, Jesús, siempre ahí, queriéndonos y buscándonos para darnos una pista por donde tienen que ir nuestras cosas, nos pregunta hoy: ¿quién soy yo para ti? ¿Tu centro? ¿o yo giro en torno a ti? ¿Cómo es la cosa?
A veces nos equivocamos de cabo a rabo, pues, es Jesús el que dice: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra efificaré mi Iglesia? Nosotros, muy abusadores, decimos: "Yo soy Pedro y edificaré mi iglesia o tu Iglesia en el mejor de los casos" En realidad, el reconocimiento y el mandato viene de Jesús y no nosotros somos los que nos automandamos.
Papá y mamá Dios, querido Jesús, ojalá sean ustedes el centro de nuestra vida y de nuestra Iglesia. Barre con todo lo que pueda haber en nosotros de egoísmo, de yoísmo, individualismo, personajes de barro o de paja que en algún momento se lleva el viento.
Amén.
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Daniel Salsamendi
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