La Iglesia se hace diálogo

Qué hacemos con la Semana Santa

22.01.12 | 17:12. Archivado en Teología, Justicia
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He leído en los periódicos que hubo cierto desacuerdo entre el Arzobispo de Valladolid y la Vicepresidenta del Gobierno. Aunque no me fio mucho de noticias aisladas, saco la impresión de que hay un interrogante de fondo: conveniencia de la o el que tenga el Pregón de la Semana Santa en la catedral sea un cristiano convencido y consecuente con su fe. Conociendo la calidad evangélica y la sensatez del obispo Ricardo Blázquez, entiendo su preocupación. Pero Soraya Sáenz de Santamaría también tenía sus puntos de vista razonables. Sólo que quizás hay distintas formas de interpretar y vivir la Semana Santa, y según la interpretación habría que discernir también el lugar adecuado para el Pregón.

Originariamente la Semana Santa nació en la comunidad cristiana para celebrar la muerte y la resurrección de Jesucristo, artículo central del cristianismo. Esa muerte fue consecuencia de una conducta humana que, inspirada y animada por una presencia singular de Dios, busco siempre la vida para los demás. A ese Jesús que pasó por el mundo haciendo el bien, curando enfermos y combatiendo el mal, el Dios de la vida no podía dejarlo en la oscuridad de la muerte; es la victoria de algún modo anhelada pero inaudita que celebramos los cristianos en la resurrección. Parece que el encuentro personal con Jesucristo resucitado que vive en forma de comkunidad que llamados Iglesia, es imprescindible para interpretar bien el significado cristiano de la Semana Santa.

Dicho esto, tampoco es mentira lo que, según he percibido por los medios de comunicación, dijo la Vicepresidenta: las celebraciones de Semana Santa merecen respeto e incluso pueden inducir a creer. Por otra parte ¿quién puede negar que cofradías y procesiones que hoy rebrotan en esta semana son expresión y alimentan un sentimiento religioso? Más aún, en esas manifestaciones públicas se mantiene una tradición cultural nada despreciable.

Todo esto es verdad. Como es verdad que muchos interpretan la Semana Santa simplemente como tiempo de vacación y descanso que viene muy bien en primavera. Pero aclaremos. La Semana Santa se puede celebrar como acontecimiento cultural, como tiempo de recreo y como fenómeno religioso. Pero celebrar la muerte y resurrección de Jesucristo según la fe cristiana tiene su peculiaridad que ni siquiera se reduce a lo religioso. La presencia pública y profética que debe ser el futuro de una Iglesia en una sociedad laica, plural y democrática como es la española, sólo se garantizará si los cristianos maduramos en la fe como encuentro personal y comunitario con Jesucristo. Y esto supone que no diluyamos nuestra identidad en un acontecimiento cultural o en un fenómeno religioso sin más. Es normal que un obispo responsable se preocupe por evitar esa confusión cuando en un Pregón de Semana Santa pronunciado en la catedral y que debe ser a fin de cuentas una profesión pública de la fe cristana: novedad inaudita que significó el acontecimiento de Jesucristo, Dios-con-nosotros que nos ama incondicionalmente hasta la cruz y desde dentro de nuestra humanidad vence al mal y a la muerte.

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Comentarios
  • Comentario por Santiago Mendozza Machinbarrena 25.01.12 | 23:50

    ¿Teólogo el P. Bernardo? Que venga Dios y lo vea.

  • Comentario por Juan Sánchez de Arteaga 25.01.12 | 23:46

    Descanse en paz este profesor nuestro. Nada recuerdo de sus asignaturas. de las impartidas por otros profesores recuerdo mucho. Sí era buena persona, cercano y amable. Le faltaba claridad en la defensa de la vida, de los más débiles y pobres y sin voz, que están en período de gestación.

  • Comentario por Juan Sánchez de Arteaga 25.01.12 | 23:45

    Descanse en paz este profesor nuestro. Nada recuerdo de sus asignaturas. de las impartidas por otros profesores recuerdo mucho. Sí era buena persona, cercano y amable. Le faltaba claridad en la defensa de la vida, de los más débiles y pobres y sin voz, que están en período de gestación.

  • Comentario por Ludovico 24.01.12 | 20:33

    Profeta lo fue para mí Armando Bandera, humilde hasta la extenuación y difusor extraordinario del mensaje eclesiológico como no he leído en nadie. ¿Por qué, Espeja, ese afán de denostar al otro cargándole con la excreciencia de un chivo apestoso que nos hemos inventado. El otro es el intolerante, el que quiera imponer su tesis, el cerrado. El profeta es el mío, aunque se ponga por montera la doctrina de la Cristo y de su Iglesia. No sé si Bernardo Cuesta fue profeta o no. Lo que he leído y escuchado de él no me permiten emitir ningún juicio. Pero no tomemos por verdadera teología la nuestra y la contrapongamos a la que hemos recibido. Yo conocí a Congar en Barcelona (hablando de la foi dó Abraham) y en Le Saulchoir, en silla de ruedas. Conocí a Bandera y a Ramírez. Los tres fueron profetas para mí, porque me enseñaron mucho. Con su doctrina y con su vida. Tres modos de hacer teología, hoy, desde mi punto de vista necesitada de mayor ambición. Pero esta es otra historia.

  • Comentario por Ludovico 24.01.12 | 20:25

    Vaya por delante mi respeto y agradecimiento al P. Cuesta, que en paz descanse, por cuanto hizo en pro de Cristo y de su Iglesia. Cuánto me hubiera gustado disponer de una biografía espiritual, al estilo de las que alimentaron mi adolescencia publicadas en La Vida Sobrenatural. Los artículos me resultaban infumables (no daba más de mí), pero las biografías eran modelos de vida, como la de la obrera Ferrarons, hilandera del textil de la Garrotxa fabril que llevo en las venas. Dicho esto, parece, Espeja, que utiliza de modo muy peculiar el concepto de profeta. Como buen progre, olvida siemre la doctrina de Concilios y Magisterio para dictar su doctrina como si dimanara del mismo Cristo. Alguien que no fue teólogo ("El padre y yo somos una misma cosa", "comed y bebed esto es mi cuerpo", etc., es decir, enseñanza trinitaria o sacramental eran mero actos de alttruismo social). Profetas para mí fueron Ramírez, de intensa vida interior y crisol de textos conciliares del Vaticano II.

  • Comentario por roberto torres collazo 24.01.12 | 06:05

    No había leido nada, pese a ser aficionado como laico a la teología tradicional y progresista hace 20 años, ser teólogo y profeta de Jesús de Nazaret. ¡Increible combinación!. No sabía nada de esa síntesis. ¡Que en paz descanse y lo tenga en la gloria a p. Cuesta!.

  • Comentario por JULIÁN 23.01.12 | 23:24

    De verdad que he sentido enterarme de esta triste noticia. Yo tambien fui alumno suyo en Salamanca y, desde esa cercanía que siempre me manifestó, puedo decir que, sin ninguna duda, fue un profeta de nuestra época y uno de los "culpables" de que esté dedicando mi vida por la causa de los pobres. Fue una suerte para mi poder conocerle, ser su alumno y compartir con él tiempo e ilusiones en la vida... Mi más sentido pésame a todos los hermanos dominicos. Un abrazo, Jesús.

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