La Iglesia se hace diálogo

“Tragedia para la Iglesia: el sacramento de la penitencia”

02.09.10 | 17:46. Archivado en Autor
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Es el título que la revista italiana 30Giorni, n. 5 del 2010, destaca en una conferencia dada por el Card. Joachim Meisner, arzobispo de Colonia sobre “conversión y misión”. ¿En qué consiste la tragedia? ¿ en que ha decaído la práctica de este sacramento tal como se venía haciendo durante los últimos siglos, o más bien el problema está en que no se ha dado la renovación pedida por el Vaticano II?

1. El Concilio vio la necesidad de renovación:“Revísese el rito y las fórmulas de la penitencia, de manera que expresen más claramente la naturaleza y afectos del sacramento”. El Nuevo Ritual de 1973 procede ya según la orientación del Vaticano II señalando aspectos decisivos para renovar la celebración:
- La dimensión comunitaria del pecado y del perdón.
- La conversión implica un cambio de toda la persona “en su manera de pensar, juzgar y actuar impulsada impulsada por la santidad y el amor de Dios”; por tanto hay que asegurar el proceso de conversión.
- La confesión de los pecados no tiene por objetivo recuento detallado y exhaustivo para información del confesor, sino mostrar el alcance y la profundidad del arrepentimiento.
- De las tres funciones que corresponden al ministro de este sacramento -juez, maestro y padre- debe prevalecer la paternidad: expresando así la misericordia de Dios que no sabe más que amar y perdonar.
- El sacramento de la penitencia es para los pecados mortales. Para corregir incoherencias que llamamos pecados veniales hay otras mediaciones incluso dentro de la liturgia como es, por ejemplo, pedir comunitariamente perdón al iniciar la celebración eucarística. Esto implica que se puede disminuir la frecuencia en la celebración del sacramento de la penitencia, sin menoscabo para la conversión que debe ser continua en la existencia cristiana. Alguna ve leí: “uno es más santo cuanto más se confiesa”.Pero como toda la vida del bautizado debe ser un proceso de conversión, más adecuado será decir: “uno es mas santo cuanto más realiza su existencia en actitud penitencial”.

2. Estas orientaciones de la Iglesia suponen una renovación teológica ya introducida por el Vaticano II sobre temas capitales en la fe cristiana; qué entendemos por sacramento; con el pecado no ofendemos a Dios sino en cuanto vamos contra nuestro propio bien; la conversión cristiana no es sólo empeño del ser humano para evitar el castigo de una divinidad airada, sino expresión de la gracia o benevolencia divina. En el fondo están la verdad sobre Dios revelado en Jesucristo y el misterio de la Iglesia, comunidad de vida que se manifiesta y entrega de modo especial en cada uno de los siete sacramento.

3. Viendo cómo varias décadas después del Concilio se sigue celebrando este sacramento como siempre sin ningún cambio, el notorio abandono del mismo ¿es una tragedia, o más bien un signo del Espíritu para una renovación necesaria? Estamos viendo el desconcierto a la hora de dar la absolución en las celebraciones comunitarias; hay ensayos e intentos para caminar en la orientación del Vaticano II, pero siguen prevaleciendo en la práctica la visión, el esquema y la legislación canónica del año 1944. Todavía muchos cristianos ven este sacramento sólo como una obligación, y no como la oportunidad de vida que nos ofrece la Iglesia.

Urgen la información y la formación tanto de los fieles como de los confesores
porque precisamente una verdadera –no sólo canónicamente válida- celebración de este sacramento, implica recuperar y actualizar un artículo central en la identidad cristiana: Dios, misericordia entrañable, se ha manifestado definidamente en Jesucristo cuyo cuerpo visible y espiritual es la Iglesia.

1 de septiembre, 2010

16 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por saruce 08.09.10 | 13:21

    Hay un largo camino a recorrer entre la argumentación de Juan de Austria y la de Rebelde.
    ¿Se halla la virtud en el término medio?.
    Considero que cada uno posee su propia conciencia, y que ésta ha sido formada, mediante enseñanzas, consejos, ejemplos, y para los creyentes, además, por la fe.
    Los cristianos hemos sido "educados" para liberar nuestras conciencias, cuando la carga de nuestras acciones negativas supera un cierto límite.
    Existen países en los que los psicólogos reciben a miles de pacientes a diario, que liberan sus conciencias, previo pago.
    El sacramento de la penitencia nos faculta la acción catártica del "aseo espiritual", y nos predispone para continuar con una nueva vida de converso. Pero además, nos permite acercarnos a la Eucaristía, para recibir a Jesús Sacramentado.
    Acercar el perdón a los fieles, facilitarles al acceso a la paz interior, creo que es bueno.
    "Lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo".

  • Comentario por Rebelde 08.09.10 | 10:12

    El "sacramento" de la penitencia es el sistema de espionaje más sofisticado que se ha inventado en dos mil años. Con él se puede tener controlado a todo un pueblo. Lo normal es que desaparezca por falta de clientela ingenua.
    Recuerdo con rabia que en la década de los sesenta, cada vez que besaba a mi novia (hoy esposa después 48 años de matrimonio) tenía que ir a confesarlo, ya que el beso, nos habían inculcado que era pecado.
    Maldigo a todos los que fomentaron este control y por eso me he vuelto ateo convencido, además de por otras muchas razones racionales.

  • Comentario por Juan de Austria 06.09.10 | 08:07

    ¿Desconcierto a la hora de dar la absolución en las celebraciones comunitarias? Supongo que esta frase sibilina en la que el autor lamenta que cada vez haya menos gente que se presta al aquelarre de las absoluciones colectivas. No te canses. Ahora, por fin, la mayoría de los fieles ya no estamos desconcertados y sabemos que LAS ABOSLUCIONES COLECTIVAS ESTÁN TERMINANTEMENTE PROHIBIDAS SALVO EN PELIGRO DE MUERTE (avión que se está cayendo, antes de una batalla, etc.) Y, además de prohibidas, es que no son eficaces. Desconcierto es pensar que basta con acudir a una de esas celebraciones comunitarias, acusarse en público de no ser suficientemente solidario con lo demás y luego recibir la absolución colectiva, para que se nos perdonen los pecados. Ya no engañáis a nadie. Absoluciones colectivas NUNCA MAIS.

  • Comentario por Paquito. 05.09.10 | 11:41

    La maduración en la fe es sólo un procedimiento, un sistema para canalizar las voluntades ajenas.
    Marcial Maciel usó esos procedimientos para satisfacer sus apetitos concupiscentes.
    Otros simplemente lo utilizan inadvertidamente para paliar el sentimiento de culpa impuesto desde los periodos formativos de sus personalidades.
    La maduración de la fe es esencial desarrollar el periplo sacramental e interminable de la penitencia.
    Sin fe no hay sentimiento de culpa y el ser humano se desata y puede desarrollar su vitalidad en nuevos horizontes.
    Lo que es curioso es comprobar como se desatan algunos desde esa maduración de la fe y se enfrascan -por ejemplo- en los derroteros de la pederastia.
    Para mí esto indica que el sacramento de la penitencia es un procedimiento, como la maduración de la fe , que no libera sino que ahonda más y más en la cueva que conducirá al enterramiento definitivo en busca de una luz invisible e inexistente.

  • Comentario por Fernando M. 05.09.10 | 09:34

    y del "sacerdote" (un sacerdote que nos transmita con palabras la experiencia misericordia del padre que solo sabe amar) nos capacita personalmente para sentir que puedo seguir caminando con Jesús.

    ¿Cuales son las actitudes que me incapacitan para vivir en amor fraterno? seguro que tengo muchas y el señor ya las sabe. Pero expresar 2 o 3 personalmente, me hace ser conscientes de ellas, expresar mi deseo de ponerme en camino de conversión, sentir el perdón de la Iglesia y de Dios. Cultivar (penitencia) las actitudes opuestas y enriquecer mi proyecto personal de vida y mi proyecto de vida comunitaria. Sin vida comunitaria, sin conversión, sin maduración en la fe, sin corrección fraterna, el sacramento del perdón corre el peligro de convertirse en un rito mágico, individual, sin responsabilidad personal ni comunitaria.
    Un saludo.

    Perdón por alargarme.

  • Comentario por Fernando M 05.09.10 | 09:27

    a confesarse él de haber pecado individualmente (diciendo cada uno de los pecados, que solo nos hace girar entorno a la culpa y esquizofrénico, nos hace infelices) sino que va a reestablecer la comunidad de amor. "sabreis que sois discípulos míos por vuestro amor". Vamos a reconciliar nuestras rupturas comunitarias que es romper el plan de Dios de fraternidad, de reconciliación universal. Porque todas nuestras actuaciones por muy íntimas que sean tienen consecuencias comunitarias (en nuestra pareja, hijos, familia, barrio, compañeros de trabajo). Todo lo que hacemos ayuda a construir fraternidad, justicia, solidaridad o la dificultad.
    El cristiano maduro vive las bienaventuranzas, y en la medida que no las vive, porque se sabe incapaz por sí sólo, necesita capacitarse para crecer en Amor.
    Por eso es más importante la conversión (bien entendida) que "el perdon en la confesión individual". Pero experimentar personalmente el perdón de Dios, a través de la comunidad y del "sace...

  • Comentario por Fernando M. 05.09.10 | 09:18

    Para que haya conversión (que es la consecuencia lógica de haber acogido la buena noticia de la Resurreción de Jesucristo que nos ha manifestado cuanto nos ama dios, revelada en "la conducta humana-histórica de Jesús) tiene que haber un proceso de maduración en la fe (no puede ser un sacramento aislado) y para que haya un proceso de maduración en la fe tiene que haber un anuncio explícito y gozoso de la Buena Noticia:
    "lo que oyeron les llegó al corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: ¿Que hemos de hacer? y Pedro les contestó:
    - Arrepentíos, bautizaos cada uno invocando el nombre de Jesucristo, para que se os perdonen los pecados,.." hc 2, 37-39

    Es necesario: - Oir el anuncio (que llegue al corazón) - emprender un camino (catecumenado) para revivir la experiencia bautismal que nos hace ser "hombres nuevos", "hijos de Dios" amados, pecadores perdonados que se siente capacitados para amar. - Descubrir la comunidad.

    Así uno no va solo a...

  • Comentario por Fernando M. 05.09.10 | 09:09

    En nuestras celebraciones del perdon son siempre comunitarias. Son celebraciones de la palabra, donde palabra y signo van unido. En ella es la palabra la que nos invita, nos interpela, nos provoca y nos con-voca a vivir en "unidad y amor" y nos descubre el Amor del Padre (hay que descubrir la paternidad de Dios, el ABBA, para poder vivr el sacramento de forma auténtica.) Los cantos, las lecturas, la paz y reconciliación de los hermanos que vivimos en comunidad, el padre nuestro... la confesión particular, todo nos lleva sentirnos reconciliados con los hermanos, la comunidad, la Iglesia. Y está reconciliación comunitaria es el mejor signo de la expresión de sentirnos acogido y perdonados por nuestro padre que vuelve a reunir a sus hijos una y otra vez, porque Dios es siempre fiel.
    Por eso la conversión es lo fundamental, asi el sacramento de la penitencia se convierte en el sacramento que nos permite crecer, madurar, que nos capacita para Amar.

  • Comentario por Fernando M 05.09.10 | 09:01

    Gracias Jesús Espeja por esta reflexión, y gracias por su último libro: "Jesús, una propuesta de vida". Me he gozado con él igual que con su post por una razón muy sencilla, pero profunda. Porque utiliza un lenguaje que Gracias a Dios es el que conozco y el que vivo en mi comunidad desde hace años. (aunque siempre hay terminología profunda y nueva para ahondar en el misterio que nos descolocan, o mejor dicho, nos centran en la raiz).
    Hace tiempo que descubierto la celebración del Perdón dentro de la dimensión comunitaria, como expresión del Amor de Dios, de su misericordia entrañable que nos invita siempre a crecer, a madurar, que nos capactia para amar, porque nos sabemos amados en gratuidad.
    Esto de acuerdo con un usted. Lo fundamental es la conversión. Sin la conversión no se entiende nada, es decir no se puede vivir el misterio (sacramento) del encuentro con Dios.

  • Comentario por saruce 04.09.10 | 20:47

    Realmente, no se trata de una tragedia, sino de una falta de sintonía general entre la teoría y la práctica en lo referente a este sacramento.
    El confesionario tradicional, la oscuridad, la discreción no siempre obtenida, y todo el entorno que rodea al pecador y al "juez", en un rincón del templo, hacen muy incómodo el acto penitencial.
    En más de una ocasión he mantenido que los sacerdotes tienen potestad para perdonar los pecados, fuera del incómodo "cajón oscuro", y si no la utilizan, es o porque no se les permite, o porque no quieren.
    El acto penitencial, desde que yo tengo uso de razón ha consistido en arrepentimiento verdadero, propósito de enmienda, decir los pecados, y "cumplir la penitencia".
    ¿Qué dificultades encierra "conceder" el sacramento penitencial comunitario, dirigido por un sacerdote, en el rito preparatorio de la Eucaristía?.
    No hablemos de comodidad, sino de perdón, que es la mayor expresión del amor cristiano.

  • Comentario por Paquito. 04.09.10 | 11:46

    Me pregunto qué opinaba el Padre Marcial Maciel sobre estos asuntos cuando tras cometer sus abusos carnales con los seminaristas de su congregación confesaba a los mismos sus debilidades. El sacramento de la penitencia es susceptible de transformarse en una aberración conceptual donde el perdonador puede ser un monstruo cometedor de felonías y maldades que el ingenuo solicitante de perdón no puede llegar ni a imaginar.
    En este sentido donde los ejemplos son tan abundantes en el seno de la Iglesia hay que considerar que el sacramento tan cambiante en formas y matices es seguro que es una artificialización de la influencia y el poder que se ejerce sobre los humildes y cándidos feligreses que se asemejan a caperucitas llevándole una cestita con miel y panecillos al lobo hambriento que se esconde tras la mampara. Por tanto es más plausible la consideración de que no existe tal sacramento y que simplemente ha sido una artificio secular que hoy pierde fuelle a la fuerza.

  • Comentario por Pepe, cura, América 04.09.10 | 04:32

    (Continuación)
    En la Historia de la Iglesia vemos las varias formas de perdón; la confesión auricular no fue siempre la forma del perdón.
    El acto penitencial de la misa, no perdona nada ?
    No decia el catecismo de Astete que los pecados veniales se perdonaban por "nueve cosas" ?
    No se absolvia (y se absuelve) de forma genérica a los soldados cuando iban a entrar en batalla ? ( e iban a matar !)
    Y ahora nuestro obispo llama tragedia el abandono de la confesión "auricular" ? Busquemos nuevas formas de realizar el perdón sacramental y no nos quedemos lamentando por un pasado que no vuelve, perdiendo el tren de la historia.

  • Comentario por Pepe, cura, América 04.09.10 | 04:22

    J. Espeja,
    Es excelente tu comentario al articulo de 30Giorni: "Tragedia para la Iglesia: el sacramento de la penitencia". Ojalá llegara al Sr. Obispo tu comentario. Da pena ler las declaraciones de un obispo con tal mentalidad !
    Viendo tragedias así, y a base de condenaciones no hay la posibilidad de oir lo que el Espíritu nos dice hoy. Mi experiencia como misionero en Brasil es muy gratificante en la celebración del perdón. Tenemos una vez por mes la celebración comunitaria de la penitencia, pero comunitaria en el sentido pleno. Hacemos una celebración bien preparada, com símbolos y gestos significaticos del perdón, llevando a una evangelización del sentido "social","comunitario" del pecado, y encerrando con la absolución general, sin acusación específica.
    Por qué no buscar nuevas modalidades del perdón ? (No nos negamos a la confesión dita auricular) Pero es muy gratificante ver una Iglesia llena, contrita y abierta a la gracia de la misericordia, como familia busc...

  • Comentario por Paquita. 03.09.10 | 22:02

    Estimada o estimado Laylah: usted puede encontrar en este aspecto formaciones muy diversas y diferentes según el sector eclesial en que se sumenga. Hay múltiples tendencias formativas y múltiples maneras o modos de enfocar y llevar a la práctica el sacramento y aunque sean contradictorios no por ello han de ser unos correctos y otros incorrectos. Todo depende del grado de convencimiento individual con el que se emprende un camino penitencial. Encontrará presbíteros de toda índole y condición que le propondrán desde el desarrollo individual de su fe - compartida o no con otros presbíteros - un estilo de acción penitencial particular e incluso podrá encontrarse matices absolutamente dispares en las formas. Para unos correcto y para otros incorrecto. Eliga lo que eliga siempre podrá encontrar un modus operandi diferente y será usted el responsable de su propia decisión. En definitiva mi consejo es que no se coma el tarro inutilmente.

  • Comentario por Laylah 02.09.10 | 23:44

    Gracias por este post. Creo que trata un tema muy importante y difícil de abordar. Es fácil encontrar posiciones extremas en torno a este sacramento: o descalificaciones o adhesiones incondicionales a la forma tradicional en que se practica. Ciertamente, urge la formación en este tema. Estoy de acuerdo con todo lo que dice pero, ¿cómo se lleva a la práctica? Por si fuera poco, existen posicionamientos tan contradictorios que es difícil saber qué es lo correcto. Me gustaría que en otro post tratara el tema de las celebraciones comunitarias de la penitencia y qué criterios "espirituales" deberían cumplir (no me refiero a la tipificación que hace la Guía del Secretariado Nacional de Liturgia de 1975, conforme al Nuevo Ritual). ¿Es correcto que en estas celebraciones, con confesión y absolución individual, se invite a los participantes a manifestar sólo un pecado/actitud de la que se arrepientan especialmente, para que la celebración sea más ágil? Alguien dice que es un fraude hacerlo así.

  • Comentario por Paquita. 02.09.10 | 18:42

    Mire señor Jesús: los sacramentos son como las leyes con el agravante de que son perfectas, divinas e inmodificables. Son o ellos o su extinción y la de todos sus promotores: auténticos vividores a costa de la sumisión de los uncidos.
    Cuando los indios yanomami vivían felices en su selva en conjunción con la naturaleza no tenían enfermedades y los sacramentos eran para ellos como los unicornios con pelos de oro lo son hoy para nosotros.
    Luego llegaron los sacramentistas y lo embadurnaron todo con sus credos de miseria, enfermedades y sacralidades desconocidas. Y aún perviven hoy, en pleno siglo de las superluces con semejantes espejismos de la imaginación pretendiendo uncir rebaños de hombres ya no yanomamis sino españoles, catalanes, chinos y lo que se presente por el medio. En este sentido es en el único que pervive el mensaje evangélico entre pederastas y anacoretas del siglo XXI que se perfuman con Varón Dandy al amanecer antes de oficiar el sagrado rito.

Domingo, 19 de febrero

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