En el nuevo proceso político que parece que se abre en Oriente Medio, sobre todo tras el cambio de rumbo en Estados Unidos y la apuesta del Reino Unido y Europa por la rectificación, Jordania, como Estado árabe moderado, puede jugar un papel fundamental. Tiene buenas relaciones con sus vecinos, goza de un cierto prestigio en el mundo árabe y puede servir de “puente” entre los Estados Unidos e Israel y Siria. También puede tener un rol determinante en el conflicto entre israelíes y palestinos; no debemos olvidar que más del 50% de la población jordana es de origen palestino y la mayoría de los jordanos tiene importantes nexos de todo tipo con Palestina.
Jordania juega un papel de pacificador en la zona en como muestran los últimos discursos del rey Abdullah en sus visitas oficiales, durante el mes pasado a Holanda y Reino Unido, en las que abogaba por una solución inmediata al conflicto israelopalestino. “La Comunidad Internacional debe presionar a Israel y a los palestinos para retornar a la mesa de negociaciones. Hay que acabar con este problema que alimenta odio, violencias y conflictos año a año”, indicó el monarca. El rey Abdullah ha sido uno de los grandes impulsores de la Hoja de Ruta, que fuentes parlamentarias consideran “muerta”. Además, el Tratado de paz de Jordania con Israel sigue vigente, pese a que a nivel popular o militar no suscite grandes entusiasmos. El ex primer ministro, que representó a su país en la Conferencia Internacional sobre Oriente Medio que se celebró en Madrid en 1991 y actual Vicepresidente del Senado comenta que una segunda Conferencia Internacional como la celebrada en Madrid en 1991 “no es viable a no ser que haya una agenda muy clara”. “No podemos permitirnos otro fracaso”, subraya.
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