Lisboa é um pêso na memória II (Gastronomía)
13.02.07 @ 11:14:48. Archivado en

Uno de nuestros objetivos era no gastarnos mucho en comidas y cenas, primero porque nuestras economías estaban un poco tocadas por la cuesta de enero y segundo porque nos habían vendido la moto de que comer en Lisboa era muy barato. De hecho se puede comer barato, pero lo primero que tienes que hacer es darle una patada a la guía de viajes que tengas, sea de la editorial que sea. Una vez liberados de esos intereses ocultos, dedícate a observar y si hace falta a seguir con discreción a un nativo, que te puede acabar acercando a un buen restaurante. En nuestro caso, al pasar delante de un restaurante, vimos un gran número de soldados de la marina comiendo allí y eso ya nos pareció un buen argumento. ¡Acierto total! Barato, exquisito y eficaz. Por fin pude comerme un buen pescado a la brasa, con todos los sacramentos que acostumbran a ponerle allí, montañas de patata y verdura cocida. Me fascinó la presentación que hacen de la fruta fresca cuando la pides para el postre. Un experto camarero la monda y te la presenta cortada en finas ruedas, listas para llevar a la boca. Tarjeta del Restaurante Adega Dantas 1-2
En los restaurantes de Bairro Alto y Baixa, es muy típico ver una vitrina que da a la calle, donde se exhiben los pescados del local. Esa ha sido otra estocada a mi moral en cuanto a la gastronomía local. He visto pescados que si se les sometiese a la prueba del Carbono-14, se demostraría que tenían edad como para haber aprendido a hablar. Eso ya te hace descartar muchos de los lugares recomendados, porque es una carta de presentación lamentable. Ni qué decir tiene que todos los lugares donde un camarero intente captarte en la calle, son restaurantes caros para turistas, donde te harán alguna jugada extraña, como cargarte un 10% sobre la cuenta, en base a no se sabe que misterioso concepto.
Otra de las decepciones gastronómicas del viaje, fue la visita al Mercado da Ribeira. Fuimos el lunes por la mañana y nos encontramos un mercado desierto, con un 90% de los puestos cerrados. Me parecería comprensible que los puestos de pescado estuvieran cerrados, ¿pero y los demás? Sólo los puestos de la zona de las flores estaban funcionando más o menos con normalidad, el resto nada. Ahí fue cuando comencé a preocuparme seriamente por la alimentación de los lisboetas. El domingo casi la mayoría de los restaurantes estaban cerrados, tanto para comer, como para cenar. Que raro, ¿como harían para celebrar los eventos familiares? ¿O es que en Portugal no se come fuera en ocasiones especiales como lo hacemos aquí? Con ese pensamiento, decidí fijarme en las costumbres culinarias de los portugueses, para llegar a la conclusión que, a diferencia de nosotros, ellos no tienen tanta costumbre de comer fuera como nosotros y que el concepto de restaurante, es algo relativamente novedoso para ellos. Cuando salen a comer, lo hacen en las populares tascas de comida tradicional, pero según mis conclusiones, lo hacen cuando el trabajo les impide acercase a su casa, que creo que es donde realmente disfrutan de su gastronomía.
Además de visitar mercados y restaurantes, uno de mis objetivos era comprar algunos productos culinarios típicos de la zona (omito el cabreo que supone el tenerlos que meter en la maleta, por la mierda de normativa de seguridad aérea que tenemos ahora). Bueno, en cuatro días no encontré apenas ningún supermercado o ultramarinos (excepto los que venden productos para guiris). Sólo vi un Día % en Bairro Alto, al que entré para encontrarme los mismos productos que puedo encontrar en mi ciudad. Ahí ya me saltaron todas las alarmas, ¿pero que come esta gente? En todas las caminatas que nos dimos por Lisboa, que fueron muchas, solo vi una carnicería, ninguna pescadería y apenas unas cuantas tiendas minúsculas de alimentación con productos muy básicos. ¿Y que paso? que acabamos comprado el piri-piri y los quesos en El Corte Inglés. De traca vamos.
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Comimos en varios restaurantes en los dias anteriores, algunos de ellos tambien en la "baixa de Lisboa" y en el "bairro alto"... estavamos algo desiludidos con la gastronomia lusa...
El Nilo, situado en la encantadora "baixa de Lisboa" (Rua dos correeiros n.ºs 217-219; Telefono: 213427810), cerca de las hermosas plazas "do Rossio" e "da Figueira", en una calle com más de 20 tascas, se destingue claramente de los demás por tener muy saborosa comida típica portuguesa, con productos frescos y de calidad (bacalao, arroz de marisco, carne de cerdo a la alentejana e al algarve, pescado del dia...) a precios muy en cuenta, con un servicio honesto y eficaz.
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Tu entrada de la semana del Pintxo en Pamplona me gusto mucho también, a ver si vamos a Navarra, eh?
Saludos desde Málaga.
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