Lisboa é um pêso na memória I (Turismo)
11.02.07 @ 12:21:40. Archivado en

Aunque de entrada el nombre del mes de enero (janeiro), haga que suene deliciosa la fecha en que visité Lisboa, lo cierto es que han sido los días más fríos que ha vivido la ciudad desde hace 50 años. Los lisboetas apenas daban crédito cuando en algunos puntos de la ciudad, comenzaban a caer copos de nieve. De todos modos, eso no les animado a usar la calefacción y en la mayoría de los restaurantes tuve que comer con abrigo puesto e incluso en alguno, el que llevaba abrigo, era el propio camarero.
Además la sociedad portuguesa en estas fechas está sumida en la división de un referéndum sobre la penalización aborto, que hace que cada esquina este plagada de carteles, encuestadores e informadores sobre el sim ou não al aborto, que culminará este próximo 11 de febrero.
Lisboa y las recomendaciones previas que algunos me hicisteis, me han hecho plantearme mi falta de sensibilidad para entender la saudade. Me ha sorprendido que la capital de un país de la UE este sumida en semejante dejadez. E incluso, le encuentro un punto irritante que hayan querido otorgarle una etiqueta melancólica a la ciudad para justificar su decadencia. Me choca ver un metro moderno y con un diseño excelente, que hace que no te sientas en el interior de una mina de carbón, con el abandono que sufren algunos puntos históricos de la ciudad.

Los lisboteas son gente excepcionalmente amable. Siempre están dispuestos a echarte una mano y atentos a lo que hablas, se animan a intervenir en la conversación en un casi perfecto castellano. Además los inmigrantes de las antiguas colonias, aportan a la ciudad un toque realmente colorista que me hizo reflexionar profundamente sobre las diferencias de acogida e integración, que hay entre España y Portugal. Otra deliberación que me tuvo cavilando intensamente, es la escasa herencia que Portugal tiene de sus colonias a niveles cultural y gastronómico. Efectivamente, una falta de sensibilidad de la que también se puede acusar a España, pero que en el país luso se me hace más grave por haber mantenido colonias hasta hace relativamente poco tiempo.
Podría resaltar algunos de los rincones más representativos de la ciudad, pero las guías de viaje y los fantásticos artículos que hay en otros blogs, ya recogen todos esos datos. Pero hay dos rincones que me han llamado poderosamente la atención; uno de ellos es el jardín que rodea la Fundação Calouste Gulbenkian. Repleto de ornamentación botánica, invita a perderse entre sus plataformas de hormigón, para llevarte a rincones insospechados donde encontrarte una cascada amazónica o una escultura de exaltación al prepucio.
Otro de los secretos de Lisboa es la escuela circense Chapitó, desde donde se puede disfrutar de unas increíbles vistas de la ciudad. Escondido en los alrededores del Castello de São Jorge, tras una minúscula puerta ofrece espectáculo, reposo y avituallamiento. Cuenta con una gran terraza con vistas donde disfrutar de un café y de las bajas temperaturas, que no amilanan en absoluto a los visitantes. Restó es el nombre del restaurante, a través el cual financian muchas de las actividades de la escuela. Con una cocina internacional, totalmente prescindible y cara, te proponen disfrutar de una estampa todavía más espectacular que la de la terraza. En las entrañas del edificio se encuentra el pub Bartó, con un ambiente mucho más bohemio puedes saborear múltiples infusiones o un buen vino caliente con canela al calor de la lumbre. Todo esto con el añadido de poder disfrutar de un buen espectáculo o de poder inscribirte en cualquiera de los cursos y actividades que realizan.

Lisboa es una ciudad que se debate entre la grandeza del colonialismo en decadencia y la modernidad obligada de los tiempos actuales. Ojalá el futuro devuelva el esplendor que ciudad merece, sin necesidad de darle brillo con centros comerciales.
Próximamente:
Lisboa é um pêso na memória II (Gastronomía)
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Eso sí, los lisboetas son extraordinarios...
"Además los inmigrantes de las antiguas colonias, aportan a la ciudad un toque realmente colorista que me hizo reflexionar profundamente sobre las diferencias de acogida e integración, que hay entre España y Portugal. Otra deliberación que me tuvo cavilando intensamente, es la escasa herencia que Portugal tiene de sus colonias a niveles cultural y gastronómico. Efectivamente, una falta de sensibilidad de la que también se puede acusar a España, pero que en el país luso se me hace más grave por haber mantenido colonias hasta hace relativamente poco tiempo".
Es bastante superficial el conocimiento que usted demuestra sobre este asunto y es que lo de la trascendencia es cosa de conocedores y no de visitantes o turistas. Documéntese más o no pontifique con supuestas reflexiones al calor de un vaso de vino entre volutas de humo. Más que nada porque puede despistar cuando lo que pretende es ayudar,...
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