Humanismo sin credos

Condenar para seguir viviendo

03.12.17 | 12:00. Archivado en Iglesia, Organización y Jerarquía

Recordando tiempos pasados, pongamos cuarenta años, parece que hoy la Iglesia es una balsa de aceite en que no aparecen disidencias que los medios de comunicación aireen, donde no hay quiebras doctrinales, donde no se ven teólogos que discutan. Hoy parece que nadie pone en solfa nada, ningún obispo es defenestrado, el papa tiene un halo reconocible...

Uno se inclina a creer que aquellos disidentes al fin se dieron cuenta de que es mejor condescender para ascender también en el escalafón, para evitar grietas en el entramado orgánico, para esconder desconchones doctrinales, para mantener el principio de autoridad o simplemente para que no se esfume la nube que les sirve de suelo a los "encumbrados" y queden con las vergüenzas al aire.

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Lo intenso frente a lo extenso: a propósito de viajes papales y el rédito asegurado.

22.09.17 | 12:00. Archivado en Iglesia, Organización y Jerarquía

Interpretar los hechos bajo puntos de vista “discrepantes” podría beneficiar a la organización clerical, porque tales puntos de vista responden a criterios ajenos. Visión o luz distinta a su creer y a su actuar.

Sin embargo ellos interpretan cualquier cosa que se "les" diga como “ataque” a su organización. Pues así es, si así les parece o, en todo caso, tómenlo como quieran. Siempre serán palabras ajenas. Incluso hasta sin "animus" ofensivo.

Con no tanta frecuencia como el asunto mereciera el Vaticano "exige” con relación a América y más a África su lírico bla, bla, bla... de atención a los pobres, cambio en las estructuras, atención a los medios de producción y monsergas de todos sabidas.

Europa da la espalda al catolicismo y en general a los credos. Ante este hecho lo fácil para la Iglesia es la "huída" a tierras americanas. Sí, América, porque es territorio ya colonizado por el credo cristiano; porque no exige mayor esfuerzo de cultivar; porque el rendimiento está de momento asegurado.

¿Recapacita la Iglesia en el “hecho africano”, un continente con idiosincrasia tan particular que apenas si merece la atención de la jerarquía en la proporción que debiera?

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Los virus de la Iglesia.

15.06.17 | 12:00. Archivado en Iglesia, Organización y Jerarquía


Lacras y pecados pocos, pero los menos admisibles por la sociedad. Por lo que conocemos, defendemos la honorabilidad de todos. Serán lo que sean en su conducta diaria, pero la inmensa mayoría son honrados y buscan el bien de la gente.

Es más, hemos conocido un caso en que el canónigo amigo fue condenado injustamente: cárcel por haber atusado a una niña. Y los padres, y la sociedad, lo condenaron pasados doce años.

Ningún delito o “pecado” es, desde luego, justificable, pero quizá la usura, el afán de medro, el despotismo y el nepotismo, el ánimo de lucro... hasta se llegan a “comprender”. La sociedad los fustiga pero los entiende, porque son pecados como los suyos.

La pederastia, en cambio, que incide en lo poco que se salva de nuestra sociedad, el mundo de los niños, es algo que no perdona la sociedad. Cierto que también hay pederastia en el seno del crimen de la sociedad civil, pero en la Iglesia rechina más.

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Más signos de declive.

13.06.17 | 12:00. Archivado en Iglesia, Organización y Jerarquía


Retomamos el tema dejado días atrás sobre la situación de la Iglesia Católica continuando con los estigmas que le afectan.

Antropocentrismo burocrático: todo gira en torno al varón y todo está bien administrado. Dos palabras, dos conceptos. Todo está organizado por hombres –varones--; incluso el pensamiento eclesial es andrógino; los puestos decisorios son de hombres y para los hombres. No insistimos en este aspecto, porque las mismas bases eclesiales claman contra esta incongruencia.

Pero decimos también “burocrático” porque todo el entramado organizativo y decisorio depende de hombres-varones. En lo que más han influido las mujeres y de modo sustancial ha sido en el aspecto emotivo y sentimental que impregna la religión; gran parte de la espiritualidad de los últimos dos siglos proviene de mujeres, amén de tantísimas sociedades fundadas por ellas. Pero el Vaticano es cosa de hombres.

La espiritualidad honda y profunda ha sido la vía de escape que les quedaba a las mujeres para sentirse parte importante dentro de la Iglesia. Pues sí, pero no. Primero porque la gran masa eclesial está formada por personas laicas; segundo porque en las esferas importantes de decisión no hay mujeres; tercero porque, lo quieran o no, la aprobación y control de la actividad femenina queda en manos de hombres.

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¿Diálogo salvífico?

13.02.17 | 12:00. Archivado en Iglesia, Organización y Jerarquía

Hemos asistido en las últimas décadas a una triple Conferencia-en-las-alturas, no sabríamos decir si ha terminado ya, propiciada “desde arriba” por altos dignatarios del credo haciéndose eco también ellos del sentimiento unificador que afecta a países otrora en permanente lucha.

Ahí está toda una panoplia de afirmaciones sobre la Iglesia y el Diálogo, la Iglesia se hace Diálogo, el diálogo con el mundo, el diálogo es salvífico… Sólo estas afirmaciones nos vienen a decir que hay dos entes independientes y distintos: Iglesia y Mundo.

Que cuando no quieren verse viven enfrentados. Hubo tiempos y siglos en que la Iglesia dominaba; hoy es el Mundo. Y es ahora cuando la Iglesia “se hace diálogo”.

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El punto de inflexión de las crisis.

16.12.16 | 12:00. Archivado en Iglesia, Organización y Jerarquía

Todas las crisis tienen un punto de inflexión que o bien lleva a la quiebra o bien supone el inicio de la recuperación.

La Iglesia católica, que desde siempre ha tenido su epicentro, su sostén y su expansión en occidente, en estos últimos cincuenta años está viviendo la mayor crisis de su existencia: la desafección de sus huestes y la carencia de doctrina adecuada y apropiada –y adoctrinantes— con que “subvenir” las necesidades de este mundo.

Este mundo, el occidental, el suyo, tras haber superado su propia y particular crisis --dos guerras letales y una post guerra asfixiante-- remonta en vuelo raudo hacia horizontes hasta ahora impensables.

Por no quedarse atrás, la Iglesia echa mano a los fuegos artificiales, unos del pasado, otros del presente: páginas web, manifestaciones multitudinarias del líder, sínodos, misas jacarandosas, asociaciones y congregaciones integristas...

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Poco les queda a estas religiones.

Una y otra vez, en los albores del siglo XX, el fraile aviador capuchino fray Emiliano Mª de Revilla repetía en cuantas ocasiones se presentaban, fuera ante Alfonso XIII, Maura y otros dirigentes, o en mítines y conferencias aquel sonsonete de: “¡Educación, educación, educación!”. No encontraba otra manera de que España fuera aceptada en el Rif en su proyecto de “protectorado”. Y era un fraile. A la postre, ése fue su delito para que los descendientes cerriles de los primeros lo asesinaran.

La religión perdurará durante mucho tiempo, como perdurará la incultura en amplias capas de la población. En la carencia de educación, quizá más propiamente instrucción, tiene la religión su mejor campo abonado.

La religión es hoy un corpus doctrinal cerrado (ya no se dan ni las herejías doctrinales ni las controversias de otros tiempos).

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Pero ¿qué es la Iglesia española?

26.11.16 | 12:00. Archivado en Iglesia, Organización y Jerarquía


Celebración del Quincuagésimo Aniversario de la Conferencia Episcopal Española. Dos discursos, el de su presidente, cardenal Blázquez, y el del rey Felipe. ENLACE.

Dejemos claras las cosas: ¿qué es la Iglesia? Seguro que los tópicos mentales al uso, y abuso, de los en este blog sedicentes defensores de la madre Iglesia, no coinciden con lo que el Diccionario Teológico hace explícito. Bueno será recordar lo que se supondría que todos saben. [Me encanta tal Diccionario por esa su terminología arcana que exige por sí misma una mayéutica y una exégesis profundas para saber qué quiere decir]:

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El incontable número de creyentes porcentuados.

24.11.16 | 12:00. Archivado en Iglesia, Organización y Jerarquía

Impresiona el volumen numérico de creyentes. Es éste, también para mí, un argumento de peso. Es impactante pensar que haya una sociedad de creyentes con Mil Millones de adeptos o más. Tamaño volumen podría ser indicador de vitalidad imperecedera.

No nos engañemos. También es manifestación de un gigante con pies de barro. El número es indicio de gordura y la gordura nunca es signo de buena salud. La muy inmensa mayoría de los seguidores de un credo son individuos que forman montón, sin personalidad ni criterio intelectual, sin sentido crítico, prosélitos del engaño salvador, confiados en quienes saben más que él, engañados por unas pocas buenas obras de unos pocos dignos de loa.

Por otra parte, para delimitar claramente quién es y quién no es católico habría que dilucidar los parámetros y los criterios, para no pecar ni de laxitud ni de rigorismo. Creer en Cristo y seguir las enseñanzas del Evangelio no parece que sea suficiente para definir a alguien como católico. Está la Iglesia, están los obispos y el papa, sus enseñanzas, la Tradición, las prácticas cultuales... Esto delimita mucho la pertenencia o no.

Sucede que si nos fijamos atentamente, no son todos los que parecen. Pensar en un movimiento de creyentes aunados por el mismo pensamiento, fe, y regidos por un mismo líder es algo similar, por su diversidad, al capitalismo o al comunismo, pensamiento que agrupa, y a veces destruye, a miles de millones de personas. Para hablar con rigor, más unívoco es el pensamiento "ateo", y con mayor número de "fieles", que el creyente.

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¿De quién es el cementerio del pueblo?

02.11.16 | 12:00. Archivado en Iglesia, Organización y Jerarquía


Como, según se desprende de lo que en días pasados decíamos, no es de personas cabales, honradas y justas quitarles a los pobres su peculio, hete aquí que nos encontramos hoy, precisamente hoy "día de difuntos", con un asunto espinoso: ¿son los cementerios de titularidad municipal o son de los pobres, es decir, de la Iglesia?

Puestos a extraer provecho de ellos, de los cementerios, que no de los indigentes, dichos pobres del lugar, administradores por propietarios de tierra sagrada, podrían en un arranque de lógica lucrativa imponer un canon por uso, paso, tiempo perdido en ellos, tiempo de lagrimeo… Lo recaudaría la Iglesia, sí, pero iría a parar a la subvención vital de los pobres. Es una idea.

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Los bienes de la Iglesia son de los pobres (original)

01.11.16 | 12:00. Archivado en Iglesia, Organización y Jerarquía

Hoy no me acompañan ni el tiempo de que dispongo ni el ánimo de perderlo para glosar y actualizar lo que Cardenio escribía hace casi un siglo.

Reproduzco directamente sus palabras:

En ninguna edad de la historia ha sido tan envidiable la condición de pobre; primeramente, porque eran riquísimos. Después, no administraban, ni le pedían cuentas al clero administrador; su hacienda, a prueba de desfalcos, engordaba por días; cada pobre estaba seguro de que, al morir, dejaría aumentados a sus hijos de pobre los bienes que él heredó. En fin, absteniéndose de tocar en las riquezas, guardaba en espíritu la pobredad significante de la vida cristiana.

Los pobres han sido los más liberales Mecenas del mundo: con sus rentas, quitándoselo del comer y del vestir, han pagado los monumentos y joyas de la cristiandad: los bordados, los esmaltes, las estofas, los recamos, todo ese ajuar deslumbrador y los aposentos maravillosos, propios de quien no tenía con qué cubrirse la carne ni dónde reposar la cabeza.

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Los bienes de la Iglesia son de los pobres.

31.10.16 | 12:00. Archivado en Iglesia, Organización y Jerarquía

¡Mira que es coincidencia! Gracias a la Biblioteca Nacional que todo lo guarda y todo lo ofrece, hoy digitalizada, leía hace pocos días un artículo aparecido en aquel maravilloso periódico llamado “Debate”, donde escribieron firmas tan señeras como Ortega y Gasset, Unamuno, Pío Baroja o Gómez de la Serna, leía, digo, un artículo con este significativo título: “Los bienes de la Iglesia son de los pobres”. Fecha, 20 enero de 1921, firma Cardenio.

Pero muy de pasada y escarbando entre los nacionales de ayer, me encuentro con este no sé si eslogan o epigrama del Cardenal Cañizares: “Los bienes de la Iglesia son de los pobres” que se dejó decir en una conferencia en el Club Siglo XXI en febrero de 2015. LÉANLA. O no lean nada, porque sigue siendo una reiteración que desde tiempos de Maricastaña pretende confundir a la plebe.

No me lo podía creer... Que a estas alturas venga con la misma monserga que, hace un siglo, destripaba con sentido del humor el que firmaba con el pseudónimo de Cardenio, cuyo nombre civilizado era Ramón Fernández Mato.

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