por Julio Millán Barco.

El interés de Cirilo era recordarle al mundo que Alejandría era cristiana y sólo cristiana, así como ahora Juan Pablo II le recuerda a Europa que es "esencialmente cristiana", cristianizando Auswicth, Kosovo, Yugoslavia, Andalucía. Como cuando Pio XII esperaba que la campaña alemana en Rusia, devolviera al cristianismo católico a la comunista y ortodoxa patria de Tolstoi y Dostoievski.
Cirilo se aprovechó de uno de los mayores males de la cultura helenística y que finalmente forjó su caída: la abominable esclavitud. Bajo la consigna de hacer a todos los hombres libres (claro está, en un hipotético y utópico paraíso, no aquí en la tierra), sonsacaba a las masas de esclavos incontentos, como Lenin agitaba las masas de obreros en la Rusia de 1917 para que mataran por una utópica sociedad comunista (Quimeras y más quimeras).
>> Sigue...
|
por Julio Millán Barco

Hace ya tiempo publicamos en Humanismo sin credos una serie sobre la Destrucción del Mundo Antiguo a manos del Cristianismo, donde se incluía una referencia a Hypatia de Alejandría. Es una figura histórica que me interesó vivamente en su momento y que sigo admirando, por sus cualidades humanas, científicas... y, cómo no, por ser mujer en un tiempo en que serlo era poco menos que no ser nada (al menos en determinadas culturas). No es cuestión de repetir lo dicho. Pero dado que está de actualidad su figura --película Ágora-- reproduzco el artículo de Don Julio Millán Barco, recogido en octubre de 2006.
En todos los tiempos han existido personas que han sostenido la luz de la racionalidad como una antorcha brillante en medio del oscurantismo propio del misticismo y el fanatismo.
>> Sigue...
|
El mito de Abraham es una perplejidad. Todo mito se entiende por referencia a la realidad de la que parte y a la que explica.
Pero los interrogantes racionales no tienen sentido alguno; quizá el psicoanálisis tendría mucho que decir, que de hecho ya lo ha hecho, y la exégesis bíblica también, explicando orígenes, paralelismo, superponiendo mitos similares... Aún así, la explicación humana interesa tanto como las otras.
>> Sigue...
|
La inmensidad del pensamiento griego produce verdaderos escalofríos intelectuales.
Por interés de la creencia cristiana, sólo ha trascendido el pensamiento filosófico junto a un arte que, por aséptico o snobismo humanista, el cristianismo consintió.
Sin embargo tanto mayor y de más importancia histórica hubiese sido el pensamiento científico desarrollado por los griegos, el naturalista, el de la medicina, etc. si el fanatismo no lo hubiese hundido en el piélago de la nada: el cristianismo provocó un retraso de más de mil quinientos años en el desarrollo científico, no porque lo prohibiese, sino porque arruinó las bases y escuelas que lo sustentaban.
>> Sigue...
|
Es fácil degradar a una persona o a un grupo: se le define con aspectos negativos, se le encuadra legalmente y se le condena.
Sorprende las furibundas campañas de ciertos “elementos” políticos laicos contra determinadas sectas tachadas por el estamento clerical de “pseudorreligiosas”, pervertidoras de la juventud, destructivas de la personalidad, totalitarias, falsarias.
En España la verdadera iglesia es la católica, el resto son sectas a extirpar; en Egipto, la religión oficial es el Islam, las demás deben ser proscritas como antinacionales. “Et sic alia”.
>> Sigue...
|
El modelo de vida de perfección que ofrece la Iglesia se concreta en la "vida religiosa". Dicen que la santidad hay que buscarla, cada uno, en la misma profesión que se ejerce y en el modo de vida elegido, pero a fin de cuentas, cuando hablan de algo excelso, perfecto, digno de abrazar, se refieren a la "vida religiosa".
Es una interpretación sesgada y parcial de aquel "si quieres ser perfecto", interpretado de tal manera en unos siglos concretos y que, por inercia, la Iglesia no ha hecho sino fomentar y mantener.
Sin embargo, lo que reluce es otra cosa. Porque también las cosas hay que verlas con "ojos de hombre". Y lo que aparece de manera patente es la cruel condición que encierra la vida diaria de las congregaciones católicas.
>> Sigue...
|
El asunto de la sexualidad no es tan banal como para dejarlo pasar por encima o para circunscribirlo a una serie de normas de conducta.
La vida religiosa –dicen— es la vía más perfecta de la santificación. Si dicen que pensamientos, emociones... se deben poner al servicio de Dios, ¿por qué no también algo tan humano como la sexualidad?
Vade retro, Sátanas!, dirán.
>> Sigue...
|
La Iglesia, históricamente, ha convertido la sexualidad en moralidad, lo cual ha llevado al hombre, crédulo o consagrado, a frecuentes situaciones de angustia, especialmente en los jóvenes, muchos de los cuales han vivido la contradicción vital de “sentir” el impulso sexual en todo su esplendor cohabitando con una moral crédula estrecha, emanada de sexagenarios sin sexo.
Su exigencia puritana normalmente se ha traducido en condena. Y siempre en imposición coactiva de normas de conducta.
>> Sigue...
|
Cuando hablamos del negocio que existe dentro de la Iglesia Católica de los santos, beatos, semibeatos, venerables, “beatificandos” o simplemente sacerdotes, monjas o frailes que en su tiempo fueron “buenos” –a su estilo y dentro de su mundo-- no lo decimos “a humo de pajas” sino con conocimiento de lo que está sucediendo.
Si el negocio fuera honesto, nada diríamos; pero es un negocio del engaño: la Iglesia y las Congregaciones reciben bienes “contantes y sonantes” a cambio de humo, de sentimiento, de consuelo engañoso...
>> Sigue...
|
Todos se oponen “in mente” a la religión tradicional que pide signos y señales (judíos, romanos, ¡católicos!) y lógicamente a la racional (Platón, Aristóteteles, Escolástica, incluso Revolución fancesa).
Los reformadores siempre han clamado contra estos dos tipos de religión, contra estas dos concepciones de vivr lo sacro y acceder a la perfección.
Pero en la superación de tal dicotomía, hay un peligro latente. Caer en la religión del sentimiento o en la relgión que busca la magia. No sólo para los razonadores, también para los reformadores es difícil la lucha contra las religiones mágicas.
>> Sigue...
|
Leemos que van a canonizar a una nueva recua de masacrados durante la Guerra Incivil Española.
¡Eran cristianos convencidos de tener un Padre amoroso!. No habían pensado antes que tal cosa podría suceder; vivían “alegres y confiados”. No conocían pasados truculentos, los reales de la historia, más que por los cuentos dominicales.
Sólo cuando comenzaron a sufrir más allá de lo soportable,
>> Sigue...
|

En el primer año de andadura de Humanismo sin Credos, 2006, hicimos relación de la muerte de Hypathia, asesinato instigado –otros dicen que no— por el insigne Padre de la Iglesia Cirilo de Alejandría. Han pasado tres años y aparecen libros sobre esta preclara filósofa además de una película. ¿Casualidad?
Por si no lo fuera, traemos hoy el relato del último ajusticiamiento ocurrido en Madrid propiciado por la Inquisición con la muerte en la hoguera de Benito Ferrer. Todo un guión para una película “de época”.
Ayer fue la fiesta del Corpus Christi. Para los que creen, el mismísimo Jesucristo presente en la hostia enseñoreando las calles de nuestras ciudades; para los que piensan por sí mismos, un trozo de harina paseado en primorosos relicarios; para la inmensa mayoría, ni lo uno ni lo otro, un acto social “de siempre”.
El relato de hoy tiene que ver con el máximo agravio al Corpus Christi que nunca se haya podido dar --la profanación-- atentatorio contra la convicción más honda del fiel católico cual es la fe en la presencia real de Cristo.
>> Sigue...
|
:: siguientes >>
|