Humanismo sin credos

La edad de la penumbra.

24.09.18 | 12:00. Archivado en Historia, Cristianismo pervertido

Con este título la Editorial Taurus ha publicado en España el libro de Catherine Nixey, profesora de lenguas clásicas (The darkening Age, mayo 2018), con el subtítulo “Cómo el cristianismo destruyó el mundo clásico”.

Las investigaciones de Catherine Nixey se centran en la época en que el cristianismo se hizo con el control del Imperio Romano, el periodo quizá menos conocido de la historia de Occidente. Menos conocido quizá y precisamente porque el cristianismo se hizo con todos los resortes del poder y cegó las vías del conocimiento de determinados acontecimientos que hacían relación a la religión dominante.

Y desde luego no se conoce prácticamente nada de cómo las turbas fanatizadas provocaron la mayor destrucción de arte y literatura de la historia de Occidente. Afirma C. Nixey en una entrevista periodística: “Hemos perdido el 99% de la literatura latina”.

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Un mundo que es un submundo.

25.08.18 | 12:00. Archivado en Cristianismo pervertido


Uno de los pensamientos que subyace, latente, en la filosofía que impregna el pensamiento cristiano, derivado de un concepto maniqueo de la existencia, es el de la dicotomía conceptual entre buenos y malos.

Otro, la perversa convicción de estar en posesión de la verdad, convencimiento muy arraigado especialmente entre aquellos que más han “estudiado” tal verdad.

Ambos pensamientos, por distintas vías, conducen a hacer rapiña y apropiación del mundo con el artero pretexto de transformarlo: el “verdadero mundo” –dicen— es el que reconoce a su Creador y le da gloria, usando las cosas creadas como peldaños para ascender al otro, del que éste es un trasunto.

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DAD A DIOS LO QUE ES DEL CÉSAR.

23.04.18 | 12:00. Archivado en Cristianismo pervertido

“Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22, 21) Ríos de tinta ha generado la interpretación de este versículo. ¡Cuánta exégesis se ha amontonado sobre esta frase! Y, al final, para no saber lo que quiere decir.

Parece evidente que Jesús propugnaba una clara división entre las cosas de Dios y las cosas del César: la administración del territorio corría a cargo de las fuerzas de ocupación; la administración de las cosas de Dios venía ejercida por las autoridades del Templo. Iglesia y Estado, cada una por su parte. Y si las cosas del Estado parecían estar claras, no así las cosas de Dios, porque éstas también implicaban necesidades temporales (tributos al templo, obediencia a las directrices que emanan de las autoridades religiosas, etc.).

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¡Vaya Dios que tanto exige y tan poco da!

03.02.18 | 12:00. Archivado en Cristianismo pervertido


Hablamos de "ese" Dios tradicional que llega al Antiguo Testamento; ese Dios predicado cuando de sufrimiento y penurias se habla; ese Dios justicia-necesaria-frente-a-la injusticia "que me rodea"; ese Dios Padre para mi pero verdugo para los demás, ese Dios cuyos designios no comprendo... ¡porque mi vida es un sufrimiento sin fin! En fin, ese Dios anti-felicidad.

Ese Dios, por otra parte que convive con el lujo y boato que rodea a todo lo que a él se refiere. Ese Dios para cuyo encuentro han trazado tantos caminos que se han tornado laberinto.

¡Dudo tanto de si Dios, el Dios que predican, quiera o no nuestra felicidad...!

El hombre busca la felicidad, hecha de "felicidades" (el saludo o deseo de siempre: "¡Muchas felicidades!"). Más o menos cifrada en lograr el equilibrio entre el placer físico/psíquico --el conseguido y por conseguir-- y las frustraciones que la vida acarrea.

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¿ALGUIEN HA LEÍDO LAS 95 TESIS?

04.01.18 | 12:00. Archivado en Cristianismo pervertido


Cuando todavía Lutero era, en el ambiente espiritual anterior al Vaticano II, un personaje satanizado por parte de nuestros preceptores híper católicos y así vivido y sentido por nosotros, quise conocer algo más de ese monstruo y adquirí un libro que acababa de aparecer. Su lectura supuso un latigazo de verdad sobre figura tan “excelsa” que se atrevió a alzar su voz contra el papa León X y, de rechazo, contra su perro de presa en credos, Carlos V.

El libro en cuestión era “Lutero y el nacimiento del protestantismo” de James Atkinson publicado por Alianza Editorial, 1971. He retomado no tanto su lectura cuanto los múltiples párrafos subrayados del mismo.

Dejando aparte los evidentes intereses políticos que se sirvieron y aprovecharon de él, en la vida de Lutero hay por supuesto varios momentos medulares en torno a los cuales gira su proceso vital. Uno de ellos es cuando clava sobre la puerta de la capilla del castillo de Wittenberg sus 95 tesis: 31 octubre de 1517.

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A propósito de la familia que defienden y barbaridades añadidas.

23.12.17 | 12:00. Archivado en Cristianismo pervertido


He perdido la señal, quiero decir que no sé dónde ubicar ahora a la familia, ni en qué domingo ni en qué lugar, comenzando por la santa familia de Nazaret. En celebraciones pasadas era Su Eminencia el señor cardenal Rouco Varela quien nos indicaba “locus et tempus”, con las magnas concentraciones en la Plaza de Colón, de Madrid. El nuevo, un tal Osoro, no se atreve a tanta parafernalia.

Recuerdo de años pretéritos a un coadjutor parroquial en sus intentos de ¡explicar! que Cristo había querido nacer de madre virgen y el berenjenal en que se metió del que casi no sale. Al final recurrió a los topicazos de siempre sin explicar nada. A decir verdad, respecto a lo que se debe creer porque sí, poco hay que explicar y menos este asunto para ellos tan vidrioso.

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La semilla del odio.

13.12.17 | 12:00. Archivado en Cristianismo pervertido


El odio es en primer término un discurso racional verbalizado, un enunciado de descalificación hacia quien se opone a determinadas ideas. En quien no tiene pensamiento propio digno de llamarse tal, dicho pensamiento que llamamos odio, se traduce en acción, en hechos concretos. Éste no tiene otra forma de manifestar su odio que con la agresión física.

Primero son las ideas y luego la acción. La acción no surge porque sí, ha de tener un sustento previo para sentirse legitimada. Generalmente no son los que profieren pensamientos de odio quienes los traducen en actos agresivos. Son las mesnadas de descerebrados quienes se encargan de ello.

De ahí la malignidad de determinadas ideas. Y de ahí lo que aquí decimos con frecuencia: no todas las ideas son defendibles. De hecho el Código Penal las persigue. En nuestros días, aplicamos este criterio al nacionalismo, que siempre es excluyente y discriminador, fuente permanente de segregación.

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A propósito de España país católico (2/2)

11.12.17 | 12:00. Archivado en Cristianismo pervertido

Consecuentes con ese pensamiento y ese juicio sobre el pasado –España ha sido una nación católica y debe seguir siéndolo-- creen que todavía la Iglesia católica tiene mucho que decir en la conformación de la sociedad, en la educación, en el respeto a sus ideas y en la lucha contra otras que desintegran nuestra nación.

Podríamos estar de acuerdo en algunos aspecto, pero no tanto porque emanen de miembros de Iglesia en cuanto católicos sino en cuanto ciudadanos. Lo malo es que ya la Iglesia nada contra corriente, se la ve como reaccionaria y actúa con miedo. Así nada juvenil ni renovador puede salir de sus antros

Por otra parte, de que las cosas hayan sido así, no se desprende que deban serlo así.

Cuando no hay libertad para decidir, difícilmente se pueden contrastar opciones. Siempre el mejor de los mundos es aquel en el que se vive. Hablar de otros es quimérico. Ahora bien, cuando los españoles han podido elegir entre seguir unidos por lazos de credulidad o lazos de “civilidad”, que es como decir humanidad, han elegido la segunda opción.

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A propósito de España país católico ( 1/2).

09.12.17 | 12:00. Archivado en Cristianismo pervertido

Aquellos que tienen capacidad y potestad para gestar y difundir ideas sobre lo humano y lo divino, los que conforman el estamento “jerarquía”, lo quieran o no viven una vida a caballo entre la realidad y el mundo virtual. Lanzan ideas en los antros donde nadie se atreve a alzar la voz y dan por supuesto que “el que calla otorga” y que su discurso es aceptado con beneplácito. Nadie se atreve a decirles que una verdad a medias es una mentira también a medias.

Es el caso de la siempre por ellos defendida idea de que España es un país de raíces y raigambre católicas, que no se entendería sin el catolicismo, etc. Es algo que hemos oído, entre otros, a los abuelos Cañizares y Rouco en sus años de plenitud. Verdad a medias, mentira también a medias.

Nadie les niega que España ha vivido dentro del catolicismo, ha defendido una fe cristiana, se ha desangrado por ella; que esta fe ha servido de estandarte y bandera, que esta fe ha alzado catedrales y monasterios, etc. etc. ¿Pero?

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La provechosa ignorancia del pasado cristiano.

Lo que no se sabe no existe y, lógicamente, lo que no existe es fácilmente refutable con hechos constatados. Así vemos en determinados contertulios de cualquier cenáculo cultural que verse sobre el pasado del cristianismo. Es claro ejemplo el de los mártires. Aquí al lado tengo el libro de la BAC titulado “Actas de los mártires”. Maravilloso ejemplo de fe. Pero si decimos que los santos cristianos de los siglos IV hasta el VIII produjeron más mártires entre los paganos que si se multiplicaran los suyos por diez, la ignorancia lo negará.

Y si decimos que los cristianos destruyeron gran parte de la cultura griega y romana, ¿no argüirán diciendo que gracias al cristianismo quedó preservada tal cultura? La ignorancia tiene esas cosas: no saben los templos y sinagogas que o bien destruyeron o bien convirtieron en templos; ni saben la cantidad de estatuas que fueron destruidas a martillazos por obscenas, irreverentes o sacrílegas. Ni saben del desprecio por la ciencia y cómo ésta reculó de tal modo que quienes antes sabían construir grandes basílicas apenas si ahora sabían hacer una choza. Es lo que tiene la incultura.

En comparación con los textos históricos sobre el pasado cristiano, aquellos que versan sobre lo que decimos son mínimos. Además de muy difícil constatación por la sistemática y larguísima opresión cristiana.

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Los pobres

14.10.17 | 12:00. Archivado en Cristianismo pervertido

Si de individuos creyentes se trata, se constata que, respecto a los pobres, se suelen dar dos reacciones dependiendo de la cercanía. Hay creyentes que suelen negar el céntimo al pobre que está en la puerta de la iglesia y sin embargo entregan sumas considerables a congregaciones que asisten a otros pobres que, necesariamente, también deben sostenerse con esos fondos.

Hasta las matemáticas elementales se tornan abstrusas cuando las roza la creencia. Dicen: "Este pobre puede recurrir a los servicios sociales. ¿No existen organizaciones municipales o estatales que atienden a los indigentes?". ¿Los unos sí y los otros no? El pobre cercano y conocido es miserable, vago y borracho. El pobre desconocido y lejano es hijo de Dios, redimido por Cristo y miembro de la Iglesia.

Siempre se ha hablado del pez y de la caña de pescar. ¿Ha habido alguna vez un empresario que al salir de la iglesia le haya preguntado al "por-diosero" de la puerta por sus habilidades para contratarlo? Es más fácil darle 10 euros para comer ese día. Y eso cuando mucho.

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Toda institución tiene su "edad del hastío"

¿Qué queda de tanta discusión doctrinal que desde los mismos orígenes, desde comienzos de la Iglesia se generaron en su seno?

Ya hace tiempo que ésta dijo adiós a las discusiones dogmáticas reiteradas en distintos siglos. Hoy, cuando alguien se ha atrevido a poner en solfa algo de lo mucho que chirría en el credo "crédulo", rápidamente el papa de turno o el obispo celoso de la ortoxia (¿?) han puesto al osado en su sitio con el óstrakon oportuno.

En sus inicios la Iglesia no tenía ni idea ni de su propia esencia ni siquiera de su propio fundador más allá de los discurso moralizantes; se fue definiendo poco a poco dejando jirones de sí misma aquí y allá. ¿No les hace pensar a los creyentes este hecho, que se supiera lo que es su religión por entregas? ¿O que la doctrina esencial de lo que es la Iglesia se deba a un converso que no conoció ni trató al fundador? ¿Y la doctrina del resto de los Apóstoles, los verdaderos, dónde quedó?

¿Y qué es hoy más allá de una bien engrasada burocracia centrada más o menos en cómo y cuándo rezar el rosario o salir en procesión? Pura subsistencia.

Recordemos algunas controversias que llegaron a provocar cismas y hasta enfrentamientos fratricidas. Algunos de estos puntos en discusión han llenado la mitad de la Historia de la Iglesia. ¡Cuánta energía perdida, cuánto dolor producido, incluso cuánta sangre vertida!

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Miércoles, 26 de septiembre

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