08.11.09 @ 12:00:00. Archivado en Credulidad
El hombre ha cambiado el mundo y lo ha hecho en una determinada dirección.
Podría y puede haber muchas otras direcciones, salvando incluso las adquisiciones de la civilización actual. Mentes más lúcidas ya las han entrevisto y han adecuado su modo de vida a ellas.
El baremo por el que cualquier forma de vida se debe evaluar, siempre tiene una referencia obligada en la dignidad humana, su libertad, la conducta ética, la educación, la convivencia en paz.
La ciencia, que se confunde muchas veces con los logros técnicos, no lo es todo.
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04.11.09 @ 20:00:00. Archivado en Credulidad
A raíz del acontecimiento cinematográfico de la temporada, Ágora (1), he topado con uno de los discípulos de Hypatia, aquél por el que algo sabemos de su existencia y que llegó a ser obispo cristiano: Sinesio de Cirene.
Sinesio fue contemporáneo de Agustín de Hipona, discípulo, como hemos dicho, de la célebre Hypatia de Alejandría. Fue conocido como "obispo filósofo", por su esfuerzo en conciliar los dogmas cristianos y la filosofía neoplatónica. Lo que resulta extraño en ese tiempo (S. V) es que no fuese excomulgado por sus ideas gnósticas y herméticas.
Elegido obispo por aclamación popular, reacio él a aceptar tal cargo (más administrativo que otra cosa), se mostró de acuerdo bajo dos condiciones: que le permitieran vivir en matrimonio y que no le obligaran a abandonar sus opiniones filosóficas acerca de la preexistencia del alma, la eternidad de la creación y el concepto alegórico de la resurrección de la carne.
Afirmaba que sólo a través del mito puede el hombre columbrar a Dios y comprender la naturaleza del alma.
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03.11.09 @ 20:00:00. Archivado en Credulidad
Ciertamente que la vía del conocimiento, la búsquedade la verdad, búsqueda científica o común, cuesta más: hay que indagar, leer, meditar, repensar... no sólo asentir; hay que enfrentarse a un mundo ya organizado según un credo prefijado. A veces el que busca se pone a la contra del sentir general...
Las más de las veces admitimos la verdad porque se impone: la electricidad es...; el sonido funciona...; la carne que comemos...; el transporte que cogemos...; esta enfermedad se cura... Sin embargo hay aspectos de la vida que es preciso o reformar o repensar con criterio propio. Esto sucede, principalmente, en áreas del pensamiento (teorías), de las actitudes y de los principios. Gracias a esta inquietud intelectual de cuestionamiento continuo puede avanzar la sociedad.
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23.09.09 @ 21:00:00. Archivado en Credulidad

Ya que no los jerarcas, que han dimitido de la apologética, al menos el creyente que no quiera ser considerado como crédulo debiera caer en la cuenta de que toda la defensa de “su” fe, de “su” religión y de “su” credo se hace desde sus propios presupuestos.
Cierto que el dogma, si se cree por fe, no necesita demostración, se cree y basta. Pero son irreductibles: les embarga el empeño en demostrar la racionalidad de la fe.
El intento sería correcto si se atuvieran a algo tan elemental como que una verdad a demostrar no se demuestra con su propia definición. Que, por cierto, una verdad no demostrada de manera suficiente como tal es hipotética.
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20.09.09 @ 22:00:00. Archivado en Credulidad

Quizá podríamos sustituir el título por este otro: "Ya hay suficiente con la Naturaleza". ¿Para qué necesitan el hombre cantar las maravillas de Dios, ensalzar sus virtudes, regodearse en sus atributos, si tiene suficiente con la Naturaleza? ¿Para qué trascender las maravillas que percibe o descubre si "eso otro" es una mera suposición que nada explica por inconsistencia real?
Cuanto más descubre y profundiza el hombre en los misterios de la Naturaleza, menos necesita perder el tiempo en alabar al Innombrable, al Desconocido, al Inmaterial... Cualquier libro de divulgación científica o naturalista nos sumerge en los sublimes misterios encerrados en ella.
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23.08.09 @ 12:00:00. Archivado en Credulidad

Incongruente es que se llame a una persona creyente porque "cree" verdades dudosas o falsas y se niega a creer lo que es evidente.
Habría que llamarle irracional o, si esto es vejatorio, sub-racional, infra-racional, pre-racional:
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Y los “movimientos” siguen. Tocados todos por esa nueva primavera del Espíritu de que –voluntarismo crédulo— tanto le gustaba hablar al Jerarca Máximo anterior, JP-2.
Todo contra esta Europa materialista y hedonista que padecemos.
Llámese Comunión y Liberación o Comunidad de Ayala, o el que hoy está en el punto de mira, Legionarios de Cristo. Se les reconoce a algunos su altura intelectual sin las groseras experiencias místicas de otros tiempos.
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15.07.09 @ 12:00:00. Archivado en Credulidad
Podrían declarar "santo", porque sí, a cualquiera: por sus virtudes, por su caridad, por su testimonio martirial... Nada habría que objetar.
Pero, señores, hacerlo necesitando para ello un milagro... ¡no es serio!
Para certificar que un hecho es milagroso, recurren a los científicos. Maticemos: a determinados científicos. Pregunta previa: ¿Por qué siempre los milagros son curaciones? Pregunta subsecuente: ¿Y por qué son los médicos quienes han de someterse al trance de certificarlo? Uno de los estamentos profesionales donde más abundan los creyentes convencidos es en el de la medicina. ¿Será por algo?
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16.04.09 @ 20:00:00. Archivado en Credulidad

Sí, son preguntas a las que ya han contestado los "doctores de la Iglesia", pero no dejan de ser preguntas que regresan una y otra vez para quienes, hoy, acceden a las propuestas de la credulidad. Y las respuestas de antaño no les sirven hogaño, amén de que sus explicaciones generan nuevas dudas.
43. ¿Por qué depende tanto la existencia de un Dios real de las convicciones interiores de una persona o de millones de personas cuando otros muchos millones piensan lo contrario? ¿Quién tiene razón? ¿Existe Dios sólo porque se cree en él?
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44. Existen numerosas religiones; todas son verdaderas; algunas hasta lo dicen, como la cristiana: ¿qué criterios hay para asegurar que la que profesan unos es más verdadera que la que profesan los otros?
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45. Si hay que admitir la religión verdadera por fe, ¿por qué existen en el mundo tantas "fes verdaderas" que se contradicen unas a otras?
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Más preguntas siempre girando en torno a los supuestos atribuidos al Dios cristiano en su relación con el hombre. Bien que la pregunta podría ser una y única: "¿Qué Dios es ése tan a semejanza de los deseos de los hombres?" Pero seguirmos hasta pasar de las 70.
22. ¿Dios ama al hombre? Eso se da por supuesto. ¿A todos? Si es así, ¿por qué libra a unos de la enfermedad, de la injusticia, de la mentira y a otros no? Y si no entendemos ese amor que hace sufrir, ¿por que hemos de entender todo lo demás, incluso su existencia?
23. Aunque sea una forma de hablar, el pecado, dicen, entristece a Dios, le desagrada. Es una contradicción, porque, entre varias consideraciones, ¿no es omnipotente? ¿Por qué no erradica el pecado y así no estaría él tan triste por lo perdido que va su mundo?
24. Consintió que el Hijo diera la vida por nosotros, pero ese “nosotros” parece no incluir lo que somos, alma y cuerpo [ya saben los que aquí entran que eso de "alma" es otra falacia]. ¿Cómo cuenta el cuerpo en esa salvación? ¿Le importa, por ejemplo, Africa donde gran parte de su población está muriendo de hambre o malvive en los límites de la pobreza? ¿O es sólo un Dios "de los espíritus"?
25. Nos echa la culpa de que el mundo “funcione” tan mal: preserva nuestra libertad, dicen. ¿Para qué, entonces, nos hizo como somos, entre otras cosas libres además de racionales?
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12.04.09 @ 23:30:00. Archivado en Credulidad

Después de mucho oír los relatos de la resurrección, lo que queda es lo esencial: Jesucristo resucitó al tercer día de haber muerto. Esta "verdad" es el punto álgido de la fe, la esencia de lo que se cree, aquello sin lo cual no hay fe cristiana.
Normal. Normal hasta cierto punto, porque los detalles se olvidan y están ahí, en los mismísimos evangelios que --éstos sí, no los olvidemos-- son revelación. Porque si todo lo revelado ha de ser cierto, cuánto más ha de serlo la esencia de lo esencial. Sin embargo, traicionan los detalles, no cuadran.
Y en el juicio de la razón, el veredicto es claro: "El que quiera creerse los cuentos, si le sirven para gozar, que se los crea".
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Alguien hizo el otro día un comentario relativo a la atribuida santidad de la Semana que ya termina: ¿semana "santa" o semana folklórica?. Si es santa habría que redefinir qué se entiende por "santidad".
La polisemia de este término es otra confusión más a lo que tan acostumbrados nos tiene la credulidad. Todo por la profusa inmisión en el discurrir humano. "Santo" es ya un término ambiguo que puede degenerar en un vacío de sentido por utilizarse cual comodín que para todo sirva.
No sabría decir "a santo de qué" me enfango en estas consideraciones, quizá porque "se me ha ido el santo al cielo" y hoy no hay tema especial que tratar, en el interregno del sábado.
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