Humanismo sin credos

El cansancio del cristianismo

23.08.16 | 12:00. Archivado en VACACIONES

¿Qué va a quedar del cristianismo tras los cantos de cisne y estertores sufridos en estos últimos cincuenta años?

Ahí quedan las innumerables vueltas en círculo, “ciudades seculares”, “honrados con Dios”, “muerte de Dios”; mucho diálogo con el marxismo; mucha teología liberadora; muchos “caminos”; muchas comunidades neocatecumenales, sínodos “renovadores”, vuelta a los orígenes...

Demasiadas cosas para no aceptar que en todo ello no hay ¡¡nada!! Se ha agotado el mensaje.

Como mucho, análisis insustancial de hechos eternos, novedoso en los términos y siempre recurriendo a la sempiterna cita paulina.

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El pasado, casa en la que vivimos.

13.08.16 | 12:00. Archivado en VACACIONES

La fantasía es una capacidad del cerebro con igual fuerza creadora que la digestión. La fantasía puede hacer vida de los hechos históricos, puede generar en el hombre actual las mismas vivencias que en aquellos que sufrieron o gozaron los hechos del pasado.

La opresión de los que la padecieron puede hacer crecer en la persona la misma rabia y deseo de rebelión que en ellos. La vivencia ajena y alejada puede ser, de este modo, buena consejera contra el presente dominador.

De esta forma crecerá el sentimiento de unidad con un pasado que es tan nuestro como suyo. Los hechos pretéritos son genes culturales de nuestra personalidad; no pueden ser considerados meramente como argumento de novela histórica.

Los realizaron antecesores nuestros, iguales en constitución, carencias, sentimientos, vivencias y deseos a nosotros.

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"El hombre ha abandonado a Dios": ¿Qué hombre? ¿Qué dios?

28.07.16 | 12:00. Archivado en El mal, VACACIONES

Las mayores y más horripilantes hecatombes próximas a nuestros días podríamos decir que fueron las de Ruanda y Argelia a finales del XX. El drama de Ruanda, paradigma de la irracionalidad, fue interpretado por la credulidad jerárquica como “efecto necesario de haber abandonado el hombre las reglas de Dios”.

La inconcreción no dice nada. Porque... ¿a qué hombres se refieren? ¿Los asesinos? Eso ya lo contempla la justicia. ¿Todos los hombres? En el nivel primario de comprensión, el fiel que acaba de entrar en el templo, recién salido de su casa, que se acaba de engalanar para celebrar el domingo y regresará para soportar a los nietos..., difícilmente puede comprender qué abandono de Dios es el suyo.

Y si son otros los que han abandonado a Dios, esa “culpa colectiva” mal puede concernirle a él y menos al pobre africano del que no sabía ni que existía como tutsi o como hutu.

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La voluntad sin evolución.

27.07.16 | 12:00. Archivado en VACACIONES

La sociedad civil, la que nunca pretendió guerras, se ha visto siempre sometida, aplastada y obligada a cargar con la ira vengativa de aquella otra, la "sociedad armada".

Las desoladoras hambrunas, de las que todos tenemos noticia a diario desde finales del siglo XX son consecuencia trágica de un mundo desorganizado, de un mundo esclavo de creencias –y no hablamos ahora de creencias religiosas, sino otras tan temibles y "salvadoras" como ellas, las militaristas, las populistas y sobre todo las que provienen del poder ejercido con la fuerza--.

La razón siempre descubre recursos para solucionar el mal; también los tiene para solucionar los grandísimos desequilibrios económicos.

Ya los distintos "Premios de la Paz", "Premios de Economía", premios en general (generalmente a sólo palabras), han dado en el clavo del origen, las causas y los remedios.

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¿Red o telaraña?

26.07.16 | 12:00. Archivado en VACACIONES

La "globalización" es hija de la Edad de las Comunicaciones donde todo se hace común y todos encuentran su posible vocecita con que hacerse oír.

También y con exorbitada proliferación el mundo de los credos. A su rebufo, esta nueva edad nos ha traído una hijastra malparida, el "ecumenismo cristiano".

Nadie se deja ahorcar por voluntad propia y las religiones han visto ya la soga en el cadalso del relativismo.

El advenimiento de un artilugio, la imprenta, trastornó el mundo, pero cayó en la esclavitud de las creencias. No por casualidad el primer engendro tipográfico fue la Biblia.

Preciso es certificar y dar acta de nacimiento a esta Nueva Era, expandida en el nuevo milenio y alumbrada con el dolor de dos guerras y el epígono de grandes masacres, actos de barbarie aprendidos de quienes protagonizaron las guerras desde sillones sin alma.

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El chantaje del creer.

25.07.16 | 12:00. Archivado en VACACIONES

En la subjetividad de las creencias entra la magia como elemento fundante.

Decimos esto porque en el subconsciente crédulo lo que flota es algo bien distinto al simple hecho de creer.

La creencia de muchos, como en la casi totalidad de las relaciones humanas, se reduce a buscar la recompensa. Y dado que la relación dual compensatoria se establece entre un ser humano y un espíritu, el elemento que sobrevuela es simple y llanamente la magia.

Si no hay magia no hay religión, con la salvedad de que el elemento mágico se suele vivir como pura esperanza.

Es un vulgar "do ut des", tanto me das, tanto te doy; yo me entrego y confío en ti, que es sólo lo que tú me pides, y yo recibo de ti lo que necesito.

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El asiento de la conducta.

24.07.16 | 12:00. Archivado en VACACIONES


La conducta social por la cual el individuo se integra, viene regulada, y por lo tanto condicionada, por las leyes. Cierto es que las leyes obedecen a imperativos individuales que todos admiten como mejores que sus contrarios: mentir está mal visto; el preservar la integridad física de los demás es elemental, el ayudar al que se encuentra en situaciones de desvalimiento es algo loable, el respetar la propiedad ajena es elemental...

Todo esto se configura en un ordenamiento jurídico expresado generalmente en términos que reprimen las conductas anti sociales.

Tal ordenamiento jurídico queda plasmado en leyes que siguen un proceso racional de elaboración: “es lo razonable, es lo sensato, es lo juicioso, es lo realista…”, vienen a decir quienes elaboran las leyes, todo según un proceso racional de regulación de la convivencia.

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La religión presupone otras facultades conogcitivas.

23.07.16 | 12:00. Archivado en VACACIONES

Lo más excelso del hombre, lo que le distingue del resto de los seres vivos y de los mamíferos cercanos a él es la racionalidad. Para bien, porque gracias a ella ha evolucionado y subsistido como especie, y para mal, porque se ha convertido en especie sumamente predadora.

Este aserto indiscutible pone en entredicho las creencias. Las creencias, como intuiciones emocionales que son, debieran tener el refrendo de la razón para confirmar su veracidad y su realidad. No es así. No hay forma de comprobar, incluso de admitir, ninguna de sus afirmaciones dogmáticas.

Apelando a instancias racionales, la creencia es lo contrario de la ciencia, por ser ésta la única fuente racional del saber, habremos de admitir que Dios, al existir como "fenómeno", es un producto de otras facultades humanas desconocidas.

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Saber y querer frente a creer.

22.07.16 | 12:00. Archivado en VACACIONES

Alemania quedó arrasada tras la II Guerra. Sólo el sustrato cultural y científico y, evidentemente disponer de medios materiales que otros pusieron a su disposición, propició su ascenso hasta llegar a ser de nuevo la "locomotora" de Europa.

Basta pasear por ciudades como Berlín, Hamburgo o Dresde para percibir cómo la mayor parte de sus edificios, aun con su facies de antigüedad, parecen haber sido construidos ayer mismo.

Esos elementos materiales, puestos a disposición de otros países sin cultura, terminan en las cloacas de la corrupción, de la malversación y del despilfarro.

Estas afirmaciones no implican panegírico alguno hacia una sociedad que ha traído a Europa las más grandes guerras de la historia y se ha hecho cómplice de los crímenes más abyectos que el hombre conoce.

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El conocer creyendo de las religiones.

21.07.16 | 12:00. Archivado en VACACIONES

Luis Villoro, filósofo. ENLACE: largo e interesante artículo suyo con referencia a su padre, Juan Villoro.

Dicen que la ciencia sola, con su derivación tecnocrática, no podrá resolver los problemas de la humanidad.

No hace faltan religiones para decir obviedades. Cualquiera acepta que la solución de problemas materiales no abarca ni agota el complejo humano. También la imaginación, la emoción y el sentimiento son motores vitales que mueven a expresarse a los humanos.

Esgrimen como motivo para desdeñar la tecnocracia que las cadenas de razonamiento tienen que partir de postulados previos. Entre otros postulados previos hablan del sentido de la vida humana y su dignidad, valores omnipresentes en el "razonamiento" de las creencias religiosas

Siguen "razonando" que a esos valores no se accede por la razón ni por deducciones racionales sino por una percepción intuitiva y directa.

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20.07.16 | 12:00. Archivado en VACACIONES

La ignorancia, el analfabetismo, la incultura, la carencia de educación reglada, la inopia de conocimientos... pozos secos que se llenarán con las filtraciones fecales de la creencia.

Una inteligencia que tiene el pensamiento sin estrenar, dirigirá su avidez razonadora por caminos que aseguran llevar a la fuente de la sabiduría, aunque, por lo general, es más frecuente el retorno a la magia de la niñez.

Una salvedad para que nadie sea tachado de intransigente y guerracivilista. En este sustrato de incultura la religión es "un bien" y tratar de erradicarla es sumir en más ignorancia a esa población además de privarle del sustento sentimental y de esperanzas que toda sociedad necesita.

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El sentido mágico de la vida.

19.07.16 | 12:00. Archivado en VACACIONES

Sorprende asomarse un poco a las otras "creencias" que pululan por la mente y colonizan al ser humano.

Sería interminable decir en qué "divierte" el hombre sus afanes de saber y, sobre todo, de estar seguro: duendes, reyes, vampiros, ajos, plantas asociadas a los más extravagantes efectos, escaleras, números, vestimentas, colgajos, conchas, espíritus escondidos en cualquier cosa, árboles, ruidos, pasos al salir de casa... que hoy, por aquello de no suspirar en balde, se traducen en suculentos negocios.

Las explicaciones ya están dadas, pero ninguna está a la altura de la imbecilidad que sustentan estos "credecillos".

En el fondo es la misma escala que va del instinto animal al pensamiento filosófico: entre credulidades y credos la distancia es de "cantidad", no de "cualidad".


Lunes, 23 de octubre

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