
Hay en las jambas de la Catedral de Chartres lo que se llaman “estatuas-columna”. Dos de ellas representan un rey y una reina o bien un santo y una santa. Están juntas y sobresalen de las demás por estar en la parte exterior del pórtico. “Toda la vida” han estado juntas, sonriendo, impertérritas ante las inclemencias del tiempo y los avatares históricos.
Una mañana un ángel revolotea ante ellas y les dice:
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RIPIOS.
Guardada tenía esta foto
sin atreverme a editar,
pues humor intrascendente
es digno de lo ocultar.
Mas hete aquí que en un blog
muy cercano a este lugar
tal día con ironía
se dignaron publicar
hermanos de papas muertos
de parecido sin par.
En esta foto recóndita
nadie me podrá negar
que reencarnado tenemos
al que es hoy “susantidad”.
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MOISÉS: Y Dios bajó de los cielos y le dijo al pollo: Cruza la carretera. Y el pollo cruzó la carretera. Y vio Dios que era bueno y todos se regocijaron... [con el pollo en pepitoria].
HIPÓCRATES: Debido a un exceso de humores en su páncreas.
PLATON: Porque buscaba el bien.
ARISTÓTELES: Está en la naturaleza de los pollos cruzar la carretera.
BUDA: Si preguntas eso niegas tu propia naturaleza de pollo.
MAQUIAVELO: La cuestión es que el pollo cruzó la carretera. ¿A quien le importa el porqué? El fin de cruzar la carretera justifica cualquier motivo.
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Tras la misa de rigor, Emeterio pasó a engrosar la marcha procesional al recinto sagrado para enterrar al amigo difunto. Al finalizar y viendo la panoplia tan variada de lápidas e inscripciones, se le ocurrió dar un paseo. Le llamó la atención una, miró la dedicatoria que tenía puesta y quedó sorprendido a la vez que intrigado. Rezaba así:
Aquí yace Vicente,
que vivió cien años
y murió a los veinte.
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Llega al pueblo un malabarista dueño de un circo ambulante. Tras la visita de rigor al Ayuntamiento y la petición de los oportunos permisos, según su costumbre busca un terreno despejado y comienza a instalar la carpa. su negocio de feria.
Casi terminado el trabajo, llega el sacristán de la iglesia que está al lado y les dice:
- Disculpen señores, ¿quien es el responsable de todo esto?
- Yo
- No quisiera molestar, pero este terreno pertenece a la iglesia y lo usan de vez en cuando. Les convendría pedirle permiso al párroco.
- No hay problema, ahora mismo voy.
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Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos y cuanto atares en la tierra será atado en el cielo... En razón de estas indubitadas palabras salidas de la boca de Dios, San Pedro es hoy el cancerbero celestial: en sus manos está el acceso a la felicidad eterna o a la condenación idem.
Un buen día agobiado por problemas celestiales irresolubles referidos a su pensión, llamó a un ángel y le dijo:
- Esta mañana tengo que ir a hacer un par de trámites a una nube, así que te dejo cuidando las puertas del Cielo. Como delegado mío te encargarás de dejar pasar o rechazar a cuantos accedan a esta puerta.
El ángel, aterrado, le dice que no tiene idea de a quién tiene que dejar pasar y a quién no, pero San Pedro lo tranquiliza:
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por EMÉRITO AGUSTO
La Cuaresma siempre ha dado sobrados motivos para el masoquismo. Aparte de aquel “memento homo quia pulvis es et in pulverem reverteris”, que ya vale como conjuro para gafar la vida de uno y que, gracias a Dios, son polvos que se han llevado los primaverales vientos del Vaticano II, el lema tradicional de este periodo eclesial ha sido: ayuno, abstinencia, limosna y oración.
Es la incesante y sempiterna lucha entre don Carnal y doña Cuaresma.
Lo que yo no entiendo bien es por qué durante este tiempo se dedica unos días al ayuno. Pienso que será para recordar la privación de alimentos de Jesús en el desierto. Pues para eso, que dure los cuarenta días a imitación de Cristo.
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Seguro que la conocen. Aún así la traemos aquí de nuevo por aquello de que gran parte del goce estético reside en regustar los relatos otrora leídos o escuchar de nuevo las músicas conocidas o volver a pasear por lugares antes recorridos o rememorar lo acontecido.
He aquí la verdadera historia de las “edades del hombre”.
Dios creó todos los animales que pueblan la tierra, asignándoles a cada uno un tiempo determinado para vivir. Sin embargo, algunos, muy contados, quisieron variar su tiempo vital.
Al crear al Burro, le dijo:
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Seguro que la conocen. Circula por la "red" con tal profusión que ahora en Google tiene cerca de 100 mil entradas, quizá más. Aún así, para quien no sepa la historia, allá va...
La autoría es desconocida, pero si alguien se considera padre, o madre, de este ingenio, puede estampar aquí su nombre y currículo.
Un gallego llamado Ferrán García abrió una Ferretería en Roma a pocas manzanas del Vaticano. Como publicidad exterior, bien visible y en atención al entorno en que localiza su establecimiento, el gallego cuelga un enorme crucifijo.
Sobre la figura de Jesús clavado en la cruz, y en el lugar donde debiera estar el INRI, el gallego pone un cartel luminoso que dice:
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A finales del año pasado, preñado de crisis y tormentas de todo tipo, Dios visitó a Noé para comunicarle la trascendental decisión que iba a tomar:
--Mis representantes españoles de la Conferencia Episcopal me han hecho llegar un informe indicándome que España se ha vuelto inhóspita, pecadora, olvidada de mí, opuesta a mis designios y corrompida por toda suerte de pecados. He decidido actuar. Construye un arca y reúne una pareja de cada ser vivo así como algunos seres humanos que sean buenos, por ejemplo tu familia. Tienes 6 meses antes de que comience a llover durante 40 días y 40 noches”
Seis meses después, Dios miró a la tierra. Con asombro observó que Noé estaba barriendo su patio y ni sombra de Arca.
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El nuevo párroco, lozano y pleno de juventud, estaba tan nervioso en su primer sermón, que casi no consiguió hablar. Para no llegar a su segundo sermón, el del domingo siguiente, en las condiciones del primero consultó a su arzobispo qué podía hacer para relajarse.
El arzobispo --et vinum quod laetificat cor hominis-- le sugirió que, mejor que vino, pusiera unas gotitas de "vodka" o de "ginebra" en el agua. Con unos traguitos antes del sermón, se sentiría la mar de relajado.
Al domingo siguiente el cura aplicó la sugerencia del arzobispo y, en efecto, se encontró totalmente relajado, más todavía, enardecido.
Pero hete aquí que el mismo lunes, recibió en mano una carta del arzobispo, que decía lo siguiente:
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