Humanismo sin credos

ESCUELA DE ELEA: PARMÉNIDES /1

11.10.18 | 12:00. Archivado en PROMETEO


ἔστιν ἢ οὐκ ἔστιν // (algo) es o no es (Parménides)

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Parménides nació en la antigua ciudad de Elea (Magna Grecia) y es coetáneo de Heráclito. Vive entre la segunda mitad del s. VI AEC y mediados del s. V. Según Diógenes Laercio alcanzó su floruit en la olimpíada nº 60 (504-501 AEC). Según Estrabón perteneció a la escuela pitagórica en su juventud y parece que recibió influencia de Jenófanes. Diversos testimonios lo presentan además como legislador de Elea, a la que dotó de excelentes leyes (“nómois arístois”, según Plutarco) y también como médico.

Platón mostró su fascinación y un profundo respeto por Parménides, llamándolo “venerable y temible”. Le dedica un importante diálogo en su etapa “dialéctica”, donde analiza la relación de lo Uno con lo múltiple y la problemática relación entre las ideas y las cosas. En este diálogo (Parménides, 1277a) aparece dialogando con el joven Sócrates en un viaje a Atenas con 65 años, pero puede ser más una afirmación literaria que histórica: “… Parménides y Zenón vinieron una vez a Atenas a las grandes Panatenaicas, Parménides tenía muchos años –aproxim. 65-, estaba lleno de canas, pero tenía un aspecto noble (kalòn kagathón)……” (cfr. Kirk y Raven: Los filósofos presocráticos, p. 369).

Escribió un poema en verso titulado Sobre la naturaleza, en exámetros épicos imitando a Homero y a Hesíodo. De este poema se conservan unos 153 versos, transmitidos por el neoplatónico Simplicio y recopilados por el filólogo alemán H. Diels. Como Jenófanes, es una síntesis de espíritu filosófico y de poesía. El poema consta de un prólogo y dos partes, donde expone sus sorprendentes tesis filosóficas.

En el prólogo, de forma alegórica aparece el filósofo emprendiendo un viaje imaginario, en un carro tirado por veloces corceles y guiado por doncellas que lo conducen hasta la morada de la diosa Díke, viaje que simboliza el ascenso a la verdad, el tránsito de la oscuridad (skótos/nýx) a la luz (phôs).

Según H. Diels, posiblemente la forma alegórica esté tomada de la literatura mistérica con un tono religioso de revelación, lo que puede estar relacionado con sus posibles críticos, los antiguos compañeros pitagóricos. Al modo de Orfeo o de Pitágoras, el filósofo aparece como un iniciado en los misterios del ser. La misma diosa indica al filósofo las dos vías o caminos de investigación posibles:

Escucha con atención y retén mis palabras, pues te voy a decir cuáles son las dos únicas vías de investigación concebibles. La primera, a saber, que lo existente existe y que no se da el no existir, es la vía de la certeza, a la que acompaña la verdad. La otra, que lo existente no existe y que necesariamente se da el no existir, es –te lo aseguro- una vía totalmente impracticable. En efecto, no puedes conocer ni expresar lo no existente, pues solo es pensable lo existente (D. K. 28 B, 2,3).

La primera parte, que abarca la gran mayoría de los fragmentos conservados, trata de la vía de la verdad, calificada de ‘bien redonda’ (aletheíes eukykléos, v. 29), que sigue la razón para llegar al ser. En ella se defiende la bondad y el valor superior del límite, la unidad y el reposo como propiedades del ser, frente al dualismo cósmico de los pitagóricos y contra la lucha y unidad de los contrarios de Heráclito. La segunda es la “vía de la opinión”, propia de los mortales (brotôn dóxas, v. 30), vía que siguen los sentidos para llegar sólo a meras apariencias (“tà dokoûnta”, v. 31).

Son dos vías antitéticas, no conciliables desde el punto de vista lógico. En el conjunto del poema aparece claramente una doble contraposición:
a) la epistemológica, entre la razón lógica y los sentidos engañosos. Parménides es el primer filósofo en despreciar los sentidos, mientras que Heráclito los subordinaba a la razón;
b) la ontológica, que es la fundamental, entre el ser y el no ser (no-ente) o nada.

Parménides, de forma innovadora, transforma la cosmología (phýsis) en ontología (tratado sobre el ser). En el poema, después de la introducción alegórica, aparece la vía de la verdad con una rigurosa argumentación lógica, de forma deductiva, que parte de un axioma básico, que ha de aceptarse con necesidad lógica: “el ser es, el no ser (nada) no es”, o en fórmula abreviada: “(algo) es o no es” (estìn e ouk estìn). Conviene señalar que el verbo griego eînai, (= esse latino), que puede traducirse por “ser” o “existir”, contiene la ambigüedad de un doble sentido, el predicativo y el existencial, que Parménides no distingue.

Parménides formula por vez primera el principio de contradicción a nivel ontológico al afirmar: lo que es, es y no puede no ser; lo que no es, no es, y no puede ser o existir. De ello se deriva un segundo principio: sólo lo que es puede ser pensado o conocido y expresado (y viceversa); lo que no es no puede ser pensado ni expresado. Esto implica que la nada ni es expresable ni pensable (ou gàr phatòn oudè noetòn), pues el pensar y el ser coinciden. Solo el ser es pensable y expresable. Y el poema continúa señalando las características de lo existente (el Todo-Uno)), según la lógica de la pura razón:

Solo queda una vía practicable: la de que lo existente existe. En esta vía hay señales abundantes de que lo existente es inengendrado e imperecedero, entero, único, inmóvil y sin fin. Lo existente no existió ni existirá, pues existe ahora, total, uno y continuo. ¿Qué nacimiento le buscarías? ¿Cómo y de dónde habría crecido? No te permito que digas o pienses que de lo no existente, pues no es posible decir ni pensar que existe lo que no existe (D. K. 22 B 8).


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Comentarios
  • Comentario por Moisés 14.10.18 | 14:30

    Lo curioso: "sin acritudes"

    Lo simpático: "ni prejuicios"

    Lo real:...

  • Comentario por true 13.10.18 | 22:28

    Al de las 18:52 le pesa tanto q siente q necesita superarlo para crecer. ¿Se lo imaginan?

  • Comentario por Manuel 13.10.18 | 18:52

    Les pesará, se supone...
    Pero la parte filosófica está muy clara y sigue en boga, incluso en el terreno científico y en los análisis de cada día (diarios, ensayos, artículos, investigación, debates...), la jurídico política también. Y la religiosa no niega nadie que sirviera en su día, ni que mucha gente le dé su importancia, sea histórica, psicobiográfica o iniciática (asunto a superar, del que renacer o a través del cual crecer). Sin acritudes ni prejuicios...
    Saludos

  • Comentario por Moisés 13.10.18 | 17:25

    Lea pesa, les pesa..., estimado J.P.

    Saludos,

  • Comentario por J.P. 13.10.18 | 17:11

    O Benedicto XVI, Moisés: "La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma; del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico de Roma."

    Mal que les pese a unos cuantos.

    Así pues,es la ideología, Moisés. La ideología,que en cusnto les rascas un poquito les sale a la superficie.

  • Comentario por Moisés 13.10.18 | 14:48

    No sé a quién se puede referir en eso de "ignorar las raíces griegas de occidente". Se atribuye a Heuss que "Europa nace sobre tres colinas: la de la Acrópolis, la del Capitolio y la del Gólgota". Y no sé quién pueda decir lo contrario.

  • Comentario por true 13.10.18 | 14:44

    ¿ética racional universalista? Espero con interés y a ver si lo es, porque más de uno ha dicho por aquí q el universalismo era imposible y algún otro ha dicho q eso de la racionalidad tenía muy poco q ver con la ética, alguna vez la racionalidad se la han adjudicado a los psicópatas sin ir mas lejos.

  • Comentario por Prometeo 13.10.18 | 13:36

    Gracias, Manuel y Anastasia, por el aprecio a la filosofía. Los que desprecian la filosofía por inútil o no necesaria (el ministro Wert!) necesitan filosofar a su vez para demostrar que es inútil o innecesaria. Es decir, incurren en un paralogismo, además de ignorar las raíces griegas de occidente. Manuel, el racionalismo y naturalismo cosmocéntrico de jónicos y eleatas, que explican el cosmos desde principios inmanentes, no sobrenaturales ni desde libros sagrados y revelados, allanan el camino por un lado al materialismo de los atomistas y por otro al humanismo de los sofistas y de Sócrates, con su ética racionalista y universalista, sin fundamento sobrenatural. Anastasia, en Parménides no existe una pura lógica con un lenguaje formal aislado de la realidad. Al cntrario, su lógica es inseparable de la ontología, como luego en Aristóteles y tb. la lógica de Hegel. Y los números pitagóricos no son puras formas abstractas, sino realidades que identifican aritmética, geometría y física.

  • Comentario por Anastasia 13.10.18 | 08:59

    Como todos los d Prometeo, este es un artículo denso y esclarecedor, aunque Parménides siempre nos va a resultar difícil, abstruso, x el recurso a los juegos lingüísticos y conceptuales a los q somos tan pocos afines actualm.

    Parece como si los griegos tuvieran recién encontrado el juguete d la palabra y se autohipnotizaran con ella, estirándola lo más posible, trazando a su través uno y mil viajes. Y cosificando los conceptos, divinizándolos. Ya sabemos cómo serían los amigos invisibles d los antiguos guegos. Hablando con pi e hipotenusas todo el rato. Eso d la música de las esferas q algunos oían llamaba a examen auditivo por acúfenos.

    Yo, con todo, opino, q no hay q pedir peras al olmo, es decir no alimentarse solo con la peras q creemos q da el olmo.
    La lógica es un reproducirse clónico, y el lenguaje no es independiente, está vacío sin la realidad a la q se refiere. Y ella no se describe hasta q se encuentra. No sacian lógica o matemáticas.

  • Comentario por true 12.10.18 | 17:49

    Es q la intolerancia fanática le sale al hipocritón sin querer en cuanto se descuida.

  • Comentario por Moisés 12.10.18 | 15:26

    ¿"... demasiado atrevido"? ¿"bandos"?

  • Comentario por Manuel 11.10.18 | 19:19

    Excelente artículo, Prometeo, como suele pergeñar Vd.
    Comprendo que en esta ocasión no se le acuse a Vd de decir nada demasiado atrevido. Ni tampoco a Parménides de ser contrario a los dioses... O sea, todo está bien. Y da igual que nos guste más un presocrático que otro, o que en este caso nos guste menos éste que otros (como Heráclito, por ejemplo). El caso es que hay que reconocer la saburía de cualquier gran filósofo y lo que obliga a sondear, analizar, pensar, contradecir o argumentar en pro y en contra.
    Agradezco el enfoque crítico que Vd da a sus artículos y que entiendo siempre constructivo, siendo indiferente que el filósofo comentado sea de uno u otro "bandos".
    Saludos

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