Humanismo sin credos

LA ESCUELA PITAGÓRICA /1

04.09.18 | 12:00. Archivado en PROMETEO

Αὐτὸς ἔφα Él (Pitágoras) lo dijo (lema pitagórico) κοινὰ τὰ φίλων Las cosas de los amigos son comunes (lema pitagórico)

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El conocimiento del pitagorismo está lleno de dificultades, porque Pitágoras (570-496/97 A.E.C) nada escribió, como tampoco Sócrates, y de él sólo nos llegaron testimonios indirectos. Las muy tardías “Vidas de Pitágoras”, escritas por Porfirio (s. III E.C.), Diógenes Laercio (s. III E.C.) o Jámblico (s. III-IV E.C.) están llenas de elementos legendarios y novelescos.

Además, la regla férrea del secreto dentro de la comunidad nos impide acceder con certeza al conocimiento de la escuela. Por si fuera poco, la atribución de toda la doctrina al fundador, al que sus discípulos le daban culto como líder de la secta, impide saber lo que corresponde al maestro y a sus discípulos. Porfirio atribuye a Pitágoras las siguientes afirmaciones:

Lo que él (Pitágoras) decía a sus discípulos nadie puede decirlo con certeza, dado que ellos guardaban un excepcional silencio. Sin embargo, llegó a hacerse especialmente famoso lo siguiente: en primer lugar, su afirmación de que el alma es inmortal. En segundo lugar, que se cambia en otras clases de seres vivos (metempsícosis). Además, que los acontecimientos vuelven a ocurrir cada ciertos períodos y que no hay nada absolutamente nuevo. Finalmente, que todos los seres vivos deben ser considerados parientes. Parece, en efecto, que fue Pitágoras el primero en introducir estas creencias en Grecia” (cfr. Porfirio: Vida de Pitágoras).

Se cree que Pitágoras viajó a Egipto y a Mesopotamia, donde habría conocido los magos persas y las doctrinas de Zarathustra (así, el dualismo de Luz frente a las Tinieblas, cuyo influjo alcanzó incluso a la secta de los esenios y a los gnósticos cristianos). También se cree que tuvo contacto con Epiménides en Creta, uno de los 22 sabios griegos.

La figura de Pitágoras está llena de oscuridad. Oriundo de la isla jónica de Samos, pero emigrado al sur de Italia, huyendo de la tiranía de Polícrates, se instaló en la ciudad de Crotona (actual Calabria), donde fundó una comunidad religiosa, que es también una escuela filosófica. Los discípulos mitificaron su figura (como harán los discípulos de Jesús) considerándolo un “hombre divino”.

Tuvo fama de sabio, aunque no consta en la célebre lista de los siete. Fue un líder carismático (el carisma en Homero y Hesíodo tiene origen divino, como luego en Pablo) Se le consideró también pedagogo y profeta y como taumaturgo se le atribuyeron prodigios maravillosos.

Dentro de la secta, la autoridad del maestro (autós épha, Él lo dijo) dirimía toda disputa, según atestigua Cicerón en las Disputas Tusculanas. El poeta Jenófanes ridiculizó su teoría de la transmigración de las almas humanas a cuerpos de animales y Heráclito criticaba su mucha erudición (polymathíe), ignorando el Lógos divino que rige el Cosmos como el Todo-Uno.

Parece que Pitágoras fue el primero en usar el término filosofía, que significa amor humano a la sabiduría que no se tiene, en contraste con la sabiduría que sólo poseen los dioses. Ni siquiera se sabe con seguridad si el famoso teorema de Pitágoras, que todos hemos estudiado en la escuela, es creación original suya o si lo tomó de los babilonios.

Sin embargo, con Pitágoras la matemática se eleva a un nivel de rigor teórico, filosófico y científico. Ese status epistemológico será completado más tarde con Euclides, con sus axiomas y teoremas, superando la dimensión empírica y práctica que tenía entre los egipcios.

Platón y Aristóteles prefieren hablar en general de “los pitagóricos” en conjunto. Platón cita el nombre de Pitágoras solo una vez, como creador de una “forma de vida”. Aristóteles lo cita dos veces.

El movimiento pitagórico se extiende por el sur de Italia desde el s. VI al IV A.E.C, alcanzando su máximo desarrollo en tiempos de Platón, con figuras destacadas como Filolao o Arquitas, gobernante de Tarento y amigo de Platón en sus viajes a Sicilia.

Probablemente también el médico Alcmeón de Crotona perteneció a la escuela. Otros pitagóricos fueron Hípaso de Metaponto, el más célebre de los antiguos, el poeta Ión de Quíos, Teodoro de Cirene, matemático y maestro de Platón, Lysis, Simias, Cebes, Equécrates, Timeo, Teeteto y algunas mujeres, entre ellas la propia esposa de Pitágoras.

Hípaso fue expulsado de la secta por “hereje”, pues se opuso a la ortodoxia y rompió la regla del secreto, al aparecer el descubrimiento de los números irracionales. En el s. I A.E.C. y el II D.E.C. hay un renacimiento de la escuela en el neopitagorismo con Nicómaco de Gerasa, Numenio de Apamea y Apolonio de Tiana.

La escuela abarca tres dimensiones: la religiosa, la filosófico-científica y la política, siendo la primera la fundamental. Contiene, pues, una concepción global del universo y del ser humano.

En la política de Crotona participaron como un “partido aristocrático” y fueron más tarde perseguidos por revueltas democráticas (este “gobierno de los filósofos” inspirará a Platón). Tal vez Pitágoras murió en esas revueltas o bien huyó a Metaponto.

Esta secta religiosa, tiene una “forma de vida”, tal como testimonia Platón (República, X, 600a), con normas ascéticas (vegetarianismo), comunidad de vida y de bienes (como más tarde los esenios).

Los discípulos, sometidos a prácticas de iniciación, se dividían en dos categorías: los akusmáticos, que eran los simples, y los matemáticos, la élite de los doctos dedicados al estudio.

Los primeros se interesaban más por los aspectos religiosos y místicos y les bastaba con aprender los dichos del maestro. Los segundos profundizaban en la investigación científica y tenían un conocimiento (gnôsis) más elevado.

Podemos descubrir aquí una analogía con los futuros cristianos: los simples fieles, a los que les basta con oír la predicación, y los doctos o expertos, que poseen un conocimiento superior de los misterios (gnôsis cristiana o herética).


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Comentarios
  • Comentario por Manuel 06.09.18 | 17:48

    Y, muy en especial, de todo lo demás que se anota infra (05.09.18/17:57), como suele ser habitual en los artículos de éste y cualquier otro medio, sin que ello les reste virtud.

  • Comentario por Moisés 06.09.18 | 16:07

    Lo que ocurre (05.09.18/17:57) no sólo es que esté en prosa (como dije y es evidente) parecida a la que hablaba Jourdain sin saberlo desde hacia cuarenta años, sino la carencia de "gracejo o bizarría". Ahí está el detalle, como decía Cantinflas.

  • Comentario por True 06.09.18 | 14:44

    1 Cor tampoco tiene nada q ver con el tema gnóstico, si en el caso de los alimentos habla metafóricamente de solo poder comer verdura en 1cor habla de lo q es esencial por encima de las diferencias sin importancia d los "maestros" q solo son "la leche" q reciben los bebés antes de crecer.

  • Comentario por Moisés 06.09.18 | 14:23

    ¡La leche!..., no. El queso.

  • Comentario por Manuel 06.09.18 | 13:26

    Aclaración muy pertinente y muy de agradecer, Prometeo. Saludos

  • Comentario por Prometeo 06.09.18 | 11:50

    Aclaración exegética: la distinción metafórica entre la leche y el alimento sólido está ya en el estoico Epicteto, aparece en Pablo (1 Cor 3, 1-2) y luego en 1 Pe 2,2. En Pablo está vinculada a la oposición protognóstica entre espirituales y carnales. El autor de Hebreos (5, 11-14), temiendo la apostasía de los destinatarios. exhorta a los torpes de oídos ("mbecilles" en Vulgata) para perseverar en la fe. Para ello, desarrolla esa doctrina relacionada con los niveles de la fe: los imperfectos, que como niños ("népioi") necesitan instrucción externa, frente a los perfectos ("téleioi"), de fe madura, que reciben la instrucción por iluminación del Espíritu Santo, de acuerdo con Pablo en Gal 4,9, donde los pneumáticos son instrídos directamente por Dios ("theodidáctoì"). Por eso, algunos exégetas hacen una interpretación protognóstica de la perícopa. Nada que ver con la impureza de alimentos. En los pitagóricos, el saber viene del Maestro o del estudio matemático, no del Espíritu Santo.

  • Comentario por true 06.09.18 | 09:08

    Que yo sepa, nada tiene que ver con el tema "la doctrina de la leche" a la q alude Prometeo, q no trata de teoría del conocimiento sino de práctica, de actitud ante las normas -alimentos prohibidos etc. Lo q opone es la actitud de los débiles en la fe y los fuertes en la fe que "pueden comer de todo". Porque para quien cree que algo es impuro, lo es, de modo q esos no pueden comer de todo... Esa es la teoría psicológico-ética de Pablo, q no deja de ser muy moderna para su época. Perdonen q cite de memoria, pero no tengo tiempo de más.

  • Comentario por Manuel 05.09.18 | 17:57

    De hecho, el artículo completo, si en vez de las líneas que tiene tuviera 14 y estuviera todo él escrito en versos endecasílabos con rima consonante y ritmo apropiado, podría denominarse "soneto".
    Pero resulta que no cumple ningún requisito, cual ocurre con supuesta confusión del último párrafo con un estrambote.
    :-)

  • Comentario por Moisés 05.09.18 | 16:07

    Respecto al último párrafo del post a que hace referencia J.P. (tan certero como suele) si no fuera porque está en prosa y carece de "gracejo o bizarría", creo que podríamos estar ante un estrambote. No es que tenga más importancia (salvo la de la expresión del anticristianismo habitual) que la de facilitar la lección añadida de 04.09.18/20:09.

  • Comentario por Moisés 05.09.18 | 14:38

    Lo de siempre :-(

  • Comentario por Rawandi 05.09.18 | 13:25

    Prometeo, el pasaje de Porfirio sugiere que fue Pitágoras quien introdujo en Grecia la creencia en la inmortalidad del alma. Ahí Porfirio se equivoca, pues muchos siglos antes de que Pitágoras hubiera nacido los griegos ya creían que las almas de los muertos iban a morar al inframundo (Hades).

  • Comentario por Manuel 04.09.18 | 21:45

    Lo de siempre :-)

  • Comentario por J.P. 04.09.18 | 21:07


    Es tendencioso, Prometeo, ande, que aquí nadie se chupa el dedo.

  • Comentario por Prometeo 04.09.18 | 20:09

    El último párrafo,tan tendencioso, no sólo consta en textos del N. T. con su distinción entre la "doctrina de la leche" como alimento de los simples y la "doctrina del Espíritu", que iluminaba a los sabios con luz sobrenatural (elementos protognósticos en Pablo y escuela johánica), sino que se prolonga en el s. II. cuando el cristianismo, en competencia con las religiones mistéricas, se convierte el El verdadero Misterio de salvación, fusionando de forma sincrética los elementos místicos orientales con la especulación racionalista de la filosofía griega. Todo ello unido al mesianismo judío transformado en un Reino de Dios espiritual. Los historiadores dintinguen entre la "gnosis" cristiana, especialmente la de Clemente de Alejandría y Orígenes y todos los grupos gnósticos condenados como heréticos. Y en la historia posterior hay una distinción entre los simples (oposición en la "devotio moderna" de T. de Kempis), alimentados de fe y catequesis y los doctores/doctos del lógos teológico.

  • Comentario por Elifaz 04.09.18 | 19:15

    En realidad yo no hablaba con nadie; si acaso seguía el hilo de J.P. en su referencia a la tendenciosidad del último párrafo.

  • Comentario por Manuel 04.09.18 | 18:21

    A los gnósticos en el post. Pero, como Vd bien dice, "en todas las actividades humanas (...) siempre hay" toda una serie de grados de implicación o conocimiento. Por otro lado, hay actividades que mezclan conocimiento real con otra cosa, grupos fanáticos u oscurantistas, sectarismo... Y tanto Pitágoras, como su escuela, como el movimiento al que dio lugar tuvo una serie de aciertos y bastante de lo anterior. Que existan paralelismos con ciertas ideas políticas, religiosas, filosóficas, esotéricas y sectarias de otro tiempo no debe ser causa de ofuscación. Ojalá no fuera así, pero aplaudo que se nos cuente como fue. Se ha acusado a aquella "sociedad" de defender una verdad que tenía fallos que era necesario ocultar, manteniéndolos en secreto aquellos iniciados que tuvieran acceso a su conocimiento. También hay que citar a Pitágoras en sus "versos áureos", por ser artífice de una propuesta (de las más precoces) de la regla de oro.
    Y sumémonos contra el oscurantismo y demás

  • Comentario por Manuel 04.09.18 | 18:13

    Exactamente, Elifaz.
    Están los filósofos honestos, algunos de ellos válidos. Y están los del recitativo de memoria, incluidos lo de la fe del carbonero. De eso iba (lo he llamado "seguimiento acrítico" y Vd no tiene que darse por aludido). Sólo que esta vez se pone como ejemplo a los pitagóricos.

  • Comentario por Elifaz 04.09.18 | 18:00

    Ultimo párrafo, además de tendencioso, de una simpleza supina pues en todas las actividades humanas y conocimientos, en función de determinados factores, capacidades, posibilidades y grados de implicación siempre hay simpatizantes, iniciados, expertos, especialistas...maestros, doctores....

  • Comentario por true 04.09.18 | 17:44

    Podemos descubrir aquí una analogía con los futuros ateístas: los simples ateístas, a los que les basta con oír la predicación, y los doctos o expertos, que poseen un conocimiento superior de los misterios (gnôsis ateista o seudocientífica y por tanto herética respecto a la ciencia real patrimonio de la humanidad)
    El autor y su aplaudidor son una muestra de esta gnosis ateista seudocientífica.

  • Comentario por J.P. 04.09.18 | 17:39

    Iba bien hasta el último párrafo, tendencioso como de costumbre.

  • Comentario por Moisés 04.09.18 | 15:12

    ¡Don Pablo!

    Buenas tardes.

  • Comentario por Manuel 04.09.18 | 14:13

    Interesante, profesor. La ecuanimidad exige una presentación de este tipo: con claroscuros que hagan justicia al personaje histórico, a su legado -en parte sabio, en parte iniciático y heredero de la filosofía irania o iranio-hindú-, y también a lo que tuvo de dogmático y sectario. Buena alusión también a los modos de aprendizaje o seguimiento más o menos acrítico.
    Saludos

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