Humanismo sin credos

FILOSOFÍA GRIEGA Y CRISTIANISMO/3

03.11.17 | 12:00. Archivado en PROMETEO

El griego es ciego para el trasmundo, para lo sobrenatural. El cristiano, por su parte, es ciego para el intramundo, para la naturaleza (Ortega y Gasset)

Lo mejor de la religión es que produce herejes (Ernst Bloch).
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El encuentro de filosofía y cristianismo no comienza propiamente en el s. II de la era común, como a menudo se ha sostenido, puesto que el cristianismo ya nace helenizado (véase Antonio Piñero (ed.): Biblia y Helenismo. El pensamiento griego y la formación del cristianismo, edit. Almendro).

El medievalista Etienne Gilson, en El Espíritu de la filosofía medieval, utiliza la metáfora del matrimonio para expresar las tensas relaciones seculares entre cristianismo y filosofía griega. Pero, si hubo nupcias, éstas fueron más bien con su madre, como ha sugerido algún historiador.

Al final de la Edad Media, el franciscano Guillermo de Occam, en nombre de la fe cristiana, declara la disolución de un matrimonio de conveniencia, por estar contaminado de paganismo.

Tal era el caso, por ejemplo, de las Ideas ejemplares, de origen platónico y neoplatónico, que atentaban contra el dogma de la omnipotencia divina y del necesitarismo griego que negaba la libertad absoluta de la voluntad de Dios.

Cristianismo y filosofía griega eran dos mundos antitéticos, sin posibilidad de síntesis o conciliación, pues la razón filosófica choca constantemente con la fe en la revelación, como vieron los averroístas latinos de la universidad de París en el s. XIII.

La helenización del cristianismo es un largo proceso que se da en varias fases, cada vez más intensas, destacando sin duda la escuela alejandrina de Clemente y Orígenes.

Pero la intensidad de la mezcla sincrética aparece sobre todo en la teología agustiniana y culmina en la gran síntesis tomista con el apogeo de la escolástica en el s. XIII.

La fuerte potencia intelectual de la filosofía griega, especialmente del platonismo, sedujo primero a los judíos (Filón de Alejandría es el caso más notorio) y luego a los cristianos. La versión de los LXX o Septuaginta, de la biblia hebrea al griego es deliberadamente filosófica y un factor básico en la helenización del judaísmo. La versión griega de los LXII será la citada por Pablo y los evangelistas.

A partir del s. III e.c., será el neoplatonismo quien seduzca a los teólogos cristianos, en especial a Agustín. Y durante los siglos medievales Platón será el filósofo griego que más influya en la teología cristiana, hasta la aparición del aristotelismo en occidente a principios del s. XIII. Ello sin olvidar las aportaciones del estoicismo al campo de la moral cristiana, ya manifiesta en las cartas paulinas.

La importancia de los conceptos técnicos de la metafísica griega, tales como lógos, ousía (substancia), phýsis (naturaleza), hipóstasis (substancia), relación etc., fue enorme para la formulación ortodoxa de los dogmas cristológicos y trinitarios.

Piénsese en la polémica del “homooúsios”, donde se discutía la consubstancialidad del Padre y del Hijo en el dogma trinitario, dentro de la controversia arriana.

O el problema de la “transubstanciación” en la interpretación del sacramento (misterio) de la eucaristía, donde el pan y el vino se convierten en el cuerpo y sangre de Cristo bajo los accidentes de pan y vino. La doctrina ortodoxa de Trento expresaba con categorías aristotélicas el dogma de la presencia real, no simbólica, con el pertinente anatema contra Lutero.

El historiador francés Charles Guignebert (cfr. El cristianismo antiguo), señala cómo los grandes y complejos debates teológicos, en clave metafísica griega, se desarrollaron en Oriente y en lengua griega, especulaciones difíciles de entender para los Padres occidentales, que se expresaban en latín y más centrados en los problemas prácticos de la moral, como el pecado original, la gracia o el libre albedrío en la controversia pelagiana.

Finalmente, hay que señalar cómo la ortodoxia se abre paso y se impone en los primeros concilios convocados por el emperador (Nicea, Éfeso, Constantinopla, Calcedonia) a golpe de anatema frente a los diversos grupos heterodoxos. En estas duras disputas sobre la ortodoxia y la heterodoxia de la doctrina, que recorre toda la historia del cristianismo hasta hoy, habrá vencedores y vencidos.

Éstos últimos, los enemigos internos de la gran Iglesia, serán declarados herejes y perseguidos como tales en aras de la defensa de la integridad de la Verdad cristiana (véase A. Piñero: Los cristianismos derrotados y Bart Ehrmann: Los cristianismos perdidos).

Entre los cristianismos heréticos más relevantes de los primeros siglos podemos citar el marcionismo, montanismo, gnosticismo, docetismo, arrianismo, nestorianismo, priscilianismo, pelagianismo, monofisismo etc.).

Resulta totalmente imposible conocer la historia del cristianismo sin conocer las numerosas herejías con los respectivos heresiarcas, amantes del pensamiento libre más allá de los límites de la ortodoxia impuesta por la iglesia católica, desde Nicea hasta nuestros días.


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Comentarios
  • Comentario por observador 06.11.17 | 22:15

    De acuerdo con lo que dicen Juambi y Moisés.
    Respecto al post le doy la razón en que se conoce mejor el cristianismo frente a las herejías. El libro de Piñero "Los cristianismos derrotados" deja perfectamente claro, sin querer o queriendo, que esos cristianismos derrotados lo fueron con toda razón, por ser extremismos de signo opuesto - siempre en medio la ortodoxia mucho más moderada y lógica q esos extremos opuestos entre sí.

  • Comentario por Moisés 04.11.17 | 14:39

    Adecuadas, agudas y oportunas las puntualizaciones de JUAMBI en sus cuatro comentarios. Quizá sirva a alguien para prestar atención a las "derivaciones" interesadas. Claridad, ante todo.

  • Comentario por Juambi 04.11.17 | 10:13

    Estoy subrayando algo que me parece capital en todo diálogo a este respecto. Por una parte, el vehículo filosófico griego como el horizonte de expresión cultural en el que se mueve el cristianismo de aquellos tiempos ( y que sigue permaneciendo de alguna forma en las formulaciones del dogma de fe y de la enseñanza ética). Por otra parte, la insuficiencia de las categorías explicativas e interpretativas de la metafísica y la filosofía griegas para expresar los contenidos de la fe y la moral cristianas. No en vano, la teología cristiana actual se desenvuelve en otras claves filosóficas como corresponde a los nuevos paradigmas cultural y filosófico.

  • Comentario por Juambi 04.11.17 | 09:47

    transubstanciación. Tal vez fuese porque esa explicación es ajena a las Escrituras o porque hay elementos en el NT que no quedan suficientemente aclarados o claros en la explicación escolástica por excelencia. Él era más partidario de otro tipo de comprensiones: la consubstanciación o la impanación (la presencia de Jesús juntamente con las especies del pan y del vino, no la transformación total de estas últimas, y esto por la ubicuidad del Cristo divino que se hace presente donde quiere). Lutero, al igual que Trento, no acepta la teología eucarística de otros reformadores como Calvino o Zuinglio en el sentido de entender el sacramento como un puro signo o señal o figura o virtud o fuerza (clave pneumática y no sólo espiritualista) para hablar de la presencia de Cristo en los dones eucarísticos. Como se puede observar, no utilizo el término "símbolo" por cuanto éste no es reductible al signo o señal según la actual comprensión filosófica y lingüística del símbolo.

  • Comentario por Juambi 04.11.17 | 09:14

    De otra parte, me alegra que el autor de la postal distinga bien entre un contenido de la fe cristiana, cual es la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía o Cena del Señor, y la explicación de la misma que formuló Trento (tomada del tomismo) bajo las categorías aristotélicas que subyacen a la formulación transubstancialista. Pero no me queda claro si el autor cree que el anatema tridentino contra los reformadores se refiere a la oposición de algunos de ellos a admitir la explicación a la manera de transubstanciación, o a la presencia real misma, o a la comprensión de la misma como mero signo (símbolo que dice el autor). Por lo que se refiere a Lutero, algunos de los anatemas van dirigidos contra su posición aunque no mencione expresamente su nombre. Lutero creía en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, pues es así como él entiende las palabras de Jesús en la Última Cena. Ciertamente Lutero no acepta la explicación de esta convicción de fe en términos de

  • Comentario por Juambi 04.11.17 | 08:57

    Me gustaría hacer algunas precisiones que creo quedan oscurecidas y a veces malinterpretadas en la postal. Al escribir la palabra "sacramento" se pone entre paréntesis el término "misterio". No sé con certeza si el autor trata así de vincular los sacramentos cristianos con las religiones mistéricas. El latino sacramentum trata de traducir el griego mysterion. El mysterion de la patrología griega es algo mucho más amplio que el sacramentum latino. Designa mysterion no sólo a los signos sacramentales, sino también a la Iglesia o al mismo Jesús el Cristo. Estamos ante una categoría bíblica que designa al plan de Dios concebido antes de los siglos y que se va desvelando en la historia. Se hace preciso conocer más y mejor el ámbito hebreo y bíblico para no confundir e interpretar mal las cosas. De hecho, aquí está el origen del rescate por el Concilio Vaticano II del término "sacramento" para aplicarlo a Cristo o a la Iglesia en la constitución LG.

  • Comentario por Manuel Alamo Septiem 04.11.17 | 06:57

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  • Comentario por Moisés 03.11.17 | 15:12

    "El cristiano de la Edad Moderna y Contemporánea tiene, quiera o no, que ser también racionalista y naturalista, cualesquiera sean los subterfugios y sutilezas -hablo sólo de las leales y honestas- de que se valga para cohonestar en su intimidad la supervivencia de la fe. Y viceversa: el ateo moderno y contemporáneo tiene una zona decisiva de su vida a la cual no llega la razón ni el naturalismo: ve esa zona, la siente, la lleva en sí, aunque luche por negarla y cegarse para ella. Es decir, cree sin contenido concreto de creencia, vive una fe deshabitada y en hueco".

    Todo lo escrito (excepto lo que figura entre paréntesis) es de Ortega en "En torno a Galileo". Yo no he dicho nada. Quede claro.

  • Comentario por Moisés 03.11.17 | 14:59

    ./. que padecía un error de perspectiva, que el asunto más importante para él, su vida, no era un asunto natural, no consistía en ir y venir sobre la tierra, comer o pasar hambre, sufrir o gozar, llorar o reír, ni siquiera pensar. Todo eso es mero antifaz aspecto y mise en scène de su verdadero asunto vital: su vida sobrenatural, su cuestión con Dios. Todas las cuestiones intramundanas flotan como anécdotas en esta cuestión previa que el hombre tiene con Dios. Diríase que cuanto hacemos y nos pasa, en suma, 'esta vida', está ahí sólo para ocultarnos como una máscara nuestra auténtica realidad, la que tenemos en lo absoluto, en Dios. De suerte que lo que parecía real -la naturaleza y nosotros como parte de ella- resulta ahora irreal, pura fantasmagoría, y lo que parecía irreal, nuestra preocupación por lo absoluto o Dios, eso es la verdadera realidad".

    "Y, sin embargo, eso que predica - el cristianismo- fue luego, según la frase tópica el más firme sostén de la sociedad"

  • Comentario por Moisés 03.11.17 | 14:31

    Al tercer día resucitó.

    Copio la frase previa al post y continúo:

    "El griego es ciego para el transmundo, para lo sobrenatural; el cristiano, por su parte, es ciego para el intramundo, para la naturaleza. Y el cristiano tiene que hacerse explicar lo que él ve pero no puede decir, por el griego, que está ciego para lo que ve el cristiano. Casi, casi es el famoso diálogo en que el ciego pregunta al tullido: '¿Cómo ande usted, buen hombre?'. Y el tullido responde: '¡Como usted ve, amigo!'"

    (Por lo que se observa aquí el "griego" sigue hoy con su ceguera. "Lo" "cristiano", como se aprecia con una simple ojeada mundial, está actualmente inmerso en el conocimiento de la naturaleza)

    "En vez de creer que el hombre natural es por sí algo suficiente, que se sostiene a sí mismo, descubre que consiste en pura dependencia, que su ser, su sustento, su realidad y su verdad no están en él, sino fuera de su naturaleza, es decir, que padecía un error d...

  • Comentario por procato 01.11.17 | 20:23

    Xocupo sigue con unas ganas locas de deshacer el matrimonio razón-fe. Se quedará con hambre, porque la razón no puede querer a quien la cocea…

    Sería bueno que Pablo confrontara su “lógica” con la que resplandece en este artículo del blog “Plano picado”, sobre el tema de los difuntos y su suerte (http://blogs.periodistadigital.com/plano-picado.php/2017/10/26/title-8507
    “En una ingeniosa fábula, dos fetos gemelos ya próximos a ver la luz, discuten acerca del inminente trance de dejar el vientre materno. Hoy este cuento me parece un buen arranque de reflexión acerca del misterio de la muerte…
    La conversación de los fetos comienza cuando el hermano descreído (D) le pregunta a su gemelo (G):…

  • Comentario por procato 01.11.17 | 20:11

    la fantasía, facultad andariega y vagabunda. Pues si hay un mundo de superficies, el del tacto, y un mundo de bellezas, HAY TAMBIÉN UN MUNDO, MÁS ALLÁ, DE REALIDADES RELIGIOSAS”(…) “Es lo cierto que sublimando toda cosa hasta su última determinación, llega un instante en que la ciencia acaba sin acabar la cosa, este NÚCLEO TRANSCIENTÍFICO de las cosas es su religiosidad”.

    Gaudí:” "El hombre sin religión es un disminuido espiritual, un hombre mutilado".

  • Comentario por procato 01.11.17 | 20:10

    xocupo puede ampliar su angostura en las citas:
    Bloch :“El establo, el hijo del carpintero, el predicador entre gente humilde y el patíbulo al final son resultado del material histórico y no fruto del material dorado, preferido por la leyenda... “Aquí aparece un hombre bueno con todas las letras, en toda la extensión de la palabra, algo que no había ocurrido nunca”.

    Ortega:“Yo no concibo que ningún hombre, el cual aspire a henchir su espíritu indefinidamente, pueda renunciar sin dolor al mundo de lo religioso; a mí, al menos, me produce enorme pesar sentirme excluido de la participación en ese mundo. Porque hay un sentido religioso, como hay un sentido estético y un sentido del olfato, del tacto, de la visión. El tacto crea el mundo de la corporeidad: la retina, el mundo cambiante de los colores; el olfato, hace dobles los jardines, suscitando, junto al jardín de flores, un jardín de aromas. Y hay ciegos y hay insensibles y cada sentido que falta es un mundo menos ...

  • Comentario por J.P. 01.11.17 | 19:38


    Si el cristianismo nace helenizado, no puede considerarse como otros cristianismos a los de Jerusalén. Sería un grupo folk: Los tres pilares, el Santi y los de Palacagüina.

  • Comentario por Moisés 01.11.17 | 18:46

    Nunca es mal año por mucho trigo. Si bien, ceteris paribus, si la oferta aumenta disminuye el precio.

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