Humanismo sin credos

Y dicen que no.

17.07.17 | 12:00. Archivado en ¿Verbo o palabra?


Con frecuencia hemos hablado aquí del poder de las palabras especialmente en lo que hace relación a las creencias: los que sí y los que no. El poder de la palabra en la creencia es capital. No podía ser de otro modo porque toda creencia no tiene más valor que el de la palabra. Las creencias basan su poder en un mensaje repetido “ad nauseam”, que se adorna con más y más palabras de tal modo que la realidad, si alguna vez existió, queda enmascarada, escondida y velada.

En la lógica de un creyente, creer es el ideal de la vida. No se puede vivir “en plenitud” si no es creyendo. Nada hay más maravilloso que el plan de salvación de Dios para con el hombre. Ahí está la plenitud de la vida.

Sin embargo, desde el principio de los tiempos (de la creencia) los hubo que vieron las cosas con algo más de claridad, descubrieron al rey desnudo “avant la lettre”, se dieron cuenta del engaño encerrado en la palabra y opusieron su NO racional al SÍ crédulo.

Estamos pensando que el primer hombre que pronunció la palabra “dios”, al ver la pujanza y expansión de su idea, se sintió culpable del engaño que había propalado... pero ya no pudo dar marcha atrás. Se dio cuenta de que explicar los truenos como un cuesco de los dioses era una fábula... pero hubo quien se lo creyó y así lo difundió. El primer teísta tuvo que ser, a la fuerza, ateo.

Pero lo mismo antes que después, la palabra ATEO no dice nada. ¿Cómo denominar a quien afirma que el cuento de Los Tres Cerditos es sólo un cuento, que no es algo real, que es solamente una ficción, aunque que los niños sí crean que sea algo real y sucedido?

¿Y cómo denominar a quien explica lo que son los dioses? No niega a tal o cual dios, simplemente explica su entidad. El que llaman “a-teo”, a semejanza del que sabe lo que son los cuentos de niños, es una persona que pone en su lugar el concepto “dios” afirmando que es una ficción fabricada por los hombres. O en términos psicoanalíticos, un arquetipo del inconsciente colectivo.

Y sin embargo no existe una denominación para él. Desde el principio de los tiempos, ya se encargaron de que así fuera los detentadores del poder que no podían consentir que se corrompiera a la juventud (Sócrates el corruptor tenía que morir). Otros huyeron antes de la quema.

La expresión denigratoria “ateo”, en su sentido actual, no es la misma que en tiempos de los salmos y los profetas o en Grecia y Roma: en la antigüedad, ateo era el que creía en otro dios distinto al de la propia comunidad o el sostenido por la autoridad política.

Pero resulta un tanto curioso el hecho de que, como dios no puede hablar y quienes expresan lo que él podría decir son sus ministros, el ateísmo del que acusaban no era otra cosa que un enfrentamiento hacia ellos, los pregoneros de dios. “El silencio de Dios permite la palabrería de sus ministros”. Y la cosa se convierte en un problema político cuando el gobierno comunal queda asimilado al magisterio sacro: al ateo hay que apartarlo, encarcelarlo, torturarlo o matarlo, una gradación que la historia ha confirmado.

Con el cristianismo rampante la cosa, la palabra, subió de tono. Todo era creencia. La sociedad creía lo que le decían: Dios omnipresente por esencia y por potencia. El ateo, el que simplemente explicaba “el cuento de dios”, se convirtió en personaje asocial, un ser detestable, inmoral, inmundo, encarnación del mal.

Y luego la sarta de sinónimos: infiel, agnóstico, descreído, irreligioso, incrédulo, impío... Menos mal que, al menos, quedó la palabra “a-diós” como signo de despedida.

Pero vuelta a lo mismo: ¿cómo denominar a la persona que trata de explicar el origen y el concepto de “dios”? ¿A la persona que se siente libre para explicar, a quien es capaz de situarse frente al vulgo para aclarar conceptos, para relacionar dicho “dios” con el sentido mágico del sentimiento? ¿A quien relaciona dicho concepto con la capacidad fabulatoria de la imaginación?

No es alguien que “niegue”, es alguien que explica. El concepto dios, como decíamos ayer, no se puede negar. Existe y es. Pero quien trata de ponerlo en su sitio, en el mundo de las fábulas, no puede ser un negacionista, un “a-teo”.

Aquí lo hemos dicho con mucha frecuencia. Una persona que asimila y asume creencias es una persona “creyente”. Aquel que no funda su vida moral en creencias ni se rige por criterios impuestos por la creencia es una “persona normal”. ¡Y se ofenden! ¿Cómo que yo, por creer en algo tan maravilloso como el plan salvífico de Dios no soy una persona normal? Pues mire usted, señor creyente: la persona normal cree en lo que ve, asume lo que conoce, pretende regirse por lo que es verdadero. El creyente, en cambio, añade a su vida normal un cúmulo de fantasías que pretenden ser su horizonte vital.

Normal frente a creyente. Lo otro, las denominaciones al uso --ateo, impío, etc—no es otra cosa que asimilar al resto de los humanos a sus propias creencias. Dios y el Diablo en la misma hornada. Nosotros con Dios, los ateos con el Diablo. Sólo los creyentes, no las personas normales, pueden encuadrarse en tal categoría dicotómica: un creyente es a la vez “dios” y “diablo”. Los demás...


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Comentarios
  • Comentario por Elifaz 19.07.17 | 00:39

    Desde luego la frasecita, sea o no de Dawkins, denota más bien prejuicios religiosos y poco conocimiento del tema. Es de alguien que oye campanas pero no sabe por qué ni donde repican, perdido, como el blogger.

    Me alegra leerla, sofia. Saludos para todos.

  • Comentario por sofía 18.07.17 | 19:04

    No sé de dónde le viene la manía al blogger, pero yo no he considerado nunca que la palabra "ateo" sea peyorativa, ni tampoco he visto que se considerara un insulto a mi alrededor, yo me he declarado ate@ en la práctica aunque en teoría fuera agnóstic@ y no he tenido nunca ningún problema con la palabra, vista desde ninguno de los dos lados de la barrera.
    Y estoy muy de acuerdo con lo dicho por Elifaz, Moisés, Inquieto y Juambi.
    Los términos lingüísticos del intercambio de opiniones los ha sugerido el blogger. Eso cuando no manda directamente a su alterego Bernardo para que diga lo que él por lo visto quisiera decir y no se atreve, según nos comunicó en su día tras darle calurosamente las gracias por su colaboración.

  • Comentario por inquieto 18.07.17 | 19:02

    MOISÉS: como hoy no toca epístola, disfruto rememorando la del día de ayer.

    La estampita de Dawkins me pareció nada lúcida.Y no porque Richard sea ateo, sino por la afirmación falsa que se lee en la estampita, firmada por Dawkins y avalada por la Fundación que lleva su nombre.

    Que mi Blogger de cabecera PABLO haya seleccionado dicha estampita como reclamo para su epístola, no me parece inteligente, porque si no hay Dios no parece lógico imputarle envíos de cánceres, como pregona Ricardito. Al loro, BLOGGER.

    "Cuando una persona sufre de un delirio se llama locura. Cuando muchas personas sufren de un delirio se llama religión», escribe Pirsig y Dawkins aplaude. Seguidamente, leo en información personal de Richard. Religión: Ateísmo.:)

    Sonrío, también, porque un conocido mío lleva a la suegra de vacaciones para que se le hagan más largas,

    Saluditos cántabros.








    <...

  • Comentario por Elifaz 18.07.17 | 15:57

    " El ateo, el que simplemente explicaba “el cuento de dios”, se convirtió en personaje asocial, un ser detestable, inmoral, inmundo, encarnación del mal. "

    Yo creo que nadie piensa eso de un ateo. Un ateo es una persona que cree que Dios no existe. Una crencia igual de respetable que la contraria.

    Aquí lo que yo veo enfermizo es creerse superior por tener unas ideas u otras. El blogger nos obsequia constantemente con su glosario de insultos hacia los creyentes, a los cuales nos considera deficientes o anormales..

    Yo lo que pregunto, y vuelvo a preguntar, es quien es este señor tan importante, tan cualificado, tan superdotado para creerse superior a nadie y para SABER que lo de Dios es un cuento. Yo solo le conozco el oficio de cantarín; pero me parece que eso no es sufuciente currículum para insultar a nadie.

    Y sobre lo de creer en cuentos, que se saben que son cuentos no es lo malo. Son peores los cuentos para mayores que escribe...

  • Comentario por Moisés 18.07.17 | 14:30

    Muy de acuerdo con INQUIETO y JUAMBI... con toda "normalidad".

    Saludos cordiales y cantábricos,

  • Comentario por Serapio 18.07.17 | 12:02

    Elifaz, no denigre de esa manera: del blogueroo sabemos ya muchas cosas. De ud nada. Solo sabe insultar. Vaya curriculo el suyo.

  • Comentario por Juambi 17.07.17 | 22:25

    El recurso a la calificación de "normales", refiriéndose a cierto tipo de personas, no deja de ser una tipología también del tipo dicotómico. No me parece el uso más adecuado y mejor para tratar la cuestión, pero si al Blogger le place y se queda contento, pues que llame a las gentes como le dé la real gana. Me parece un recurso pobre, simplificador, sin enjundia, pero si le hace sentirse mejor, pues venga.

  • Comentario por inquieto 17.07.17 | 17:16

    PABLO: "me consta" que a Ud. incomoda ser denominado ateo. Lo sé porque Ud. me lo ha contado e intento, por ello, mencionar a Ud. por su nombre de pila.

    Convengamos, PABLO, en que a otros sí embelesa ser conocidos como ateos. Questionem habemus.

    Que Ud. no me considere "persona normal" por ser creyente, en nada me perjudica. Por otra parte, si prestamos atención y credibilidad a la frase de Ud., tantas razones hay para creer como para no creer,no entiendo por qué Ud. haya de ser más normal que Repugnancio. Más inteligente e incluso más apolíneo, sí lo admito, pero más normaluco que Repu, no.

    PABLO: nunca he interpretado que el ateo sea alter ego del Diablo. Quiá. Si lo que pone a Ud. de los nervios es que le identifiquen con el Diablo, ni caso. Si no hay Dios tampoco ha lugar para el Diablo, creo.

    BERNARDO me llama memo a todas las horas del día. No me diga Ud. que mi BERNARDO no es tierno y sandunguero. Besos.

  • Comentario por Moisés 17.07.17 | 16:11

    Breve y adecuado: J.P. 12:59, aunque "suprema" no sé si es. Varias luchan por la primacía.

    Y lo de "ateo" como insulto lo tiene grabado el Blogger... de cuando entonces y no ha podido librarse de ello. Pero ahora, aquí, lo de "ateo" es un timbre de orgullo y presunción ¡anda que no se vanaglorian de ello! (bien es verdad que sin motivo: simplemente es una carencia).

    Y no conozco a nadie, ni a un niño pequeño, que crea que lo de Los Tres Cerditos no sea un cuento. Así se lo presentan: te voy a contar un cuento... Y cuando saben leer lo leen en la portada. Naturalmente, no puedo saber si el Blogger en algún momento ha creído que no era un cuento. Es tan crédulo... para algunas cosas...

    Asunto de raciocinio y gramática: "La persona normal CREE en lo QUE VE". Que no, Blogger, que no: no se obceque. Lo que se ve es "e-vidente", lo vemos, comprobamos... No lo creemos. Salvo Vd. quizá: es tan crédulo... para algunas cosas...

  • Comentario por Elifaz 17.07.17 | 16:08

    " Normal frente a creyente..." dice, y se queda tan pancho.

    Pues mire vd, yo he conocido muchos más increyemtes "de baja estofa", de poca escuela, de poca cultura...que otra cosa.
    Creyentes científicos, estudiosos y brillantes en sus actividades culturales, políticas o sociales los hay a patadas, muchísimo más que ateos. En la antigüedad el ateo era el creyente en otra religión porque no había nadie tan imbecil como para no creer en la existencia de algún dios.

    Y vd, además de cantarín, qué cualificaciones tiene para que venga aquí todos los dias sacando pecho despreciando a los demás, qué carreras y logros ha alcanzado en la vida que le autoricen a considerar sus creencias sobre otras creencias ?

    Cada día es vd más grotesco y cada día está más solo en su discurso antireligioso, sacado de panfletos y proclamas de cuatro resabiados antisociales. Si se ríen de vd no se extrañe.





  • Comentario por J.P. 17.07.17 | 12:59

    Y volvemos a la tontería suprema del ateo, de que es denigrante que si buá, buá, buá, hale, hale mi niño, ya pasó.

    Qué llorón y qué ganas de hacerse la víctima, válgame Dawkins y otros insultones denigrantes y fanáticos como él.

Viernes, 24 de noviembre

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