Humanismo sin credos

El mundo ideal propiciado por creyentes.

31.07.17 | 12:00. Archivado en RESÚMENES y COMENTARIOS

Digamos de entrada que tal afirmación -los creyentes propician un mundo ideal- es falsa como falso es también que el mal del mundo lo hayan generado las increencias.

Seguro que alguien replicará aludiendo a Stalin, Pol Pot, Mao... por citar a algunos genocidas asociados a la increencia.

Que estos personajes estén asociados al ateísmo, no quiere decir que su ateísmo fuera la causa de sus desvaríos. En primer lugar tenían una creencia, o un sucedáneo de creencia: el marxismo y su derivación comunista; en segundo lugar, su ateísmo no era positivo ni constructivo, era un ateísmo “contra” las religiones al uso, la cristiana, la ortodoxa, la judía; además su deriva genocida más era debida a su personalidad paranoide y desquiciada, a su psiquismo, que a su increencia.

>> Sigue...


El engaño de los tópicos.

29.07.17 | 12:00. Archivado en Cristianismo pervertido

Se lamentan los fieles cristianos de la época en que nos ha tocado vivir: el ateísmo rampante, la falta de valores, la amoralidad de las costumbres, la ausencia de Dios en las instituciones... Todo, producto del ateísmo predicado en Europa desde hace más de 150 años. El siglo XX recogió el fruto de lo que se sembró en el XIX. Aquellos polvos trajeron estos lodos.

Dostoievsky dijo en Los Hermanos Karamazov que “si Dios no existe, todo está permitido”. He aquí un tópico, un slogan, una frase de la que se adueñaron todos los que vierten lágrimas de decepción por lo sobrevenido en los siglos XX y XXI. Ellos, los descreídos, han sido, y son, gente perversa, gente sin moral, gente malvada. O sea, ateos.

Un tópico falso se mire por donde se mire. Comencemos por lo más evidente. En nuestros días, nadie más creyente, nadie más fiel cumplidor de los preceptos, nadie más entregado a la causa... que un musulmán. Impensable que un musulmán piense que Dios, Alah, no existe. ¿Y qué estamos viendo y sufriendo? Que las mayores barbaridades proceden de fidelísimos creyentes.

>> Sigue...


Pues tenía más razón que un santo: Feuerbach.

27.07.17 | 12:00. Archivado en Psicología, RESÚMENES y COMENTARIOS


Para muchos es el primer ateo. Sin embargo Feuerbach (Río de Fuego) se inscribe dentro de una línea de pensamiento que entra con el bisturí de la razón a diseccionar creencias, hábitos y dogmas.

Feuerbach –se pronuncia “fóiabaj”—sin embargo no niega a Dios, como no lo niega nadie que sepa de qué se habla. Simplemente lo define como es, una ficción, una creación de los hombres, una invención que obedece a leyes particulares, en este caso, la proyección y la hipóstasis: los hombres crean a Dios “a su imagen y semejanza” (algo que quiso tergiversar el Génesis). Dios como imagen inversa del hombre.

El hombre se ve a sí mismo mortal, finito, incapaz, doliente siempre de sus limitaciones... Crítico con su situación, fantasea e imagina otros mundos. Crea una potencia opuesta a sí mismo, pletórica de unas cualidades que él no tiene y ante ella se arrodilla, ante ella implora.

El hombre es mortal... pues ahí está el dios inmortal; el hombre es limitado, dios es infinito; el hombre no sabe muchísimas cosas, su dios es omnisciente. Y su dios es ubicuo, increado, omnipotente, habita otro mundo sobre esta tierra áspera y esquiva, es perfecto... Y ahí está la solución a toda la miseria del hombre: se une a Dios; a través de su Hijo se asimila a él; Dios lo admite en su seno, etc.

>> Sigue...


Jean Meslier: la repugnancia de la función.

25.07.17 | 12:00. Archivado en Cristianismo pervertido


Con reiterada frecuencia y al oír el modo como algunos pastores de almas predican las enseñanzas del Evangelio y cómo vierten palabras sobre palabras en sus homilías, he llegado a pensar: “Ese cura no se cree lo que dice”.

Basta sólo, para confirmar lo dicho, parar mientes en el tono, la convicción, el fervor implícito y necesario que las palabras del preste presuponen. El contraste con cualquier discurso de personas convencidas de lo que dicen es sobradamente evidente.

¿Será cierto que pueda haber curas y párrocos que piensen y sientan como el famoso prelado que hoy traemos a cuento? También de eso estoy convencido.

Jean Meslier fue párroco del pueblecito de Ètrepigny, que se encuentra muy cerca de la frontera con Bélgica, en las Ardenas. Apenas si su población, hoy, llega a los 200 habitantes.

En el Prólogo de su TESTAMENTO (1), el cura ateo de Etrepigny confiesa post mortem a sus feligreses lo que sigue:

>> Sigue...


Cuña de la misma madera.

23.07.17 | 12:00. Archivado en Herejes y herejías


No deja de ser todo un síntoma el que dos de los ateos primeros más conspicuos y palmarios de la Iglesia católica sean un párroco y un jesuita. Cuña de la propia madera que siempre es la mejor. Decimos los primeros porque aquellos nombres que casi siempre se citan como ateos y de los que la Iglesia ha condenado escritos no lo son en sentido estricto: simplemente critican aspectos parciales de la credulidad sin echar por tierra la doctrina esencial de la fe.

Hablando en propiedad tampoco el primero que vamos a citar, Cristovao Ferreira, se podría considerar ateo: en ningún momento afirma que Dios no exista; lo que hace es echar por tierra todo el tinglado dogmático de la Iglesia católica. Sí lo es, con toda propiedad, el párroco Jean Meslier. Hay que insistir en que ambos eran ilustrados en el credo que denostaban, especialmente el primero, el jesuita portugués.

De Cristovâo Ferreira (1580-1650) ya hablamos en este blog alguna vez, aunque merece la pena recordar sus “aportaciones”. Jesuita y provincial de los jesuitas en Japón, sometido a tortura abjuró de su fe en 1614; posteriormente escribió un opúsculo de unas 30 páginas demoledor: La superchería desvelada. Sus afirmaciones:

>> Sigue...


El ser más perverso, el ateo.

21.07.17 | 12:00. Archivado en La otra HISTORIA del Cristianismo.

En artículos anteriores hemos hablado de personas normales frente a personas creyentes. Sin embargo para hablar del pensamiento relacionado con estos temas de siglos pasados, no podemos hablar de “personas normales”, dado que el término “ateo” tiene un significado más profundo y, sobre todo, más clarificador. Por lo tanto, es menester usar esa denominación aunque no sea exacta.

Aunque el prefijo a- (ἄ-θεος) implique negación, el concepto “ateo” no llegó a tener un significado positivo hasta el siglo XVIII, cuando se torna pensamiento filosófico que deriva en movimientos políticos. Y como movimiento.

Ni la palabra ateo ni el ateísmo como pensamiento es privativo del cristianismo como movimientos contrarios a él. Aunque es de suponer que el ateísmo también se diera en épocas anteriores, sin embargo sólo de Grecia se conoce documentalmente tal movimiento, hacia el siglo VI a.c.

Si por ateísmo se entiende “negación de dios”, no podríamos encuadrar en esa categoría a muchos que fueron en su momento condenados por ello: Sócrates no era ateo, ni Epicuro, ni Protágoras... No es lo mismo negar a Dios que abstenerse de opinar sobre él o decir que “eso” no es Dios.

>> Sigue...


Domingo del Miedo.

19.07.17 | 12:00. Archivado en Vivencia

Oí hace días en la radio que en Cataluña, por gracia de sus pastores, la feligresía católica ha bajado del 33% al 13%. ¿Será cierto? Se lo han ganado a pulso. Con razón en esos lares los provectos feligreses sufren un miedo insuperable a quedarse solos. ¡La soledad del viejo!

Los miedos actuales de la Iglesia son de muchos tipos: a la soledad, a la indiferencia, al rechazo social, a la inoperancia... Lo mismo que muchos domingos dedican las lecturas, las plegarias y los comentarios a asuntos como la esperanza, la fe, la confianza, la entrega, la prodigalidad... ¿por qué no dedican un domingo al año al “miedo”?

Lo digo porque desde aquel “no tengáis miedo” del ya santo y olvidado Juan Pablo II, el miedo no ha disminuido: todo lo contrario, ha crecido.

A decir verdad el asunto del miedo es algo consustancial a la fe. Durante muchos siglos la Iglesia vivió del miedo... ¡el que ella infundía en sus fieles prosélitos!

>> Sigue...


Y dicen que no.

17.07.17 | 12:00. Archivado en ¿Verbo o palabra?


Con frecuencia hemos hablado aquí del poder de las palabras especialmente en lo que hace relación a las creencias: los que sí y los que no. El poder de la palabra en la creencia es capital. No podía ser de otro modo porque toda creencia no tiene más valor que el de la palabra. Las creencias basan su poder en un mensaje repetido “ad nauseam”, que se adorna con más y más palabras de tal modo que la realidad, si alguna vez existió, queda enmascarada, escondida y velada.

En la lógica de un creyente, creer es el ideal de la vida. No se puede vivir “en plenitud” si no es creyendo. Nada hay más maravilloso que el plan de salvación de Dios para con el hombre. Ahí está la plenitud de la vida.

Sin embargo, desde el principio de los tiempos (de la creencia) los hubo que vieron las cosas con algo más de claridad, descubrieron al rey desnudo “avant la lettre”, se dieron cuenta del engaño encerrado en la palabra y opusieron su NO racional al SÍ crédulo.

>> Sigue...


Dios no puede morir.

15.07.17 | 12:00. Archivado en RESÚMENES y COMENTARIOS


Como es natural, cuando los optimistas de la razón, el primero de ellos Nietzsche, vieron que podían hablar, escribir y publicar “cosas” sobre Dios sin que nadie les llevara al patíbulo, decretaron que Dios había muerto.

Paradójicamente, la deriva de ese pensamiento supuso un plus de euforia para los deístas y fieles creyentes. Resultó que esa muerte de dios con la consiguiente liberación de la razón derivó en un marasmo del pensamiento. La “muerte de Dios” no trajo los efectos por ellos esperado, un pensamiento fecundo, un cambio social, un nuevo nivel en la filosofía, un cambio en las estructuras políticas, un entendimiento entre los pueblos...

Al contrario, las filosofías que pretendidamente se habían liberado de dios, cayeron en la depresión del pensamiento: nihilismo, el absurdo, culto a lo insubstancial, pasión por la nada, regodeo en lo sombrío, como si del fin de una civilización se tratara, seducción por los abismos y los agujeros sin fondo donde el alma sucumbe y se pierde la identidad.

Expresión de este pensamiento fueron las nuevas corrientes filosóficas, los nuevos movimientos artísticos, la literatura (Camus, Kafka, Sartre, Schopenhauer, Simone de Beauvoir, Brecht, Ionesco). Y en política, el camino hacia las dos hecatombes más letales de la historia, las dos guerras mundiales.

¿Pero todos esos movimientos nacieron de la muerte de Dios? Posiblemente. Todo porque se pretendió contraponer una corriente de pensamiento, lo pretendidamente nuevo, a otra corriente desfasada, la de la credulidad secular. Y no era esa la realidad.

>> Sigue...


Ser consecuentes o no.

13.07.17 | 12:00. Archivado en RESÚMENES y COMENTARIOS


En los artículos anteriores hemos citado a un personaje, Enmanuel Kant, que podría titularse navegante de la razón en el mar de la teología, sin querer surcar aguas más abiertas por miedo al temporal que él mismo provocaría.

Esa fue la crítica fundamental a sus dos “Críticas”: la incongruencia personal.

Aquí dejo la palabra a Michel Onfray respecto al opúsculo “Qué es la Ilustración”.

Sí. Podemos [releer hoy ese texto] y vale la pena retomar el proyecto, vigente hasta hoy: liberar a los hombres de la minoría de edad; por lo tanto, desear los medios para alcanzar la adultez; remitir a cada uno a su responsabilidad con respecto al estado de minoría de edad: tener el coraje de valerse del entendimiento; otorgarse a sí mismo y a los otros los medios para acceder al dominio de sí; hacer uso público y comunitario de la razón en todos los campos sin excepciones; no aceptar como verdad revelada lo que proviene del poder público. Un magnífico proyecto...

>> Sigue...


Kant: ¿Qué es la Ilustración?

11.07.17 | 12:00. Archivado en Razón, sentido común y cerebro


No puedo por menos de transcribir los párrafos finales del opúsculo de E. Kant sobre la Ilustración, sobre el uso de la razón y su relación con las creencias:

Si ahora nos preguntamos: ¿es que vivimos en una época ilustrada? la respuesta será: No, pero sí en una época de ilustración. Falta todavía mucho para que, tal como están las cosas y considerados los hombres en conjunto, se hallen en situación, ni tan siquiera en disposición de servirse con seguridad y provecho de su propia razón en materia de religión. Pero ahora es cuando se les ha abierto el campo para trabajar libremente en este empeño, y percibimos inequívocas señales de que van disminuyendo poco a poco los obstáculos a la ilustración general o superación, por los hombres, de su merecida tutela. En este aspecto nuestra época es la época de la Ilustración o la época de Federico.

>> Sigue...


Un ateo práctico que no se atreve a ser teórico.

09.07.17 | 12:00. Archivado en Razón, sentido común y cerebro


Quien más quien menos, cualquier persona ilustrada conoce la deriva del pensamiento de E. Kant (1724-1804) y lo que supuso para las creencias en Dios su Crítica de la Razón Pura complementada con la Crítica de la Razón Práctica. El sí y el no, unidos en la misma persona.

Kant, como muchos de sus contemporáneos y discípulos (recordemos a su pragmático discípulo, Borowski, que no quiso asistir a su entierro por si lo asociaban con el “ateo” Kant y eso cercenaba su futuro), fue más práctico que teórico: si “confesaba” abiertamente lo que pensaba, sería expulsado de la Universidad. Primum vívere...

Pero Kant, al menos para alguno de sus biógrafos, era un ateo teórico que de vez en cuando se manifestaba práctico (praxis):

«Aunque Kant había alimentado en su filosofía la esperanza de una vida eterna y de un estadio futuro, en su vida personal se había mostrado muy frío hacia tales ideas. Scheffner le había oído a menudo burlarse de las plegarias y de otras prácticas religiosas. La religión organizada lo sacaba de quicio. Para todos los que lo trataron directamente, era evidente que Kant no creía en un Dios personal. Habiendo postulado a Dios y a la inmortalidad, él mismo no creía en ninguna de estas cosas. Su meditada opinión es que tales creencias son exclusivamente una cuestión de 'necesidades individuales'. Y Kant no sentía tal necesidad»

>> Sigue...


Si la realidad es dura, ¡se la suprime!

07.07.17 | 12:00. Archivado en Credulidad

A los ojos de los creyentes parecemos merecedores de desprecio, ridículos, dignos de lástima: ¿cómo es posible, dicen, que pudiendo conocer la verdad y, sobre todo, que pudiendo gozar de la verdadera salvación haya personas capaces de desdeñarla, de negarla y de enfrentarse a ella?

A diferencia de ellos, los que laboramos en la otra orilla de la vida, la real, la de este mundo, consideramos a los creyentes “personas” y por lo tanto dignas de respeto: ni son dignos de vituperio ni de lástima ni, menos, sujetas a castigo alguno. Por ejemplo, matar, como se hizo durante la Guerra Civil, a personas sólo porque iban a misa jamás podría entrar en nuestro pensamiento. Eso fue una salvajada a cargo de personas obcecadas, hordas tan fanáticas como las formadas por creyentes fanatizados.

Eso sí, produce cierta tristeza, resulta penoso que haya grandes grupos de personas que admitan y se contenten con las fábulas que dicen que les consuelan, más propias de niños que de personas adultas. Y todo por huir de las “crueles” certezas de los adultos.

>> Sigue...


El fanatismo cristiano: 1.500 años de ignorancia provocada.

05.07.17 | 12:00. Archivado en Cristianismo pervertido


Asistimos en nuestros días al descalabro de lo poco que queda del legado helenístico y romano en el Medio Oriente. Es el Estado Islámico. Y hablamos de que el fanatismo no tiene límites, de que el fanatismo islámico todo lo destruye sin aportar nada al acervo de la cultura. El fanatismo...

¿Se sabe algo del fanatismo de los primeros cristianos revestidos de poder político? Ni se sabe ni se puede ni, en consecuencia, se quiere saber: la Iglesia cristiana ya se encargó de ello.

Afirmamos rotundamente que la inmensidad del pensamiento griego produce verdaderos escalofríos intelectuales, principalmente por sus logros y por lo que su continuidad hubiera supuesto para el mundo civilizado.

Por interés de la creencia cristiana, sólo ha trascendido el pensamiento filosófico junto a un arte que, por aséptico o snobismo humanista, el cristianismo consintió.

Sin embargo tanto mayor y de más importancia histórica hubiese sido el pensamiento científico desarrollado por los griegos, el naturalista, el de la medicina, etc. si el fanatismo no lo hubiese hundido en el piélago de la nada: el cristianismo provocó un retraso de más de mil quinientos años en el desarrollo científico, no porque lo prohibiese, sino porque arruinó las bases y escuelas que lo sustentaban.

>> Sigue...


Dios en todas partes o...

03.07.17 | 12:00. Archivado en RESÚMENES y COMENTARIOS


Haciendo turismo teológico por el mundo uno no sabría decir si lo que encuentra es el mismo dios en sus múltiples acepciones o una multiplicidad de dioses acomodados a la idiosincrasia de tal o cual tribu.

Cuando las sociedades eran cerradas y separadas por el muro de la distancia y de la orografía o el foso de los océanos, que este dios fuera distinto del otro no producía perturbación alguna. Nadie sabía nada de nadie. Hoy no es así. Dioses de hoy, dioses del ayer, dioses que perviven, dioses que murieron...

¿Qué pensar, entonces? ¿En qué dioses se puede creer? ¿No será mejor desecharlos a todos y quedarse con uno mismo? Porque, ¿qué son esos dioses?

Dice Michel Onfray:

He visto a Dios a menudo en mi vida. Allá, en ese desierto mauritano, bajo la luna que rastrillaba la noche con tonos violetas y azules; en las mezquitas frescas de Bengasi o de Trípoli, en Libia; durante mi periplo hacia Cirene, la patria de Aristipo; no lejos de Port Louis, en Mauricio, en un santuario consagrado a Gamesh, el dios adornado con un trompa de elefante; en la sinagoga del barrio del gueto, en Venecia, con una kipá en la cabeza; en el coro de las iglesias ortodoxas en Moscú, un ataúd abierto en la entrada del monasterio de Novodevichye, mientras que en el interior rezaban la familia, los amigos y los popes con sus magníficas voces, cubiertos de oro y rodeados de incienso; en Sevilla, delante de la Macarena, en presencia de mujeres bañadas en lágrimas y hombres de rostros estáticos;

>> Sigue...


Los inventos del hombre contra el hombre.

01.07.17 | 12:00. Archivado en RESÚMENES y COMENTARIOS


El concepto de “Dios” fue inventado como antítesis de la vida: concentra en sí, en espantosa unidad, todo lo nocivo, venenoso y difamador, todo el odio contra la vida. El concepto de “más allá”, de “mundo verdadero”, fue inventado con el fin de quitar valor al único mundo que existe, para no dejar anuestra realidad terrenal ninguna meta, ninguna razón, ningún quehacer.

El concepto de “alma”, de “espíritu” y, en fin, incluso de “alma inmortal”, fue inventado para despreciar el cuerpo, enfermarlo –volverlo “santo”—para contraponer una espantosa despreocupación a todo lo que merece seriedad en la vida, a las cuestiones de la alimentación, vivienda, régimen intelectual, asistencia a los enfermos, limpieza, clima.

En lugar de la salud, la “salvación del alma”, es decir, una folie circulaire (locura circular) que abarca desde las convulsiones de penitencia hasta las histerias de redención.

>> Sigue...


Viernes, 20 de octubre

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Julio 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31