Humanismo sin credos

Frases, credos, chistes, soflamas... y el cerebro como árbitro.

29.06.17 | 12:00. Archivado en Razón, sentido común y cerebro

Dos enunciados que condicionan el conocimiento, la emotividad, la actuación y, en definitiva, la fe de millones de personas:

a) Cristo, hijo de Dios;

b) Mahoma, profeta del Altísimo...

Puede ser algo "a creer"; o tomarse como enunciado literario, sin contenido real; también pueden chocar contra la coraza del que positivamente rechaza cualquier asunto proveniente de la credulidad; finalmente, como es lo habitual en el pensamiento crédulo, puede resbalar por la piel cerúlea del que sí lo cree pero ni se para a pensar en ello.

Afirmo, sin temor a equivocarme que, en estos dos últimos casos --rechazo frontal o anoxia cognoscitiva-- ninguno se ha parado a pensar en las consecuencias de lo que tales enunciados acarrean.

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La religiosidad petrificada, patrimonio de los templos.

27.06.17 | 12:00. Archivado en EN MEDIO MINUTO


Pretenden serlo, lo dicen en sus sermones, lo pregonan desde encumbrados púlpitos, se rodean de colorida parafernalia, viajan a países lejanos para proclamarlo...

Pero no, la religión ya no es ni elemento “humanizador” ni elemento “crítico”.

Es un medio más, como lo ha sido hasta ahora, de control de las personas. Individuo a individuo, de la gran masa manipulable. Se apoderan primero de las conciencias y de ahí pasan a las herencias. Y de ahí a la pervivencia del staff burocrático del que viven muchos trabajadores del sentimiento.

Son otros, son los medios de comunicación, quienes desvelan, denuncian, fustigan y, muchas veces, quienes procuran el cambio de las situaciones amenazantes que siente el hombre.

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Dios como segundo "yo": el valor de la oración y la meditación.

25.06.17 | 12:00. Archivado en Psicología

La palabra, la verbalización de sentimientos y emociones, tiene un efecto benéfico sobre la persona. La oración y la meditación siempre son vehículo de la palabra. Dicho esto, que es una obviedad, el asunto medular está en el objeto y sujeto de la palabra: ¿Dios y su corte celestial? ¿Sí?

• ¿Sirve la religión para buscar remedio a las dificultades?
• ¿Es Dios fuente de seguridad ante futuros inciertos?
• ¿Alivia confiar los asuntos de la vida a Dios?

Sí. Desde luego que sí...

La oración y la meditación son ejercicios muy saludables. Deberían ser ejercicios frecuentes para calmar ansiedades, animarse ante las adversidades, buscar soluciones a los problemas... ...pero entendiendo a Dios como lo entendería cualquier persona que pensara un poco en la "realidad Dios" objeto de oración.

Ese Dios al que se habla, al que se confía todo, en quien se dejan los asuntos para que él, con su infinita providencia los solucione, no es sino un desdoblamiento del propio YO. Sólo es una forma de encontrar refugio, de aletargar la razón, de soslayar las dificultades, en el fondo, de huir ¡hablando uno mismo al "sí mismo"!

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La traducción del misterio y el refugio de las estampas.

23.06.17 | 12:00. Archivado en Psicología

Pensar, elucubrar, raciocinar, sacar conclusiones, imaginar soluciones, renovar, contradecir pensamientos arcaicos... no secan el corazón del hombre, al que le suponen hambriento de esoterismo y de misterio. Aquéllas son actividades de la Razón, que se traducen en Ciencia y ésta en soluciones técnicas.

Razón que debe aplicarse a cualquier rincón de la vida so pena de vivir puramente de sensaciones, de E-R (estímulo-respuesta): cómo mejorar lo que hago o mi relaciones familiares o sociales, cómo conseguir cambiar, en qué falla esto o lo otro, causas de mi mala relación con tal persona; cómo puedo ascender en mi trabajo; crítica de este programa de televisión; en qué falla el discurso de este político; por qué no me gusta lo que oigo; por qué esta reacción airada...

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Hacienda, la caridad y la justicia.

21.06.17 | 12:00. Archivado en La Voz del Humanismo


Doy de lado, más claro, desprecio las consideraciones de grupos como Europa Laica y otros de similar catadura que hacen un “totum revolutum” de actividades que realiza la Iglesia en favor de la sociedad para negar y suprimir todo lo que roce la confesionalidad. Me interesa más el concepto que subyace en aquello que más pregona la Iglesia para que el contribuyente la ayude: la caridad.

Digo que no comparto el pensamiento que niega el pan y la sal a las actividades no propiamente de la Iglesia sino ligadas a ella. Por ejemplo, la educación. Algo elemental: el Estado cubre el 70 ó el 80 % de este derecho constitucional. ¿Y el resto de población? Pues si las entidades católicas, u otras, subvienen esta necesidad, ¿cómo no va a pagar ese servicio que constitucionalmente es obligatorio? Añádanse la cantidad de profesores que se benefician de tal puesto de trabajo, católicos o no. Con el añadido de que los colegios confesionales suelen estar mejor gestionados que los públicos o al menos son, comparativamente, más baratos.

Dígase lo mismo de la sanidad. Al Estado le sale más barato alquilar que gestionar directamente. ¡Es esto algo tan elemental...! Y precisamente por culpa de aquellos que lo propugnan, Izquierda Unida, Podemos y demás elementos pintorescos que por ahí pululan! ¡Si no hubiéramos visto cómo aumenta exponencialmente el número de empleados.afiliados que, a dedo, se integra en el servicio público... siempre que piense como ellos! Lo que antes realizaban cinco, bajo su férula son veinticinco.

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I Comunión, ritos de paso y voracidad religiosa.

19.06.17 | 12:00. Archivado en Psicología


Los meses de mayo y junio han sido tradicionalmente meses de Primeras Comuniones. Mayo por ser mes de las flores, mes de la Virgen, mes de la pujanza de la naturaleza... mes del despilfarro en fenomenología superficial. Y Junio por ser del Corazón de Jesús, del amor, del Corpus... Y me ha tocado el próximo 24 en Orense nada menos.

Algo profundo subyace en esa compulsión a celebrar la I Comunión como fiesta-dispendio familiar-exaltación principesca del niño.

Las etapas de la vida no pueden pasar de forma banal, hay que prepararlas y, sobre todo, celebrarlas: nacimiento, uso de la inteligencia y del pensamiento, adolescencia, matrimonio... Son hitos importantes en las primeras etapas de la vida, de las que dependerá el futuro adulto.

La I Comunión celebra el paso de una etapa a otra, celebra la nueva situación del niño. Se podría hablar del paso de la infancia a la niñez, compleción de la primera infancia. En este paso hay una serie de hechos mentales y físicos importantes: paso del niño a la pre-adolescencia, la conclusión del proceso de adquisición de los valores morales, el uso pleno de las facultades racionales, acceso al uso eficaz del lenguaje, formación de las representaciones del universo, de la causalidad y el azar, comprensión de la interacción social, el papel de los afectos...

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Filía, Eros, Agape… y Biología.

17.06.17 | 12:00. Archivado en Psicología


Dijo alguien hace ya bastantes años, ya no recuerdo quién, que sin profundos conocimientos de Biología, no se puede hacer Filosofía (y nos atrevemos a decir que tampoco Teología). Con el tiempo me he convencido de que la explicación de cualquier fenómeno humano debe partir en primer lugar de la biología.

Nuestro querido amigo que responde al título honorífico de Prometeo ha hecho una estupenda y extensa disección del amor en sus tres acepciones de Agape, Filía y Eros… ¡pero no ha entrado en la concepción biológica del asunto!

¿No procedía considerar el asunto bajo este punto de vista? ¿Nos fijábamos SÓLO en los conceptos filosóficos y teológicos? ¿No tienen relación alguna? Podría ser, si consideramos la materia de manera parcial y sesgada.

Dado que los hechos humanos son unos y únicos, no creemos lo mismo y nos adherimos a aquellos autores que han entrado con el escalpelo de la neurología en las reacciones que se producen en el cerebro en determinada edad y en determinado momento: el del enamoramiento (y también en la ruptura de la relación sentimental).

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Los virus de la Iglesia.

15.06.17 | 12:00. Archivado en Iglesia, Organización y Jerarquía


Lacras y pecados pocos, pero los menos admisibles por la sociedad. Por lo que conocemos, defendemos la honorabilidad de todos. Serán lo que sean en su conducta diaria, pero la inmensa mayoría son honrados y buscan el bien de la gente.

Es más, hemos conocido un caso en que el canónigo amigo fue condenado injustamente: cárcel por haber atusado a una niña. Y los padres, y la sociedad, lo condenaron pasados doce años.

Ningún delito o “pecado” es, desde luego, justificable, pero quizá la usura, el afán de medro, el despotismo y el nepotismo, el ánimo de lucro... hasta se llegan a “comprender”. La sociedad los fustiga pero los entiende, porque son pecados como los suyos.

La pederastia, en cambio, que incide en lo poco que se salva de nuestra sociedad, el mundo de los niños, es algo que no perdona la sociedad. Cierto que también hay pederastia en el seno del crimen de la sociedad civil, pero en la Iglesia rechina más.

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Más signos de declive.

13.06.17 | 12:00. Archivado en Iglesia, Organización y Jerarquía


Retomamos el tema dejado días atrás sobre la situación de la Iglesia Católica continuando con los estigmas que le afectan.

Antropocentrismo burocrático: todo gira en torno al varón y todo está bien administrado. Dos palabras, dos conceptos. Todo está organizado por hombres –varones--; incluso el pensamiento eclesial es andrógino; los puestos decisorios son de hombres y para los hombres. No insistimos en este aspecto, porque las mismas bases eclesiales claman contra esta incongruencia.

Pero decimos también “burocrático” porque todo el entramado organizativo y decisorio depende de hombres-varones. En lo que más han influido las mujeres y de modo sustancial ha sido en el aspecto emotivo y sentimental que impregna la religión; gran parte de la espiritualidad de los últimos dos siglos proviene de mujeres, amén de tantísimas sociedades fundadas por ellas. Pero el Vaticano es cosa de hombres.

La espiritualidad honda y profunda ha sido la vía de escape que les quedaba a las mujeres para sentirse parte importante dentro de la Iglesia. Pues sí, pero no. Primero porque la gran masa eclesial está formada por personas laicas; segundo porque en las esferas importantes de decisión no hay mujeres; tercero porque, lo quieran o no, la aprobación y control de la actividad femenina queda en manos de hombres.

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Triángulo amoroso: Éros, Philía y Agápe/ 14 - b FIN

11.06.17 | 12:00. Archivado en PROMETEO


El humanismo prometeico es secular, por fundarse en valores laicos, no sagrados. Su amor a los humanos es beneficiencia y benevolencia, como la philía en Aristóteles. Ama a la humanidad sobre todas las cosas y a los humanos por ellos mismos, no por amor al Dios monoteísta.

Su Agápe se dirige a todo el género humano, por encima de pertenencias a razas, culturas, naciones o religiones. Es universalista y no depende de una particular fe religiosa, cristocéntrica y etnocéntrica.

Es cáritas humani géneris, al modo cosmopolita de los estoicos, como defendía Cicerón. No depende de ninguna fe religiosa en un Reino de Dios trasmundano. Mira al cielo desde la tierra, no a la tierra desde el cielo cristiano.

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11.06.17 | 12:00. Archivado en Razón, sentido común y cerebro

No puedo por menos de transcribir los párrafos finales del opúsculo de E. Kant sobre la Ilustración, sobre el uso de la razón y su relación con las creencias:

Si ahora nos preguntamos: ¿es que vivimos en una época ilustrada? la respuesta será: no, pero sí en una época de ilustración. Falta todavía mucho para que, tal como están las cosas y considerados los hombres en conjunto, se hallen en situación, ni tan siquiera en disposición de servirse con seguridad y provecho de su propia razón en materia de religión. Pero ahora es cuando se les ha abierto el campo para trabajar libremente en este empeño, y percibimos inequívocas señales de que van disminuyendo poco a poco los obstáculos a la ilustración general o superación, por los hombres, de su merecida tutela. En este aspecto nuestra época es la época de la Ilustración o la época de Federico.

Un príncipe que no considera indigno de sí declarar que reconoce como un deber no prescribir nada los hombres en materia de religión y que desea abandonarlos a su libertad, que rechaza, por consiguiente, hasta ese pretencioso sustantivo de tolerancia, es un príncipe ilustrado y merece que el mundo y la posteridad, agradecidos, le encomien como aquel que rompió el primero, por lo que toca al Gobierno, las ligaduras de la tutela y dejó en libertad a cada uno para que se sirviera de su propia razón en las cuestiones que atañen a su conciencia.

Bajo él, clérigos dignísimos, sin mengua de su deber ministerial, pueden, en su calidad de doctores, someter libre y públicamente al examen del mundo aquellos juicios y opiniones suyos que se desvíen, aquí o allá, del credo reconocido; y con mayor razón los que no están limitados por ningún deber de oficio. Este espíritu de libertad se expande también por fuera, aun en aquellos países donde tiene que luchar con los obstáculos externos que le levanta un Gobierno que equivoca su misión. Porque este único ejemplo nos aclara cómo en régimen de libertad nada hay que temer por la tranquilidad pública y la unidad del ser común. Los hombres poco a poco se van desbastando espontáneamente, siempre que no se trate de mantenerlos, de manera artificial, en estado de rudeza.

He tratado del punto principal de la ilustración, a saber, la emancipación de los hombres de su merecida tutela, en especial por lo que se refiere a cuestiones de religión; pues en lo que atañe a las ciencias y las artes los que mandan ningún interés tienen en ejercer tutela sobre sus súbditos y, por otra parte, hay que considerar que esa tutela religiosa es, entre todas, la más funesta y deshonrosa.

Pero el criterio de un jefe de Estado que favorece esta libertad va todavía más lejos y comprende que tampoco en lo que respecta a la legislación hay peligro porque los súbitos hagan uso público de su razón, y expongan libremente al mundo sus ideas sobre una mejor disposición de aquella, haciendo una franca crítica de lo existente; también en esto disponemos de un brillante ejemplo, pues ningún monarca se anticipó al que nosotros veneramos.

Pero sólo aquel que, esclarecido, no teme a las sombras, pero dispone de un numeroso y disciplinado ejército para garantizar la tranquilidad pública, puede decir lo que no osaría un Estado libre: ¡razonad todo lo que queráis y sobre lo que queráis pero obedeced! Y aquí tropezamos con un extraño e inesperado curso de las cosas humanas; pues ocurre que, si contemplamos este curso con amplitud, lo encontramos siempre lleno de paradojas.

Un grado mayor de libertad ciudadana parece que beneficia la libertad espiritual del pueblo pero le fija, al mismo tiempo, límites infranqueables; mientras que un grado menor le procura el ámbito necesario para que pueda desenvolverse con arreglo a todas sus facultades. Porque ocurre que cuando la Naturaleza ha logrado desarrollar, bajo esta dura cáscara, esa semilla que cuida con máxima ternura, a saber, la inclinación y oficio del libre pensar del hombre, el hecho repercute poco a poco en el sentir del pueblo (con lo cual éste se va haciendo cada vez más capaz de la libertad de obrar) y hasta en los principios del Gobierno, que encuentra ya compatible dar al hombre, que es algo más que una máquina, un trato digno de él.


Triángulo amoroso: Éros, Philía y Agápe/ y 14 a

09.06.17 | 12:00. Archivado en PROMETEO


El amor verdadero se basta a sí mismo (Feuerbach)
El amante ama más allá de la recompensa o la retribución (Nietzsche)
Pues amarga la verdad, quiero echarla de la boca
(Quevedo)
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El teólogo Tertuliano, entre otros, vió en el mito de Prometeo un precursor pagano del Cristo redentor. En efecto, descubrió entre ambos ciertos paralelismos, como el sufrimiento de los dos para salvar a la humanidad (“por salvar a los humanos, he procurado mis males, escribía Esquilo).

Prometeo es encadenado y clavado a una roca en el Cáucaso y Jesús es clavado a un madero en el monte calvario. Incluso Luciano de Samosata en el Diálogo de los dioses califica de crucifixión el castigo de Prometeo: “lo crucificamos en el medio, al borde del abismo, con los brazos sujetos a las rocas”.

Sin embargo, a pesar de las analogías, hay que resaltar las diferencias y la contraposición de dos modelos antitéticos de “salvación” humana, representados por el mito helénico de Prometeo y el mito judío de Jesús, divinizado como Cristo. Sólo así podremos entender dos visiones contrapuestas del tema genérico del Amor, como Éros, Philía y Agápe.

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Triángulo amoroso: Éros, Philía y Agápe/ 13 - b

07.06.17 | 12:00. Archivado en PROMETEO


L. Feuerbach, desde su humanismo antropocéntrico, defiende el valor autónomo y natural del amor, no sometido a una fe sobrenatural ni a la valoración cristiana del sacrificio. F. Nietzsche, por su parte, desenmascara el amor cristiano por su unión con el ideal ascético, la mala conciencia de pecado y el resentimiento contra los enemigos de la fe.

Schmidt-Salomon, influído por los dos anteriores, critica la moral dualista de buenos y malos, presente en los textos sagrados de los tres monoteísmos. Pero los tres filósofos coinciden en la crítica del dualismo moral de buenos y malos, amigos y enemigos, proyectado en el destino escatológico de salvados y condenados.

Dentro de la tradición psicoanalítica y neomarxista, Marcuse critica la represión de una sexualidad puesta al servicio de la reproducción y del trabajo alienado. Propone, de forma utópica, la posibilidad de un Éros liberado, de acuerdo con una lógica de la gratificación, que conciliaría Éros y Lógos, el principio del placer y el de realidad.

Por su parte, Erich Fromm, siguiendo la línea humanista del joven Marx, critica la alienación de la relación amorosa en la sociedad capitalista.

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Triángulo amoroso: Éros, Philía y Agápe/ 13 - A

05.06.17 | 12:00. Archivado en PROMETEO

Amore, more, ore, re iunguntur amicitiae (refrán latino)
Amicus certus in re incerta cernitur Ennius)
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Después de un largo periplo en esta serie sobre el amor y sus formas, haciendo un análisis filosófico del triángulo amoroso denominado por los griegos Éros, Philía y Agápe, resumimos las ideas básicas y sacamos algunas conclusiones desde el punto de vista de un humanismo laico o secular, que es el enfoque de Prometeo.

Platón se centró en el Éros, concebido como amor-carencia, que el filósofo eleva del plano físico al metafísico, desde el deseo del cuerpo bello a la contemplación intelectual de la Idea de Belleza o Idea de Bien. Aristóteles, superando el idealismo y dualismo platónico, se centró en la Philía, la amistad como virtud ética esencial de la vida social y política, concebida como amor-benevolencia, que se da entre los buenos, no entre los malos. Según Diógenes Laercio, el estagirita define el amigo como una sola alma (mía psyché) que habita en dos cuerpos. Los epicúreos valoran la Philía como virtud (areté) en el ámbito privado, que implica el disfrute hedonista del grupo de amigos, liberado del temor a los dioses, a la muerte y al destino.

Los estoicos, desde un enfoque inmanente y naturalista, dan al Agápe un sentido universal, cosmopolita, pues todos los humanos son ciudadanos del mundo (así en Séneca). Cicerón, influído por Aristóteles (pares cum paribus), destaca el valor de la amistad (cfr. De amicitia): En el verdadero amigo se puede ver la imagen del propio yo, pues el amigo es alter ídem, otro yo. La amistad, escribe, “es con la excepción de la sabiduría, el regalo más hermoso, que los dioses inmortales han concedido a los humanos”. Pero, además, define el Agápe como amor a la humanidad (cáritas humani generis, idea que retomará Voltaire y los ilustrados con su concepto de filantropía).

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El virus biológico que afecta a la Iglesia.

03.06.17 | 12:00. Archivado en Análisis


El de ayer era un asunto que daba mucho de sí. Reuniendo fuerzas mentales, que por aquí me restan pocas, he decidido ponerme a ello y elucubrar sobre los veintidós puntos anotados. Serán menos, porque también el cansancio roe las ganas de leer.

1. La Iglesia católica está afectada del “virus biológico”, ése que no perdona a los individuos pero respeta la especie [mas, si los individuos de la especie desaparecen...]. Muere lo viejo para renacer lo nuevo. Y lo viejo es lo que todavía sigue vendiendo la Iglesia. La Iglesia, vieja de vejez, primero se niega a reconocer el mal que la corroe y en consecuencia se empeña en aparentar ser joven por puro voluntarismo o instinto de supervivencia. Algo similar a "Qué alegría cuando me dijeron-vamos a la casa del Señor", en voces apagadas, cansinas, amuermadas: ¡si esa es la alegría y la juventud que pregonan... ¡

Su enfermedad biológica es patente y manifiesta: la mayor parte de los que componen el estamento clerical es de una edad provecta; los fieles más asiduos a los actos de culto lo son también; el renuevo cae con cuentagotas y no hay regeneración biológica. Por cada diez clérigos que dejan el puesto porque así lo ordena la naturaleza, quizá surge uno en sus seminarios. Las iglesias cada vez están más vacías en días de culto obligado “bajo pecado mortal” y la “media de edad” de los fieles asistentes está más cerca de la “edad media” que del “renacimiento”.

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¡Qué duro porvenir, Iglesia de mis amores!

01.06.17 | 12:00. Archivado en Análisis


En una reunión de fin de semana, comentábamos el papel de la Iglesia en nuestra sociedad y alguien, no particularmente desafecto a la causa, a la vista del avejentamiento de clero y fieles, afirmó:

“¡Es que dentro de una generación la Iglesia española ha desaparecido!”.

Me dejó pensativo. ¿Una generación? No creo que haya tal “peligro” inminente para la Iglesia, pero es un hecho que la edad media del clero español supera los 65 años y que la edad media de los fieles en España es similar. ¿Una generación? ¿25, 30 años?.

La Iglesia católica –podríamos decir cristiana, porque el mismo mal aqueja a la protestante--, la de nuestro Occidente desarrollado, sufre una enfermedad muy grave que terminará por aniquilarla.

Decimos “de Occidente” englobando en este término los países con mayor bienestar social, con mayor renta per cápita, mayor índice cultural, con educación escolar plena y generalizada, con mayores garantías jurídicas y democracias, mal que bien, consolidadas.

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Miércoles, 18 de octubre

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