Humanismo sin credos

Ser bueno implica no hacer el mal.

17.10.16 | 12:00. Archivado en El mal

Este blog parece ser hijo de Casandra, pontificando sobre cosas ciertas sin que sus siempre apocalípticas palabras merezcan un gramo de consideración, con el añadido de verse situado en lugar inconveniente.

Con el añadido de que se vea asediado por todas partes, las una por arriba, donde se acomodan los altos predicadores de la fe que no pueden descender a las letrinas de la Iglesia, las otras por abajo, comentaristas que, vaya por Dios, no comentan y que, por el viso de sus contenidos, son los que regañan, censuran, reprenden, sermonean, acusan, desechan y a veces replican (aunque poco).

Muchas veces, por esta razón, hemos de ponernos la venda antes de la herida, como es el caso cuando pensamos en la perversión secular de la Iglesia. Así, diremos que no sirve referirse a los siglos pasados, por ejemplo si hablamos de los siglos IX a XV, diciendo que eran otros tiempos; tampoco que la Iglesia está formada y regida por hombres; o que no se debe juzgar el pasado con criterios actuales; y tampoco que la Iglesia ha hecho cosas buenas… ¡Estaría bueno que una sociedad que nació para predicar y hacer el bien no lo hubiera hecho!

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Sábado, 21 de abril

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