Humanismo sin credos

Ofensas o deudas. Tergiversación del Padrenuestro.

03.09.16 | 12:00. Archivado en ¿Verbo o palabra?


Traigo a esta escena lectora la entrevista nº 28 que aparece en el libro “Otro Dios es posible” de María y J.I. López Vigil cuya lectura recomiendo “sobre todo” a los más píos.

En 1986 y reinando Juan Pablo II, la CEE, en connivencia con las CE de 26 países de habla española, impuso cambios en el texto de algunos textos litúrgicos y en la oración más repetida entre los cristianos, el Padrenuestro. El cardenal de Toledo dijo al respecto: “…cambios que "son muy gratos al oído". ¿Sólo eso?

Para nuestro propósito, poco importa que Dios Padre esté en el cielo o en los cielos. Más calado tiene este otro cambio: “…perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” por “perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido”. Lo mismo que la Iglesia tergiversó algo tan fundamental en el Antiguo Testamento como es el Decálogo, lo mismo ha hecho en nuestros días con el Padrenuestro.

En el original griego que se conserva del Evangelio de Mateo, la frase en cuestión dice (transcripción difícil por los acentos): Kai afes emín ta ofeilémata ‘emón. La palabra “ofeilema (nominativo), ofeilématos (genitivo)” con su acusativo plural “ofeilémata” significa deber, obligación. Y el verbo “ofeilo”, en sus cuatro significados, deber, ser deudor / deber, estar obligado. En modo alguno, “ofensas”.

¿Cuál fue la posible u oculta razón para variar “deuda” por “ofensa”? Es cierto que ofensa, al ser más general y más inteligible, es un concepto que puede ser mejor comprendido por el vulgo, ése que nunca será acreedor de deudas. ¿Pero no hay en este cambalache algo escondido? ¿No ha sido una, en cierto sentido, reacción frente a la Teología de la Liberación que tenía en dicho versículo uno de sus fundamentos evangelizadores? La pregunta queda en el aire.

Volvemos al contexto evangélico en que Jesús pronunció esas palabras. Los capítulos 6º y 7º del Evangelio de Mateo son una declaración de principios que difícilmente cuadran con el marco en que hoy se mueve la Iglesia. Todo lo que ahí se dice, sí, lo predica la Iglesia, pero no se lo aplica a sí misma. Ni desde luego lo puede aplicar al tinglado mundial de los ricos, personas físicas y países.

Son bien conocidas las condiciones en que, en todos los tiempos, han vivido los pobres. También en tiempos de Jesús. Sacaban poco provecho de su labor extenuante e incluso, para poder dar de comer a su familia, se endeudaban con los ricos del pueblo, los terratenientes, o con los prestamistas usureros. La mayor parte de las veces no podían pagar las deudas. Deudas que se hacían eternas, que no podían pagar ni en mil años, y terminaban sus días no sólo humillados y desesperados sino esclavizados por las condiciones impuestas por el préstamo. Pasaba entonces –recordemos el sistema feudal-- y pasa ahora.

¿De qué hablaba, entonces, Jesús en el Padrenuestro? ¡De estas deudas! De las deudas materiales. Si los ricos creían en Yahvé, si rezaban a Yahvé, también ellos eran reos ante él de sus propias deudas. Nadie está libre de pecado. ¿Ofensas? Los ricos no habían ofendido a los pobres. ¡Les habían ayudado… endeudándolos!

Jesús en boca de Mateo y en el Padrenuestro no hablaba de ofensas. Hablaba de verdaderas y auténticas “deudas”. Deudas de dinero. Dinero que el pobre no tenía y sin el cual ninguna vida espiritual es posible.

Lo mismo que tal oración se aplica a los individuos, lo mismo se puede hablar de los estados. Hay deudas impagables a pesar de la riqueza del país que las contrae (otra cosa son las deudas contraídas por los gobiernos de países donde las castas políticas y militares se enriquecen). Países que quieren pagar su deuda a costa de la miseria en que viven sus ciudadanos. “Perdónanos nuestra deudas” o al menos “haz posible que crezcamos y vivamos mejor para luego poder pagarlas”.

Es éste el contenido esencial de la “teología de la liberación”. Pero esto no lo puede rezar la estructura que gobierna la Iglesia. También ella es acreedora. ¿Cómo podría perdonar deudas banco tan importante como el vaticano?

En buena lógica creyente, el cristiano rico que reza “perdona mis deudas como yo perdono las de mis deudores” necesariamente se debe sentir impelido a perdonar débitos impagables de personas hundidas en la postración y la miseria. Y más si tales débitos lo son con intereses abusivos, como en todos los tiempos ha sucedido.

Recordemos cómo éste era uno de los motivos “reales” por el que los judíos eran odiados y perseguidos. Precisamente por ser acreedores con usura de deudas contraídas por sus convecinos. Matándoles o expulsándoles, la deuda quedaba saldada.

¿Y esta Iglesia merece la pena?


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Comentarios
  • Comentario por Moisés 04.09.16 | 15:34

    J.P., como suele, (03.09.16 a las 18:34 y 18:44) facilita los datos y comenta con clarísima rotundidad, que agradecemos (por lo menos yo... para no meterme en camisas de once varas y, además, ajenas).

    De todos modos, da la impresión que es mucho arroz (el de J.P.) para tan poco pollo (el Blogger... titular o suplente: que lo dudo, al leer el post... tan infantiloide y ridículo).

    En todo caso, el Blogger (como decía Borges de los peronistas) no es que sea bueno o malo (que yo no lo sé), es que es incorregible: el sectarismo fanático antiDios le debe forzar a escribir estas cosas... de este modo.

    ¡A rezar el Padrenuestro!... el que quiera, claro.

  • Comentario por promiscato 03.09.16 | 23:44

    y que de tal modo usan de sus riquezas que no se ensoberbecen con ellas, sino que se sirven más bien de ellas para obras de caridad, considerando que su mejor ganancia es emplear los bienes que poseen en aliviar la miseria de sus prójimos.

    El don de esta pobreza se da, pues, en toda clase de hombres y en todas las condiciones en las que el hombre puede vivir, pues pueden ser iguales por el deseo incluso aquellos que por la fortuna son desiguales, y poco importan las diferencias en los bienes terrenos si hay igualdad en las riquezas del espíritu".

  • Comentario por promiscato 03.09.16 | 23:43

    ¿Puede/quiere,blogger,comprender la pobreza evangélica? San León Magno:"Dichosos los pobres de espíritu -dice-, porque de ellos es el reino de los cielos. A qué pobres se refiera la Verdad, tal vez quedaría confuso si dijera, sólo: Dichosos los pobres, sin añadir de qué clase de pobreza se trataba; a muchos, en efecto, se les podría ocurrir que era sólo cuestión de aquella indigencia material que muchos padecen por necesidad y que ella era suficiente para merecer el reino de los cielos. Pero al decir: Dichosos los pobres de espíritu, el Señor manifiesta que el reino de los cielos pertenece a aquellos que son pobres más por la humildad de su espíritu que por la carencia de fortuna.
    (...)
    No puede dudarse de que los pobres consiguen con más facilidad que los ricos el don de la humildad, ya que los pobres en su indigencia se familiarizan fácilmente con la mansedumbre y, en cambio, los ricos se habitúan fácilmente a la soberbia. Sin embargo, no faltan tampoco ricos adornados de...

  • Comentario por promiscato 03.09.16 | 23:34

    Me gustaba subir a una torre, para que contemplaran de cerca la crestería, un auténtico encaje de piedra, fruto de una labor paciente, costosa. En esas charlas les hacía notar que aquella maravilla no se veía desde abajo. Y, para materializar lo que con repetida frecuencia les había explicado, les comentaba: ¡esto es el trabajo de Dios, la obra de Dios!: acabar la tarea personal con perfección, con belleza, con el primor de estas delicadas blondas de piedra. Comprendían, ante esa realidad que entraba por los ojos, que todo eso era oración, un diálogo hermoso con el Señor. Los que gastaron sus energías en esa tarea, sabían perfectamente que desde las calles de la ciudad nadie apreciaría su esfuerzo: era sólo para Dios… Convencidos de que Dios se encuentra en todas partes, nosotros cultivamos los campos alabando al Señor, surcamos los mares y ejercitamos todos los demás oficios nuestros cantando sus misericordias. De esta manera estamos unidos a Dios en todo momento… Pero no me

  • Comentario por promiscato 03.09.16 | 23:33

    blogger: ¡qué bonito una vida ya terminal dedicada compulsivamente a enseñar a la plomada a marcar la vertical!
    Vidal puede ser demandado por consentir esta exposición de Ud. a la rechifla,sin el mínimo respeto a la dignidad, presente también en el enfermo autosugestionado de científico y en el delincuente mental.¡Catadura la de Vidal!
    Y simplón:va a la Religión,no para mejorarla/mejorarse,sino para reafirmarse Ud. en su identidad de necio,como quien va al médico para enfermar,o al juez para delinquir, o sale a la luz para no ver...está claro que Ud. no puede abandonar sin ayuda esa necedad adquirida.Y si Vidal le deja tirado, se ahoga en la necedad.Nos dijo que hizo un paseo por el románico....¡también para reafirmarse como necio! Todo le sirve para envenenarse. El texto que sigue marca la diferencia entre una visita de necio,y una de racional.Leer el comentario del Evangelio por
    San Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975), presbítero, fundador

  • Comentario por J.P. 03.09.16 | 18:44

    Y, por cierto, en diccionarios no católicos ya aparecía opheiletes como sinónimo de deudor a Dios. Pero que esto no nos estropee la ideología, ¿eh?

  • Comentario por J.P. 03.09.16 | 18:34

    Qué idiotez.

    Si se supone que Jesús la formuló en arameo y se tradujo al griego, "deuda" en arameo "conoce un uso figurado para definir todo lo que los hombres deben a Dios por sus faltas" (Bovon siguiendo a S. Schulz, El evangelio según San Lucas, II, Sígueme, 2002, p. 172 nota 84).

    ¿Y cómo lo formula Lc? Pecados.

    ¡Maldito derechista!

  • Comentario por Moisés 03.09.16 | 15:02

    De todas maneras, Blogger, puede rezar el Padrenuestro en la versión que prefiera y se ajuste mejor a su condición. Pruébelo. Mal no le va a hacer y quizá (aunque sea una posibilidad remota) pueda hacerle algún bien, si no perceptible hoy, acaso en el futuro... Por probar no pierde nada. ¡Y vete a saber! En cualquier caso es lógico y lo que haría un ser pensante aunque lo hiciera en secreto absoluto y nadie se enterara para que no perdiera su "status" social. Bueno: Dios, si existe como creo, sí se enteraría y pudiera ser que sonriera complaciente...

    Y como nosotros no nos enteraríamos...

  • Comentario por saruce 03.09.16 | 14:51

    ¡Olé tus narices, blogger!.
    En estos tiempos de canícula, un post tan "profundamente disparatado" como el tuyo, me produce dentera.
    ¿Cómo se puede ser tan atrevido para colgar este post en la Red?.
    Me ha resultado tan falto de sentido, y de una prepotencia tal, que cualquier crítica a uno de sus párrafos, lograría mejorar su contenido, y no deseo hacerme cómplice de semejante desatino.
    ¡Un blogger de AHSC, convertido en exégeta del Padrenuestro, la oración perfecta por antonomasia, recitada por el mismo Jesús de Nazaret!.
    Estamos en verano, blogger, y nadie va a criticar que te eches una siesta de varias horas, y después, pelillos a la mar.
    Que la duermas bien.

  • Comentario por Moisés 03.09.16 | 14:38

    Realmente, Blogger, ese cambio se debe (quizá exclusivamente) a que yo lo pedí porque no podía rezar esa parte del Padrenuestro, dado que no tenía deudas (dinerarios) con nadie y nadie me debía dinero alguno. Lo de "ofensas"... era más amplio y más acomodado a mi situación.

    Ha llegado, al parecer, la época de las "sinsorgadas". ¡Buena cosecha!

Domingo, 18 de noviembre

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