
Asistimos en determinados países --otrora hablábamos de la sociedad usamericana-- y en determinados reductos occidentales a un repunte de credulidades de lo más variopinto, dejadas aparte las efervescencias espiritualistas de las religiones oficiales.
Sin embargo tanta y tamaña basura crédula encerrada en vistosas cajas doradas, que pueden seducir a mentes predispuestas, reafirma todavía más la intransigente visión que las personas que piensan tienen de la credulidad, sea la oficial, sean los sucedáneos. Como experiencia paralela, tal efervescencia que busca "sentidos" contrasta con esa vuelta humanista, pletórica y llena de vigor, hacia el individuo como sujeto de goce y felicidad.
No hace falta ser excesivamente perspicaz para darse cuenta del cambio crucial que la humanidad ha experimentado en los últimos años. En los últimos cien, o quizá menos, cincuenta, el mundo ha experimentado un cambio tan grande que ya podemos hablar de una Nueva Era, en muchos aspectos similar al Renacimiento que floreció con el siglo XV.
Se han perdido muchas cosas del pasado; con el sarpullido del siglo XX una parte sustancial del pensamiento --filosofía-- ha ido al vertedero de la historia; crujen los cimientos donde debe asentarse la conducta; la célula primera en que se funda la sociedad, la familia, parece estar en crisis; el mundo urbanita agobia al individuo; el hambre y la miseria se extiende por demasiadas regiones del mundo...
Puede ser cierto, pero todo ello no es motivo para que algunos se erijan en profetas de la desgracia ni para propalar a los cuatro vientos doctrinas apocalípticas ni clamar contra el materialismo que nos invade ni dar lanzadas al viento contra la invasión de la tecnología ni ser voceros del hastío contra la modernidad. Sólo mentes envejecidas prematuramente pueden albergar tales sentimientos.
Querer salvar los trastos y muebles viejos en el traslado al nuevo edificio que la ciencia nos ha preparado y está preparando –con pingües beneficios para los porteadores-- es sencillamente ridículo. Más que ridículo, patético.
Dicen para distinguir --y no se trata de eso--, que hay que buscar la verdad en la ciencia y el sentido en la religión. Falso. Sólo el hombre es y se busca a sí mismo completo, ni troceado ni envasado en distintos recipientes. Todavía más, para esta revolución o renovación no harían falta odres distintos a los que el humanismo renacentista de los siglos XV y XVI procurara. Y que la potente máquina crédula engulló.
Una sociedad que acepta como salvadora la diarrea mental de visionarios empachados, es una sociedad infantiloide.
Por más que las palabras remitan a “nuevas eras” (New Age) sus doctrinas no dejan de ser una ensalada mistificante, producto del atragantamiento de lecturas mal digeridas, deseos insatisfechos, frustraciones no confesadas y, concediendo mucho, aspiraciones nobles de reforma individual o social.
Muchos movimientos religiosos remiten a técnicas terapéuticas o psicológicas con reminiscencias orientales (vida pasada, limpieza kármica, reeducación corporal, masaje, fisiología mística); a tradiciones espiritistas, gnósticas, teosóficas y esoterismos de lo más variopinto; a espiritualidades naturales (neochamanismo, brujería medieval); a ecologismos ligados a sentimientos panteístas...
En países de tanta predisposición a la creencia, cualquier persona con una cultura mediana que haya dedicado unos años, quizá sólo meses, a un estudio que no es otra cosa que lectura de dos o tres libros y práctica en círculo de amistades de cualquier “herejía” medieval, podría ser gurú de una religión salvadora. Un tópico “Curso acelerado de liderazgo espiritual”.
Dado el éxito social y económico que la credulidad tiene, extraña que no haya cátedras universitarias para instrucción de maestros, gurús o sacerdotes de la creencia, funcionarios que podrían ejercer en cualquiera de ellas.
"Gracias a Dios", ya la vacuna anti credos ha curado en salud al mundo cuyas ideas son el fermento del progreso y del bienestar. Y ese mundo no es sólo el de filósofos de despacho o el de políticos llenos de buenas intenciones y escasa praxis: lo es también el clamor mundial que en su día dijo "no a la guerra" e incluso el espíritu de los "indignados" 15-M.
Ayeayeeeé, y aunque me ponga er manueeeé cañones de artillería, y aunque me ponga er manueeee cañones de artillería, no me quitarán el gusto de cantar por alegrías.
Con las bombas que tiran los fanfarrones se hacen las gaditanas tirabuzones (tú repites yo repito y todo es déjà vu)
Patético aye-aye-manue, aplíquese el comentario sobre la pateticidad y la falta de captación de la ironía más elemental.
Y le repito que tiene razón en que es vd muy problemático, pero no es MI necio. Será vd el necio de Manue, el necio del blogger o el de cualquier otro sincredista, puesto que es vd el palmero oficial del blog.
Su lema en todo caso será su di-lema aye2, que para vd todo son problemas, pero desde luego no es problema mío.
Comentario por acs 21.02.12 | 23:53
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Si, acs, se nota tu alma gitana y que no captas las ironias. ¡Eres patético!
Lema para este año: "Cuando aparece el necio de acs, todo son problemas"
Saludos a tod@s
Y nada de "cantando por alegrías": bulerías -a ver si aprendemos a diferenciar.
Alegrías son éstas, por ejemplo: "...con las bombas que tiran los fanfarrones se hacen las gaditanas tirabuzones...."
Confirmado: el blogger y Ayedos son la Lole y er Manue.
Al final todo se sabe.
Y todo es de color, dice er Manue: sí, aye2, pero del color con que se mira. Por ejemplo, ¿es gritón er cardo?: Depende: er cardo de pollo ni grita ni engorda, pero er cardo de aye-aye es propenso al quejío prolongao y repetío, por lo que creo que sale vd ganando en el cambio a floripondio, aunque el amarillo no le siente bien. Alegre esa cara que, una vez florecido, ya no necesitará seguir con esa ordinariez de abonar orgánicamente el sincredismo a todas horas.
Blogger te copio una estrofa de la canción de La Lole y el Manuel "Todo es de color" ¡Por alegrias!:
De lo que pasa en el mundo,
¡Por Dios! que no entiendo nada.
El "cardo" siempre gritando
y la flor siempre callada.
Saludos a tod@s
el blogger se jactó alguna vez de conocer el evangelio,antes de su conversión a la necedad,casi de memoria.De allí le vendrá lo de los odres.El recurso al texto original,puede aclarar el título:Mateo 9:17 "Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan".
En cuanto al texto,le encuentro algo reprimido.No se atreve a formular con claridad meridiana el origen de su contento,que no es otro que el hecho de que ahora las bocas necias no están selladas.como lo estaban en el oscurantista Siglo de Oro.En aquel entonces se decía:
¿Yo para qué nací? Para salvarme.
Que tengo que morir es infalible;
Dejar de ver a Dios y condenarme
Triste cosa será, pero posible.
¡Posible...! ¿y río y duermo
y quiero holgarme?
¡Posible...! ¿y tengo amor a lo visible?
¿Qué hago? ¿En qué me ocupo?
...
Moisés déjese ilustrar por esa imagen -que vale más que mil palabras- Y lo entenderá todo.
Nada de limpieza kármika en esa foto, ahí tenemos al blogger vacunando anticrédicamente a aye2 con un chorro de H a fin de cortar su diarrea y q deje de apestarle el blog que ya no necesita ese tipo de abono.
Podemos ver a Hayedos plenamente florecido en "esa vuelta humanista, pletórica y llena de vigor, hacia el individuo como sujeto de goce y felicidad"
Es una magnífica muestra "del cambio crucial que la humanidad ha experimentado en los últimos años"
ese hombre que "se busca a sí mismo completo, ni troceado ni envasado en distintos recipientes"
Gracias a la vacuna sincredista el capullito de alelí (sic) se convirtió en flor y no la toques ya más que así es la rosa -o lo que sea- en su amarillenta plenitud: un odre nuevo en un odre viejo un nuevo ejemplar de superhayedos.
Dejando aparte esa peculiaridad "curativa" de las vacunas, tenemos, según el BLOGGER:
- unas vacunas anticredos que "curan" al mundo cuyas ideas son fermento del progreso y bienestar. Es decir, sin esas vacunas anticredos, no habría progreso ni bienestar.
Ese maravilloso mundo está compuesto:
a) por filósofos de despacho (?)
b) políticos "buenistas" (teóricos, con escasa práctica)
c) clamores del "no a la guerra" (oído al parche) ¿Qué pasó? Fuese y no hubo nada... Lástima de ruido.
d) los indignados 15-M.
Si después de estas mescolanzas barulleras, salgo de mi perplejidad me voy a hacer un cursillo por correspondencia para aprender a leer (interpretando lo leído, claro)
Vamos a buscar algún pie a algún gato que se deje.
Agobiado por mi preocupante afán de aprender, llego a este Blog cada día. Casi nunca comprendo nada. Hoy, por ejemplo, del título ODRES NUEVOS EN ODRES VIEJOS no soy capaz de descifrar su significado. Si odre es lo que creo que es (no me detengo en su definión porque si me pasó lo que me pasó con avestruz ¿qué puede suceder estirando el cuero de una -o varias -cabra?. ¿Quiere decir que se mete un odre en otro odre? ¿cómo? ¿para qué?
En el artículo hay una especie de camino tortuoso, con curvas y recurvas, que parece que lleva a un lugar pero nos conduce a otro y otro...
Luego eso de la "diarrea mental". Voy al diccionario y no; no encuentro nada así.
Con las ganas que tengo yo de aprender algo para mejorarme un poquito...
Jueves, 31 de mayo
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo