
Asistimos en determinados países --otrora hablábamos de la sociedad usamericana-- y en determinados reductos occidentales a un repunte de credulidades de lo más variopinto, dejadas aparte las efervescencias espiritualistas de las religiones oficiales.
Sin embargo tanta y tamaña basura crédula encerrada en vistosas cajas doradas, que pueden seducir a mentes predispuestas, reafirma todavía más la intransigente visión que las personas que piensan tienen de la credulidad, sea la oficial, sean los sucedáneos. Como experiencia paralela, tal efervescencia que busca "sentidos" contrasta con esa vuelta humanista, pletórica y llena de vigor, hacia el individuo como sujeto de goce y felicidad.
No hace falta ser excesivamente perspicaz para darse cuenta del cambio crucial que la humanidad ha experimentado en los últimos años. En los últimos cien, o quizá menos, cincuenta, el mundo ha experimentado un cambio tan grande que ya podemos hablar de una Nueva Era, en muchos aspectos similar al Renacimiento que floreció con el siglo XV.
Jueves, 31 de mayo
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo