Comparen el contenido de los dos escritos que aquí refiero:
1º. Copia de un papel de propaganda que me han dado esta mañana en el Metro.
Maestro S---B--- Gran ilustre vidente africano con rapidez, eficacia y garantía.
NO HAY PROBLEMA SIN SOLUCIÓN.
Ayuda a resolver diversos problemas con rapidez y garantía! El Maestro Chamán africano, Gran Medium Espiritual Mágico, poderes naturales, 26 años de experiencia en todos los campos de Alta Magia Africanos, ayuda a resolver todo tipo de problemas y dificultades por difíciles que sean.


Ya entrada la segunda mitad del siglo XX, la inquietud intelectual, el borboteo de ideas, la proclama igualitaria, la denuncia coyuntural, la injusticia manifiesta, la opresión continuada... generaron brotes en el huerto del descontento social tanto en el pensamiento católico como en el protestante. Recordemos los nombres de Richard Shaull, Jacques Loew, Leonardo Boff, Gustavo Gutiérrez Merino...
¿Que quedó de todo aquello? La Iglesia católica hace tiempo que expurgó teorías, prácticas y personas hermanadas en torno a “teologías de la Liberación”, doctrina por otra parte acorde con el espíritu del Vaticano II.Una introducción a tal movimiento, bajo el punto de vista católico, se puede ver en "Historia breve de la teología de la liberación".
Las imágenes dolorosas de las numerosas víctimas del hambre en el Cuerno de áfrica han quedado grabadas en nuestros ojos y cada día se añade un capítulo más de la que es una de las catástrofes humanitarias más graves de los últimos decenios.Ciertamente, ante la muerte de comunidades enteras a causa del hambre y del abandono forzado de sus tierras de origen, es esencial la ayuda inmediata, pero se necesita también intervenir a medio y largo plazo, para que la actividad internacional no se limite a responder solamente a las emergencias.

Digan lo que digan, la Iglesia nunca ha querido ser la Iglesia de los pobres. Nunca lo ha sido en el fondo; en demasiadas épocas, ni en las formas. No negamos que determinadas instituciones nacidas al socaire de la Iglesia se dediquen "a los pobres", pero la Institución como tal y la inmensa mayoría de sus miembros "pasan olímpicamente" de los pobres.
Y para poner las cosas en su sitio, la verdadera "preocupación" por el pobre llevaría a quien la tuviera a sacarlo del pozo en que se encuentra: cambiar el modelo social donde primara la igualdad y la justicia, vertebración de la sociedad en estructuras sociales justas, acceso al bienestar social, facilitación de un puesto de trabajo, hogar digno...
Añádase que el latiguillo "preocupación por" es algo muy vago y difícil de definir. Cualquiera siente "preocupación por" el estado de salud de las grullas, el acelerador de partículas suizo, los astronautas que están ahora en la estación espacial (¿hay alguno?), el minisocavón de mi calle, los indígenas brasileños...

¡Qué enormidad de asuntos teológicos en otros tiempos controvertidos y “ad intra” debatidos!. Teólogos y "sabios" crédulos encerrados dentro de los muros del creer consumieron vidas y haciendas, energía y tiempo discutiendo, lidiando, defendiendo, promulgando e imponiendo. Hoy todo nos parece algo perdido en el tiempo.
Asuntos, por otra parte, que tan de cabeza trajeron a toda una pléyade de tratadistas, teólogos, pastoralistas y demás, fuente de herejías vencidas y superadas.
--que si la Trinidad es igualdad o no de personas;
--que si la transustanciación es memorial o presencia;
--que si las fuentes de la fe son revelación y tradición;
--que si Cristo era hombre o Dios o ambas cosas;
Hay una religiosidad inconcreta en este Occidente del bienestar, una especie no definida de nebulosa crédula flotando por el mercadillo de la "salvación a la carta" que no se puede encuadrar dentro de las recetas de las grandes religiones. Religiosidad que escapa incluso de su propia concreción en grupúsculos desgajados en forma de sectas de las grandes ramas de la religión.
Esta religiosidad inconcreta --algo así como lo fue el deísmo del siglo XIX-- es la que impregna el aire que respiran esos “grupos místicos”, “espiritualistas”, “catecumenales”, “esotéricos”, “renovadores", “neo”. En general está presente también en aquellos interesados en el fenómeno religioso e impregnados de él sin una clara definición ni menos concreción.
Una de las tragedias intelectuales en la que se ven inmersas las religiones en los albores del siglo XXI es su carencia de símbolos. No porque las religiones no los tengan, sino por su difícil o imposible ilación con un mundo que corre por autopistas mientras que aquéllas lo hacen en carretas de bueyes.
Ningún diccionario de símbolos otorga repuesto a la conjunción de modernidad y vida diaria con ritos y dogma. Necesariamente los símbolos de que echan mano derivan del pasado aunque converjan en lo único que puede sustentarlos: el psiquismo humano.
La madre, el “eterno femenino”, el andrógino, el centro, el dragón, los números, las figuras geométricas, el árbol, el círculo, la montaña (pirámide, torre, ziggurat, etc), el jardín, el pastor, la cárcel, la nave, la espada, el sol, la luna...
¿Es honrado rechazar, denostar y no dar crédito a una verdad dependiendo de quien la diga o propugne? No creo que la honradez intelectual del crédulo le lleve a afirmar que sí.
Este presupuesto es el que quisiéramos suponer respecto a los puntos que siguen, que tienen relación con la credulidad, bien que en contra.
Podría ser que la trayectoria vital del enunciante contrariara lo que dice; podría ser que su conducta no fuera acorde con lo que predica; podría ser que... pero también se puede prescindir del opinante para centrarse en la opinión desnuda y escueta. ¿Se puede?
Categóricamente afirmamos que lo opinado debe ser desligado de motivos, razones o porqués de los hechos, porque los hechos no se pueden negar.

Asistimos en determinados países --otrora hablábamos de la sociedad usamericana-- y en determinados reductos occidentales a un repunte de credulidades de lo más variopinto, dejadas aparte las efervescencias espiritualistas de las religiones oficiales.
Sin embargo tanta y tamaña basura crédula encerrada en vistosas cajas doradas, que pueden seducir a mentes predispuestas, reafirma todavía más la intransigente visión que las personas que piensan tienen de la credulidad, sea la oficial, sean los sucedáneos. Como experiencia paralela, tal efervescencia que busca "sentidos" contrasta con esa vuelta humanista, pletórica y llena de vigor, hacia el individuo como sujeto de goce y felicidad.
No hace falta ser excesivamente perspicaz para darse cuenta del cambio crucial que la humanidad ha experimentado en los últimos años. En los últimos cien, o quizá menos, cincuenta, el mundo ha experimentado un cambio tan grande que ya podemos hablar de una Nueva Era, en muchos aspectos similar al Renacimiento que floreció con el siglo XV.
Debería cuestionarse el estamento político dirigente de los EE.UU. por qué en su suelo y en su cultura capitalista proliferan y se desarrollan tan superabundantemente “religiones” y “sectas” de la catadura intelectual, moral, científica, racional y humana como aquellas de las que se tiene conocimiento.
Dejamos aparte las ¿grandes? religiones, que son estructuras multinacionales que no dependen tanto del sentir popular. Hablamos de esos otros movimientos credoides desgajados de la gran rama de la credulidad a flor de piel, con altavoces en los grandes medios de comunicación.
La sola existencia de “religiones” como la fundada por Helena Blavatski; textos como El libro de Urantia, ciencia ficción que se vive como realidad; la permisividad con Heaven’s Gate que admite, explica y defiende la existencia de visitas extraterrestres;
Leo en un ensayo relacionado con la religión: “El hombre que siente” frente a “el hombre que razona”. En otras palabras: el hombre no razona tanto las cuestiones religiosas cuanto "las siente". Es del sentimiento de donde nace la necesidad de buscar a Dios.
Quieren hacer colar el nuevo sentido de Dios, el nuevo sentido de la vida, la nueva espiritualidad, por la vía de “el hombre que siente”. Podría ser si en el hombre hubiera compartimentos estancos, cosa que no es así.
Cuando la razón, al fin, ha dimitido de Dios, buscan la vía ennegrecida del sentimiento. Para ser más exactos, cuando ellos mismos han visto que Dios y razón se repugnan –y no otra cosa ha sido el recorrido hacia el sepulcro de la filosofía escolástica--, buscan con ansia nuevos caminos para nuevos horizontes.
El cristianismo debe gran parte de su virtualidad y pervivencia a la concepción sincrónica --visión horizontal, del momento presente, la actualidad del creer-- que de sus misterios tienen los fieles. La percepción global, sincrónica y a la vez diacrónica –origen, desarrollo, causas, motivos— sólo está al alcance de los estudiosos, de los que tienen interés y de quienes científicamente buscan desvelar lo que en ellos se esconde. Aunque la iglesia vive del pasado, las “autoridades educativas de la fe” sólo trasladan al pueblo lo que para el presente interesa.
En otras palabras: el fiel creyente vive en el hoy de su fe. Sólo le importa el presente y lo que hace relación a su “salvación” personal. No le interesan los porqués ni el origen o fundamento de lo que cree. Se siente a gusto con lo que hace y con lo que le prometen. Saber de dónde proceden sus ritos no le interesa. El avestruz dicen que hace lo mismo.
La calidad de vida nunca ha dependido de modo significativo de los hábitos religiosos. Sí es cierto que, especialmente en las personas de edad avanzada, la vivencia de sentimientos religiosos y la práctica habitual de ritos influyen positivamente en ella.
Cada vez va calando más en la conciencia de la sociedad que la calidad de vida depende fundamentalmente de cuestiones psicológicas, del ánimo vital especialmente, del influjo de los sentimientos, del control de las emociones, del trabajo por mejorar lo que antes se denominaban “pasiones”.
La conexión entre sentimientos y enfermedades ya era de dominio público, pero no ha sido hasta nuestros días cuando se ha investigado científicamente. Una nueva ciencia está naciendo, la psico-neuro-inmunología, basada en que las defensas contra una enfermedad se generan primero en el cerebro. Una descarga de emociones negativas envenena al cerebro, por lo que la persona debiera adquirir hábitos y entrenamiento para su control.
Todavía tengo mis dudas de si lo que está feneciendo de la religión es su aspecto sociológico o la religión misma. Se acepta, al menos como fenómeno universal, que el sentimiento religioso sea algo cuasi inherente a la naturaleza humana (no voy a afirmar que sea consustancial a la misma, porque no lo es, pero…).
Sintomáticos de una época y de un modo de vida son tanto el hecho de creer y sus prácticas anejas como el modo y el porqué del “descreer”.
A la par que la persona se va sintiendo más segura de sí misma, más independiente de los ciclos naturales, más autónoma porque dispone del sustento necesario, más festiva porque puede gozar del ocio… la religión va quedando arrinconada tanto en el espacio mental más reducido –no hay compulsión o imperativo para acudir a celebraciones religiosas- como en el tiempo destinado a ella –primero de semana en semana, luego lapsos de tiempo más largos y finalmente en ocasiones contadas y por imperativo familiar o social (funerales, bodas, I Comunión…).

No son historias del pasado cuando de fe y vivencia se trata. Cuando quieren los Jerarcas extraer doctrina actual --encíclicas, discursos, instrucciones pastorales y demás-- todo se torna cita, todo es referencia, siempre se remiten a las fuentes, al cristianismo apostólico, a los Santos Padres, a los grandes apologistas y escritores como Ambrosio, Agustín y Cía. ¡Pues todo lo aquí referido también es de ese tiempo! Lo mismo que una persona "es su pasado", también las sociedades han de pechar con lo que hicieron, sin justificaciones que nada dicen ni, menos, ocultaciones.

Año 450.- En Afrodisias, o ciudad de Afrodita, son demolidos todos los templos y se queman todas las librerías de la ciudad. La ciudad se rebautiza con el nombre de Stavropolis, “Ciudad de la Cruz”.
451.- Renovación de la pena de muerte como castigo a la "idolatría"(Decreto del emperador Teodosio II, 4 de Noviembre).
457 a 491.- Periodo de relativa calma con persecuciones esporádicas contra los paganos de la parte oriental del Imperio. Hay casos conocidos, con nombres de personalidades de la época, como la ejecución del médico Jacobo y del filósofo Gesio; la tortura y encarcelamiento de Severiano, Herestios, Zósimo, Isidoro... En la isla de Imbros (NE Mar Egeo) el predicador cristiano Conon seguido de sus fanánticos exterminan a los últimos paganos. Queda constancia también de que en Chipre son exterminados los últimos adoradores de Zeus Lavranio.

Respecto a la religión pagana, quizá viendo la extensión, el poder y la cantidad de edificios de que dispone la Iglesia católica sólo en España, nos podemos hacer una ligera idea de lo que la religión "pagana" pudo ser en su tiempo como religión oficial del Imperio, con infinidad de templos, escuelas, santuarios, inmensas riquezas acumuladas, etc. .
Y en lo referente al naciente cristianismo, verdad es que todas las comparaciones son odiosas y lo uno no justifica lo otro. Sin embargo, la imaginación histórica no puede por menos de comparar y relativizar. Frente a la labor depredadora de la Iglesia en sus comienzos "oficiales", lo que supuso la Desamortización o la injustificable vesania de la Guerra Civil, frente a lo que leemos, quedan en un simple juego de niños.

Extracto cronológico del libro publicado por Vlassis Rassias titulado "Demoledlos...", Atenas 1994, Ediciones Anoixti Poli.
¿Algún cristiano católico tenía idea de las "hazañas" del naciente cristianismo y cómo fueron sus primeros pasos de libertad y reconocimiento oficiales? Mucho sabemos de las persecuciones contra los cristianos, pero nada de éstos hacia las otras religiones. Pues… pasen y vean cómo se las gastaron los primeros cristianos “oficiales” a la hora de instaurar ese "reino de paz y justicia, reino de vida y verdad". .
381. Por Decreto de Teodosio (2 de mayo) quedan desposeidos de sus derechos los cristianos que vuelvan a practicar la religión pagana.
Nuevo saqueo de templos e incendio de bibliotecas en regiones orientales del Imperio. Prohibición de visitar los templos "paganos" (21Dic) El templo de Afrodita en Constantinopla se destina a burdel; los de Helios y de Artemisa se utilizan como establos.

Es de suponer que no es éste el "cristianismo primitivo" al que hacen referencia cuantos pretenden volver a las fuentes, al espíritu que animaba a las primeras comunidades cristianas, y de que tanto hablan los regeneracionistas de nuevo cuño. Pero esto también es cristianismo. Un fundamentalista no es otra cosa que un creyente con poder político.
361 a 363.- Flavio Claudio JULIANO decreta la tolerancia religiosa. Se restauran los cultos oficiales del Imperio (Edicto del 11 Dic 361 en Constantinopla). El 26 de junio del 363 es asesinado. Dicen que Bonifacio, santo, tuvo algo que ver en su muerte. Juliano pasará a la historia con el sobrenombre despectivo de "Apóstata", cuando nunca se había sentido cristiano.
364.- Se restaura el cristianismo. El emperador Flavio Joviano ordena la quema de la biblioteca de Antioquia.

Los artículos que siguen son un extracto cronológico del libro publicado por Vlassis Rassias titulado "Demoledlos...", Atenas 1994, Ediciones Anoixti Poli.
Es algo que nunca se ha podido estudiar en los manuales de Historia, primero por el control secular de la historia por parte de la Iglesia y segundo por la misma entidad del asunto, que se habría solventado con cuatro líneas en cualquier manual. La lectura de lo que sigue me causó en su día una honda impresión.
Hay otra razón para tal "olvido" que se cumple en todos los casos: los perdedores mueren también en el sepulcro del tiempo.
Puestos los datos en parangón con lo que nos enseñaron sobre las persecuciones cristianas por parte de diez emperadores (Nerón, Domiciano, Trajano, Marco Aurelio, Septimio Severo, Maximiano, Decio, Valeriano, Aureliano y, la más importante, cruel y larga de todas, la de Diocleciano) éstas quedan en mantillas.

Paul Bloom es un "joven" psicólogo de la Universidad de Yale interesado en los fenómenos del lenguaje que últimamente ha desarrollado una interesante teoría, la del dualismo, que intenta dar respuesta --puede ser una de ellas-- a realizaciones y formas de pensar del hombre, como el simbolismo, el arte, la moralidad y la religión.
Paul Bloom se mueve en presupuestos evolucionistas --nadie del mundo de la ciencia discute el evolucionismo-- afirmando que los humanos, por evolución, somos dualistas de nacimiento. El pensamiento "dualista" tiende a distinguir entre materia y mente; entre cuerpo y alma; entre materia y espíritu; entre emociones y sensaciones físicas...
El pensamiento "monista", por el contrario, afirma la unidad y unicidad del ser humano. En un sentido menos peyorativo y menos ligado al sentir religioso, podríamos decir que el pensamiento "monista" está tintado de materialismo.
No admiten argumentos. La simple oposición a lo que creen no es admisible. No admiten la crítica. No admiten que, dado que conviven con y entre nosotros, miremos con ojos críticos lo que hacen. No admiten que, dado que inundan el paisje con sus lábaros, algunos aboguen por una ecología más limpia de lo sacro. No admiten que nos enfrentemos a sus soflamas. No admiten que opinemos sobre lo que creen y que digamos que son cuentos infantiles de la niñez de la humanidad... ¿Por qué?
Les podrían resultar indiferentes las críticas; podrían argüir con respuestas adecuadas... Pero no, rechazan la crítica y denuestan a quien pone en evidencia sus vergüenzas. Es bien sabido que ésa es la postura del débil; que ésa es la reacción del que no está convencido de sus verdades.
Dicha reacción, tópica y típica, es la de siempre, variable según los siglos:
ETAPA 1ª.- Estáis condenados al infierno por faltar a la verdad, por pecar contra el Espíritu Santo, pecado que ni el mismo Dios puede perdonar. Y como estais condenados, os entregamos al poder civil para "quemar" la inmundicia que lleváis dentro y para que vuestra infección no contagie al resto de la sociedad: ¡a la hoguera! (siglos IV a XVIII)

Una inquietud intelectual me ha embargado al leer, en un libro crédulo, pretencioso pero carente de originalidad, este párrafo:
estas verdades, las dogmáticas, son de un carácter distinto a las verdades científicas.Esto no es ninguna novedad: es la contestación sistemática cuando entran en colisión los dos tipos de verdad.
Sería admisible decir que son distintas "in se", porque son dogmáticas y se deben creer “porque sí”; pero no son distintas a otras verdades si consideramos el receptor de tal “verdad”, la persona, la facultad, el órgano que tiene que admitirlas, masticarlas, tragarlas, digerirlas, asimilarlas y, si es el caso, expulsarlas.
La distancia entre pobres y ricos comienza a ser de tal magnitud que podríamos hablar de la primera mutación fáctica en el género humano.
Hay una parte cualificada, aventajada o segregada de la "sociedad global" que cada vez se aleja más de la otra, de la “gran masa pobre”, la carente de recursos y acceso a la cultura.
No se trata sólo de pobreza material, aunque es ahí donde comienza la pobreza: también lo es instructiva, educativa y cultural, que quizá sea mayor pobreza. Quienes han tenido la suerte de nacer en un país desarrollado, quienes pertenecen a una clase media acomodada, por supuesto los ricos y, en general, los ciudadanos insertos en sociedades desarrolladas disponen de bibliotecas personales,

Ni nos va ni nos viene, es cierto, pero qué le vamos a hacer, es nuestra cultura, convivimos con ella cuando no vivimos de ella; sus funcionarios se cruzan en nuestro camino; es horizonte de nuestro paisaje... Dogmas, usos y costumbres de la Santa Iglesia Católica Romana son parte de nuestro existir. De ahí, señor SARUCE y demás comentaristas, que entremos a saco con aquello que, "deporsí", chirría y "deportí", nos parece imposición cultural. Y así surgen las controversias.
Es una necesidad del hombre, ésa de sentirse seguro en algo o con alguien. El hombre debe fiarse... ¿y en quién mejor que en aquel que no puede fallar? De ahí que proclamen infalible a uno de los suyos, al Jerarca Máximo. Bien es verdad que para no exacerbar demasiado a la humana naturaleza, se curan en salud limitando el alcance de los asuntos. Para el vulgo "el Papa es infalible"; para los que dudan y piensan "...en cuestiones dogmáticas o morales".
Nos parece bien que, además de "susantidad", "padre", "pastor", "servus servorum Dei", etc. etc. le añadan un título más, “el infalible”, e incluso es hasta muy sano que, con rigor y seriedad, confirmen que los mitos son mitos y los cuentos no deben cambiarse.
No recordamos haber leído en ningún sitio que en la antigüedad hubiera un Infalible afirmando "ex cathedra" que la lucha de Osiris y Seth era "verdad" o que ciertamente Zeus empreñó a Dione de la que nació Afrodita. Hoy, "gracias a Dios", sí lo hay.
Hasta los mismos Grandes Jerarcas Católicos, los dos últimos, en la penumbra de su crepúsculo, han inclinado su egregia cabeza al soplo de lo que nace. Perciben el desfallecimiento de su mundo; el ocaso de su dios de quien han dicho: "Dios se ha escondido".
Crepúsculo personal en el que a duras penas perciben que incluso ellos mismos han sido y son un pelele traído y llevado, embridados por las sectas vaticanas que los mantienen erguidos. Dado que así lo han querido y asumido, sarna con gusto no pica.
La Iglesia Cristiana, tanto la católica como la protestante, es la creencia más poderosa. Lo es no sólo por sí misma sino también por estar entreverada y sustentada en civilizaciones y entramados políticos también potentes. Pero está aquejada del inmenso cansancio de la lucha, no contra enemigos foráneos, sino contra un cáncer que lleva dentro.
La religión organizada que se pliega a hacerse espectáculo, termina en una verdadera feria de locos.
Como en las fiestas populares, elabora un programa que nadie entiende por escribirse en términos y caracteres ininteligibles; forma sus peñas de prosélitos, que luego serán pastores, rectores o fieles dirigentes secuestrando sus conciencias; dispone festejos con ritos que inducen al sueño de las mentes y las conciencias; crea fuegos de artificio que luego dice que son visiones celestiales; se apropia de juegos de magia y los llama milagros; saca a pasear en andas ornadas de cirios y flores a unos seres que en su tiempo fueron muestra de las mayores excentricidades vitales, cuanto más alejados en el tiempo más extravagantes ...
Ponen y erigen los cristianos como ejemplo de perfección a Jesucristo, ejemplo a imitar, dicen. Es un pensamiento repetido que no por repetido deja de estar sujeto al análisis y a la consiguiente disección racional. Si hay testimonios de tal bondad, la imitación podría ser hasta natural y lógica para cualquier ser humano, creyente o no.
Para confirmarlo necesariamente hemos de remitirnos al "locus" de donde extraer consecuencias, los Evangelios. Esto al menos es más "serio" que las constantes loas edulcoradas sobre la infinita bondad del Maestro. Por ser el primero en ser escrito, el Evangelio de Marcos puede servir como referencia obligada, que es el que nos sirve para espigar hechos y rasgos modélicos.
A pesar de lo que pueda parecer, uno no lee nada en ellos que induzca a hacer el bien SÓLO tomando como modelo el hacer de Jesucristo. A decir verdad, lo más que se puede deducir es que Jesucristo fue algo así como un iracundo e iluminado predicador posteriormente divinizado.

610.Un obispo es un cura con más pretensiones y menos escrúpulos.
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611. Cuando al fin ha desistido de ser hombre, tiene las condiciones necesarias para ser obispo.
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612.Lo peor que le puede suceder a un obispo es que no tenga a nadie que le escuche, incluso en el templo.
Jueves, 31 de mayo
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo