
¡Acérquense ante la clerecía con el estandarte de la crítica por delante y verán alzarse las antenas defensivas cuando no de la contraofensiva!
El rechazo primero viene del desprecio a quien les ataca:
Pobrecillos, no sabéis; vuestra crítica es de oídas, procede de una cultura de baratillo, de cuatro cosas que habéis leído; además no entendéis nada de las cosas de Dios... Desconocéis completamente este mundo...
La segunda barrera defensiva es la vieja descalificación del mensajero, el argumento “ad hominem”:
¿Te puedes mirar a ti mismo? Cómo es tu vida, ¿mejor que la nuestra?... Lo que dices es gratuito e inventado, sólo tratas de desprestigiarnos... El anticlericalismo es algo trasnochado, no nos vengas con antiguallas...
Un tercer paso pretende igualar estamentos:
Somos humanos, en todas partes cuecen habas, eso no tiene importancia frente a todo el bien que hacemos...
El cuarto cinturón defensivo viene por la sublimación de esa situación de penuria psicológica que les corroe:
La importancia teológica de mi misión, la excelsa dignidad de nuestra labor, el enorme desprendimiento que conlleva...
Todo con tal de no admitir que la realidad vital en la que se mueven viene a ser denigrante para la persona. Todo por guardar el equilibrio.
Si convencidos de que quien argumenta no es un cualquiera, que es de su mundo, que conoce a fondo el estamento, que no habla de oídas, que sabe tanta teología como ellos... callarán y rumiarán como huesos duros las palabras sueltas que han hundido su filo en la carne fofa de su convicción
Y terminarán por aceptarlo y llorarán en su interior, se sentirán derrotados, no por quien habla sino por la verdad; reconocerán que es así, alguna reconocerá en su interior que su vida no tiene sentido, que “esto” es algo sin perspectiva personal...
¿Remedio? No lo hay. Además y necesariamente, en esto ya priman otros elementos, los praxiológicos. "Primum vívere".
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Estimado (además de admirado) EMÉRITO AGUSTO. La pregunta es un poco intrigante (¡me encanta porque, sin querer, me hace pensar!). Cuando me bautizaron yo era muy pequeño y no me acuerdo si me "ungirían" (supongo que no) pero, en todo caso, como era pobre, como mucho me "aceitarìan" ya que nunca intentaron (hasta hoy) "untarme", lo que agradezco y siento a la vez.
Y respecto a mi relación con el Espìritu Santo no tengo datos "cientìficos" pero espero que more (o que venga a morar) en mí. Cuestión de creencia (si bien consoladora, como el Espìritu Santo). Claro que nadie (exclusivamente humano y viviente terrenal hoy) puede argüirme de lo contrario.
Y así estamos, amigo EMÉRITO, tan A GUSTO, de verdad.
Ya tenía ganas de comunicar con Vd. No sabe lo que me gusta. Y lo que aprendo (que no es tan fácil en estos... tiempos y pagos).
Con todo afecto,
El alegre saduceo
Max, enfermo de cristofobia mira que dice Pilar Rahola en una entrevista aquí, en Periodista Digital
Pilar Rahola habla de cuatro versiones:
Los «pijo-qué hortera», los «pijoprogre», los «multiculturalistas» y los intelectuales.
La versión "pijo-qué hortera", que se mira con displicencia a aquellos que retornamos a la infancia en la mesa de Navidad. Están demasiado ocupados rezando con su gurú budista, como para caer en la vulgaridad de nuestras viejas celebraciones.
Yo pienso que le falta la tuya: Los mesoneros cristófobos (disminuidos sicológicos) y de tó.
MOISES. ¿Seguro de que no estás ni eres ungido? ¿No es doctrina eclesial católica que "todo bautizado es ungido y por esa unción el Espíritu Santo mora en él"? ¿O debo sospechar que eres de los que solo están bautizados con el "bautismo de Juan" como narran los Hechos de los Apóstoles?
Pregunta sibilina, no saducea.
Saludos.
mira las verdades pregonadas por la clerecía:
"(...)
¿Yo para qué nací? Para salvarme.
Que tengo que morir es infalible;
Dejar de ver a Dios y condenarme
Triste cosa será, pero posible.
¡Posible...! ¿y río y duermo
y quiero holgarme?
¡Posible...! ¿y tengo amor a lo visible?
¿Qué hago? ¿En qué me ocupo?
¿En qué me encanto?
¡Loco debo yo ser, pues no soy santo!
(...)"
blogger:¿Qué te parece si optas por la verdad? "Dejad una parroquia sin sacerdote veinte años,y adorarán a las bestias"(santo cura de Ars).A la nadatodoproductora,la putrefacción de la carne,el tunu tun del azar...
Comentario borrado. Éste no es sitio para satisfacer frustraciones.
Quiero agradecer al BLOGGER la clara profundidad de su artículo. ¡Menos mal que no estoy, ni soy, ungido! ¡Qué alivio no tener que ser como "esos"!
Saludos aliviados
Jueves, 31 de mayo
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo