
El fracaso relativo que la oposición a la credulidad ha cosechado a lo largo de los siglos bien merece un análisis, siquiera sea somero.
¿Por qué los ataques a las Iglesias, a las creencias organizadas, a las Organizaciones del Rezo, a las Fábricas de Consuelo Vacío... ha tenido tan poco éxito, por no decir que han cosechado el más estrepitoso fracaso? ¿Por qué tan excesivo esfuerzo para tan magros resultados?
Veamos algunos porqués:
• Consideremos, en primer lugar, que esta lucha titánica la han llevado a cabo, por más que muchos de ellos tuvieran un prestigio social reconocido, individuos aislados contra sociedades; las sociedades, por esencia, son eternas y esas "esencias" nada tienen que ver con los problemas diarios de los individuos, que sólo disponen de un tiempo corto, más corto todavía cuando desisten por agotamiento.
• Añádase que en esta lucha el poder político se ha alzado como paladín de la fe, cuando no su brazo armado: ¿quién puede contender contra una alianza tan potente?
• En tercer lugar, el luchador solitario se ha tenido que enfrentar también a la inercia de esa masa inculta, predispuesta a la creencia, campo abonado para aceptar lo fácil y lo reconocido, cual es el pasado de credulidad arrastrado durante generaciones.• Por último no es baladí el hecho de que a la sociedad, aún reacia a admitir credulidades, a veces ofensivas y siempre variopintas, le faltan repuestos racionales y psicológicos con que abordar el vacío de creencia.
Todos estos factores, sin entrar en consideraciones dogmáticas que pertenecen a otra esfera, son en esencia sociológicos: aunados, juegan a favor de la inercia de credulidad que todavía padece la sociedad occidental.
Aún así, el dogma, expuesto al sol de la racionalidad, sufre una profunda insolación. El mismo ha generado dentro de sí la carcoma.
Esos factores sociológicos a que aludimos mantienen la "estructura" que, a su vez, sostiene al dogma.
Se ha dado en nuestros días una inversión nefasta para las religiones organizadas: antes era el dogma el que sustentaba el espíritu y la organización; ahora es al revés, es la organización la que sostiene el dogma. Intramuros, con anatemas y expulsiones.
Pero el dogma, por sí solo, dejado a la luz del día, sin los soportes institucionales, ya no significa nada para la persona racional. El primer soplo de la razón lo evapora.
Es más, cuando el rito --uno de los soportes del dogma-- se hace vulgar, como pueda ser una misa celebrada al borde de una piscina, sobre una mesa de camping, con pan de panadería... produce en el dogma una pérdida de entidad e incluso de identidad; al hacerse cercano, se tambalea frente a la intelección del mismo y quizá, al final del día, muera de insolación.
El dogma es como nubecilla de verano despistada de su paseo nocturno que, al breve sol que inicia su andadura, se evapora y se funde en el azulón de la media mañana.
Los dogmas son creencias a trozos. Un dogma es una pizca de polvo mítico encerrado en tres cajas y envuelto en otros tantos papeles de regalo(1): ni siquiera el dispensador de doctrina sabe lo que dichas cajas contienen, si una perla preciosa como le han dicho, ántrax mortífero como le han dicho que diga o simplemente polvo de los siglos, como para su desgracia sospecha.
¿En qué estadio nos encontramos ahora? ¿Ahora sí se dan las condiciones óptimas para librar la batalla definitiva? ¿Cuál es el “nuevo porqué” del declive de las creencias?
Precisamente la conjunción --conjuntio, unión y comunidad-- de los contrarios:
--más individuos, menos temor, más decisión, más unión, menor presión física;
--nueva generación de sociedades políticas que, en defensa del bien común, se declaran independientes de la creencia;
--universalización de la cultura como bien común obligatorio;
--mayor bienestar individual y familiar que suprime angustias y temores, caldo abonado para el surgimiento de creencias pletóricas de esperanza;
--mayor tiempo de ocio y posibilidades de disfrutarlo: lo festivo ya no pasa por los templos;
--acceso a bienes materiales y culturales hasta ahora privativos de las clases poderosas;
--globalización de las verdades y también de las mentiras;
--espíritu crítico y contestatario de aquellos que se han liberado de las necesidades más perentorias
Y si éstas podrían englobarse dentro de causas sociológicas, podemos asegurar que se están dando las condiciones intelectuales, científicas, éticas y psicológicas apropiadas para crear un mundo definitivamente nuevo, un mundo que ha roto con milenios de cultura solar, agraria, manual, dependiente de la naturaleza.
Al fin y al cabo son pocos los años en que la diferencia entre día y noche ya no está tan clara, por "culpa" de un tal Thomas Alba Edison. La luz artificial ha supuesto el declive de concepciones muy arraigadas. Sólo aquéllos que han llegado a vivir literalmente sin otra luz que la de el candil o las velas saben de qué hablamos (1).
En otras palabras, muere lo viejo y por el árbol del III Milenio asciende savia nueva. Queda mucho tiempo para que su sombra proteja a la humanidad de los calores sofocantes de culturas basadas en la credulidad.
Para este nuevo palacio que la humanidad se está construyendo, la religión no viste al hombre con el traje adecuado.
(1)En referencia a "fe, esperanza, caridad" y "prudencia, justicia, fortaleza y templanza". Siempre se cumple el misterioso poder de los números: los suyos son el siete y el tres. Pues... 7 x 3, 21: el siglo XXI va a erigirse en el siglo de la siega de las credulidades.
(2) He aquí una posible explicación de por qué las filosofías de países septentrionales son tan oscuras, densas, caliginosas... y de por qué los cuentos más macabros proceden de esas latitudes.
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Admirado BLOGGER: con la "mente ofuscada", que dice Vd. o con la mente escasìsima, que digo yo, le digo:
- Confirma lo de la lucha. Muy bien. No tengo nada en contra. Luche, luche... aunque no le va a dar tiempo a ver el final de la lucha (en este mundo, me refiero)
- Dice que son falsos cosas que no sabe; sólo que no las cree
- Y gracias por los consejos. Me sé idiotizar yo solo. No es necesario su afán por ayudarme.
MISCATO, sólo la tripa puede hacerte decir tamañas majaderías. Deduzco que la religión te da de comer y por eso acudes presuroso a defenderla.
blogger:eso de querer ayudar al prójimo,lo copias de mi.He repetido muchas veces:"Ama al necio;aborrece la necedad".Esta es la razón de ponerte delante el espejo para que te veas ridículo y grotesco camuflado de científico y,como resultado,puedas emigrar ,descovertirte,a la sensatez.Toda persona bien configurada advierte que lo tuyo es un caso de manual de necedad.Sólo desde la patología puede alardearse de científico,siendo verdugo de la razón.Te reitero lo de otras veces:es un fenómeno de masoquismo encontrar gusto en producir rechifla a cuenta de la nadatodoproductora.¡Grotesco!
"Compete a la necedad causar hastío de Dios y de sus dones"(Santo Tomás).
pero poco a poco esa credulidad de la que habla el bloguero está retrocediendo. Sólo quedarán los que se consuelan con cuentecillos que parecen doctrinas muy hondas. Sí, clar4o, también los niños se quedan embobados cuando la mamá (ahora es la chacha) les cuenta un cuento. Eso es lo que les pasa a estos adultos cuando leen a san >Pablo o a San Agustín.
Por otra parte, ¿de qué se extraña Ud. don MOISÉS?
¡Claro que es luchar contra la creencia tratar de hacerle ver a Ud o a quien sea que toda la sustancia de las religiones --me refiero a los dogmas-- son falsedades!
Don MOISES, yo sé que es verdad:
--que la Iglesia da de comer a mucha gente
--que las palabras del cura consuelan y liberan de la angustia
--que rezar y meditar es bueno para la mente
--que orar por amigos y enemigos produce buenos sentimientos...
--que la literatura religiosa, la música y el arte son un bien cultural inapreciabe...
Pero también le tengo que decir --ésta es la "lucha contra"-- que es falso que una 2ª persona divina bajase a la tierra "en realidad e históricamente" (descensos de dioses ha habido muchos); que es falso que María pariera fecundada por el E.S.; que es falso eso de la transustanciación tal como lo cuentan (lo otro claro que es verdad)... Y así todo.
¿Me entiende, verdad? Pues labor humanitaria mía es hacerle ver lo que es falso. No, desde luego, luchar "contra" Ud. si Ud quiere seguir creyendo. Es más, si su convencimiento es sincero, hasta le alabo. Pero permítame que Sí quiera ayudarle.
¡Que no pasa nada dejando de lado todo eso!
Qué pena dan aquellos que muestran su miseria diciendo que los demás son miserables. Es el "llámaselo antes de que te lo llamen" o "más lo eres tú". Pobres de mente...
He releído el artículo para ver qué hay de banal en lo que aquí se dice y no creo que desdiga mucho de cuantos blogueros me circundan.
En este patio digital, excepto dos o tres que hacen muy bien el hurgar en el transfondo de la historia y de las ideas "crédulas", el resto es una repetición del sermón que el domingo pronunció el cura de la parroquia. Tópico sobre tópico.
Pero claro, la esclerosis mental también se manifiesta en mantener como sea los esquemas que uno tiene adquiridos desde niño: ése es otro efecto nefasto de la "credulidad", ofuscar de tal manera la mente que nada que se diga en contra tenga entidad o diga algo.
Aplíquese a cuantos se titulan MOISÉS o... el otro... sí, ése, ¿cómo firma que no me acuerdo? De éste vale tan poco lo que dice de su propia cosecha, que no merece la pen...
Sólo quiso al morir que se le hiciera,
si algo quedó en su bolsa malgastada,
una tumba de rey, donde dijera:
"Nació para ser mucho... y no fué nada"
Supongo que está bien citado, aunque lo hago de memoria (ya sabe el BLOGGER que la tengo buena). La dedicatoria (oculta) es intencionada (después de pensar ¿eh?)
caso de los enajenados, y esa necedad no es pecado. La otra, por la absorción del hombre en las cosas terrenas, hecho por el que su sentido queda incapacitado para captar lo divino, conforme al testimonio del Apóstol: El hombre animal no percibe lo que es del Espíritu de Dios (1 Cor 2,14), lo mismo que no saborea las cosas dulces quien tiene estragado el gusto con mal humor. Esta necedad es pecado".
(...)"Compete a la necedad producir hastío de Dios y de sus dones
blogger:en esta breve ausencia,aprovechada por manue para contarnos su viaje a los mitos orientales y su pasmo por lo bien que alimentaron su científica creencia en la nadatodoproductora,no estuviste ocioso.Estuviste entrenándote en el oficio de la necedad y tomando excitantes para emular a los telepredicadores,en tu caso, en loor de la necedad.Suerte que vivas en España,donde se te encasillas entre lo grotesco y la rechifla,camuflados de ciencia.Debe ser duro para ti,como para manue,comprobar que la moneda que circula aquí tiene este formato:"Dice el necio:no hay Dios";"Sólo el necio pide pruebas de la existencia de Dios";"Aunque majes a un necio...no se apartará de él la necedad".
Santo Tomás:" ...la necedad entraña cierto embotamiento del sentido para juzgar, sobre todo en cuanto se refiere a la causa suprema, fin último y sumo bien. Pero ese embotamiento para juzgar se puede sufrir de dos maneras. La primera, por indisposición natural, como en el caso de los enajenados...
"Luchar contra las creencias". Es un tìtulo magnìfico y definitivo, de una claridad deslumbrante. No se trata de razonar, de pensar... Se trata de LUCHAR y no de luchar para instruir, para informar, sino de luchar CONTRA. Lo sospechábamos, pero no podìamos decir que lo "sabìamos". Ahora ya, a confesión de parte, no hay juicio. Se trata de LUCHAR CONTRA las creencias. Gracias, BLOGGER, por su claridad (supongo que voluntaria; no creo que lo haya hecho sin pensar)
El resto del artículo, como siempre: banal, lugares comunes, dichos infantiles; en resumen: ridículo para alguien que piense (para que no se ofenda le aclaro que no me refiero a Vd.)
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo