Muchas veces me vienen a la mente y las revuelvo y me martillean la sesera… las razones que esgrimen quienes por este solar pasean su ocio lector y deciden poner por escrito sus razones para creer. O, si es el caso, hacer callar a quien rechaza sus creencias. Y para polemizar. Y para contra argumentar.
Hozando en la panoplia de motivos que los comentaristas aventan, encuentro en este blog varias clases de contertulios. [Extrapolando datos, estoy por decir que reflejan de manera suficiente el pensamiento de los creyentes cuando se topan con quienes dicen “no creer”. Con los mal llamados y denostados “ateos”].
Por cierto, hay otros que no polemizan, desprecian. Son aquellos que desde su alto pedestal de “convictos de su fe” desprecian al opositor, los que por principio afirman no leer nada que vaya en contra de su fe y, por supuesto, lo que aquí se dice: tienen tan alta su autoestima de creyentes, creen tanto, que son conmiserativos con el “pobre ateo” cuya inteligencia se ve incapacitada para acceder a Dios. Hasta rezan por él. No discuten, simplemente le tienen lástima.
Este párrafo anterior sintetiza la postura de al menos dos convecinos de blog, femenina una y masculino el otro. Porque alguna vez lo han citado con el despectivo tono de quien se halla "por encima de las circunstancias". Son “fuertes en la fe”, de veras. Y como son leídos por muchos, todavía se crecen –y se creen—más.
Pero vayamos a lo que nos trae. ¿En qué argumentos se apoyan para defender su postura crédula y cuál es el sostén intelectual al que se agarran para no dar el brazo a torcer cuando sienten que su dialéctica se tuerce?
Recojo desordenadamente algunos:
1. "Dios está dentro de mí". Por comenzar con los más convencidos, generalmente de verbo sosegado y de exposición educada, los hay quienes apelan a “su propia experiencia”, su vivencia de la fe. Dicen que “a ellos les sirve creer en Jesús”. Es un argumento muy generalizado.
Pero ¿se ponen en el lugar del otro? Ese otro vive igual, o mejor, sin necesidad de dar sustento a creencias para él aberrantes.
Aún así, y admitiendo que su "vivencia" lo espolea, lo que parece todavía más grave es argumentar sobre la existencia y la realidad óntica de Dios, de Jesús y de la Virgen –hablamos de realidades existenciales, no de sueños o quimeras, que éstas sí que existen-- apelando a “los siento en mi corazón”. ¿No ven que todo eso conduce al más absoluto relativismo? ¿No perciben que por la misma razón el que “no siente todo eso” niega lo que ellos afirman?
2. La superioridad moral. Otro de los argumentos esgrimidos, es el de “la moralidad”. Argumentan: los creyentes tienen convicciones morales más fuertes que los no creyentes; creer fortalece la conducta; la ley cristiana es un freno a la inmoralidad…
A decir verdad, y si únicamente miramos la estadística, poco peso tiene este testimonio, porque bien saben ellos que la proporción de gente buena o mala es idéntica.
Y si arguyen que la fe les sirve de estímulo, ¿han pensado que el oponente puede tener otros estímulos para ser bueno?
Si son honrados, deben pensar que para “los otros” la motivación será de otro tipo, familiar, social, hábitos adquiridos, incluso temor al castigo…
Este argumento cae por su base si lo consideramos “in contrario”: individuos o países donde el porcentaje de “liberados de los credos” es altísimo o países donde la fe cristiana brilla por su ausencia.
Se me ocurre Francia o Suecia, donde el alejamiento de la religión es altísimo, donde la práctica religiosa ronda el 10%. ¿Hay mayor inmoralidad social? Todo lo contrario, en muchos aspectos son modelo de convivencia.
Y si individualmente miramos el asunto, mis propias convicciones morales, que están ahí sin ser consciente de ellas y me guían, no creo que sean menos firmes que las de la vecina que va a misa todos los días.
Y aún consintiendo que la moralidad se vea robustecida por creer en seres de otras esferas, ¿eso puede erigirse en argumento existencia? Así de crudo es el argumento: "Soy bueno porque Dios me guía. Luego Dios existe" (¿De veras?)
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Hypatia ha declarado más de una vez que creer es una gracia, un don que se manifiesta en una especie de sensación de "Presencia" reflejo, supongo, de optimismo, esperanza, afectividad y capacidad para ponerse en lugar del prójimo. Esa personalidad, que se podría calificar de mística, tiene el inconveniente de que da lugar a una religiosidad bastante independiente de la preconizada por la autoridad eclesiástica. Cuando habla de "Presencia" se refiere a la conciencia personal, ese "sancta sanctorum" donde está presente la voz de Dios y que es la última instancia a la que seguimos irremediablemente. Pero aceptar la fe haciendo el "obsequio razonable de la razón" es abrir una dimensión, la religiosa, con un sistema de Verdades que no hay porqué discutir ya que se dispone de la otra dimensión, disjunta, en la que la razón "campa por sus respetos", transciende a las creencias religiosas ( Averroes, doble verdad ), se desmadra .
Pos zi, maveis descubieto, burle-rías e mi nuevo disfrass que me ponio.
Qu perspicacia, que talento el vuestro, que defenestro de mi pobre burle-ría, la que me permite que de vosotros me ría, que tontería la mía disfrasarme y querer dar el pego a tanta inteliensssia y lumbrería.
¿Como se me ocurrió intentarlo?
¡¡Que mindundería la mía, Burle-ría!!
La tontería entre los tontos que me disen tontaine-ría. Ja, ja
Este burlerías de qué va?
No es el mismo tontaina de todos los días que firmaba como david?
Hombre Max, tu de nuevo, y con las pilas cargadas oú.
Te pongas como te pongas y largues lo que largues, te diré que los hijtitos de Ssstalins-nao-kusbala, me resbalan, es decir te camufles como te camufles, te diré siempre lo mismo, tu derecho llega hasta no ir.
No expongo aquí pa ti solo, lo hago también para los directores de orquesta en la sombra de vosotros, los voceros.
Te acumulo menos visitas, pero sigo en la brecha; digamos que vasssilaré cuando saques el trabuco y hagas: curas, pum, pum.
A ver si podeis.
Mientras tanto aprovecho mi tiempo con el toque grande de las siguirillas. Ole. Paso de agitadores baratos.
Y os comunico que el día 14 llega EL JUICIO FINAL, si, como suena, este domingo lo podremos ver todos, el juicio final entre Alonso y Weber. Espero que Alonso no pierda el juicio.
Y contigo ya sabes, toKe grande si te pasas, por BUR-LERÍAS. ja, ja
Admirado BLOGGER:
No entiendo su artículo: mezcla muchas cosas, habla de conductas particulares, está, como Vd. muy bien dice, desordenado. No es que parezca mal ni tiene por qué parecerme, pero no lo comprendo.
Respecto de sus puntos 1 y 2, no me siento concernido.
Y de esos femenino y masculino no sé si se refiere a mì, aunque yo, decididamente, soy masculino (lo siento Zerolo).
Saludos
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo