Humanismo sin credos

Los muertes interesantes... porque interesan.

02.11.10 | 12:00. Archivado en Credulidad
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I PARTE.- Un día al año.

Fieles Difuntos, 2 de noviembre, visita obligada al cementerio. Después, a dejar que el difunto descanse otro año más en su retirado y terrenal olvido. Éste es el hecho consuetudinario del que se hacen eco hasta los noticieros televisivos.

Al ver tanta procesión, una duda me asalta: ¿Alguno de ellos piensa que resucitarán algún día o que se reencarnarán? Y una cuasi certeza se me impone: ¿No será que se trata de una visita rutinaria, afectiva sí, sin caer en la cuenta de que existe una esperanza de supervivencia tras la muerte? Lo más probable es que se limiten a renovar recuerdos.

Nuestra sociedad adopta posturas encontradas: frente a muertes violentas o muertes de famosos, que la TV convierte en espectáculo, está la cotidiana ocultación de la muerte natural en hospitales, la relegación del duelo al ámbito escapista del tanatorio y la evasión mental ante el hecho mismo de la muerte...

Philippe Ariès hablaba de “muerte prohibida» o «muerte invertida». Max Scheler en 1923 decía:

«El tipo del hombre moderno no hace gran caso de la supervivencia, fundamentalmente porque niega en el fondo el núcleo y la esencia de la muerte».

Hoy la frase de Séneca --«Piensa constantemente en la muerte para no temerla»-- parece no tener sentido alguno. En tiempos pasados la muerte era algo "natural", la tasa de mortalidad infantil era altísima y quién más quién menos todas las familias tenían en su haber difuntos jóvenes. Hoy sólo los viejos se rodean de muertos.

II PARTE.- Las religiones

La muerte para las religiones es algo presente, necesario, importante y "ritualizable". Por su sentido trascendente ni se evaden de ella ni la ocultan: la aprovechan. Tanto las religiones de Oriente como de Occidente afirman que existe en nosotros algo consecuente al proceso temporal que continúa y que la muerte es necesaria como medio de existencia de la vida.

Para las religiones no es aceptable ni la conversión de la muerte en tabú –nuestra cultura occidental—ni la despreocupación de Epicuro ante ella:

“La muerte nada debiera ser para nosotros, porque cuando nosotros somos, la muerte no está presente y, cuando la muerte está presente, entonces ya no somos nosotros”.

Se olvida Epicuro de que la muerte sí está ahí, porque, aunque anclado en el presente, el hombre vive para el futuro, próximo o lejano.

Las formas de transcendencia concebidas por las distintas religiones no son idénticas, sino muy variadas e incluso en ocasiones opuestas entre sí. Esas contradicciones le sirven al intelectual para rechazarlas todas o considerarlas bajo un punto de vista puramente etnológico. Sin embargo el creyente vive el hecho de la muerte de otra manera, especialmente las muertes que a él no le afectan. En el entorno cristiano, el punto de vista del creyente ha sido más bien una imposición cultural occidental, diferente a la de otros reductos crédulos:

a) La noción cristiana de resurrección no es compatible con las antiguas concepciones propias de las religiones telúricas, actualizadas en movimientos sincretistas como la New Age, según las cuales el hombre supera la muerte análogamente a como la naturaleza se regenera a sí misma de manera cíclica.

b) Tampoco es compatible con la inexorable, misteriosa y universal ley del karma (causa y efecto) que determina la sucesión de distintas reencarnaciones de las que el hombre debe liberarse con el fin de alcanzar, en el caso del Hinduismo, a Brahma (lo Absoluto) o, en el caso del Budismo, el Nirvana (estado inefable del que sólo se sabe negativamente que supone la extinción total del deseo y del dolor y del que sólo puede hablar positivamente el que ha pasado por él).

Una ley que anula en parte la actual responsabilidad del hombre en el desarrollo y la transformación de la realidad. En una y otra tradición religiosa, el cuerpo no pasa de ser una carcasa mudable en cada reencarnación destinada a su desaparición tras la muerte física.

c)Tampoco lo es, a pesar de muchos puntos en común con la tradición musulmana: para el Corán, según interpretación literalista, la resurrección en el Día del Juicio Final es esencialmente física, en este mundo y en un Paraíso para los justos lleno de placeres sensuales. Este concepto grosero ha sido superado por otro más rico y polivalente, el de la mística sufí que busca la unión del alma inmortal con Dios.

d) Otra perspectiva la tenemos en esas experiencias próximas a la muerte que tanto impacto han tenido en los últimos años: quienes han pasado por un “muerte clínica” hablan de salida del propio cuerpo, visión de una luz al final de un túnel, encuentro con seres queridos fallecidos o incluso con seres espirituales... experiencias que no son de ahora, ya atestiguadas en la antigüedad en textos tan fascinantes, entre otros, como El Libro Tibetano de los Muertos (siglo VIII d. C.).
En ello algunos pseudocientíficos ven la prueba empírica de la vida después de la muerte. Una perla, la del jesuita Medard Kehl:
«En la medida en que estas experiencias inducen (...) a confiar más profundamente en que Dios está presente también en la muerte (...) y a amar a Dios y al prójimo de una forma menos egoísta, la teología está obligada a ver en ellas un signo que el mismo Dios nos obsequia de su lealtad».

e) Las concepciones religiosas abundan en esoterismos que no casan bien con algunas banalizaciones poéticas como las de Elisabeth Kübler-Ross, prestigiosa doctora y tanatóloga, que ve la muerte como un simple y bello tránsito transformador. [No todos los moribundos mueren sosegadamente ni tienen las experiencias anteriores sino que, para la mayoría, la muerte es un trance angustioso cuando no doloroso, por lo que supone de quiebra total. Añádanse las muertes causadas por el horror de la violencia, la injusticia y la miseria].

III PARTE.- La muerte cristiana

¿Y cuál la especificidad cristiana de la muerte?

En parte hereda la tradición judía que concibe la muerte como superación del tránsito producido por el pecado original y no como premio al mérito humano sino, ya dentro del N.T., como don de Dios y participación en la muerte y resurrección de Jesucristo.

Dice el libro de la Sabiduría: «Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su mismo ser; pero la muerte entró en el mundo por envidia del diablo»(Sab 2, 23-24). Y Pablo de Tarso: «La obra de justicia de uno procura a todos la justificación que da la vida» (Rom 5, 18), en referencia al que murió por todos.

El cristianismo sublima todas las muertes, especialmente las traumáticas, adorando a un “resucitado”... que murió torturado en la cruz.

Respecto al “después”, la fe cristiana, coincidiendo con la judía y musulmana, reafirma que la resurrección es de todo el ser --cuerpo y alma-- porque toda la persona, no sólo el alma, está llamada a la comunión con Dios. Pablo habla del «cuerpo espiritual» o glorificado, transformado y adaptado a esa otra dimensión en la que el creyente confía, que vivirá eternamente, sin dejar de ser él mismo, en comunión con Dios y con los hombres.

Ésa es la fe que el cristianismo secular “ha impuesto” como credo durante siglos, por las buenas o por las malas, y que hoy forma parte de un concepto de la muerte difícilmente erradicable. Pascal, el mismo día de la muerte de su padre, le dice a su hermana Gilbert:

«No consideremos la muerte como paganos, sino como cristianos, es decir, con esperanza (...) No consideremos más el cuerpo de un hombre como un cadáver putrefacto, como nos lo muestra la engañosa naturaleza, sino como el templo invisible y eterno del Espíritu Santo».

Si de consuelo se trata, nada que objetar. Lo mismo podría servir una buena dosis de adormidera. El argumento más potente al que se enfrenta el crédulo convencido es ese osario donde se amontonan fémures con trozos de cráneo en revoltijo informe. Al verlo y pensar que todo eso "resucitará", el silencio esboza una sonrisa misericorde: "¡Crédulos de cualquier cosa!". El cómo, ni se pregunta.

Dicen que precisamente por tal visión transcendente, por tal intuición, por tal aportación del 'homo religiosus' a la cultura, éste ha sido el gran logro de las religiones. Y hablan de “valentía” al superar la visión rastrera de la muerte con otra trascendente, que aporta sentido a la misma. ¡Si ellos lo dicen!

IV PARTE.- Respondeo dicendum.

Es de suponer que la magnanimidad del creyente --desisto de la del crédulo-- estará dispuesta a aceptar que nuestras razones tengan igual peso específico que las suyas, por más que éstas estén recubiertas de la pátina de los siglos.

¿Cuál es el fallo fundamental y por dónde hace aguas todo este gran tinglado conceptual, filosófico, teológico, social, pletórico de intereses, dispensador de abundantes beneficios al credo...?

1º) Que presupone un “más allá” ni probado ni constatado, sino sólo “intuido” y “necesario” para mantener el tinglado.

2º) Que concibe a la persona como un compositum, concepto extraído de una filosofía milenaria sin sustento ni real ni actual. Dicen que muere la “füsis” pero permanece el elemento espiritual, la "psüjé", que, “per se”, no puede morir.

3º) Que toda la parafernalia necrológica no pretende otra cosa que apaciguar el "ánimus" y hacer tolerable el hecho más traumático de la vida, su desaparición.

4º) Que sirve para contentar conciencias reparando injusticias: habrá un Juicio Final que otorgue los premios o castigos que aquí no se dan.

Consuelo del desconsuelo, palabras para adormecer sentimientos, paridas mentales para sublimar instintos. Todo con tal de huir de la racionalización de un hecho "de lo más natural", única forma de aceptar lo que es normal.

23 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Burle-ría 04.12.10 | 15:56

    Comentario por Burle-ria 04.12.10 | 14:45
    
Borra que te borra y yo ríe K T ríe de la sabidu-ría-paripé der Masnué y zobre to de zu mesenas, er mazonero Max.


    Aquí zeguiré de ve en cuanssssdo pa da faena ar borraodasienda.

Un plasé, ja ja

  • Comentario por Moisés 04.11.10 | 09:47

    Estoy esperando, estimado BLOGGER, que nos dijera si está de acuerdo (sin magnanimidad) en que "nuestras" (quiero decir, las mìas) razones tienen tanto peso como las de Vd., según, a la viceversa, Vd. pedìa. ¿Espero? ¿Desespero?
    Saludos

  • Comentario por Moisés 03.11.10 | 14:27

    Gracias, BLOGGER, por la lección, pero debo ser muy burro: no entiendo cómo lo aplica Vd. a los puntos que cita.
    Sin embargo, no veo que especifique lo de específico que es lo ùnico para lo que le pedìa explicación.
    Y mi última frase, que es la importante en este caso, ni la menciona.
    ¿Cómo se llama esta figura de contestar a lo que no se le pide, no contestar a lo que se le pide y aplicar incoherentemente (es mi creencia: realmente no soy un "cientìfico") figuras literarias?
    Es claro que Vd. dice, como ya nos ilustró MANUE en otra ocasión, lo que quiere (para eso es su Blog) y hace uso del derecho que tiene de contestar lo que le de la gana a lo que quiera; ahora bien: cuando algo se hace público intencionandamente....
    A mi, nunca me ha contestado a lo que le he pedido; siempre se va por "los cerros de Úbeda", tan queridos por Vd.
    Y ahí abajo le dice a SARUCE que Vd. ha visto la luz (con mayùsculas), así, sin más : los demás estamos ciegos.

  • Comentario por Manue 03.11.10 | 14:23

    confesión.
    --
    En cuanto al discurso de cualquiera, dice lo que cualquiera haya querido decir. No vamos a intercambiar frases de ateos contra frases de creyentes porque no se trata de eso: cualquiera que se introduzca por el largo centenar de blogs católicos o de creyentes militantes con la pretensión de inundarlos de propaganda o frases ateas como colofón de insultos por su "necedad" evidenciada en su incomprensión de que la disyunción verdadera y única es ateísmo-necedad, sería probablemente censurado, además de -desde luego- puesto en su lugar: agresivo, intolerante, insultador, inmoral, mezquino, gamberro, etc.
    --
    ¿Qué iba a decir un papa? Que cree en Dios y que Jesucristo es Dios. Cierto que su frase es buena por mitades, aunque contradictoria: i) Dios supera nuestra medida y que no puede ser reducido a entidad alguna creada por nosotros (¿qué tenemos, pues?); ii) Dios se revela a sí mismo como la verdad ... en la forma de Jesucristo (eso "cree" y no lo cree...

  • Comentario por Manue 03.11.10 | 14:14

    Es curioso lo que puede decir un fanático ciego:
    "Habéis sido educados en la Verdad" cuando se refiere a lo que él, concretamente cree (aunque no puede demostrar ni argumenta). Por cierto que debe saber que esa creencia suya no la comparte muchísima gente, entre esta gente que no la comparte hay un número proporcionalmente mayor de genre culta, pensadores, filósofos, científicos... Pero él, que no se ha molestado en buscar, investigar, comparar, etc., mucho que digamos (según no demuestra cada día) les llama "necios" a todos ellos.
    "(Nos fue transmitido) "un legado moral y espiritual bien vertebrado..." Sólo sabe que no creemos en dios alguno, ¿qué demonios tiene eso que ver con la calidad de mi (actitud) moral ni (vivencia) "espiritual"?
    "...lo que anteriormente aborrecíais como necedad". ¿Por qué íbamos a aborrecer a alguien por su creencia/no creencia en algo? ¿Por qué íbamos a considerar "necia" o "cuerdas" (¡alude a la cordura!) a la gente de otra (o sin) confe...

  • Comentario por [Blogger] 03.11.10 | 14:12

    Evidentemente el Sr. SARUCE no ha captado NADA de mi argumentación (me refiero a Dios/Supermán/o cualquier creencia, del tipo que sea, cuyo origen es el MISMO que la de creer en "todo eso que es divino")
    Y cuando las cosas no se entienden, la respuesta es calificar de "memos" a los demás.

  • Comentario por saruce 03.11.10 | 10:53

    Blogger, imaginaba que mis palabras te habían hecho meditar un rato.
    Pero nada, sigues erre que erre.
    La diferencia entre ambos (entre tu actitud y la mía, por supuesto), es que yo creo en Dios, y vivo según mis creencias, o al menos lo intento.
    Lo que deduzco de tu actitud es:
    1º.- Que tú no crees en Dios (lo que me parece digno de todo respeto).NO CREER NO ES OTRA CREENCIA.
    2º.- Dedicas tus escritos a considerar "inaceptables", "aprovechados de la muerte", y calificas nuestro acervo religioso con el título de tinglado (¿de feria?, ¿de teatro?).
    3º.- Escribes que nuestra fe está basada en "paridas mentales", entre otras lindezas.
    4º.- La fe de los cristianos admite perdonar a todos aquellos memos que comparan argumentalmente la existencia de Dios, con la de Superman.
    Amigo mío, déjanos creer en lo que creemos, que nos dignifica como seres humanos, y no trates de llevarnos a tu huerto, donde crece la desesperanza. ¿O la envidia?.

  • Comentario por miscato 03.11.10 | 10:36

    blogger:que hayas degustado a Teresa de Jesús,a Gabriel y Galán y sigas camuflando de ciencia lo que nos cuentas después de tu conversión a la necedad,evoca lo del labriego que vio por primera vez el mar:"¡qué patatal se pierde aquí"!.¿Has perdido la sensibilidad para la rechifla? No puedes esperar de la Religión otro diagnóstico que tantas veces,por suerte tuya,has oído.
    "Sólo el necio pide pruebas de la existencia de Dios".

  • Comentario por miscato 03.11.10 | 10:24

    podían devolveros la vergüenza y el sentido de lo grotesco.Ocasión perdida.Vuelve el blogger con lo de que no necesita trascendencia.En su simplonería,no advierte que ipso facto queda homologado a caballos y mulos.Tal es la degradación que va implicada en el concepto necedad.

    Antídotos contra la necedad:Discurso del Papa a los miembros de la Fundación “Romano Guardini”


    "...Lo específico cristiano consiste en el hecho de que el hombre se sabe en una relación con Dios que lo precede y a la cual no puede sustraerse. No es nuestro pensar el principio que establece la medida de las cosas, sino Dios que supera nuestra medida y que no puede ser reducido a entidad alguna creada por nosotros. Dios se revela a sí mismo como la verdad, pero esta no es abstracta, sino al contrario, se encuentra en lo concreto-viviente, en fin, en la forma de Jesucristo...".

  • Comentario por miscato 03.11.10 | 10:15

    blogger:me pasma y turba la facilidad de la conversión a la necedad.Tú y manue ofrecéis dos ejemplos.Habéis sido educados en la Verdad;se os transmitió,por padres responsables, un legado moral y espiritual bien vertebrado;fuisteis injertados en el árbol frondoso y vivificador de la Iglesia...y de pronto un cataclismo,un terremoto espiritual,os arroja por el suelo y pasáis a llamar ciencia y sabiduría lo que anteriormente aborrecíais como necedad,al igual que vuestros padres y educadores,y cuantos permanecen en la cordura.Entregados ahora a enseñar grotescamente al sol a dar luz,a recrearse en la esterilidad ,a recolocar el sistema solar(=modificar el lenguaje, creyente -ateo,incrédulo),a reproducir la ciencia de Ciruela.La disyunción abisal Religión-necedad,os pasa desapercibida,como le pasa al niño que cabalga la escoba la diferencia entre realidad y sueño.¡Y tan ufanos de esta escombrera,denominada científica,moderna,avanzada!.Las hojas del calendario de estos dos días anteriores p

  • Comentario por [Blogger] 03.11.10 | 02:44

    Este MISCATO, al fin lo que está logrando es hacerse digno de misericordia. Intenta una y otra vez contraponer argumentos y no los encuentra.
    Es la tópica postura del que está vacío:
    a) insulta (siempre el mismo insulto)
    b) recurre al copy/paste (ahora tan fácil)
    ¡MISCATO, amor, que a Gabriel y Galán lo hemos leído, saboreado y aprendido de memoria muchos antes que Ud!
    Que a Teresa de Jesús (y también de Cepeda) otros la hemos degustado con fruición... ¿Recuerda los consejos que daba a sus monjas? Pues yo mismo me los aprendí de memoria: rebosan humanidad.
    Todo eso que Ud trae aquí, ¿para quién va dirigido?

  • Comentario por [Blogger] 03.11.10 | 02:35

    MOISÉS: respecto a sus respuestas a) y b) al punto 1. le sugiero que repase la figuras literarias llamadas Metáfora, Metonimia (ésta) o Sinecdoque (pars pro toto).

  • Comentario por [Blogger] 03.11.10 | 02:32

    (CONTINUACIÓN)...haber "alguien" que diga que esto es una creencia, no una verdad. Por creer, se puede creer en Supermán. ¿Ha existido Supermán "en la realidad"? Pues tal creencia tendrá la misma consistencia, el mismo valor, la misma "verdad" que la suya. ¿Puede Ud. conceder esto?
    Eso sí, si el creer le sienta bien, siga Ud creyendo, pero no olvide que sólo utiliza insultos (el que dice "tonterías" es de tonto) o denuestos o "se enfada" quien siente que el suelo se mueve bajo sus pies. En sus afirmaciones rotundas atisbo un punto de vacilación. ¡Vacile, buen hombre! Y si llega a ver con claridad la verdad que OTROS YA HEMOS VISTO --el enorme engaño en que la credulidad ha sumido al hombre-- verá que su vida no se tambalea. Adquiere otra lucidez, ¡que es suya propia!

  • Comentario por [Blogger] 03.11.10 | 02:21

    SARUCE, se contradice Ud en lo que escribe o su juicio no es consecuente. Lo que es contrario a una creencia NUNCA puede ser una tontería. En todo caso será ¡otra creencia!
    Dice Ud:
    1)...inteligencia... que sólo ellos la tienen: ¿alguien ha expresado AQUÍ esta presuntuosa tontería? No por expresar sus creencias le voy a considerar a Ud. menos inteligente. De hecho al defenderlas, demuestra que lo es.
    2) ...la creencia en Dios, la trascendencia del ser humano, más allá de los límites de esta vida... Éstas son creencias. Si otros dicen lo contrario, ¿cuál es mayor tontería?
    3) Los creyentes "creemos" que Dios nos ha "regalado" la fe, y nos ha dado esperanzas de vivir junto a Él... Idem: además de creencia esto es un sueño. Y decirlo no es ninguna tontería.
    4)...Jesús de Nazaret... la norma... utilizar amor, paz y perdón, sin límites.No hacía falta que viniera Jesús a decirlo. Eso también lo defendemos los demás. Y Buda y Laotsé y Confucio y Krishna y...
    5) ...Jesús, que resucitó a los tres días de muerto, se quedó aquí, con nosotros, de forma sacramental. De nuevo puede...

  • Comentario por Manue 02.11.10 | 19:52

    del madero, sino que al que anduvo en la mar...

    ¿No es mezquina esa visión que insulta al no creyente y lo culpa de no serlo?

    No tiene nada de mejor que el que adopte la visión justamente opuesta y, con la misma actitud, culpe al creyente y lo haga merecedor de cualquier mal sobrevenido, fatalidad, culpa, miedo, pena o castigo.

    Ayer no podía entender que el no creyente puede ser tan humano o más que el creyente. Uno se pregunta cómo se puede caer en semejante visión distorsionada, y cómo puede no ver las pruebas diarias de su falacia, que no tiene dónde sustentarse. ¿Son los científicos (sin distinguir a este respecto entre su proporción creyente y la mayoría que no lo es) menos humanos, más malvados, más necios o peores que cualquier otro colectivo humano?

  • Comentario por Manue 02.11.10 | 19:46

    Enternecedoras las frases de Miscato. A diferencia de sus añadidos personales y cotidianos, rebosan humanidad. Vemos:
    Una mujer mística que desea la muerte y expresa su dolor por la tardanza en unirse con Dios a quien ama con amor febril.
    Un Jorge Manrique y un Cervantes a la altura de su esperanza. Es lo que tiene creer: esa ventaja. (¡Enhorabuena, creyentes! Parece ser que no hay cortapisas para Vdes. Mis felicitaciones, pues)

    Gabriel y Galán, que tiene poemas ciertamente hermosos y dignos, en este caso adopta esa filosofía "miscatiana" que culpa al no creyente de no creer, y lo considera por ello más lejos de Dios y del cielo que tal vez podría existir (si el conjunto de ideas "humanas" aprendidas deviniero exacto). El científico se entendió más grande pero no vio a Dios ni su grandeza, de modo que se hizo culpable de algo, de no creer, y por ello ¡perdió el cielo eterno que lo aguardaba!

    No...
    Machado no podía cantar a ese Jesús del made...

  • Comentario por saruce 02.11.10 | 19:43

    Todavía existen personas que creen que la inteligencia no ha sido repartida por el mundo, y que sólo ellos la tienen.
    Y peor aún, algo tan importante como la fe, la creencia en Dios, la trascendencia del ser humano, más allá de los límites de esta vida, suele resultar incomprensible para algunos.
    Pues bien está.
    Los creyentes "creemos" que Dios nos ha "regalado" la fe, y nos ha dado esperanzas de vivir junto a Él cuando se cumpla nuestra fecha de caducidad terrenal.
    Y también creemos que Dios, por medio de Jesús de Nazaret, nos explicó la norma fundamental para vivir en este mundo, que no es otra que utilizar amor, paz y perdón, sin límites.
    Ya Jesús, momentos antes de morir en la cruz demostró su misericordia, pidiéndole al Pdre: "Perdónalos, que no saben lo que hacen".
    Y ese mismo Jesús, que resucitó a los tres días de muerto, se quedó aquí, con nosotros, de forma sacramental.
    El que cree, de verdad, no escribe tantas tonterías.

  • Comentario por chinpun 02.11.10 | 19:41

    BORRADO POR CONSUNCIÓN DEL COMENTARISTA.

  • Comentario por chin pum 02.11.10 | 16:53

    BORRADO POR EXPRESAR DESEOS OBSCENOS

  • Comentario por Moisés 02.11.10 | 14:27

    Dice el BLOGGER: "la magnanimidad del creyente (....) estará dispuesta a aceptar que nuestras razones tengan igual peso específico que las suyas".
    1) la magnanimidad
    a) no es necesaria
    b) ni acepta ni deja de aceptar (éso lo hará la persona)
    2) no sé qué es peso especìfico en este caso (especifique lo de especìfico)
    Digo yo (humildemente, por supuesto):
    El BLOGGER estará dispuesto a aceptar que nuestras razones tengan igual peso que las suyas. Por ejemplo:
    que presupone que la no existencia de un"más allá" ni está probada ni constatada

  • Comentario por miscato 02.11.10 | 13:47

    Jorge Manrique

    "(...)
    Este mundo bueno fue
    si bien usáramos de él
    como debemos,
    porque, según nuestra fe,
    es para ganar aquél 65
    que atendemos.
    Aun aquel hijo de Dios,
    para subirnos al cielo
    descendió
    a nacer acá entre nos, 70
    y a vivir en este suelo
    do murió.

    (...)"

  • Comentario por miscato 02.11.10 | 13:41

    Cervantes:
    "Ayer me dieron la extremaunción..."(…)Adiós gracias;adiós,donaires;adiós,regocijados amigos;que yo me voy muriendo,y deseando veros presto contentos en la otra vida".

  • Comentario por miscato 02.11.10 | 13:39

    Gabriel y Galán:

    "Tú de la ciencia a la región te alzaste
    y sus hondos arcanos descubriste:
    te contemplaste grande y te engreíste;
    viste más grande a Dios... ¡y lo negaste!

    Dios las alas te dio con que volaste
    y otro Dios, cual Luzbel, tú le creíste...
    Para ser de Luzbel ¡cuánto ganaste!
    Mas para ser de Dios ¡cuánto perdiste!

    Dime ioh sabio! que buscas con desvelo
    la necia palma de la humana gloria
    en la mísera vida de este suelo:

    ¿Cuál será de las dos mayor victoria,
    Conquistar un aplauso de la Historia
    O conquistar la eternidad del Cielo?"


Miércoles, 30 de mayo

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