
Según el análisis catastrofista de las religiones, este mundo está perdido. Asistimos a la "debacle" del mismo sin esperanza posible si las cosas siguen así, fundamentalmente porque el hombre ha olvidado el camino trazado por Dios.
Quizá fuera más acertado decir "por los dioses". Así se expresan y arguyen, siguiendo en parte los "certeros análisis" que provienen de las altas jerarquías.
La mayor parte de esas ¿perversiones? en que está sumido el mundo, cualquier persona "razonante" reprueba, aunque no concuerden las causas. Es más, los Jerarcas no hacen sino poner otro altavoz al clamor mundial contra estas lacras. Lo vemos domingo sí y domingo también cómo hacen refrito del condumio social:
Destrucción y depredación del hábitat natural
Temor y terror social
Grandes masacres y mortandades evitables
Miseria en grandes capas de población
Hambre por sobreesplotación o esquilmación de recursos
Desigualdades económicas lacerantes
Desorden social en muchas naciones de la tierra
Carencia de estructuras representativas que anulan al ciudadano
Desprecio y utilización sectaria de la justica
Marginación de las personas, abocadas al odio y la revancha
Anarquía por la oposición a poderes ilegalmente constituidos
Muerte de personas inocentes, especialmente niños
Violencia y odios amparados o alimentados por creencias religiosas
Desesperación por la imposibilidad de salir de la pobreza
Búsqueda de soluciones por la fuerza
Destrucción de sistemas productivos...
Este amplio elenco, que no es por otra parte exhaustivo, desacredita los remedios aportados por organizaciones dedicadas "ex profeso" al buen ordenamiento del hombre y la sociedad, evidentemente las políticas en primer lugar, pero también las religiones.
No tienen éstas ya autoridad alguna para proponer soluciones, organizaciones que utilizaron la miseria como pretexto, dispusieron de oportunidad histórica para ello y la perdieron. Es preciso y urgente su relevo.
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Ramón, voy a responderle en el post de hoy 22 para no ir haciendo desaparecer su laborioso resumen, a medida que fuera insertando mi comentario (necesariamente cortado y capaz de sobrepasar en mucho los tres espacios que quedan para totalizar los 40 comentarios que caben).
Un saludo
Estimado BLOGGER: No tiene nada que ver con el asunto tratado.
Observo que no escribe últimamente EMÉRITO AGUSTO. Yo he estado ausente unos meses y no sé si ha intervenido. Me encantaba leerle y tener alguna controversia con él. Recuerdo que antes del verano nos dijo que iba a dejar un tiempo de escribir en el Blog porque iba a visitar a un familiar de edad avanzada que estaba enferma. Espero que no escriba aquì por sus motivos particulares pero por nada malo. Como no tengo medio de decírselo, y sé que Vd. tenìa relación con él, le ruego le haga llegar mi saludo cordial. Gracias.
Ya es bastante,
Como decia se trata de una conferencia de Angel Barahona sobre Rene Girard. Queda mucho por poner pero me canso. Tambien como decia hay un articulo muy interesante en un antiguo post.
La proxima vez tenemos que pedir al bloger que me deje ponerlo directamente en la pagina.
Confio en que los expertos en mitos me ayuden a encajar a Girard.
identidad inmediata consigo mismo y sin afirmar la diferencia. Y es así como paradójicamente encuentra ambas. Es decir, en el toma y daca de la violencia interminable de los dobles que se expulsan uno a otro, sólo el tiempo puede hacerles concebir que no ha habido un primero que haya asestado el primer golpe culpable para desatar la reciprocidad mimética y descubrir la necesidad de romper con ese círculo hermético que sólo conduce a la destrucción, a la violencia indiferenciada, a la identidad de los dobles.
Se sabe igual e inmediatamente diferente, pero su toma de conciencia le hace saber que nada hay que le haga diferente si no el haberse detenido primero. El Amor reconoce que nadie puede tirar la primera piedra: acepta la identidad y afirma la temporalidad (el primero en tirar la piedra o en poner la otra mejilla) para neutralizar la diferencia. Ese reconocimiento de la identidad frente al pecado evita la soberbia de creerse mejor.
que la violencia: aquello que la refuta es precisamente lo que rechaza, su identidad con el otro del cual intenta diferenciarse. La irreflexión del amor y la violencia aboca a la paradoja: el uno afirma la diferencia y crea la identidad, y la otra afirma la identidad y genera la diferencia. Estamos entre la comunión y la división. La paz siempre amenazada por la libertad y el conflicto continuo. Para solventar esta paradoja hay que recurrir a la introducción de la categoría tiempo. Sólo así los dobles, que son todos los hombres los unos para los otros, reconocerían su identidad, introduciendo un reconocimiento de la diferencia que establecen en la relación que afirman, y así obtendríamos la afirmación de una auténtica identidad, la de los dobles, y, por su negación, la afirmación de su diferencia. Con todo esto el doble que es consciente (Hegel definía la reflexividad como "conciencia") de su identidad con el otro afirma el tiempo, la paradoja y la reflexividad, sin buscar la identidad...
El Amor y la Violencia tienen una misma forma paradójica en la que la afirmación de sí reposa sobre la negación de sí. El amor introduce en la relación una diferencia verdadera negándola, la violencia una identidad verdadera negándola también. Es decir, los hombres son diferentes, pero el amor los fusiona en una unidad-comunión; la violencia los posiciona como rivales-iguales, pero afirma las diferencias, las divisiones, para enfrentarlos cara a cara. Ambos abolen las diferencias, pero en sentido inverso. Así somos llevados a concebir una proximidad, una identidad entre el amor y la violencia que provendría de que, tanto el uno como la otra, son incapaces de reflexividad. Ni el amor ni la violencia pueden conocerse a sí mismos sin destruirse. El amor no puede conocerse a sí mismo sin transformarse en soberbia, lo mismo
Nuestra sociedad sigue queriendo estar escandalizada de la violencia del cristianismo histórico, cuando el evangelio ha sido la única instancia reveladora que se opone a todo tipo de violencia ilumina sus resortes míticos, mentirosos y autojustificatorios.
Girard no duda en hacer una defensa apologética de lo cristiano y hasta de justificar los errores como una condición sine qua non de los tiempos históricos, que no se pueden juzgar desde la mentalidad del siglo XXI.
Sin embargo, paradójicamente, su fracaso es su éxito y su desvirtuamiento: Si todavía hoy, tras dos mil años de cristianismo, se sigue reprochando, y con razón, a ciertos cristianos que no vivan según los principios a los que apelan, es que el cristianismo se ha impuesto universalmente, incluso entre aquellos que dicen ser ateos. El sistema que se engranó hace dos milenios no se detendrá, porque los hombres se encargan de ello al margen de cualquier adhesión al cristianismo. El Tercer Mundo no cristiano reprocha a los países ricos ser su víctima, porque los occidentales no siguen sus propios principios. A lo largo y ancho del mundo, todos apelan al sistema de valores cristiano y, al final, no hay otro. ¿Qué significan los derechos humanos sino la defensa de la víctima inocente? El cristianismo, en su forma laicizada, se ha hecho tan dominante que ya no se le percibe. El cristianismo es la verdadera globalización.
No obstante esta ciencia de la violencia humana y los hechos que culminaron con la muerte y el sacrifico en la cruz de Jesús, que le convirtió en paradigma de una humanidad sufriente, el cristianismo nunca previó triunfar. Ésa es su gran fuerza. Los primeros cristianos contemplaron incluso un fracaso muy rápido, de otro modo no habrían escrito el Apocalipsis ni creído firmemente en el fin del mundo. Al releer algunas palabras de Jesucristo, nos damos cuenta de que las relaciones más íntimas son las más amenazadoras: "He venido a separar al padre del hijo", "No penséis que he venido a poner paz, sino espada...", "Yo he venido a echar fuego en la tierra, ¿y que he de querer sino que se encienda?", etcétera.
Pero todavía hay más. Todos los discípulos traicionan a Jesús. Todos se ven arrastrados por el arrebato unánime habitual que se produce contra las víctimas. Pedro representa el modelo del individuo que, en cuanto se sumerge en una multitud hostil a la víctima, se convierte también él en hostil... como todo el mundo. Y entonces todo cambia, la lógica arcaica se invierte, y los discípulos acaban por encontrarse no contra la víctima, sino favor de ella.
El arrastre mimético, en los fenómenos sociales, es la culminación del deseo mimético que surge de las actitudes individuales. Se considera que el deseo es objetivo o subjetivo; pero, en realidad, reposa sobre otro que le da valor a los objetos a nuestros ojos. Para mantener la paz entre los hombres, hay que definir la prohibición en función de esta temible constatación: el prójimo es el modelo de nuestros deseos. Es lo que Girard llama el deseo mimético.
Además inaugura una sabiduría: cómo funcionan las sociedades humanas, cómo funcionan las masas, que estrategias utilizamos para mantener el orden social… El gesto mimético digno de ser imitado que supone tirar la primera piedra es muy significativo. Al contrario de lo que dice Nietzsche ("El cristianismo es la multitud"), la fe cristiana exalta al individuo, que resiste al contagio victimario. El cristianismo realiza una revolución única en la historia universal de la humanidad. Al suprimir el papel del chivo expiatorio, al salvar a los lapidados, al dar la otra mejilla, la fe cristiana priva de forma brusca a las sociedades antiguas de sus víctimas sacrificiales habituales. Ya no cabe dar salida al mal arrojándose sobre un culpable designado cuya muerte sólo procura una paz falsa. Al contrario, se toma el partido de la víctima al rechazar la venganza, al aceptar el perdón de las ofensas.
La diferencia con el Evangelio salta a la vista. Es cierto que, al contrario que Apolonio, Jesucristo detiene la lapidación de la mujer adúltera diciendo: "El que de vosotros esté sin pecado, arrójele la piedra el primero". Sin embargo, la lección principal está en otra parte: lo que Jesucristo quiere combatir es el arrastre mimético. Es evidente que quien desencadena el asesinato colectivo tiene una responsabilidad más grande que los otros. Por eso el Levítico obligaba que dos testigos -los testigos de cargo- lanzaran las primeras piedras para que no testimoniaran en falso. El propósito de Jesucristo es trascender esa ley, lo que engendrará la puesta en cuestión del fenómeno victimario y, por lo tanto, sembrará el desorden entre el pueblo y provocará su propia ejecución. Denuncia sus perversos recursos asesinos y pone en evidencia la inocencia de las víctimas que en el mundo han sido: recuerda la sangre del nocente Abel, la persecución de José, encarna al siervo sufriente de Isaías, l...
Sobre el cadáver de la víctima vemos inmediatamente alzarse una estatua, un betel, altar, o ara que recuerde el sacrificio benefactor; se establece un rito y se narra posteriormente contando su virtud curativa del mal que nos aquejaba. Tras la unanimidad asesina y la víctima aparece un culto: “si repetimos esa acción obtendremos los mismos efectos”, se dicen a sí mismos los sacrificadores.
El asesinato es una catarsis, actúa como una especie de calmante, de tranquilizante, los que participan en un acto de violencia colectiva experimentan una liberación de las tensiones, y una paz inédita convencidos de haber liberado así a la comunidad del responsable de sus males. Los que hace unos momentos se encontraban acusándose unos a otros de ser culpables de la peste se ven unidos espontáneamente en torno a una víctima. Contaria sunt circa idem. Los que se culpaban unos a otros como causantes de la peste y se odiaban mutuamente se aúnan como una piña contra un tercero inocente, al que creen culpable. La unanimidad en señalar al culpable y en asesinarle es un lugar común en los crímenes que los pueblos cometen contra sus pobres víctimas elegidas arbitrariamente.
les lanzó súbitamente una mirada penetrante mostrando unos ojos llenos de fuego. Y los efesios, convencidos entonces de que tenían que habérselas con un demonio, se congregaron en círculo en torno a él y lo lapidaron con tanta saña, que las piedras arrojadas formaron un gran túmulo alrededor de su cuerpo. Apolonio los invitó a retirar las piedras y contemplar el cadáver del animal salvaje al que acababan de matar. Una vez liberada la criatura del túmulo de proyectiles, comprobaron que no era un mendigo. En su lugar vieron una bestia que se asemejaba a un enorme perro de presa. Allí estaba, ante ellos, reducido a una masa sanguinolenta por sus pedradas y vomitando espuma como un perro rabioso. En vista de lo cual se alzó una estatua a Heracles, el dios protector de Éfeso en el lugar en que se había expulsado al espíritu maligno
Nos cuenta Girard: Los efesios no podían librarse de una grave epidemia. Tras intentar inútilmente muchos remedios, se dirigieron a Apolonio, quien acudió a Éfeso y les anunció la inmediata desaparición de la peste: "Hoy mismo pondré fin a esta epidemia que os abruma". Tras pronunciar estas palabras condujo al pueblo al teatro, donde se alzaba una imagen del dios protector de la ciudad. Vio allí a una especie de mendigo que parpadeaba como si estuviera ciego cubierto de harapos, y de aspecto repelente. Tras colocar a los efesios en círculo en torno al mendigo, Apolonio les dijo: "Coged tantas piedras como podáis y arrojadlas sobre este mendigo de los dioses". Los efesios preguntaron adónde quería ir Apolonio. Les escandalizaba la idea de matar a un desconocido manifiestamente miserable que les pedía suplicante que tuvieran piedad de él. Insistía Apolonio hasta que uno de ellos, obedeciendo sus indicaciones, empezó a arrojarle piedras. El mendigo que parecía ciego, les lanzó súbitamente...
"El cristianismo contradice de golpe los mitos. Los ritos de las religiones no cristianas después de sacrificar hacen retornar a sus víctimas en los mitos como vueltas a la vida, siguiendo los ciclos anuales de la naturaleza. Son dioses de la naturaleza. La fe cristiana consiste en pensar que, a diferencia de las falsas resurrecciones, arraigadas de verdad en los asesinatos colectivos, la resurrección de Jesucristo no debe nada a la violencia de los hombres. Se produce inevitablemente tras su muerte, pero no inmediata, sólo el tercer día, y tiene su origen en Dios mismo, no en la inventiva humana de hacer dioses de sus víctimas."
Copio a Angel Barahona sobre Girard
"En los mitos, las víctimas son siempre culpables, porque el relato está escrito siempre desde el punto de vista del engaño y la ilusión creados por el fenómeno victimario y por los vencedores o perseguidores. Porque es considerada culpable la víctima canaliza la violencia de todos a través de ella y accede a la categoría mítica. Sin embargo, en lo judaico y lo cristiano ocurre lo contrario: la víctima es inocente. Obsérvese la diferencia entre Caín y Abel por un lado y Rómulo y Remo por otro. Remo es culpable, su muerte es justa, puesto que Rómulo es el fundador glorificado de Roma. En cambio, en la Biblia irrumpe una escandalosa diferencia –por inédita- Dios pregunta a Caín: "¿Dónde está Abel, tu hermano? ¿Qué has hecho?". Dios acepta, es cierto, fundar el género humano sobre esta base del asesinato, pero se preocupa por la suerte de Abel, víctima inocente. Este rasgo es único. Sólo la Biblia "desviolentiza" lo sagrado. "
Buff debe ser un experto en mitos, razon por la cual me sorprende que se haya dejado esta pieza en el camino.
En este post "Legiones y cañones contra mosquitos o la parafernalia del creer." en el apartado de comentarios en respuesta a Rawandi me permiti copiar un texto de Girard que resumen bien las diferencias entre los mitos.
Dice Konis: "¿estarìa pensando....?". Pues no lo sé, aunque es muy de desear que el Sr. Castillo piense, que yo piense, que Vd. piense... Serìa maravilloso: todos pensando ¡qué bien!
Respecto a los "asiduos, incondicionales, perseverantes, reiterativos" comentarista, hay algunos vocablos que me los aplico, sin duda (y con dolor penitencial algunos), pero otros no sé cómo acomodarlos. De ahì que no sepa a quién se refiere. Se lo voy a preguntar a don J.M. Castillo, para aclararlo.
Gracias por su atenciòn y sugerencia.
Max:
Que te paza ¿Ze ta parao er chip? oú lo K ma zalio = (Ze-ta-parao) ZT P, ahhhhhhh
Humor, mucho humor
Pue sí que estais centrados y cuerdos los que participais en este blog, la verdad es que os faltan todos los tornillos, el del sentido común.... vaya, vaya, vaya pareceis escolares......
no pensais más que en tiraros piedras a la cabeza unso a otros, y no os centrais en los puntos enunciados, es decir sois incapaces de ver los males del mundo y de nuetras sociedades incluidas....
Max, cada día que pasa estás peor, y lo peor, no tienes arreglo.
Ayer, en uno de tus ya multitudinarios lapsus (no manejas bien un programilla simplón) publicaste tres veces el mismo panfleto.
Hoy no sales a la hora. Fallitos de estos, van...
Como sigue vigente el tema, si los curas no valen pa na y hay que ssilensiarlosss, dime Max:
¿Qué se puede hacer con un viejo obsoleto, perverso y torpe como tu?
La lista de tus años ya sobrepasa holgadamente el 7 (como primer número) y no haces otra cosa que verter odio persecutorio contra otros.
Te evitarías seguir borrando tan solo con que adquirieses algo de dignidad, Max, es gratis, no hay que pagar por ella.
Deja de ser tan retorcidamente malo y dejare de contarte tu realidad.
Gracias por su consejo, Ramón. Como le decía, no he leído al autor que nos recomienda. No estaría de más que dijera algo más de él y en concreto nos explicitara qué parte de su tesis quisiera destacar y qué consecuencias iluminadoras podríamos entresacar. El hecho es que, aun careciendo de fundamento previo (hecho reconocido y motivo por el que le pido argumentación centrada), lo que dice ya lo sabía porque figura en la wikipedia. La mimesis se postula como mecanismo de aprendizaje común y ejercicio educativo habitual a desarrollar o perfeccionar metodológicamente.
Sobre mitos me he atrevido a hablar yo mismo, ya que sí he leído a otros autores: C. Lèvi Strauss, Marvin Harris, A S Acharya, A J Toynnbée, E B Tylor y, más secundariamente, a Robert Graves, S Freud, E O James, C Gª Gual, R Collard... y creo que bastan los tres primeros para tratar según qué temas... Claro que desconozco (y por eso le pido esclarecimiento) qué lecciones extraeríamos de la interesante obra del autor ci...
Vamos a ver, RAMÓN: contesté a lo que yo pensé que había Ud dicho. Si lo que dije no era lo que Ud pedía, es cosa suya: una conversación por escrito pierde todos los matices del mundo.
Por otra parte nadie pretende estar por encima de nadie aquí. Jamás lo diré. Y reconozco que muchos de los que escriben aquí aportan más conocimientos de los que yo pueda tener.
Por último, respecto a leer teólogos:
1) Es evidente que para tratar de algo y oponerse a algo, hay que conocer al contrincante.
2) La misma Iglesia, cuando defenestra herejías, lo hace con conocimiento de causa. El mejor tratado sobre "modernismo" (la herejía modernista) está en la Encíclica que lo condena, "Pascendi Dominici gregis" de Pío X.
Efectivamente, Moisés, Castillo habla de “nuestros comportamientos”. Lo cual supone que “cada cual” se hace responsable de sus “cadacuales”. Sin embargo, en este análisis, el insigne teólogo explicita: “Y bien sabemos que hay zonas de nuestra conducta - desde nuestras ideas hasta nuestros hábitos de vida - que, si los explicamos a partir de una presunta voluntad absoluta de Dios, por eso mismo los hacemos tan absolutos, tan intocables, tan indiscutibles, que, como es lógico, detrás de posturas tan férreas, tan intransigentes, tan agresivas y hasta tan violentas, sin duda alguna es que, detrás de esas posturas (tan absolutamente intolerantes), tiene que haber un “dios intolerante”, quizá un “dios violento”. Por eso, a veces, ocurre que las posturas más profundamente irracionales son, en el fondo, posturas profundamente religiosas.”
¿Estaría pensando don J. M. Castillo en algunos de los asiduos, incondicionales, perseverantes, reiterativos comentaristas de este blog?
Bloger, siga a Socrates. No sea fanatico
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Sobre el principio antropico me ha parecido interesantisimo el articulo y la discusion mantenida con un tal Sota..., no se que mas, quiero releerlo.
Sobre el autor mencionado se trata de Rene Girard, antropólogo, miembro de La Academia francesa, traducido em todo el mundo. Autor de La teoria mimética y experto em mitos.
Aportaba este autor por lo de los mitos pero me voy decepcionado porque nadie me há contestado.
Bloger usted há leido sobre mitos, o al menos se atreve a escribir sobre ello. De um paso mas, Lea a Girard.
Manue le recomiendo a Girard.
Me alucina que usted tenga en favoristos un teologo, pues no hace mucho decia que eso de la teologia no se sostenia por ningun lado.
Es verdad es usted plural, lee hasta teólogos (solo los honrados), usted es de aquellos que apoyan el catolicismo de Bono, o a los curas de vallecas. Es decir esta dispuesto a creer em todo com total de que le hagan cosquillas.
Tendremos que pensar en usted para que nos discierna acerca de que teologos son aceptables y cuales no, pero es que es muy dificil seguirle. Se desmota usted por todos lados.
Ya se lo dije en mi replica a la que no le interesa contestar.
Se pone usted muy por encima y con frecuencia se coloca como paradigma de la verdad. Hay muchas razones que me podria aportar pero como le decia usted no las aporta, se suele quedar en la tonteria, rara vez da el salto.
Da la sensacion que ha pasado usted de un meapilas a un comecuras. Amigo es posible dar mas pasos.
N...
Han citado en los comentarios a J.M.Castillo y su blog "Teología sin censuras".
¡Lo tenía puesto en "Favoritos"! Lo leo a diario. Y animo a quien sea a que entre en él.
Es un teólogo honrado, dice verdades como puños, sabe ir al grano, no compadrea en ningún momento... Gente como ésa es la que necesita "esa" Iglesia mastodóntica y super-burocratizada. Y sobre todo que se lleven a efecto las propuestas.
De Girard apenas tengo idea. Lo que leo en la wiki no me desagrada, pero carezco del estudio mínimo para poderle dar una opinión fundada. Si el tema iba por su oposición al materialismo científico como insuficientemente explicativo de la realidad, mi respuesta sería larga: muchos materialistas hacen esa misma consideración: existen muchos modos posibles (vivenciales, artístico-estético, poético, místico, filosófico, religioso-mítico, etc.) de aproximarse a la realidad. El enfoque que nos "llene" ha de ser personal y atender nuestra faceta emocional, que es ya admitida y estudiada por la ciencia (método de conocimiento objetivo que no teme extender su campo al interior objetivable).
Cierto: nos satisface más profundamente una experiencia estética que excita las neuronas relacionadas con la exaltación y el autoencuentro (endorfínico y vivencial al tempo), nos llena más el amor que el estudio racionalista. Trascender es asunto múltiple, los estados nacientes de Alberoni son variado...
Hola, Ramón: he expuesto sobre el tema en este mismo blog hace tres meses. Puede verlo en dos entregas:
http://blogs.periodistadigital.com/humanismo.php/2010/07/05/creacionismo-vs-evolucion-3-el-principio
http://blogs.periodistadigital.com/humanismo.php/2010/07/06/title-4783
Si la curiosidad le hace echar de temas centrar la cuestión, si es que su interés iba por ahí, tiene dos extensiones:
http://blogs.periodistadigital.com/humanismo.php/2010/07/12/creacionismo-vs-evolucion-7-21-ique-es-c
http://blogs.periodistadigital.com/humanismo.php/2010/07/14/creacionismo-vs-evolucion-8-21-dios-y-la
Un saludo
Con animo constructivo,
Que opinan ustedes de la obra de Girard?
Que piensan del principio antropico?
Saludos,
Gracias kONIS por la publicidad.
De otro lado, J.M. Castillo, lo dice muy bien: "nuestros" comportamientos, "nuestros", es decir, mìo, tuyo, de él..., o sea, "nuestros".
Curioso: J.M. Castillo, muy "mosaicamente", al parecer, escribe dioses y Dios. Como debe ser. Sabe el señor Castillo de qué habla, distinguido kONIS.
Lean, lean. Una muestra, por si alguien se deja llevar por la pereza o la indolencia:
“El problema no está en que cada creyente se invente “su propio dios”, de acuerdo con sus particulares conveniencias. No se trata de eso. El problema radica en que las personas que creen en Dios, por eso mismo, tienen la tendencia (inconsciente) a relacionar determinados ámbitos de su vida y su conducta, no con Dios en sí, sino con la “representación de Dios” que cada cual se hace. O quizá con la “representación de Dios” que le han impuesto a cada uno en el ambiente religioso en el que se desenvuelve, en el que vive, y al que sin duda se somete. Sobre todo, cuando el creyente de una determinada religión está persuadido de que esa religión ha sido “revelada” por Dios mismo. Incluso - lo que es más complicado - cuando el creyente pone toda su fe y su vida entera en un Dios que se ha “revelado” así, tal como el creyente lo piensa y lo acepta.
Sin comentarios por mi parte.
"Le pido a Dios que me libre de Dios" . Es el artículo de hoy en “Teología sin censura” de J.M. Castillo. Creo que es un artículo que no tiene desperdicio, aplicable a quienes sermonean, arengan y adiestran credulidades, y ostentan y proclaman “sus” verdades sobre Dios (con mayúscula para diferenciarlos “mosaicamente” de los dioses), insultando, desacreditando y ofendiendo a quienes piensan y creen en tantas “deidades” que no creen en ninguna. Perdón, en una: la diosa Razón, que es el único “dios” que no se puede negar, ni pedir “miscatianas” pruebas de su existencia por muy necio que sea el susodicho.
Segun los hadices del Santo Profeta, segun los Purana hindúes, etc.... lo que has enunciado, sucederá bien pronto, si no está ya sucediendo. Son los últimos signos patentes de los nefastos tiempos, el final de la Edad de Hierro, del Kali Yuga y del actual manvatara.
Ver libros como estos:
LA HORA UNDECIMA, de Martin Lings
LOS SIGNOS DEL FIN DE LOS TIEMPOS SEGUN EL ISLAM, de Andrés Guijarro,
etc.......
¿Y...?
Uno tiene la sensación de que la política y las religiones solo sirven para que unos pocos vivan de ella, mientras los demás viven con la falsa ilusión y el engaño de que en sus actividades y rituales se está haciendo algo verdaderamente productivo. Si de ellas surge algo beneficioso suele ser pura serendipia.
Lo mismo puede ser dicho de las iniciativas privadas. Cada uno a lo suyo, se anteponen criterios de Estado, de naciones, de intereses de grupos y, por último, de individuos sin ser conscientes de que entre todos la matamos y ella sola se murió.
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo