
El año pasado coincidí con los flecos de la “cabalgada”. Me dieron pena. Parecían despojos sociales ofreciendo públicamente escenas que hasta en la intimidad repugnan. Gente que parecía haber perdido el respeto por las formas, cuando no la dignidad. Y ocupando las vías principales de la ciudad.
No se trata tanto de dar opiniones personales, cuanto de recoger aquéllas que se oyen en el entorno social en que cada cual se mueve.
Ayer mi contertulio de viaje a La Mancha me dice:
--“¿Orgullo gay? Esos lo que son, son unos m… Dan asco”.
Risas de asentimiento, porque el sentir general es ése. Un poco en plan de sorna le digo:
“--¡Cuidado con lo que dices, no te vaya a oír el clan cavernario monclovita y te sancione! Estás cayendo en la discriminación positiva”
Me replica: --“Yo tengo un respeto profundo al que se hace respetar. Todos ésos han perdido el derecho a ser respetados. Es más, me dan asco.”
Sí, lo que piensa la gente y no puede decir en público, me refiero a cualquier medio de comunicación.
Lo que la gente distingue claramente es la distinta situación en la que los distintos grupos del colectivo homosexual se sitúan. No todos, ni mucho menos, están de acuerdo con el folklore del “orgullo gay”. Precisemos:
• Homosexual que se reconoce como tal, que se acepta como es, que no hace problema alguno de su situación sexual, que se integra y convive como uno más en la sociedad, que se manifiesta como lo que es, persona.
• El “gay”, el ligero de cascos, el que hace gala y ostentación de sus “diferencias”, el que parece no haber salido de la infancia o quiere regresar a ella…
• El homosexual pervertido, el que, en el fondo, no se acepta como es, lleno de complejos y que pretende liberarse de ellos por la vía contraria, la del enfrentamiento buscado con el mundo que le rodea y con manifestaciones sexuales pervertidas.
¿La homosexualidad? Todos saben que “está ahí”, “es un hecho”… y como tal se acepta. Y sobre todo se acepta a la persona y nadie se escandaliza ya por ello ni menos denigra a la persona.
Jamás he tenido problema alguno con compañeros de trabajo homosexuales. Pero tampoco, en el ámbito laboral, nadie hacía ostentación chocarrera de su condición. No lo necesitaba, le bastaba ser buen profesional y estar bien considerado.
Aún así, tampoco hay que perder de vista el qué y el cómo de la homosexualidad. Si no individualmente,la homosexualidad no deja de ser una “anormalidad” de la naturaleza considerando el individuo dentro de la especie.
Cuando un psiquiatra lo dijo –especializado en tratamiento de homosexuales— lo tildaron poco menos que de asesino. Y, sin embargo, es el sentir callado de la sociedad, que traga con todo con tal de no sublevar a la autoridad “compelente”. Si la especie “homo”, para su perpetuación, dispone de individuos masculinos y femeninos, con una finalidad determinada, la procreación… la existencia de individuos que no son ni lo uno ni lo otro, no deja de ser una anormalidad. Alguien podría decir que “degeneración” de la especie.
Sin embargo el aspecto sexual de la persona es uno más dentro de la virtualidad humana. El hombre no termina ni comienza en el sexo.
Pero, a lo que venimos, la celebración festiva multicolor y variopinta, carrocera y vocinglera. La gente normal se hace muchas preguntas, que, seguro, no quieren oír aquellos que permiten tales desmanes:
--¿Es una fiesta o es una provocación?
--¿No tienen otra forma más digna de celebrar su pertenencia al colectivo?
--¿No se puede oír la opinión de los “otros” homosexuales?
--¿Es necesario convertirse en payaso para decir “yo soy así”?
¿No hay otra forma de celebrar su condición “diferente”? Conferencias, exposiciones, explicaciones científicas, logros de individuos, vida de famosos homosexuales, espacios en televisión…
¿Por qué tiene que ser así, con procesiones sin sentido, perturbando la vida de todo un barrio, de toda una ciudad? ¿O provocando el buen sentido de la gente? ¿O denigrándose de la manera como lo hacen?
Para tal exhibición callejera, mejor los profesionales del circo –en inglés “clowns”—o del teatro.
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La sociedad española acepta todo, divorcios, gays, abortos, cocainomanos, etarras, contrabandistas, todo, acepta todo.
Pero has dado en el clavo, es para preocupar, que detrás de toda esta moda hay seres humanos inadaptados que sufren mientras otros se frotan las manos a su costa.
En efecto, saruce. Ahí veo yo el problema.
ManuelR_H habla con moderación y no suena mal lo que nos dice. Pero démosle la vuelta...
En el franquismo había gente que vivía su homosexualidad de forma discreta, y no osbante iban a la cárcel y las torturaban. Debían, además, vivir un ostracismo social que también sufrían las madres solteras y la gente que ideológicamente no comulgaban con el régimen dictatorial. "La gracia jocosa del maleducado de turno" no es entendida así si va contra una ancianita o un sacerdote. Un homosexual o alguien que profese determinado credo, o practique el amor libre, si le apetece, "sin hacer daño a nadie" como Vd. se encarga de aclarar, no debería tener problema alguno en vivir su vida (vive y deja vivir no es ningún mal lema). Los homosexuales que se besan no "provocan" (a otros) más que una pareja de pelo teñido (por decir algo equivalente a fin de acentuar el carácter absurdo de la alusión) que haga lo mismo.
Depravación es: agresión o in...
Supongo que no se trata de aplaudir o criticar las manifestaciones que podemos encontrar en la cabalgata del día del orgullo gay.
Probablemente no se trate nada más que proveernos de imágenes lúdicas e impactantes de un carnaval orgiástico, que como cualquier función teatral, no es más que eso mismo, una representación.
A mí lo que de verdad me preocupa es que detrás de toda esa parafernalia multicolor, hay unos seres humanos que parecen no sentirse adaptados a la sociedad contemporánea, y que SUFREN por ello..
La sociedad española (que es de la que puedo hablar) parece que no llega a aceptar del todo la convivencia "normal" con gays y lesbianas.
No se trata de la crueldad del chiste fácil, o de las actitudes homófobas, sino de los sentimientos más profundos en el sentido de la convivencia natural con personas calificadas como "diferentes".
Y ES QUE dentro de esos disfraces festivos hay personas, como tú y como yo.
No lo olvidemos.
..... se reivindica la normalidad de lo antinatural. Y lo hacen, como no podía ser menos, de la misma forma extravagante y desordenada como lo es en sí mismo el objeto de su pretensión. El “orgullo” de querer rebajar al hombre por debajo del animal.
Despues del franquismo, donde te podían meter en la carcel, yo he conocido distintas personas que han vivido su homosexualidad de forma discreta y normal y han sido admitidos en todos los ámbitos que conozco sin más problema que algúna gracia jocosa del maleducado de turno, que los hay más que estrellas en el cielo. Ultimamente el gobierno ha venido a reconocere los mismos derechos a estas uniones, dándoles un marco legal. Por eso no les queda tanto que reivindicar a las personas normales, aunque con una sexualidad diferenciada, sin entrar en discusión de la naturalidad ó no de esa sexualidad. Lo que hoy se reivindica es el derecho a la posesión del propio cuerpo, el derecho a realizar con él todo genero de depravación sexual, rebajando a la persona a un mero objeto de placer sin límites ni cortapisas morales; se reivindica la normalidad de lo antinatural. ....
Cada vez que alguien apela a un embeleco para ocultar (o "defender") su intolerancia, esa patología se me muestra evidente como tal enfermedad y prueba infalible de engaño, da igual si interesado o con autoengaño incluido: mentira, ofuscación, intransigencia, injusticia, odio, prejuicios, dogmatismo... ¿Algo de ello puede inspirarse en Dios, en la verdad comprensiva, en el amor, en la razón o siquiera en ese aspecto esencial de la racionalidad que te hace "más razonable"?
Hay quien quisiera dividir el mundo entre creyentes y no creyentes. Alguno de ellos, contra toda evidencia, quisiera considerar más culto, científico o racional, incluso moral(!) al creyente sólo por serlo y con independencia de sus actos. Olvida lo esencial y se centra en un aspecto tan secundario como la creencia más o menos infundada en esencias imaginarias.
Su madurez viene a expresar esto: "Mama, mama, ahí hay un hombre que no cree en dió. E malo, malo, mu malo. Yo sí creo: soy güeno, güeno, mu güeno...
Me llama la atención que algún comentario se atreve a citar a Pablo de Tarso. Leer las cartas de Pablo es la prueba del nueve de que tampoco el Nuevo Testamento está inspirado por Dios. No sólo por su homofobia delirante, también, por ejemplo, por lo que llega a vomitar respecto de las mujeres: Seres inferiores, "la cabeza de una mujer es equivalente a los piés de un varón" (¡¡¡¡si eso lo dijera el Corán!!!), porque la cabeza de la mujer equivale al pié del varón, la mujer ha de cubrir su cabeza con un velo, la mujer está obligada a callar y a obedecer al marido... hay toda una serie de "perlas" que, por supuesto, la Iglesia jamás lee en misa, las ocultan porque son sencillamente demenciales.
¿Y ese mismo Pablo es fuente de autoridad contra los homosexuales? Pablo de Tarso era un hombre muy, pero que muy de su tiempo. Para su desventura, Dios no le inspiró.
Los placeres inmediatos, efímeros y sin compromiso no suelen dar satisfacciones personales.
La droga de la homosexualidad está causando más daño que la sintética, que a menudo van unidas, el silencio en nuestro pronunciamiento es encubridor, urge hablar claramente en cuantos más foros sea posible. Por el derecho a todas las opiniones, pronunciate. Por la próximas generaciones de hombres, pronunciate.
¿Por qué tiene que ser así, con procesiones sin sentido, perturbando la vida de todo un barrio, de toda una ciudad? ¿O provocando el buen sentido de la gente? ¿O denigrándose de la manera como lo hacen?
Me recuerda a las procesiones tradicionales y aceptadas socialmente con gays disfrazados de sacerdotes, anda que no cantan! y si sabes sus vidas ni te cuento, todo tapadito en los armarios de las sacristías, muchos feligreses aceptan la doble vida de sus curas siempre que no se vea públicamente, y sean curas que no creen problemas de conciencia alienados a una ideología de derechas.
El hecho de que muchos gays vivan una vida más o menos normalizada no es relevante ya que lo que no sale a la luz es el alto índice de depresiones con serio riesgo en muchos casos de suicidio. Al ser un colectivo auspiciado y mimado por intereses económicos se oculta la realidad de sus perentorias vidas.
Los placeres inmediatos, efímeros y sin compromiso no suelen dar satis...
Cuando queremos que la Escritura nos diga lo que deseamos escuchar, sin duda que lo conseguimos. Y el que tenga oidos (vista) que oiga (vea)... El término "homosexual" como tal no aparece en los escritos paulinos, entre otras cosas porque es un concepto relativamente reciente. Quien cita los versículos, más le valiera estudiar algo de exégesis. El texto de Rom habla de la idolatría, la gran tentación de Israel (según el deuteronomista), así como de la "prostitución sagrada". Es el problema de "no saber leer" y de citar versículos al antojo, totalmente descontextualizados. La cita de 1Cor va por otros derroteros. De todas formas, supongo, que a quien no quiere entender no hay argumento que le haga siquiera dudar. Saludos.
justicia sin fisuras.
Unámonos al menos en ese mínimo.
procreativas?
Me dirás: una cosa es el ideal y otra muy distinta la práctica.
En la intolerancia falla todo ello: no hay ideal de amor, de comprensión ni de verdad.
No hay cristianismo ni filosofía que valga nada.
No te dejan hablar, como hasta el propio intolerante denuncia cuando se emprende contra él, su credo o su opción política.
Las torturas, las mentiras despiadadas, el abuso, el silenciamiento obligado, la desigualdad de derechos, el doble rasero o el ejercicio ventajista de tener la sartén por el mango, están siempre mal. Puedes preferir que sólo lo estén cuando no priman tu particular deseo: tal sería la definición de un ejercicio mezquino.
A este respecto, dan igual la URSS, que la Iglesia o China. Tienen una parte (por lo menos) vergonzante que reconocer en su historia y proceder respectivo. Lo tienen los adventistas y hasta los revolucionarios franceses, además de la resistencia española y Fernando VII.
Defendamos la libertad y la ...
Como ves, blogger, artículos como ese puede dar lugar a ese malentendido del que se defiende, con toda razón, Juambi; y al que defiende, añadiendo su cotidiano aderezo intolerante D. Miscato. Un resultado que estimo vergonzoso...
Tal vez quisieras expresar alguna aversión (limitada) hacia cierta conducta alocada u orgullosa de demasisado poco (¿como ser minoritaria y haber tenido un pasado heroico de resistencia a la persecución y al castigo injusto -del que ahora ser ven en buena medida libres porque han tenido la suerte de vivir en España u otro país tolerante). El hecho es que temía que pudiera dar lugar a ese tipo de malentendidos.
Puestos a ser intolerantes, no debe el proclamador quedarse fuera: "ni los maldicientes". De modo que el insulto te condena.
¿Qué decir de oponer "ser Iglesia" a "ser homosexual"? ¿Hay menos homosexuales dentro de la Iglesia; acaso dentro del clero; menos abuso sexual "homo" y de niños; menos conductas "antinaturales"; más opciones pro...
San Pablo:"¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios". (1Co 6, 9-10)
"(...)Haciendo alarde de sabios se convirtieron en necios,y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes que representan a hombres corruptibles, aves, cuadrúpedos y reptiles. Por eso, dejándolos abandonados a los deseos de su corazón, Dios los entregó a una impureza que deshonraba sus propios cuerpos,ya que han sustituido la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a las criaturas en lugar del Creador, que es bendito etern... Rom 1,16-25)"
restrictiva. Porque no sólo desde la óptica de la procreación debemos estudiar la naturaleza humana (¿primando al individuo sobre la especia o al revés para abstraer un concepto de naturaleza humana?). Creo que esto es algo más abierto y dinámico como para "cerrarse" tanto, ¡digo yo! Saludos.
La Iglesia no sólo se opone al gaymonio sino a la homosexualidad en sí misma. No por ello la Iglesia es homófoba, porque una cosa es censurar la antinaturalidad. Y la cochinada, de la homosexualidad y otra atacar a los homosexuales, a quienes no sólo no hay que marginar sino ayudar. Homosexuales sí -sobre todo para ayudarles a salir de tan espantoso submundo-, homosexualidad no.
La distinción no es baladí, por más que los progres intentan sacarle punta. La Iglesia está con los sidosos y contra el sida -de hecho, condena las relaciones sexuales antinaturales pero es quien más personal esfuerzo dedica a combatir le sida-, condena la pobreza pero ayuda a los pobres, de hecho es la ONG que figura a la cabeza de la lucha contra el hambre, y así con todo.
No, la Iglesia no tiene que pedir ninguna fórmula legal para justificar las parejas de hecho, porque la ley positiva tiene dos posibilidades: o concordar con la ley natural o convertirse en antinatural".
A veces creo que cuando estableces tus "tipologías" y das lecciones (todos de alguna manera las damos o lo intentamos) te pareces más, caricaturizando (¡y es chiste,eh!), a una gran cabeza donde predomina una RAZÓN, así de gorda, con dos patitas y demás atributos en pequeñito. Si das cabida, y me consta que lo haces, a la dimensión psicoafectiva de la persona, a los valores que nos humanizan, etc., ¿cómo es que tienes una concepción tan "reductiva" de la "naturaleza"? Porque los partidarios de un darwinismo social o de otras posiciones semejantes parecerían apriori más consecuentes con los principios de los que parten al afirmar que la tolerancia, la solidaridad, la compasión, etc. no son más que "constructos" que intentan desviar lo que es más acorde con la "naturaleza", es decir, la selección "natural", el predominio del más fuerte, etc. Sé que es una exageración, pero creo que estas cosas bien podrían ponernos sobreaviso acerca de una concepción de la "naturaleza humana" demasiado
Blogger:hoy me digo:"por fin el blogger saca provecho a su alfabetización.Sus recursos expresivos los pone una buena causa."¿Cuánto durará? Este texto de hispanidad.com es certero:"(...)la homosexualidad no es más que la plasmación del odio a la vida, es la antítesis de la procreación, del mantenimiento de la humanidad. Y el odio a la vida, la falta de vitalidad, es, simplemente, la abolición física del hombre, de la misma forma que el modernismo, y su variante intelectual, el relativismo, no supone más que la abolición del pensamiento. La alabada opción sexual homo nos lleva a la abolición de la humanidad la misma forma que el relativismo nos lleva a la abolición del hombre(...)Lo malo entonces no es el gaymonio sino la homosexualidad en sí misma. Lamento insistir pero introducir el pene en el recto no es sexo, no es matrimonio ni es amor: es una cochinada enorme, como lo es el introducirse objetos de forma aplatanada por la vagina.
La Iglesia no sólo se opone al gaymonio si...
Tengo capacidad reproductiva, sin problema alguno. Entonces, ¿no soy un individuo masculino de la especie humana?
"Las personas normales"... Y me pregunto, ¿quiénes serán esas? Supongo que las que el respetable Blogger tiene "in mente" y que manifiesta de modo reiterado cada vez que tiene la oportunidad (jejeje...). Es decir, las personas normales son personas humanistas sin "credos" religiosos; heterosexuales, por supuesto, porque la "homosexualidad no deja de ser una de la naturaleza";... En fin, que la gente normal debe ser un "vivo retrato tuyo", ¿no? Dices: "individuos que no son ni lo uno ni lo otro", refiriéndote a que la especie humana dispone de individuos masculinos y femeninos. Así que, ¿una persona homosexual no es un individuo ni masculino ni femenino? Pues ahora me entero yo, y para muestra un botón, es decir, yo mismo. Que yo sepa, soy xy genéticamente; tengo gónadas masculinas (pene y testículos); hormonalmente soy varón también (standard); fenotípicamente soy un varón (viril, masculino, etc.). Ahora bien, psicosexualmente soy homosexual.
Blogger: Hay mal gusto en esas exhibiciones, como una vez expresé. Pero ¿qué hacer, una vez expresado eso? También lo hay en las cabalgatas carnavaleras. ¿Debería haber alguien que las regule? Y no digamos en alguna imagen cenicienta, agonizante y sucia. El mal gusto es subjetivo, claro. Aunque lo compatimos en algunos asuntos, no en otros, ¿verdad que la imagen de un crucificado exhausto puede ser espiritual para alguien que se considere "normal"; incluso la sangre que chorrea la boca de un toro moribundo puede ser expresiva de un profundo conocimiento de la naturaleza y la vida, el fin de un arte trascendente?
Lo malo del tema sacado (la homosexualidad) es la intolerancia. Acercarse al insulto es atentar contra el derecho igualitario. A mí me da igual lo que cada cual haga con su vida mientras no dañe (objetivamente) a otros.
Dice Vd: "se acepta a la persona y nadie se escandaliza ya por ello ni menos denigra a la persona". Ojalá. No comperto todas y cada de una de sus de...
Blo g g:
A veces parece que dentro de todo, te queda algo, bueno, algo es algo; el tema que tocas hoy no es más que otra punta de lanza sobredimensionada y sacada de contexto que se utiliza por el totalitarismo político para vaciar y direccionar al pueblo con la mascarada de una supuesta libertad, escondiendo la realidad perversa de los fines que pretenden conseguir.
Otra movida más, aparatosa eso si, pero que tampoco cuela y se difuminará como el humo.
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas