Humanismo sin credos

Nuestro dios interior.

03.05.10 | 23:00. Archivado en 1. Sobre este blog, MANUEL BARREDA
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Escribe MANUEL BARREDA

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¿Una esperanza de superación de nuestra frustración vital?

Sócrates reconocía un “Guía Interior” o daemon (genio) que lo avisaba de la posibilidad de cometer acciones equivocadas. No es el único en hablar de un sustrato de esa índole, capaz de orientar nuestras decisiones.

¿Existe tal entidad? ¿En qué consistiría? ¿Podemos contactar con ella, estimularla y usarla en provecho propio?

Hay quien responde con un seguro a las tres cuestiones. Nuestro “yo interior” responde con un o un no llamativamente seguros a las preguntas que le hagamos con el corazón.

Es especialmente eficaz en temas intuitivos y de largo plazo:

¿es amor lo que siento?, ¿qué temo? ¿realmente me vale la pena meterme en este trabajo? ¿qué me está pidiendo mi hijo? ¿qué necesito o estoy echando de menos?

Algunos profesionales de éxito (artistas, hombres de negocios, críticos de arte, estrategas, etc.) conectan con algo interior que les ayuda a acertar en sus decisiones más intuitivas.

Hasta aquí asumible. Aunque ya puede resultarnos dudoso que el contacto pueda procurarse a voluntad y que sea posible adiestrarse en controlar cada vez mejor esa capacidad.

Por si fuera poco, la seguridad aportada puede no tener suficiente fundamento; todo depende de su grado de acierto:

¿es correcta la respuesta que brota -o sentimos- en nuestro interior; cuántas veces falla; lo hace en menor o mayor medida que el análisis consciente, concienzudo y lógico?

Su eficacia y fiabilidad --nos aseguran quienes hablan de ello-- es muy elevada; de ser así, podríamos hablar de “verdad” o acierto “intuitivo” en alto grado. ¿Pero es así?

Quienes aseguran haber avanzado más en su encuentro le atribuyen aún mayores capacidades, en un sentido que supera no sólo en velocidad, eficacia y certidumbre a la vía habitual del razonamiento.

La mayéutica socrática consistía en actuar “de partera” de modo que el interlocutor o discípulo alcanzase por él mismo la verdad. No se puede enseñar imponiendo verdades desde fuera: todo verdadero aprendizaje es un logro interior.

Las verdades básicas pueden aprenderse en mucha mayor medida que enseñarse. El Maestro sólo asiste, ayuda, responde, pero no presiona ni intenta adelantar al discípulo. Desde luego, no precisa hablar de sí mismo ni pregonar sus logros o destrezas; ni exige, recrimina o culpabiliza. Sabe que las actitudes y conductas se aprenden a través del esfuerzo, desde dentro.

Nuestras convicciones de partida son irrelevantes -los caminos son infinitos- y no pueden imponerse. La experiencia del encuentro interior tampoco. Ni aun acelerarse.

Bastantes autores, filósofos y místicos (Maestros de sabiduría, sería un modo “más amigo” de llamarlos) han defendido contactar con algo interior capaz de iluminar su conciencia en forma inmediata.

La chispa puede tener un efecto transitorio tipo ¡eureka! (catarsis, kenshou…), pero puede provocar algo más decisivo en el sentido que nos interesa. Cuando trabajamos nuestro autoencuentro, cuando nos desvestimos de falsedades y nos enfrentamos con honestidad y disposición abierta, algo en nuestro interior se transforma, acrecentando nuestra capacidad de comprender a fondo (al tiempo en profundidad y holísticamente) nuestra situación, el mundo y las personas, así como sus relaciones y los factores que los (y nos) mueven.

Surge un desapego que libera de apasionamientos fáciles, prejuicios y respuestas mecanizadas. Se mira de otro modo, menos condicionado. El tiempo se detiene y acomoda a tu sentir, para que lo disfrutes a tu gusto. No te sientes superior, sólo más comprensivo; aunque ya nadie logrará tu servidumbre: ya no puedes ser acólito ni engañarte a ti mismo. Se trata de un proceso disfrutable y sin vuelta atrás…

No está mal esa esperanza de autoencuentro liberador y fructífero, ¿verdad? Limpiar nuestra mente de toda influencia para que brote esa chispa de luz que albergamos y nos espera dentro de nosotros mismos.

Muchos creyentes –y algunos místicos- la llaman su (nuestro) Dios interior y consideran que es la expresión directa de un alma espiritual que supuestamente –tal es su convicción- llevamos dentro de nosotros.

Más exacto sería decir que “somos” ese núcleo mental sobre el que luego superponemos aprendizajes personales y sociales, prejuicios, juicios y creencias. Nos creemos “algo”, nos forjamos una identidad o “personaje” y nos confundimos con nuestro papel o nuestra representación, que captamos e interpretamos especularmente.

Pero somos un vacío básico relleno de adornos y supuestos, más “algo” que nos capacita para responder de un modo (al menos más) autónomo.

5 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por chinpun 04.05.10 | 22:20

    Comentario por David 04.05.10 | 17:57
    Masonete:


    Ya era raro que dejases aparcado el "a por ellos" unos días, me extrañaba no ver la guadaña con la picadura que serpea.

    Muy bien lo de hoy, es la esencia masona en su salsa más visceral, un panfleto con los objetivos a lograr, de eso se trata; para sustituirlos después con lo que ahora ocultáis.

    

Esta la copio y la guardo.



    A pesar del vano y superfluo camuflaje que empleas te diré que no os vale de nada, primero porque no nos la pegais, sabemos de que va, segundo porque la idiotez no va a ninguna parte, simplemente es necedad.

    

Tendréis que legislar y someter a la fuerza.

    

Y primero sereis burlados, después definitivamente derrotados.

    
Así será, no te quepa duda predicador apostata. Destructor.

  • Comentario por Omega 03.05.10 | 22:17

    Posiblemente, seamos muchos los que no nos hagamos ningún planteamiento, actuamos con una cierta coherencia dentro de una ética y un respeto.
    Las instituciones podrán teorizar, enseñar su doctrina como deseen, pero la libertad de aceptación u oposición a lo que dicten, depende de cada uno.
    Las actuaciones habituales, cotidianas de cada ser humano no creo necesiten de un guia.
    Si en nuestra vida rige "amar y no dañar" ello te permite vivir con una cierta paz, sin esperar premio o castigo al final.

  • Comentario por Manue 03.05.10 | 19:50

    Hoy el tema era "de encuentro". No se centraba en lo doctrinal, sino en lo experimentable. Está claro que un creyente puede experimentar vivencias sutiles y considerar que se deben a una conexión con Dios. Podemos hablar de esa experiencia.
    Cada confesió se cree en posesión de la verdad, lo cual no tendría mucho de particular. Lo que no es tolerable es que se intenten imponer por la fuerza: reprimir visiones o credos alternativos; poner límites a la ciencia, a la libertad de expresión, a la divulgación de ideas, sentimientos o pensamientos. Prohibir libros o censurar partes.
    La gansada de ayer era de Stephen Hawking, que debe saber menos que la Iglesia o que algún erudito judío de hace entre 3000 y 2500 años (son 5 los siglos que pasan entre las diversas tradiciones y etapas redaccionales del Génesis). hay diversas teorías algo superiores a la de una Tierra plana y un universo creado en 6 días (big bang, bing bounce, bing crunch)
    Y no es cierto que la Iglesia no cambi...

  • Comentario por miscato 03.05.10 | 14:40

    Blogger:la Iglesia propone la verdad,ahora como hace mil quinientos años,igual que el sol te propone su luz y calor.Que tú pretendas proponerla ,al mismo nivel, es tan grotesco como proponer dar luz y calor igual que el sol.Ya conoces la definición de necedad.Se puede ampliar añadiendo que se incurre en necedad dirigiéndose a la Iglesia como maestro Ciruela.No debes estar muy contento porque ayer Manue marcó un nivel de necedad que te deja atrás.Anímate a colgarle a la nadatodoproductora alguna gansada superior.

    Antídotos contra la necedad:
    «‘Yo soy el camino, la verdad y la vida’. Con estas inequívocas palabras, nos ha mostrado el Señor cuál es la vereda auténtica que lleva a la felicidad eterna (...). Lo declara a todos los hombres, pero especialmente nos lo recuerda a quienes, como tú y como yo, le hemos dicho que estamos decididos a tomarnos en serio nuestra vocación de cristianos».
    "Ama al necio;aborrece la necedad"


  • Comentario por [Blogger] 03.05.10 | 11:16

    Respecto a la Iglesia y en relación al párrafo de Don Manuel:No se puede enseñar imponiendo verdades desde fuera: todo verdadero aprendizaje es un logro interior.
    JP2 dijo en Madrid que la fe no se impone, se propone. En un discurso sincrónico, tal aserción es válida. Pero la Iglesia también es diacrónica, tiene historia, y esta historia echa por tierra tanto el primer párrafo como lo dicho por el egregio personaje.
    La Iglesia, cuando tiene poder suficiente, impone "su verdad", no la propone. ¿Por qué? Pues precisamente porque se cree en posesión de ella. Mis quinientos años, al menos, de obrar así no se pueden echar por la borda con martingalas y componendas, las de ahora.

Miércoles, 30 de mayo

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