Escribe MANUEL BARREDA.
El sentimiento de culpa (de origen) “super-yoico” difiere del simple miedo a ser castigado por Dios. Este último miedo es una anticipación del sufrimiento postmortem, un temor que acompaña y puede estropear una buena tarde de lectura bajo la sombra de un pino; o incrementar en muchos enteros el miedo a morir.
Hay quien ha vivido obsesionado por ese final muchísimo más amenazador que la propia muerte. Este sentimiento era más habitual en otros tiempos, pero hasta hace cincuenta años era el pan nuestro de cada día en nuestra propia España.
Recalco que este miedo incrementado es algo propio de las religiones autoritarias: ni los griegos ni los judíos primitivos (preexilares) lo tenían (ni siquiera varios grupos puristas postexilares, como los saduceos, entre otros no contaminados por la religión persa).
Se esperaba, en cambio, que el poder civil o el propio Dios castigara en vida a la persona malvada --e incluso a sus descendientes, otra injusticia más, hoy difícil de comprender--, pero la muerte nos llevaba a todos a una existencia sombría y fría, poco apetecible. A un estado semidormido, no a un castigo dependiente de nuestros actos.
Un griego podía sentir que tenía motivos para ser bueno y aun heroico y realmente no lo era en menor medida que un cristiano: el deseo de ser admirados, lograr reconocimiento social y gloria; sentirse bien consigo mismo; evitar la vergüenza o el ostracismo, etc. Curiosamente, parece que este tipo de motivación es al menos tan eficaz –y parece que algo más- que todo el miedo añadido que las autoridades rígidas tratan de promover, vía moral rígida y temor de Dios.
Cualquier religión, puede acrecentar ese miedo a la muerte que existe en todo hombre, por lo que ya Epicuro en pleno siglo III a.C. proponía la superación del miedo a la muerte y a los dioses, además de al dolor. Pero sólo las anti-vida pueden elevar la presión y dotarnos de un tirano interior (la conciencia escrupulosa) que idealmente debiera hacernos más fiables y productivos. En la práctica parece
1) facilitar nuestra frustración y, por ende, conductas evasivas, viciosas y violentas, además de propiciar culpabilidad y neurosis;
2) dificultar la “claridad moral”. En filosofía, “moral” significa conducta adecuada para sentirse mejor, en un principio la meta era “ser más feliz”, algo que Sócrates o Aristóteles asociaban a ser más sabio, libre, consciente y capaz de amar.
¿Por qué iba a tener ese efecto paradójico la moral rígida? Además de hacernos sentir pecadores e indignos, los códigos rígidos nos dejan “demasiado claro” lo que es placentero (el pecado), reforzando lo que el ser humano intuía sin antes analizarlo por su cuenta.
Pero el margen de error derivado de su falso aprendizaje es grande: alienación moral por asunción de código exógeno indiscutible y rígido. Lo natural se vuelve morboso y origina más atracción de la que debiera. La búsqueda del placer incluye placeres psíquicos, de encuentro jovial, de amor cómplice, de descanso relajado… Todo filósofo sabe que la armonía interior requiere una liberación de signo bastante diferente a un cumplimiento mecánico de preceptos, sea pro-normas rígidas o “anti”.
Al parecer no todo hombre puede ser esclavizado con afán de obediencia servil y sumisa. Los hay que sienten una violencia interior que luego externalizan. Y hay quien se rebela reproduciendo el sadismo sufrido.
Pero quería celebrar que ya todo esto sólo forma parte de nuestra historia remota o reciente, pero no actual ni personal de casi nadie… Los que nos hemos liberado de la tiranía de una religión hemos tardado algo más en hacerlo de la culpa (no era tan dependiente del infierno, pues: tenía su propia mecánica). No es tan sano tener que dirigir nuestros pasos para evitar sentirla, en lugar de por nuestras propia razón y sentimiento compasivo.
Por desgracia, la moral rígida tiende a ahogar una y otro. Así, no es infrecuente ver cómo languidecen en el fiel más acérrimo, el sentimiento natural de amor, la piedad, el gusto espontáneo por ayudar, sustituidos, todos ellos, por el afán de evitarse culpa y cumplir con el deber.
Toda represión es intuida como fracaso y deviene en fuente esencial de frustración y de discordancia entre “lo predicado” y “lo que hago” a pesar de lo predicado. Algo que, de paso, explica cierta retórica vacua, proceder rutinario poco “santo”, a veces engreído u hosco.
Después de todo, ¿no se trataba de cumplir una serie de deberes? ¿No tenemos bastante con su persecución imposible? Y reinicio del ciclo: deberes Vs. instintos y deseos superiores-insatisfacción-impulsividad-sentimiento de culpa-ritual de lavado-autodestrucción servil –frustración, etc.
Pero los tiempos cambian. Lo anterior sólo explicita lo que alguna vez fue verdad para bastante gente, casi toda la cristiandad. De modo que pido disculpas por haberle invitado a leer este circunloquio al creyente que se siente tan bien con su vida como el no creyente más liberado de miedos.
Podemos abrazarnos como hermanos, pues compartimos el gusto de vivir y contemplar un cielo estrellado, abrazados por manos amigas y hechos a la idea de que cada momento es irrepetible y puede disfrutarse amablemente.
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Inducir la conciencia del pecado, asociarlo a la condenación eterna e instituir un mecanismo en manos de una casta sacerdotal para liberar las culpas del castigo es bastante infernal. No digamos nada acerca del pecado llamado "original". Para colmo, en la fase típica en la que se educan los jóvenes humanos, se han sacado que una actividad orientada a la futura de procreación como es la masturbación o los escarceos eróticos son ¡pecados! He conocido a un pariente que sufría de conciencia escrupulosa y puedo deciros que su sufrimiento y el de su pobre confesor eran atroces. El sentido de culpa suele ser, salvo cuando es obvio que está justificado, una enfermedad que despiertan de buena gana los falsos moralistas.
Claro que sí Juambi. Me chocó un tanto la terminación de tu segunda frase: "...previo requisito de dejar atrás aquello en lo que uno cree con honestidad". Mi idea es la contraria, y creo que Vd. se aproxima a ella en todo el resto de su mensaje. La honestidad no se deja de lado: se ejercita: nuestra meta es encontrar. Hallar verdades que nos parezcan coherentes a nosotros, que no rechinen, que puedan ser asumidas sin reprimir. Todo forzamiento artificioso conduce a un engaño que pasa factura en diversas formas de insatisfacción. De modo que buscar y encontrarse abiertamente sí, superar prejuicios y dogmas también, pero ¿cómo abandonar la honestidad de nuestro empeño? No podemos. Hay que asumir que quien se quiera muy dentro del rebaño no podrá asomar a la verdad sin sentir vértigo, en forma de miedo o culpa. Pero no podemos encerrarnos con ellos yendo contra nuestro sentir y actitud honestos; no podemos cerrar los ojos y huir de aquello que estimemos "más verdadero". Un abrazo, Juambi
Recuerdo, en especial, al tratar del contenido del "juicio final" como una de las dimensiones del futurible acontecimiento del eschaton colectivo, la de cosas que podrían esconderse al tratar esa cuestión. Tantos sentimientos ocultos o semiocultos de venganza, de desquite hacia los que no pensaban como uno. Daba la impresión de que el camino de realización humana que había elegido el cristiano era de todo menos de realización y de humano; todo un camino de represión y con un sentimiento exacerbado del sentido del deber, satisfecho únicamente por el deseo de ver "excluido" y "condenado" al "enemigo".
Creo que podríamos profundizar en algunas cosas de las que expones que, a mi juicio, son algo incompletas, sobre todo la ubicación de determinadas teologías del A.T., y la omisión de cierta experiencia creyente que contribuyó al cambio de una escatología puramente instra-histórica en aras de una cierta esperanza meta-histórica.
Agradezco al autor los dos últimos párrafos. No siempre recibe uno una invitación así, previo requisito de dejar atrás aquello en lo que uno cree con honestidad. No sé si por suerte o por desgracia, aunque creo que es por lo primero, uno no ha vivido en ese ambiente propiciador de la culpa y el miedo a los infiernos. En todo caso, uno nació a la fe cristiana en otros (des)tiempos, en compañía de otras gentes más sanas y más independientes de "trampas" de ese calibre. Ya se nos avisaba de ello en la época de estudiante, sobre todo en teología moral y en el tratado de escatología. Al tratar cada tema, aparte de la contextualización histórico-dogmática de cada cuestión, de la crítica sobre todo de la teología neo-escolástica, y de las aportaciones de la crítica de la religión (maestros de la sospecha y demás), quedábamos advertidos en la reflexión de tanta ideología que podría actuar como cortapisa de modo consciente o inconsciente.
¡No creer en lo que debo! ¿Tanta es tu ignorancia? Creemos o no en base a lo que termina siendo nuestra convicción. No se trata de algo exactamente voluntario ni, menos, de un deber a cumplir. Tu mérito debe ser haberte creído acríticamente en una sarta de aforismos que te inculcaron como ciertos y no resisten un análisis profundo (todo el que lo emprende modifica, aunque sea un poco, su fe.
Prefiero comunicarte que ese borregismo se parace más a la nadatodoproductora que emprender una búsqueda crítica de la verdad. Después de todo, hay muchos miscatos musulmanes hijos de madres musulmanas cuyo "mérito" no es mayor que el que tiene un esquimal por ser hijo de esquimal. Tampoco la búsqueda es un asunto "meritorio": es un camino de credimiento y liberación. Al menos es eso: un camino propio...
Occidente se ha construido liberándose de la tutela y el magisterio dogmático de la Iglesia: Renacimiento, Empirismo, Ilustración, Romanticismo...
Todo el final, muy bueno... ¿Re...
Manue:la razón de no creer en lo que debes está en que estás copado por la creencia en la nadatodoproductora,en la putrefacción de la carne,en lo grotesco de enseñar al sol a dar luz.Cuando se te ocurra desbarrar,tienes un freno a mano:basta que pienses en la esterilidad de la necedad,mientras la Iglesia construye occidente y es su columna vertebral.Si ella falla,la necedad no tiene a quien parasitar.
Me decías antes que no sientes el amor debido al necio.No lo sientes porque no aprecias que se te señale ,por suerte para ti,la plaga de la necedad.En cuanto a lo de creer por mamá,¿no te enseñó la tuya a evitar la necedad? La Iglesia,madre y maestra por naturaleza,no llegó hasta hoy para que le enseñes.Todo lo contrario.Por miedo a la rechifla,no ejerzas de Ciruela.No olvides tampoco que si Hipatia se entera del aplauso necio,te exige reparaciones.
"Ama al necio;abrrece la necedad"."No hacen falta pruebas de la existencia de Dios;sólo el necio las pide".
¿Se trata de un juego, Miscato o te simulas tan... cerrado, fanático y mezquino? Adelante... Dios debe estar contento contigo, ¿seguro que quiere soldados así, que repitan siempre la misma sandez y no piensen? No creo que exista (¿Ves? No me aparto voluntariamente de Él). Pero de existir, debe sentirse insultado por gente como tú. Yo en tu caso no sería tan insultante ni estaría tan exultante...
Los necios no buscan verdades, Miscato. No dudan sobre ese tema: creen sin dudar en Dios, ya que su mamá les dijo que existe. Hay que ser inteligente para hacerse preguntas y darse respuestas. A las personas honestas tampoco les basta lo que diga el primero que pase, aprende por su cuenta.
He hallado que defiendes todo asesinato y tortura que hayan protagonizado los cristianos, lo que, aunque no te des cuenta, significa justificar el fanatismo inverso.
¿Enseñar a la Iglesia? Ya lo hacen otros, ¿no crees? Hace un siglo la Iglesia decía que el Génesis era la palabra de Dios copi...
Manue:déjate de evasivas.Lo que determina la condición de necio se concentra en este versículo:"dijo el necio para sí:no hay Dios".Te esfuerzas por arrastrar vestiduras de científico,por mostrarte abierto y poroso en todas las direcciones,por mutilar el factor que nos diferencia de los animales...y al final,te precipitas y hundes en las charcas de la necedad:"Dijo el necio para sí:no hay Dios".
En cuanto a lo que te dije de [insulto],se evidencia en la fatuidad de enseñar a la Iglesia.Como el maestro Ciruela a Covarrubias, grotesco como enseñar al sol a dar luz.
Antídotos contra la necedad:magnífico artículo de Pedro Trevijano en Info Catolica
http://www.infocatolica.com/?t=opinion&cod=6195
"...cuando el hombre se aparta voluntariamente de Él, estamos en el reino de la estupidez, de las tinieblas y de la cultura de la muerte. Y si alguien me dice que no debo llamar estúpido o corrupto a nadie, le responderé que no me considero con autoridad...
No vale cualquier cosa que hagan "los suyos" (y no sé cómo considera "suyos" a una horda de fanáticos capaz de matar a corregionarios "por una iota de diferencia en el credo", pero en fin, Vd. debe ser "así", con perdón). Cuesta imaginar a un Dios a su altura; por el contrario, Hipatia o Copérnico tienen otro nivel.
Por suerte para Copérnico estaba bien relacionado. Y aún así... Le transcribo fragmentos desde la wiki:
Copérnico estudió los escritos de los filósofos griegos (de) pitagóricos y Heráclides Póntico (...) La teoría heliocéntrica en sí, hasta donde se sabe hoy, fue concebida por primera vez por Aristarco de Samos (310-230 a. C...)
La ruptura básica (con) la ideología religiosa medieval (...) con el hombre como centro (...) hizo dudar a Copérnico de publicar su obra (...) La obra de Copérnico sigue ligada al Mundo Antiguo (...) Con su obra (...) la naturaleza va perdiendo su carácter teológico. (...) la Iglesia Católica (...) convertirá al Heliocentrismo en...
Hola de nuevo, Miscato: no te notado que me ames ni como necio; sí bastante mala baba y orgullo por tu parte. Por cierto, no sé de dónde puede venir esa soberbia, ya que no he percibido muestra alguna de genialidad ni hallazgo u argumento teórico; y ese inmenso pavoneo se hubiera cargado uno tirando a bueno. A falta de argumentación, la parte práctica se queda en esa muestra de agresividad desde el anonimato, insultos repetidos y tiros al aire a ver si hace daño.
Pero no. No has captado que yo celebro que haya científicos de todos los orígenes. No así las guerras, sean en nombre de cualquier religión. Creo que nombras alguna antigua conquista de la que estás muy orgulloso. Te doy la enhorabuena, como se la doy a los mongoles, aztecas, soviéticos e ingleses. Son muchas las colonizaciones y las metrópolis, con pretextos e intereses varios. Aunque sean religiosos no le veo el mérito.
Me sé su credo. ¿Le transcribo el mío?
Hipatia es respetable. Sus verdugos no. Sólo ases...
Después de leer a Barreda(mi primer comentario fue al leer la bobada de "religiones antivida),veo que desea más ardientemente que vayamos a confesarnos con él,que el maestro Ciruela deseaba alfabetizar a Covarrubias , al Nebrija,a Cervantes,a Quevedo... ¡qué grotesco!
"Ama al necio;aborrece la necedad"."Dijo el necio para sí:no hay Dios".
Manue:si no fueras tan [insulto],te haría pensar el hecho de que titiriteros,cejateros y farándula unidos no son capaces de rescatar a Hipatia.Pero si la Iglesia se lo propone,hoy sería una figura respetable.¿Es que la necedad te priva de pensar?
Antídotos contra la necedad:
‘Aunque majes al necio en un mortero entre granos de trigo majados con el pisón, no se apartará de él su necedad.’(Proverbios 27:22)
Wernher Von Braun,constructor de los cohetes espaciales:
"Por encima de todo está la gloria de Dios que creó el universo...que la ciencia va escudriñando en profunda adoración".
"...el padre de la Cristolografía - René Just Hauy 1743-1822- fue sacerdote. Y el de la Genética, Gregor Mendel1818-1884. También el de la estratigrafía, Nicolás Stenon1638-1686. Más bien fue obispo y es Beato y autor de la primera descripción del aparato lacrimal..."el padre de la astronomía moderna - el presbítero católico Nicolás Copérnico...
Blogger:la necedad no viene sola. Tiene ,entre otras,la compañía de la simplonería.¿Qué hace falta para que veas la esterilidad y el parasitismo de la necedad?¿Dónde estaba la necedad en la Reconquista,en la asombrosa Obra de América,en el Siglo de Oro...?No podía hablar como lo hace ahora,camuflada de científica,poniendo de relieve que necesita camuflarse para evitar la irrisión y la mofa.
Manue:no seas [insulto].La Iglesia no esperó a vivir veinte siglos para que tu le enseñes.Está para enseñarte.Querer lo contrario es lo que te delata como necio.
Antídotos contra la necedad:Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta...
Sabe que existe: se lo dijo su mamá...
Hola, Miscato. Hallo que sigue Vd, manteniendo su agradable tono, denotador de una buena asunción de espíritu cristiano.
Verá, oponía dos modos de entender el fenómenos religioso. Estoy preparando un artículo que le gustará (bueno, quizá sea demasiado desear) en el que hablo del Dios interior y de los buscadores, al fin y al cabo, los que notan el aguijón religioso -o disfrutan por su superación no mermadora de sentimiento trascendente- deben compartir algo, ¿no?
Decía que existen religiones que se disfrutan, que no tratan de imponer morales represivas y culpabilizadoras (gestadora de conciencias ultrasensibles y fácilmente culpables) y otras que se centran en concienciar, re-ligar e ilusionar. Que te permite vivir una vida amable y plena, pudiendo sentir compasión, buscar, analizar, amar sin tener que medir si cumples o no en detalle un mandato que a veces ni siquiera beneficia a nadie y te perjudica a ti.
El necio no se pregunta por Dios: Sabe que existe. Se lo di...
A este limpiabotas de los credos, MISCATO, no se le ocurren otros argumentos "contra" lo que aquí se dice que llamar "necio", más aún, "perfecto necio" a quien escribe.
Dos años lleva este "miserias del intelecto" diciendo lo mismo y copiando las mismas mensajadas que sus ancestros han dicho, cuando en dos artículos el señor Barreda ha expresado más que él en todo lo que lleva andado. Posiblemente en todo lo que le resta por andar.
Pensará que porque Agustín de Hipona, el crápula pederasta y violador al que hicieron luego santo por escribir sublimes majaderías, diga lo que dice, tiene ya carta de naturaleza y sello de autenticidad. Si por él fuera no habríamos pasado de buscar oro (para Grecia) aleando metales baratos.
Váyase de nuevo a donde ha estado, que pensábamos que ya había desaparecido la peste "bobálica".
después de unos días ausente,vuelvo al blog y me encuentro con Barreda y su expresión "religiones antivida".Se trata de un perfecto necio.La vida para este oficiante de la necedad consiste en mutilar el factor que nos diferencia de caballos y mulos,y no sentirse culpable de nada. ¡gratesco y de rechifla!Alfabetizado para quejarse de ser humano y enseñar su nostalgia de vida animal.
Antídotos contra la necedad:"Dijo el necio para sÍ:no hay Dios"."No hacen falta pruebas de la existencia de Dios;sólo el necio las pide".(San Agustín).
Miércoles, 30 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas
José Manuel Bernal