Humanismo sin credos

¿Rezar por las vocaciones? Ella también tuvo vocación, pero lo superó.

28.04.10 | 12:00. Archivado en Vida religiosa
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24 de Abril, Domingo 4º de Pascua, domingo del "Buen Pastor". Día de oración por las vocaciones.

Fue ese día, domingo, a propósito de la jornada "pro vocaciones", cuando comenzó a relatarme anécdotas de hace más de cuarenta años "gozadas" por ella en el interior del convento-noviciado. Hoy tiene más de sesenta años. A pesar del tiempo transcurrido todavía los recuerdos "viven" en su interior como si de un sueño mal sufrido se tratara.

Lo suyo evidentemente no era vocación religiosa, aunque así se lo hicieran ver estando dentro. Digamos al margen de anécdotas que a la rectoria monjil le interesaba, en ese tiempo de superabundancia de "vocaciones" sin estudios, que una muchacha de buena posición social, casi con el magisterio terminado, guapa, rondando sus veinte juveniles años, entrara "en religión". Era un reclamo jugoso.

Me dice que rara vez ha comentado estas cosas, más que nada porque siempre le han parecido asuntos rastreros, ruines, indicativos de una vida mezquina... que hasta le da vergüenza haber pertenecido durante tres años a ese colectivo.

Muchas de las "anécdotas" que aquí se refieren, inciden en aspectos psíquicos calificables de neurosis.

Es un pensamiento que ya hemos expuesto en este Blog, pero que difícilmente les hará pensar a quienes ven en ese submundo un ideal de perfección: No se puede forzar a la Naturaleza, quebrar la propia voluntad, contradecir los instintos más naturales, sentir violada la esfera de la propia intimidad, violentar procesos naturales de socialización... sin que aquélla se cobre justa venganza. Se necesitan poderosos mecanismos sustitutorios para que la estructura de la personalidad crezca en armonía e integridad.

He aquí algunas "perlas" recogidas de su relato:

*** Me enviaron una vez a la enfermería a acompañar y consolar a una hermana enferma: al entrar me dijo con acritud que me marchara y que llamara a "la madre". No quería que nadie más la atendiera ni recibir consuelos de otras hermanas.

*** Acostumbrada yo a la relación "normal" entre amigas y compañeras de colegio, notaba en la relación entre las novicias cosas "rara". ¡Cuántas miradas, sonrisas y expresiones lánguidas vi en el trato de unas con otras! ¡Cómo buscaban colocarse junto a las compañeras queridas, rozarse el hábito, mirarse y sonreirse! Alguna comentaba que todo eso era expresión del amor de Dios que habitaba y se repartía entre ellas. Yo, sin sacar deducciones que luego sí he extraído, veía todo eso "muy raro", como algo nada normal...

*** Una vez, al oir cómo una monja aporreaba la puerta de la celda de enfrente, la celda de la "maestra", abrí la mía con sigilo y ví cómo, al abrirse, dicha monja se dejaba caer en sus brazos como desmayada. Luego esto se repitió muchísimas veces, casi podría decir que a diario.

*** Le pregunté una vez qué le pasaba y recibí tal respuesta airada... Eso sí, erguida la figura y tiesa. Pareció como si mi pregunta le hubiese ofendido.

*** Jamás lo pude soportar; vomitaba al hacerlo; era un asco superior a mis fuerzas. Y me reprendieron por no tener espíritu de sacrificio diciéndome que debía hacerlo como signo de mortificación: tener que lavar a mano las prendas íntimas de las demás, incluso los “paños higiénicos”... Se usaba como ejercicio de mortificación algo que podría hacer cada una.

*** La monja anterior de los desmayos le pidió a la superiora, tras una visita del médico, que la operaran y “ la vaciaran por dentro” para ofrecérselo al Señor. Y sé que este pensamiento era más común de lo que una pudiera pensar.

***Una noche me dieron un susto de muerte: estando en la celda a punto de acostarme vi cómo alguien se asomaba por el ventanuco superior de la puerta para ver lo que estaba haciendo dentro. ¡Me produjo tal indignación que quise poner remedio al punto! ¿Protestar? Era algo imposible: hubiese sido un signo inequívoco de soberbia, falta de humildad...

*** Para remediarlo puse un cartón en el ventanuco y, de ese modo preservar la poca intimidad que de por sí teníamos. “Alguien”, sin saber quién fue, me lo quitó al día siguiente. Eso sí, no volvieron a somarse por el tragaluz.

*** Lo de ver qué hacía yo parecía que les gustaba, porque otra vez noté unas manos asidas como garras a la pared medianera tratando de encaramarse para ver lo que estaba haciendo la hermana de al lado, o sea, yo. Debo confesar que yo les desconcertaba, porque mis modos y maneras indicaba una superioridad de pensamiento, sentido crítico y trato social al que no estaban acostumbradas.

*** Otra hermana, vecina de celda, era algo especial: se quejaba continuamente y si al fin la hermana querida acudía a consolarla, todo eran lamentos y suspiros quejumbrosos. Pero creo que de esto ya lo he hablado antes. No, no era la desmayada.

*** No he dicho que esa misma persona fingía sueños en voz alta, diciendo y citando nombres muy concretos de otras religiosas.

*** Cuando me di cuenta no me lo podía creer. Yo, que casi acaba de entrar, lo noté mejor que las demás. A mi edad era normal ya el uso de lápices de ojos y demás: ¡una hermana se había pintado ojeras con un lápiz negro para simular sufrimiento!

*** Hacia el exterior, en publicaciones, revistas y folletos, querían, eso sí, dar una imagen agradable, limpia, dulzona... Y yo, como era una chica guapa --creo que todavía lo soy-- era la elegida para sus folletos de propaganda: fotos en el jardín, entre flores, en posturas melifluas, con sonrisa de atardecer primaveral y poses arreboladas.

Del larguísimo relato, y por no alargar excesivamente este artículo, aporto titulares de lo que, según parece, era normal allá por los años 60 y que, por lo que sabemos, todavía lo sigue siendo en algunas comunidades:

 penitencias corporales “sabidas” por las otras monjas por la forma especial de cojear o moverse (cilicios en piernas, brazos o cintura);

 oír desde la celda de al lado los latigazos obligatorios que de vez en cuando se tenían que propinar en las nalgas o glúteos;

 entrar de rodillas en el refectorio, todas ya sentadas, en un acto extremo de humildad y humillación pidiendo perdón por los pecados propios, sin saber nadie a qué pecados se refería, pero presuponiendo naderías o fabulaciones. Con seguridad no habría confesado delante de todas su “relación” con el confesor, con el cual comenzó después una vida pletórica y humana;

 salir a las gradas del altar a decir sus culpas delante de todas, esperando reproches y acusaciones de las demás;

 ser acusada en público de falta de pobreza por haberle comprado su familia unas sandalias de cuero para no sufrir las rozaduras que provocaban las sandalias de plástico;

 comer determinados días sentadas en el suelo con el plato entre las piernas y una soga al cuello ¡para imitar a Cristo!;

 emplear cucharas de palo como signo de pobreza;

 salir con una soga al cuello delante de todas las comensales por haber roto un plato sin querer;

 dedicar los momentos de charla permitidos a “considerar cómo podemos mortificarnos mañana más”;

 entregar las cartas recibidas abiertas y sugerirle a la novicia lo que tiene que contestar a sus padres;

 recibir las cartas abiertas leídas e incluso tachadas por la superiora;

 a la hora de escribir cartas a la familia, tener que escribir al dictado determinadas expresiones de “felicidad” que vive la novicia;

La persona que estas cosas me ha referido sigue siendo buena, campechana, se desvive por todos y es muy querida en su entorno. A pesar de todo lo que tuvo que ver, es profundamente religiosa. No piensen en alguien que "miró hacia atrás y dio de lado el reino de los cielos".

Creo que la vida religiosa ha cambiado, no sé si para bien respecto a vivencia de lo que dicen "carisma propio", pero sí en el aspecto humano.

Como el péndulo suele oscilar, ahora me resulta chocante saber que tal o cual "hermana" va con frecuencia a la peluquería, viste de manera elegante, necesita dinero de bolsillo para sus gastos. Que en vez del metro para visitar a su hermana, coge el coche de la comunidad. Bueno... ¿y por qué no?

Quienquiera contraponer testimonios no tiene más que acercarse a los blogs vecinos donde se da cuenta de la vida en comunidad. Otrora los leía con interés por su lozanía, sencillez y "vivencia", quizá porque sí existen proyectos de vida que todavía ilusionan. No quiero pensar que tales "blogs" se escriban de cara a la galería.

Tampoco pretendo aquí "contraporgramar", pero sé que lo relatado ha sido vida sufriente de miles de personas. Quedan muchos rastros de todo ello en el éxodo de los años 60/70. Éxodo que ya es "caída libre vocacional".Dios oirá sus preces, aunque sea un domingo al año.

10 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Mercedes 29.08.10 | 19:34

    Soy una chica muy normalita,del montón,vamos,me considero liberal,moderna,de mi tiempo..salí de la Congregación RR.no tengo nada encontra al contrario potenciaron mis cualidades,mis virtudes,mis dones que antes no los veía..Y OS COMENTO QUE LAS MONJAS SON MUY NORMALITAS,HUMANAS,CON DEFECTOS,HAY DE TODO COMO EN TODO..LAS HAY MÁS ENTREGADAS A LA CAUSA DE REINADO Y MISTERIO DE JESUCRISTO,Y LAS HAY LAS QUE HAN ENTRAO A NO SE QUÉ(que son minoría)..Y LO DE LA CASTIDAD(VUESTRA MAYOR CURIOSIDAD..)Se vive y bien eh..Yo desde luego no podría tener marido,hijos,(familia) y ser monja..el que este ardiendo que se case dice La Escritura..El o La que quiera sexo de vez en cuando que se busque sus apaños fuera o que se case..NOSÉ SI ME EXPLICO.ME GUSTA EL SEXO..Y HE VIVIDO LA CASTIDAD CON ESA FUERZA QUE DA SOLO EL.Y NO ME HE MUERTO..NO OS COMÁIS EL TARRO AMIGOS-AS.OS LO DIGO DE CORAZÓN.

  • Comentario por Mercedes 29.08.10 | 19:14

    Soy ex religiosa,tengo 36 años, 8 años de mi vida los pasé dentro de una Congregación Religiosa de fundación española,viví las etapas de aspirante,postulante,noviciado,profesión de votos y renovación de los mismos Y NUNCA HICE NADA RARO NI NADA QUE ME TRAUMATIZARA..se realizan algunas prácticas de humildad ,de pobreza comunitaria simples como: Si llego tarde a una reunión comunitaria pedir perdón a la superiora o a la hna mayor en su caso..:"Perdóneme madre por caridad","Dios se lo pague" ..(cuando me entregan la ropa limpia y planchada..etc...Simples formulismos o costumbres como también los tienen los que hacen la MILI CON SUS SUPERIORES..Y COMO SIEMPRE SE DICE:..NI SON TODOS-AS LOS QUE ESTÁN ..NI ESTÁN TODOS LOS QUE SON..SIEMPRE SE CUELA ALGUN BICHO RARO,ALGÚN AVIS RARIS..ENTRE LAS PERSONAS QUE VAN A LO QUE VERDADERAMENTE VAN(ENTREGARSE A JESUCRISTO IMITANDOLE,SIGUIENDOLE,BUSCÁNDOLE,ADORÁNDOLE,SIRVIENDO A LOS MAS DEBILES,A LOS POBRES,A LOS ENFERMOS, A LOS MARGINADOS,A LOS OLVIDADOS

  • Comentario por Pepe 29.04.10 | 08:09

    Ojalá nuestra Iglesia no vuelva por esos derroteros tan opresivos... y ojalá ZP se vaya a hacer puñetas!

  • Comentario por David 28.04.10 | 23:01

    Pos rKr con el apostolado apóstata del 0'00... % en contra de una apabullante mayoría que permanece, que es feliz y que dedica su tiempo a sus cosas o al bien común.

    Lo contrario que la minoría de murmuradores, falsarios o ya puestos, en materia religiosa, servidores del diablo.

    Pocos contra viento y marea. Aburrido y pesado entrar aquí, un honor perder un minutillo para contar la realidad.

  • Comentario por opinion 28.04.10 | 21:53

    Manue
    Perdone, yo no me he referido a nada que haya sostenido usted.
    Sobre su cuñada ya he dicho antes que iba siendo necesario convocar un Concilio. Por otra parte conozco ex monjas que sólo se han salido del convento pero por lo demás siguen muy relacionadas con la Iglesia.
    Por cierto, lo que escribía usted de Leonard Cohen, no sabía que se había hecho budista le perdí la pista hace años; anteriormente no era cristiano sino judío, al menos de familia, no sé si era más o menos fervoroso.

  • Comentario por Pepe,cura, América 28.04.10 | 20:05

    El o La articulista, se queda corta en su narración. Hay mucho más. Sólo hace que insinuar. Todo quedaba en el "silencio" para salvar la imagem. Ojalá aprendamos transparencia, humanidad, autonomia y libertad evangélkica, en la Iglesia, y se acabe com el celibato impuesto dignificando el ministerio

  • Comentario por Manue 28.04.10 | 18:46

    Opinión: ¿qué es lo que "no cuadra"? ¿He sostenido en algún momento algo referente a que toda novicia que abandone un convento lo haga por dejar de ser creyente o algo parecido?
    Tengo una cuñada ex monja. No quiere hablar del tema, pero sé por mi mujer que sigue siendo creyente (no practicante). Tiene aversión al tema monjas o congregación religiosa. Entró muy jovencita (15 años) y salió con más de 40. Pero sufrió enormes presiones cuando se planteó salir: un calvario de recriminaciones, fomento de culpa y aislamiento. Los sermones insistían en que no fuera egoísta y entregara su vida a Dios y a las hermanas. Las cartas de su familia le eran ocultadas y las suyas interceptadas. Podríamos decir que vivió secuestrada o encarcelada sus últimos 5 años. Ni estos ni los anteriores la dejaban sola y la presión "vía culpa" se hizo insoportable. Su madre no podía hablar con ella. Al fin, tras mucha resistencia, se la llevó, amenazando con recurrir a la legalidad. Estábamos "en democracia"...

  • Comentario por opinion 28.04.10 | 17:45


    Dios escucha aunque pedimos poco.

  • Comentario por opinion 28.04.10 | 17:43

    Lo más interesante de esta historia es por qué cree el SEÑOR BLOGGER que este dechado de virtudes, la persona que nos presenta hoy, no ha dejado de ser crédula como muchos que se salieron y de una manera u otra siguen estando más relacionados con la Iglesia que otros laicos. Todas esta historias suyas y del SEÑOR BARREDA parece que no cuadran con esta señora o con otros crédulos que se pueden ir encontrando.
    Hay personas que se hicieron religiosas, se dieron cuenta de que no iban por ahí y se salieron, habrá que preguntarles a los que vivieron lo mismo en la misma época por qué se quedaron.
    La historia de hoy, que no sé si será verdad, sólo muestra que iba siendo necesario convocar un Concilio.
    Como usted repite temas tenemos que repetirnos los lectores, se le ha dicho ya que hay que tener valor para ser religioso en esta época con la gran aceptación social que tiene y sin embargo hay jóvenes a los que eso no les importa, lo que muestra que Dios escucha aunque pedimos...

  • Comentario por marcos 28.04.10 | 14:34

    La lástima es que no conozcamos aquí más testimonios de lo que pasa "puertas adentro" de las clausuras que los de aquellos/as que las abandonaron. Sería bueno que aquellos/as que aún permanecen nos dijeran por qué siguen. Yo conozco unos/as cuantos/as y creo que habría mucho que discutir. Si es por hablar de debilidades humanas (de las que NADIE puede sustraerse), "en todas partes cuecen habas", y creo poder decir de los religiosos y monjas que conozco que son gente bastante normalita y algunos incluso bastante libres (aunque decir esto escandalice) respecto a las "comeduras de tarro" que nos montamos los de fuera. Y me da igual que alguien diga que estoy "alienado" o tengo cosas "yoicas"

Miércoles, 30 de mayo

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