Humanismo sin credos

Miedo y culpa ¿superados? (1/3) ¿Es tan importante la fe?

27.04.10 | 23:00. Archivado en 1. Sobre este blog, MANUEL BARREDA
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Escribe MANUEL BARREDA

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Entiendo que creer o no es bastante secundario con respecto a algo más decisivo: vivir felizmente, disfrutar la existencia plena que anhelamos, llevar un tipo de vida que merezca la pena. ¿Tiene esto algo que ver con creer uno u otro credo? Ojalá que no.

Hubiera dicho que las religiones anti-vida se oponen a una vida plena, pero al parecer estamos de suerte: casi todos los cristianos que se asoman por aquí viven su fe como el mayor de los bienes, notan su efecto liberador, esperanzador y aun euforizante. Los efectos negativos, en cambio, se los atribuimos --o hemos sentido en propias carnes-- quienes defendemos habernos liberado de dogmas que arruinaban ese vivir cuando éramos creyentes.

(Dicho sea de paso, hay acólitos viscerales que consideran que ser ateo significa renunciar a toda satisfacción sutil, despreciar todo lo inmaterial, incluso el amor, el arte y la inspiración poética, por lo que rechazan instintivamente todo ateísmo -o paganismo- cual visión podrida propia de oscuros reptiles).

Sin despreciar los logros positivos que el creyente atribuye a su fe (asunción de sentido, necesidad de amparo y esperanza, vivencia de transcendencia, certidumbre unificadora, sensación de armonía interior o sentimiento de pertenencia a un grupo bienintencionado), reconozcamos otros efectos negativos no menos potentes:

1) el miedo a ese “más allá” que la religión (sobre todo las anti-vida) promete, no deja de constituir un factor negativo “externo” a contraponer a los anteriores; y

2) el sentimiento de culpa (incrementado por las exigencias de una religión represiva), o remordimiento fácil (propio de una conciencia escrupulosa), como factor negativo “interno”.

Consideremos su respectivo efecto anti-vital.

La religión anti-vida (autoritaria o represiva) suma el miedo al “más allá”, o a un Dios severo que juzga y castiga atroz y eternamente, que se añade al ya terrible miedo a la muerte que ni aun la persona que se considera dotada de fe logra disimular, si es que llega a sentirlo en menor medida respecto a la persona sin fe religiosa.

Al miedo al infierno se suma un factor de desasosiego no menos relevante: la culpa, el remordimiento; incluso el miedo a sentir su aguijón punzante y gestor de angustia.

Aclaremos. Existe un tipo de culpa común del que sólo se libra el psicópata. En terminología freudiana, se trata de un arrepentimiento “yoico”, basado en el principio de la realidad. Éste nos lleva a arrepentirnos, aun sin tener excesivos escrúpulos morales, de aquello que “no salió bien”.

A veces quisiéramos volver la moviola atrás: haber conducido más prudentemente, haber prestado oídos a aquella persona desesperada, haber acompañado al niño que iba a cruzar la carretera… Pero la moral “super-yoica no depende de nuestro entender: nos la inculcan machacona (y, por lo común confesionalmente) en plena infancia, acorralando cualquier conciencia racional en pro de una superior y extraña (exógena, paterna) que se impone sobre el individuo con efecto enajenador (alienante).

En tanto, nuestra “moral yoica” depende de nuestro sentir “humano” y capacidad empática, y se gesta a partir del ejemplo de familiares y personas más cercanas, que representarán para nosotros modelos de actitud y conducta que estimaremos más o menos válidos; pero que podemos valorar sin presiones: “sintiendo” y razonando por nuestra propia cuenta; sin que nada sesgue ni torture nuestro ejercicio racional.

Nuestra moral “super-yoica” tiende a la rigidez y actúa por medio del remordimiento reflejo (y acrítico). Su cuantía es proporcional a la severidad del código que nos introyectan nuestros padres (y comienza a hacer su efecto hacia los 5 ó 6 años).

Dicho código no tiene por qué ser racional ni apelar en modo alguno al bien general ni al nuestro propio, sino a “lo que hemos de hacer” o, en las modalidades religiosas, a “lo que Dios nos exige que hagamos”.

14 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por marcos 28.04.10 | 14:25

    No era mi intención poner a Leonard Cohen como ejemplo del judaísmo (aunque su apellido lo sea) o cristianismo o budismo, era sólo un ejemplo de un punto de vista artístico sobre el tema del pecado (adulterio y asesinato) del rey David y su sentimiento de culpa que le llevó a componer el "Miserere" citado por Emérito.
    Respecto al budismo, que respeto (más que muchos de este blog el cristianismo), reconozco mi ignorancia; pero a pesar de todo, mi cristianismo me parece más interesante en cuanto a que "sólo tienes una vida para jugarte, y hay que elegir bien (es un poco simplista esto, pero creo que viene al caso) y de una vez para siempre" Creo que gran parte de nuestras desidias vienen por no ser suficientemente conscientes de esto

  • Comentario por Manue 28.04.10 | 10:16

    Marcos. Leonard Cohen es budista. Las religiones budistas son ajenas a cualquier incremento artificioso -vía educativa- del sentimiento de culpa. Cohen fue educado, sin embargo, en un entorno cristiano y se reconoce "débil de espíritu". En pocas palabras: su intento de liberación vía meditación e incremento de visión, comprensión y desligamiento de ataduras por vías superadoras de adicciones y sumisión a contingencias, es -o quiere ser- budista. Su culpa inculcada, no.
    Las religiones orientales en general entienden que puedes liberarte y adquirir una visión iluminada y en paz. Se trata de "estados de evolución" personal que se van superando o no, sin que haya castigos "extra" (aparte del inevitable sufrimiento personal) para quien no logre progresar en su búsqueda de conocimiento y felicidad. La rueda del karma, la condena a repetir sensaciones de insatisfacción o dolor (entre las que no entra la culpa superyoica) es bastante "castigo". No todos la entienden en plan reencarnación...

  • Comentario por marcos 28.04.10 | 10:02

    Y respecto a la fraternité... ¿se ha parado alguien a pensar que la mayoría de los conflictos internacionales actuales tiene más que ver con "la pela" que con la religión, aunque lo llamen Yihad en algún caso? ¿Las Naciones Unidas tienen algún componente religioso? Y sin embargo vemos cómo mantienen algunos países su supremacía en ella basándose en los resultados de una guerra de hace casi cien años. La querida CEE ¿es un grupo de apoyo o es un club para económicamente pudientes, que se permite el lujo de llamar PIGS (cerdos) a algunos países que "no cumplen los objetivos"?
    Quizá el problema esté en que el nuevo Dios se llame "Economía".

  • Comentario por marcos 28.04.10 | 09:56

    Pues no sé de quién es el poema, pero si lo ponía es porque en el fondo ese es para mí el modo de vivir la religión. Mucho se ha hablado de la carga del sentimiento de culpa en la religión(parece ser que en la cristiana y judía), pero poco en profundidad. En el texto del miserere que cita Emérito también se habla de la gran misericordia de Dios (por cierto, leonard Cohen hizo una versión de este canto, y el fondo viene a ser casi el mismo ¿será porque es judío?). el gran problema es que ha habido demasiados "yoistas" que no han sido capaces de reconocer sus errores, antes bien, siguen presentándose como aciertos o se silencian (Pol pot, el nacionalismo radical, los crímenes de la república española, los gulag, Cuba...) mientras que la Iglesia ha sido capaz de reconocer en público los errores de los católicos, y ya estamos viendo cómo se le están lanzando al cuello aprovechando la ocasión los nuevos inquisidores laicos.

  • Comentario por Manue 28.04.10 | 07:44

    David, tú estás libre de culpa, lo que me alegra. Lo dicho no pretende ser válido para niños de 5 años sino para personas de más de 5 (la culpa antes NO es "superyoica").
    Las convicciones profundas que tienen la potencialidad de arruinarnos (a quienes lo hemos vivido, vale decir a buena parte de la cristiandad durante buena parte de la historia y en especial en la etapa de hegemonía vaticana) no son exactamente los dogmas, sino la moral superyoica. No depende de que creas tales o cuales dogmas, sino de lo que te inculquen que es tu deber.
    El Dios cristiano te exige/ía reprimir tus instintos más básicos y todo el tiempo; tal vez un imposible. Un taoísta te diría: descubre lo que tú quieres realmente y hazlo. Considera que someterse a exigencias exteriores y no sentidas NO es fuente de paz ni de moral; ni de satisfacción, ni de convivencia.
    ¿Estás contra la delincuencia? Ya es algo para empezar a pensar (podría ser peor). ¿Te apenan las circunstancias? Trabaja 1º tu in...

  • Comentario por [Blogger] 28.04.10 | 02:56

    El tal DAVID, de nuevo, todo lo confunde y mete churras y merinas en el mismo aprisco. Y no son lo mismo.
    En este blog hablamos de religión. Para hablar de ZaPatiesta, de ZaParrastroso, de ZPenas, hay otros foros. ¿Que el tal señor es para muchos la ruina gobernante? Pues claro. Pero eso no quita para que
    la religión tenga una base de su fundamento y su actuación en el miedo.
    Puede que con todo lo que este señor dice muchos estemos de acuerdo, y lo estamos, pero pierde credibilidad cuando escribe como un niñato de fin de semana en zahurdas vinícolas.

  • Comentario por David 27.04.10 | 23:36

    Toi aprezao po los dosssmas k'arruinan mi mar viví poke zoi cressyente, aaaiii, zoy un aKolito trapero (digo visserà) kestà amarrao y mu, pero ke mu azusstao po lo ke mesperacuandomemuera, aaaiii, k'zustao toi, ke malos, ke dezazoziego ma atrosss k curpa, po mi curpa y olé (digo po mi grandis ssissiiemperatriss) po to ezo e super-yoicalifrikaesspialidoso. Lo k m'inspirao er Manu este.

    Que quieres que te diga, ¿crees que tenemos 5 añitos? ojalá, pero son algunos más y o me río o te mando a regar. Me río ja, ja.

    Te diré lo que me da miedo:
    La escalada de la delincuencia, el libertinaje soez padre de abortos millonarios, la ruina que ha traido el ZPatiestas en economía, el anticlericarismo con el que comulgas y que camufla un totalitarismo rojo a lo bolche; su gobierno de exactores y vividores a costa del pueblo.
    Y la codicia imparable capitalista.

    ¿Me vas a liberar tu? No creo, tu solo comes el coco con rollos baratos.

    Uhhhh...

  • Comentario por Emérito Agusto 27.04.10 | 21:56

    “Reconozco mi culpa, mi pecado está siempre ante mí; cometí la maldad que aborreces”. Y con esta obsesión viven en continua ansiedad y remordimiento de conciencia. Se trata de un remordimiento amargo, que hunde muchas veces a la persona en estados auténticamente depresivos. En realidad, podemos encontrar aquí lo que algunos llaman "hipermoralismo", es decir, la exacerbación de los sentimientos morales del deber, de la culpabilidad y del remordimiento. Dicho de otra forma, hipocondria espiritual.

  • Comentario por Emérito Agusto 27.04.10 | 21:55

    El “sentimiento de culpa” pertenece a la idiosincrasia del creyente. La doctrina de la Iglesia ha inducido a esta percepción. El hombre es pecador. Desde su nacimiento. No sólo, sino que es concebido con la marca del pecado. “En pecado nací y en pecado me concibió mi madre”. Algo así como un “tatuaje invisible”. “La ley propicia el pecado”. Y por tanto, la trasgresión produce remordimientos de conciencia o, al menos, cierta desazón enojosa. Y no digamos nada si nos comparamos con el “tres-veces-santo”, el “santísimo”...
    El sentimiento de culpabilidad se manifiesta por dos motivos: uno, la sumisión a la ley: mandamientos de Dios y de la Iglesia.; otro, el miedo: miedo a Dios, miedo al infierno, (o en su eufemismo, la “condenación eterna”). Tal sentimiento frustrante provoca una neurosis obsesiva, en forma de autorreproches, autoacusaciones, autodesprecio y tendencia al “autocastigo” (léase cilicio, flagelaciones, penitencias corporales…)

  • Comentario por Manue 27.04.10 | 20:33

    La "fraternité" es un sentimiento también laico.
    Hace un tiempo, un amigo italiano que nos visitaba se extrañaba de la pervivencia del terrorismo de ETA. Hice un esfuerzo por comentarle una serie de factores que pudieran haber dado lugar al mismo (en modo alguno justificativos, claro está). Él se oponía tan rotundamente al terrorismo como a las guerras injustas. Y veía un denominador común: quienes defienden que el fin justifica los medios, las soluciones no democráticas o violentas (mentalidad ultraguerrera, propuestas represivas, intolerancia) NO defienden propuestas LAICAS, queriendo significar que eran "inhumanas", demasiado dogmáticas, movidas por un resorte implacable. Las "soluciones" drásticas en las que el brazo ejecutor actúa con intransigencia, incomprensión y seguridad extremas tienen ese plus de seguridad típicamente religioso. Los laicos son más fraternales, menos seguros, más dados a la comprensión y al debate: a primar los medios sobre los fines... ¿Da que pensar?

  • Comentario por Manue 27.04.10 | 20:11

    El soneto está realmente bien construido, pero llama aún más la atención por la finalidad del autor: expresar un sentimiento excepcional que cualquier lector pietista consideraría un ideal muy, muy infrecuente de encontrar realizado en la práctica.
    Ya me gustaría a mí encontrar que las personas religiosas se sienten más hermanas y fraternales que el resto.
    En realidad, la religión no ha hecho menos cruel ninguna guerra, no han reducido las persecuciones por simples discrepancias ideológicas, no ha mejorado la igualdad esencial con los miembros de pueblos conquistados (etnias, culturas o aun civilizaciones).
    Las excepciones (misiones jesuíticas y franciscanas) fueron destruidas con el visto bueno de los poderes religioso e imperial (con alguna excepción: fueron soldados ingleses quienes destruyeron las misiones de Florida).
    Las llamadas guerras de religión (que sólo lo son parte) no han sido menos crueles que las restantes.
    ¿No es la fraternidad un senti...

  • Comentario por [Blogger] 27.04.10 | 16:23

    MARCOS, ese soneto era de obligado aprendizaje hasta el año 19... Anónimo aunque atribuído a Sta. Teresa.
    El miedo: creo que mezclas bastantes cosas aquí y quieres hacer un totum revolutum. El miedo es algo natural, instintivo. Ahora bien, que las religiones lo utilicen ("meter miedo") es un contrasentido. La religión en teoría debería provocar confianza (en el máximo preservador de peligros). Lo que sucede es que, confiando en la Providencia, nos vemos abocados a los mayores peligros. Precisamente gracias a ese miedo que guarda la viña ha podido avanzar la sociedad.

  • Comentario por marcos 27.04.10 | 14:36

    También los hay para dar gracias (a Dios, a la vida...) por ellos, sin caer en "pietismos". También la religión puede llevar a respetar al otro como hijo (también) de Dios, con lo cual toda violencia puede ser un fratricidio, también te hace consciente de que hay una vida en juego, así que hay que usarla bien (otra cosa es qué es ese "bien"), y aquí "el miedo guarda la viña", y también en el ambiente laico, en que se prefiere multar (castigar) a corregir. El miedo no es patrimonio de las religiones, ni su herramienta principal, recordar aquello de "No me mueve mi Dios para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve ese infierno tan temido para dejar por ello de ofenderte..." (y el que quiera leer más, que busque el resto)

  • Comentario por [Blogger] 27.04.10 | 12:27

    Éste es, creo, un aspecto del porqué de la religiosidad: el miedo. Miedo a lo desconocido en general. Miedos irracionales producto de la nesciencia y que mentes interesadas --religiosas-- han sabido aprovechar al máximo, acrecentando dichos miedos, como afirma el bloguero.

    Hay otros muchos motivos esgrimidos para creer: la belleza del campo en primavera; las cataratas del Niágara; la inmensidad del Universo; el silencio acogedor de las catedrales; la hermandad universal; el deseo de no fenecer; la justicia...

Miércoles, 30 de mayo

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