Humanismo sin credos

Espiritualismo, dogmatismo o "nadismo".

25.04.10 | 23:00. Archivado en Vivencia
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Recojo una frase leída en escritos espiritualistas, es decir, aquellos que pretenden un regreso a la pureza de la religión cristiana, obviando de alguna manera organización jerárquica, dogmas asentados y ritos estereotipados:

El dogma cristiano no consiste en expresiones, fórmulas y giros; es una vida interior, una fuerza santa y todos los conceptos doctrinales y dogmas sólo tienen valor en cuanto que expresan lo interior.

Cualquier creyente sincero estará de acuerdo con tal afirmación e incluso lucharía --y los hay que luchan-- para que así fuera. Es en gran parte el drama de muchos cristianos sinceros. Para quien ve las cosas de lejos y sin afección alguna, es una voladura controlada del entramado burocrático eclesial.

Ahora bien, quienquiera que haya pasado por un proceso más o menos largo de su vida de estudio, profundización y vivencia de tales "verdades", y a la postre las haya dado de lado, no podrá dejar de mirar con cierta conmiseración, también nostalgia, a las estanterías de su grande o pequeña biblioteca donde reposan tantos y tantos libros de teología, tantos catecismos, tantos escritos de santos padres... Eso le hace pensar:

1º) Tales tomos de teología, tal profusión de doctrina, tales escritos, tales dogmas existen. ¿Para qué? ¿Por qué?

2º) Están ahí para que se enseñen y, además, se enseñan. El creyente ha de tener un sustrato sobre el que poder andar.

3º) La Iglesia mantiene una lucha titánica para defender su enseñanza pública, le va en ello la vida. Sabe muy a su pesar que la doctrina cristiana ¡no se conoce! y se va diluyendo con las nuevas generaciones.

4º) Si existe tal "corpus doctrinal", pero “no es eso”, ¿por qué se ha promulgado? ¿para qué existe si todo conduce al “es eso” pero “no es eso”?.

5º) Las palabras con que se expresa la doctrina, los dogmas, son expresión de conceptos, no son, en primera instancia, vida interior.

Al hablar así, ciertamente lo hacemos en términos genéricos y metemos doctrina y vida en el mismo saco, hacemos consideraciones globales, descalificaciones de conjunto, algo que, en principio, no deja en muy buen lugar a quien lo dice, y que sólo en un doble proceso inductivo y deductivo de profundización en las verdades se puede permitir.

Ahorramos el proceso de inducción porque todo fiel cristiano "atento a su fe" y cumplidor sabe de memoria los dogmas fundamentales de su Iglesia, conoce sus mandamientos, asiste con regularidad al templo donde oye y asimila, tiene a su disposición los textos fundamentales de su religión cristiana (principalmente las epístolas paulinas).

El asunto respecto a los dogmas asentados y petrificados puede derivar en otro sentido de ese recurrente "no es eso". Porque en tal proceso, la reconsideración puede arrumbar a un doble destino, la vivencia más profunda o la crítica del que piensa un poco. Se pueden dar por sentadas dichas verdades o se puede discernir de otra manera sobre su exacta realidad.

Es loable que el creyente al que ronden dudas racionales inicie un proceso inquisitorial y comience, tras la duda, a preguntar, dejándose llevar de la razón:

• ¿y este dogma? ¿me dice algo? ¿casa bien con otras verdades? ¿se puede sostener hoy? ¿no tendrá un componente sociológico o histórico y no teológico? ¿choca con mi pensamiento? ¿lo tengo que aceptar aunque mi razón lo rechace?

• ¿y esta afirmación? ¿y este diagnóstico del mundo actual? ¿tienen el obispo, el papa, el sacerdote… suficientes elementos de juicio para hablar así? ¿no son componendas o deducciones necesarias a partir de tal doctrina asentada?

• ¿y este mandamiento? ¿y esta norma? ¿en qué se basan? ¿qué bien espiritual pretenden? ¿no serán imposiciones interesadas?

Es seguro que no concluirá evasivamente en un espiritualismo a lo Joaquín de Fiore o maestro Eckhardt. Su razón le dirá otras cosas bien distintas. Ése es el otro peligro del "no es eso".

Comenzará a ver que el "trágala" al que someten al crédulo le provoca una indigestión tal que, a menos que se someta a una purga de racionalidad severa, no logrará recuperarse de ella en su vida.

Ruedas de molino que es preciso engullir porque sí y que ni racional ni histórica ni humanamente se sostienen.

Eso sí, hay muchos que viven a gusto con indigestiones continuadas.

6 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Emérito Agusto 26.04.10 | 01:25

    A la Iglesia le da miedo el mundo y el hombre moderno, por eso se atrinchera en posiciones defensivas, como queriendo salvaguardar su identidad a toda costa, protegiendo a sus miembros de las influencias sociales con las que deberían estar en constante diálogo.

    La Iglesia no quiere que se cuestione el depósito de su tradición, aunque para eso tenga que pagar el precio de erigirse en un ghetto impermeable. Pero así pierde autoridad moral y pierde todo poder de interpelación y convocatoria en la sociedad.

    La Iglesia es una simple administradora de sacramentos a la carta; una especie de supermercado de ofertas de temporada.

  • Comentario por Emérito Agusto 26.04.10 | 01:24

    Decíamos ayer, según las estadísticas, que hay cristianos que no creen en Jesús como hijo de Dios, ni en María virgen (curiosamente sí creen en “La Virgen María”) ni en el cielo ni en el infierno… Sólo creen en Dios, que puede ser cualquier “ser” porque, como dicen ellos, “tiene que haber algo”.
    Por tanto, todo ese bagaje de dogmas, doctrinas, ritos, mandamientos y normas no encierra más que el adoctrinamiento, sometimiento y dominio sobre las mentes.

    El problema fundamental de la Iglesia es que ya ha dejado de hablar de Dios y de Jesús. Sólo habla de sí misma. Cualquier controversia o polémica se zanja autoritariamente: “Esta es la doctrina de la Iglesia”. Roma locuta. “Habló Blas, punto redondo”. Y por eso ha dejado de interesar al hombre.


  • Comentario por Joaquín (y 2) 25.04.10 | 23:15

    Termino: la enseñanza no ha estado orientada a desarrollar en el alumno la capacidad crítica, sino la obediencia, la humildad, consideradas como virtudes, mientras se ha demonizado la duda,sse ha negado la capacidad de pensar por uno mismo.
    Actualmente, a los teólogos católicos sólo se les permite pensar dentro de los estrechos límites de los dogmas, metiéndoles en una jaula. Afortunadamente, la Iglesia no puede controlar los medios de comunicación de ideas y su control sobre la escuela es cada vez menor, tendiendo a desaparecer, cosa que algún día no lejano sucederá. No se puede poner puertas al campo.

  • Comentario por Joaquín 25.04.10 | 23:04

    En hacerse estas preguntas consiste el discernimiento o capacidad crítica.
    Cuando a quienes dominan la sociedad no les basta la fuerza para asegurar la obediencia, han de recurrir al engaño y la fuerza o la amenaza de ésta sabiamente combinadas y dosificadas. Les conviene entonces que no sean descubiertas ni discutidas las mentiras que sustentan el montaje. Quienes han monopolizado la enseñanza nunca han estado interesados en que la gente desarrollase su capacidad crítica porque peligrarían los intereses de los grupos dominantes. Este tipo de educación sólo se impartiría a miembros de tales grupos quienes, por su interés, no lo difundirían.
    Hoy la educación puede obtenerse al margen de la escuela y durante toda la vida del individuo. Ello permite el autoaprendizaje del discernimiento. Por eso se tambalean los montajes basados en mentiras.
    Bloguero: no es un "proceso inquisitorial" sino introspectivo. Bregar a diario con inquisidores lleva a estos lapsus.

  • Comentario por Manue 25.04.10 | 19:36

    Por mi parte pienso que la Iglesia NO enseña "tan solo" lo que Jesús (personaje histórico real) "enseñó". Ni parece que fundara Iglesia alguna (los evangelios se escribieron en griego y por autores que dominaban bien ese idioma, en general sin conocer la Biblia hebrea, aglo inaudito en un supuesto judío contemporáneo de Jesús; pero el juego de palabras "Tu es Petrus et super hanc petrae..." ¡es latino!). Ni parece haberse adivinado "lo que hará". En un principio la promesa fue que vendría a reinar "antes de que esta generación" (la suya) desapareciera; insistiendo en que alguno de los presentes conocería ese Reino de Dios.
    "...porque en verdad os digo: no terminaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre (Mt 10:23); "En verdad os digo que hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre venir en su reino" (Mt 16:28); Mateo 23:36 En verdad os digo que todo esto vendrá sobre esta generación" (Mt 23:36).

  • Comentario por protesto 25.04.10 | 16:45

    Sr. Blogger tiene Vd. una idea muy personal e irreal de lo que enseña la Iglesia, le pasa por su ofuscación adversa que no tiene fundamento alguno; tan solo se enseña y transmite lo que el Divino maestro realizó, su obra, y entienda que ni nosotros ni la Iglesia que fundó somos absolutamente nada, todo es lo que hizo cuando vino, lo que hace sin dejarse ver y lo que hará finalmente, sepa que el destino del hombre está en sus manos y no existe nada fuera de su alcance y que su Palabra se cumplirá de manera inexorable y nadie podrá impedirlo.
    Tomeselo con calma y no apueste por esta ofensiva que como tantas y tantas, también será derrotada, no por la Iglesia, no por nosotros, la derrotará Él que tiene gran poder.

Miércoles, 30 de mayo

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