Tengo el enorme placer de presentar en HUMANISMO SIN CREDOS a un nuevo colaborador --"esporádico" y "hasta que dure" según su deseo --. Persona de verbo mesurado, comprensiva y comprensible con y por aquellos de opiniones contrarias. Su trayectoria vital se ha movido en el campo de la medicina y la enseñanza, con afanes literarios expresados en diversos libros relacionados con los asuntos que aquí nos traen de cabeza y que quedarán reflejados en las opiniones que en este foro vierta su pluma.

Escribe MANUEL BARREDA.
Nuestro credo coincide en lo esencial con el de nuestra madre. De mayores podemos cambiar de convicciones pero mostramos cierta resistencia a cambiar las creencias que nuestros padres (al parecer, sobre todo nuestra madre) nos inculcaron en nuestra más tierna infancia, formando un sustrato emotivo mágico, al tiempo que un modo de sentir y relacionarnos con el mundo: una cosmogonía vivencial cuya permanencia a menudo quisiéramos mantener.
Se trata de una preferencia inconsciente; le conferimos valor, la consideramos núcleo personal, fuente de seguridad, centro sagrado e intocable que da sentido a nuestra existencia.
Nos enseñan verdades que pueden razonarse o someterse a prueba (el filo del cuchillo corta, la carretera y la electricidad son peligrosas) junto a otras menos evidentes. Entre éstas las hay culturales, adaptativas, tradicionales (que pueden o no ser válidas para otras poblaciones humanas) y algunas especialmente frustrantes: algún día moriremos, nuestros padres morirán, corremos el riesgo de enfermar y de morir o perder familiares y amigos en todo momento.
Si bien nuestros padres pueden reconocer que nos mintieron al hablarnos del ratón Pérez, del coco o/y de la cigüeña, elementos todos ellos refutables, hay algo que -a muchos de ellos- les duele si llegamos a poner en duda la existencia de Dios o, si a eso vamos, de su virgen favorita.
Porque este elemento cosmogónico se incardina en el núcleo de su emotividad y a menudo esta superestructura mítica a creer (en principio incomprobable e inventada, poco verosímil) se relaciona con el deseo de que seamos buenos -morales- además de eternos.
[Aprovecho para reseñar que la emotividad puede ligarse a una creencia o deseo vehemente cuyo ataque -contradicción- tiende a generar frustración y contraataque ampliado –o respuesta “defensiva” refleja de índole más o menos violenta. Hay quien puede agredir por ser fan de un equipo o un torero al que se critique, pero este fenómeno peligroso se asocia más al que une su destino a una verdad religiosa, una imagen adorada, o un predicador o persona “santa”. Los países musulmanes no son exclusivos en esto, si bien la violencia que por aquí soportamos ha de ser esencialmente verbal. Sin que olvidemos que fue física y mortal]
Existen dos problemas para seguir creyendo en lo que nos inculcaron.
El primero se refiere a la intensidad y solidez de nuestras creencias. A cuán arraigadas y carentes de fisuras y contradicciones las percibamos. La vida social nos motiva a no ser demasiado obedientes de lo que se nos predica como ideal. De niños captamos esta contradicción entre lo que “hay que decir” y que lo esperan que hagamos en realidad.
Por extensión, se nos inculca una relatividad ajena a la prédica: que no creamos demasiado a fondo en la otra vida (vivamos pendiente de ésta, como si fuera la única); ni en ese Dios supervisor que, se nos predica, premia al que pierde materialmente pero a cambio gana en bondad. Pocos padres admiran al hijo que pone la otra mejilla por no devolver un golpe, al que reza en lugar de trabajar por mejorar su resultado, o al que se alegra de la muerte de un familiar o amigo de la familia, que -¿cómo iba a dudar de ello un creyente?- habrá llegado a abrazar a Dios y a vivir una vida eterna y sin dolor.
Un verdadero creyente, vivirá anhelando esa otra vida eterna, plena y feliz. Y la deseará cuanto antes para sus seres queridos. Sin embargo, hallamos que esto es realmente excepcional.
El segundo es que existen serios motivos para no creer. El creyente sabe que existe gente culta, historiadores o científicos que se han visto precisados a cambiar de fe, tras poner en duda su cosmogonía previa. E intuye que es peligroso asomarse, contrastar, indagar.
El relato escrito que nos transmitieron puede ser tan irreconciliable con los datos actuales o históricos que termina perdiendo validez. Entonces podemos desear aferrarnos a ellos, dejar de analizar, para no poner en duda nuestra creencia. Porque una vez nos abrimos, salimos de nuestro reducto, entra aire, luz y pluralidad.
Tal vez más tarde, quien esto se plantee, pueda sentirse más íntegro y pleno; pero desde la habitación que nos procura el presente cobijo acogedor cual seno materno, sabemos que puede no haber vuelta atrás.
¿Motivos para rehuir “la verdad”?
1) La esperanza, el consuelo que puede ofrecernos la fe en la otra vida. El anhelo de eternidad, la “certidumbre” de que nuestra vida tiene un sentido, de que nuestras frustraciones y penalidades tendrán un consuelo; de que volveremos a estar con nuestros seres queridos en un disfrute sin fin.
2) El miedo. Las religiones anti-vida y autoritarias incluyen este segundo elemento. Los predicadores un buen día añadieron el miedo a condenarse eternamente (a las penas del infierno, un elemento que no entraba en modo alguno en la religión judía primitiva -el yavismo que mantuvieron los samaritanos y los saduceos o sacerdotes del templo- hasta la destrucción de Jerusalén-, sino en la de fariseos, esenios y sus derivados -cristianos).
Más curioso es que el castigo se haya ligado más a la incredulidad que a la conducta moral. Después de todo, no somos dueños de creer cualquier cosa. Los datos cuentan y tienen su efecto en nuestras conclusiones críticas y convicciones.
Por otro lado, ¿cuál es el mérito en creer otra cosa, en tener una u otra modalidad de fe, según nuestro recto entender? ¿Hay alguien que pueda creer otra cosa diferente por mucho que se esfuerce en ello, o sólo aparentarlo (sin por ello engañar a Dios)? ¿Podemos asegurarnos atinar con la fe correcta o “verdadera”, dejando de buscar, repitiendo mecánica y acríticamente la misma que se nos inculcó en nuestra infancia? ¿No es mejor buscar honestamente información, leer en diversas fuentes, pensar por cuenta propia y llegar a conclusiones válidas para nosotros?
Después de todo, sería el mismo Dios quien nos dio nuestra capacidad de entender, relacionar y analizar y convencernos.
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Me siento amigo de Moisés. Esta vez puedo saciar su curiosidad sobre los comentarios borrados. No son de Moisés, que aparecen en su totalidad, sino de Leonardo. Vi que ponía el mismo comentario varias veces (no puedo precisar si fueron tres o más) y el blogger borró las repeticiones de LEONARDO 22.04.10 | 09:38.
¿Podemos entender "fe" como sinónimo de "convicción religiosa"? Me sigue pareciendo cierto que casi nadie vive como si tuviera dicha convicción. En la Alta Edad Medía, se nos dice, la gente vivía muy pendiente de la otra vida. Su fe presidía su cosmogonía. Buena parte del día estaba consagrado a esa creencia en Dios, al miedo al castigo, a la vida ultramundana. Los tiempos cambian, por supuesto... Pero a algunos (no estoy solo en ello) nos chirría que una persona cristiana, que afirma creer en Dios y en Jesús-Dios y esperar una vida eterna no viva un poco dedicada a ello. Sin embargo, se compra una botella de champán por si gana su equipo (teniendo sólo "media fe" en ell...
¿Gala? :) Está resultándome más surrealista que Dali. Yo no he dicho nada de Gala. El comentario de Moisés lo he puesto porque decía que había escrito más que el Tostado, y siento habérmelo perdido. Lo que dice de Gala en ese comentario es cuestión suya, aunque haya despertado mi curiosidad sobre los comentarios borrados.
Acs, seguramente Vd. analiza los datos, lee en los libros de historia, de filosofía, de antropología de la religión; hace introspección, medita, amplía horizontes y llega a experimentar el sentido de la vida y la transformación vivencial del amor como meta, camino y vivencia. Estupendo. Ha llegado Vd. a sus conclusiones de un modo honesto, informado y además ha coincidido con la fe de sus padres. Le felicito además porque lo ha hecho sin reprimir, sino encontrándose. Usando razón, lógica y análisis, además de intuición y amor hacia dentro y hacia fuera. Con todo, no es lo habitual. Y esto no es un a opinión mía. Aunque no he dudado de ello, sólo un "pero": ¿a qué viene meterse con Gala? Hallo que lo que este escritor dice suele ser razonable y estar informado, en una medida similar a la Vd., pues Gala habla convincentemente del amor, de la tolerancia, de la razonabilidad, aunque critique a quien abuse, pertenezca a donde pertenezca. ¿Su amor se frena ante la ideología? El mío no...
por el que confiamos en que es razonable creer que la vida tiene sentido y es básicamente buena. A ese Ser que comunica bondad a lo que es y le confiere dirección le llamamos Dios = Ser = Vida plena.
Lo que se vislumbre en esta dirección ya es variable, dependiendo de cómo se teja la tela del sentido de acuerdo con los datos disponibles. Para los cristianos es un Ser personal, relación de Amor que comunica Vida. Para todo el que ponga su confianza en el Amor como sentido de la Vida, su camino conduce hasta el Dios de Jesucristo, según sus palabras. Las creencias concretas puede que no formulen así esta proposición metafísica, pero si de hecho la viven, se encontrarán con Dios algún día, porque el Amor es más fuerte que la muerte. Es intuición, es emoción, pero también es una apuesta razonable por el sentido de la vida. Al menos tan razonable como la contraria, mientras que no se demuestre otra cosa.
Siento no haber llegado a tiempo de ver lo que escribió Moisés.
(Moisés 21.04.10 | 20:14
Hoy he escrito más que el Tostado; prometo corregirme. Pero no puedo dejar de copiar una frase de don Antonio Gala (¡buen perillán!: creyente... muy antiguamente; luego, y hasta ahora, encarnizado atacante a diario de la Iglesia, el Papa, etc.):
"Ha de ser triste comprobar, si es que hay algo después de la muerte, la equivocación de toda una vida"; lo escribió en el año 2.008.)
Estoy en total desacuerdo con lo que dice Manue sobre la fe.
Claro que se analizan los datos para ver si lo que creemos es razonable y coherente. Y en cuanto a lo de que creemos porque aceptamos lo q nos inculcan, lo mismo se puede decir q otros creen que no creen porque rechazan lo q les inculcaron. La fe o es personal o no es fe. Y aunque tiene un componente ideológico -también la fe del ateo- tiene otro emocional y otro intuitivo por el q confiamos en q es razonable q la vida...
No quería dejar sin responder a sus definiciones y a su alusión a que no es la Iglesia quien habla en las frases que le he mostrado.
Fe: “Seguridad. Aseveración de que una cosa es cierta”.
Vaticano I: “Es una virtud sobrenatural por la que, con la inspiración y el auxilio de la gracia de Dios, creemos ser verdaderas las cosascreer en Dios y en las verdades reveladas por Él.” “Creemos por la autoridad de Dios que nos revela y no puede ni engañarse ni engañarnos.” Creo que queda claro que se refiere a la fe derivada en dogmas que Dios nos da porque existe, indiscutiblemente, y no puede engañarnos... Para el Vaticano, la fe en Dios es una convicción plena, sin sombra de duda, que tiene quien posee "la gracia".
En Derecho tampoco admite dudas. Fe: documento que certifica la veracidad de una cosa.
¿Y los documentos seleccionados (no quise abusar enviando una docena: los ejemplos brotan mucho más que los contraejemplos): un evangelio; el papa Pablo VI, un obispo (a...
Y no obstante, Vd. defiende –además- que se puede creer a voluntad, incluso por conveniencia, existiendo una expresión metafórica para el juego: una apuesta por creer que sólo puede resultar neutra o ganadora (nunca inútil, ni perdedora).
¿Sigue defendiendo que éste no es un sofisma y, en cambio, afirmando que mi denuncia de que los creyentes en general se comportan como si no creyeran (aunque consideráramos el matiz, un “sólo más probable”, que afecta a "los menos" creyentes, por encima de los cuales se hallan los "grandes" creyentes, que tampoco aparecen ante nuestra vista, mostrando alegría ante la muerte de sus seres queridos y mucha paz, si no una alegría mayor, ante la suya propia): una enorme masa de creyentes totalmente dedicados en cuerpo y alma a este mundo, como lo más natural. A la competencia absurda por acaparar algo más, comportándose sin misericordia hasta los últimos meses de su vida, como si ni comprendieran que no se llevarán su dinero al más allá...
La fe es un asunto ciertamente complejo, como he tratado de reseñar. No consiste en “creer” sencillamente, y punto. Hay emociones importantes, incluso –en un extremo- potencialmente asesinas. En el otro, está la persona recogida, dedicada a Dios no sólo aparentemente en un convento: la persona que espera intensamente su encuentro con el Dios en el que cree. La persona que sabe que esta vida no dura nada y no alberga una verdadera felicidad; la persona que ya perdió a un ser querido y anhela su reencuentro. Una promesa tal, aunque quede un mínimo atisbo de duda vale miles de millones de veces más que una vida aceptable en esta fugaz y dolorosa estancia. Si Vd. no capta que esto “no” es un sofisma, es que no lo ve del modo que ya lo veía yo de niño, quisieran mostrarnos muchos predicadores en cada entierro y notan –para denunciarlo o, mostrar extrañeza- pensadores.
Moisés: creo que ha quedado claro lo que entiende cada uno. Para mí, fe no es exactamente lo mismo que llegar a la conclusión que uno estime objetivamente más probable después de observar, ordenar datos y analizarlos imparcialmente, obteniendo relaciones significativas entre ellos. Eso es lo que hacemos con las cosas cuya "verdad" realmente nos interese.
De eso iba el artículo: la gente no suele hacer eso en el tema "creencia en Dios", "dogmas religiosos", "salvación". 1º Creemos lo que nos inculcan: no hay mucho shintoísta nativo entre mi vecindario, ni judíos ortodoxos o animistas totémicos. 2º Mostramos resistencia a buscar libremente.
Ambos puntos hacen que la fe de una mayoría sea “infantil” y contradictoria. Casi no puede llamarse tal. No sólo viven un "ateísmo práctico" (totalmente centrados en el más acá y sin pensar en Dios) sino con dogmas aleatoria y contradictoriamente "creídos" y "negados".
Por otro lado, la fe tampoco es algo "voluntario".
¿A dónd...
A mi estimado MANUE:
"Fe no es evidencia", no es un sofisma.
Fe es creer lo que no se ve porque nos fiamos de alguien a quien concedemos autoridad, conocimiento y honradez para decir la verdad.
Evidencia es certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar.
Sofisma es razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir lo que es falso.
Fe no es evidencia. No es un sofisma, es una realidad, por definición, aunque no fuera más.
La Iglesia (oficialmente, como Ente, no lo que opinen este, el otro o el de más allá) nos presenta unos dogmas en los que el cristiano, voluntariamente, tiene que CREER, no demostrar nada: CREER y comportarse de acuerdo con esas creencias (el juicio del comportamiento se reserva a Dios; aparte de que no hay otro remedio -si Dios existe, como creo-)
Siguiendo el implícito consejo del BLOGGER, me callo. Fué bonito mientras duró. Gracias, sin embargo, por haberme ascendido: yo pensaba que era NORMAL pero el BLOGGER dice que no ¡y sabe mucho!.
Comentario borrado por repetido.
Moisés, debemos leer de forma diferente el mensaje eclesiástico:
—«Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios» (Jn 6.69)
"Y esta ha sido, es y será la fe de la Iglesia: Jesucristo está con nosotros, no nos deja, nos acompaña siempre. Pero, ¿cómo, cuándo y dónde?... Resucitado, no lo vemos. Sin embargo, ¡con nosotros está!... El Papa Pablo VI nos explicó en un documento famoso, con la Palabra de Jesús en la mano, las diversas maneras o formas con que Jesucristo está presente en su Iglesia. Todas ciertas. Todas reales. Todas misteriosas, pero inequívocas, claras, incuestionables". (019. Jesús, presente en su Iglesia. http://riial.org/evangelizacion/019%20Jesus%20presente%20en%20su%20Iglesia.pdf)
-¡Estas palabras son palabras que, como enseña la Iglesia, transforman verdaderamente ese pan en carne de Cristo y el vino en su sangre! ¡Es Cristo que se hace realmente presente, todo Él, y s...
MOISÉS, tanto tu actitud ante la creencia como la de SARUCE ¡no son normales! El hecho de entrar aquí y en otros blogs ya supone una preocupación "extra" respecto a lo que uno cree; el hecho de escribir hace que repenséis vuestros credos; el hecho de "oponeros", ya supone una reafirmación en vuestra fe... y luego las manifestaciones personales que hacéis. No, no es así la mayor parte de la feligresía. Y, en confidencia, creo que asisto semanalmente a más misas que tú y hablo con la gente y percibo lo que digo. Y no te digo más porque luego me lo recuerdas una y otra vez (te funciona bien la memoria, por lo que veo).
LEO: que no, que todos andamos el mismo camino, que es posible que nos veamos un día en Mercadona, que puede que necesites de mí para aligerar tus trámites administrativos en el Mº de Sanidad, que puede que te quedes tirado con el coche y yo te ayude (o viceversa)... En la vida necesitamos unos de otros. Y esa actitud de ayuda y de consuelo es el aceite del motor social. Lo otro, creer o pensar, es una actividad menor, de "a ratos".
El asunto es muy interesante y se han vertido opiniones de calidad; hará que seguir en lo futuro, si les parece bien con estas cuestiones, para ir depurando conceptos, si es posible.
Ahora sólo quiero decir a MANUE que no vale, para enjuiciar críticamente un tema, decir que si "muchos" dicen o piensan, etc. ; no. Hablando de la Iglesia Católica dice que CREE, no que sabe. Y ya está el tema cerrado. Es lo oficial. Si luego uno o dos o mil millones dice otra cosa, no es el asunto central. La Iglesia CREE...
Lo de que los que van a misa tienen 70 años... más finura al analizar, estimado BLOGGER. Yo tengo 75 años y voy ¿y qué? ¿soy menos que Vd., por ejemplo, que no tiene 70 años y no va a misa -según parece, aunque no-? En todo caso debería preocupar a los jerifaltes de la Iglesia; al que odia a la Iglesia y desprecia a los creyentes ("crédulos") debería alegrarle: a ver si se hunde y acaba. Yo, como mísero cristiano, no estoy nada preocupado: que Dios lo arregle, si le par...
Señor Blogger. Tu por tu camino, junto con los tuyos, y nosotros por nuestro camino, sin que nos veamos, ni nos paremos a hablar, dándonos la espalda, como Dios lo quiere, así es la voluntad de Dios, que no nos hablemos, que no nos saludemos, que no discutamos (Salmo 1), como hacían los Apóstoles cuando se sacudían el polvo de las sandalias. Como no tenemos nada en común, salvo el deseo innato de felicidad, propio de seres humanos y de seres animales, tampoco debemos hablar en vano. Paz y Bien.
A David: ¿Que no me interesa Cristo? Me ha interesado hasta el punto que he buscado al verdadero, interna y externamente (leyendo alguna cosilla, etc.). Como una buena parte de buscadores, he tenido que distinguir dos personajes: el mítico (que recoge muchos mitos precedentes del orbe helenístico), y el histórico (o real, del que algunos autores dudan si sólo está manipulado –sus relatos primitivos adaptados al paganismo, tergiversados-, - o ni siquiera existió –y sus palabras se toman de otra parte, salmos y dichos de sabiduría incluidos).
Muchos buscadores van encontrando al menos algo, el rebaño que abandonan lo califican de apóstatas, refiriéndose a su traición a la fe de sus padres. El término les es aplicable a San Agustín, a la mayoría de los primeros padres y apologetas o sus progenitores directos, y, si crees que Jesús dejó de ser judío para fundar otra religión, a él mismo y a los apóstoles y evangelistas.
No soy “anti” otra cosa que: anti-intolerancia, anti-ment...
El gen VMAT2 sería “el gen de Dios”, aunque en realidad lo es de la autotrascendencia, de que algunas personas posean una mente más espiritual, más mística. El gen no codificaría la creencia en Dios, sino sensaciones asociadas a las experiencias místicas, interviniendo en la producción de monoaminas (neurotransmisores asociados a las emociones).
- El capítulo sobre "el sentido de la vida" aborda la posibilidad de una selección natural cósmica, las teorías de la complejización y tendencia a la organización y los principios antrópicos fuerte y débil.
- Otros dos capítulos se ocupan de abordar la lucha entre argumentos racionales y el enfoque científico frente a otros, y la extiende a la lucha entre ateos y creyentes. (Las estadísticas, en ciencia, son muy favorables a los primeros).
Pido disculpas por la extensión. Emérito se preguntaba en voz alta por la existencia o no de un gen de Dios, que relacionaba con bioquímica y experiencias místicas. Dawkins también trata el...
¿Existe un gen que induce la creencia en Dios o/y la experiencia mística? Toda la bioquímica y el metabolismo están regulados por nuestros genes... Sabemos que la religión es un producto cultural, pero –además de lo visto sobre metabolismo y neurotransmisores- se ha hallado una curiosa correspondencia entre gemelos homocigotos separados que no se da entre hermanos. Después de muchos estudios se ha hallado algo más curioso: “es en la edad adulta cuando surgen las diferencias: mientras los gemelos desarrollan pautas religiosas comunes, los que no lo son no suelen coincidir en cuestiones de fe” (Laura Koenig, 2005).
De modo que existía base para al menos buscar un “gen de Dios” (en realidad muchos científicos afirman que serían varios genes). Pero esa hipótesis ya estaba publicada en 2004 por Dean Hamer. El gen responsable del sentido de la autotranscendencia sería uno de los alelos posibles del gen VMAT2.
que producimos en nuestro metabolismo en pequeñas cantidades y se halla en la ayahuasca, cuyo consumo produce alucinaciones. “La DMT también es responsable de las experiencias cercanas a la muerte, las supuestas abducciones extraterrestres y toda una panoplia de fenómenos exóticos cognitivos”. Las sensaciones que Strassman halló en la mayoría de sus 60 voluntarios incluían la experimentación de “sensaciones de éxtasis, felicidad, inefabilidad, una cierta conciencia de que la vida va más allá de la muerte y el contacto con una presencia poderosa, sabia y amorosa”, aunque un 47% de los sujetos se encontraron con seres poco religiosos: elfos, payasos y extraterrestres no siempre amistosos...
proporcional a la espiritualidad de los individuos. Esta vez, el investigador es Lars Farde, profesor de psiquiatría del Instituto Karolinska (Estocolmo).
- ¿Existe una base bioquímica para creer en un ser superior? “Si una sustancia que segrega nuestro cuerpo es capaz de hacernos tener visiones místicas, ¿podrían inducirse artificialmente si ingerimos los famosos “hongos sagrados?”. Existen diversas drogas de “comunión con el cosmos”, usadas por chamanes y hechiceros. Roland R. Griffiths y colbs. (Universidad Johns Hopkins), obtuvieron un enorme éxito con la psilocibina, un alcaloide de fórmula muy similar a la serotonina. Un 61% de sus pacientes tuvo experiencias místicas y, “tras dos meses de ingestión controlada, el 79% afirmó sentirse mucho más satisfechos con su vida”. Hay otra sustancia muy relacionada con el receptor 5-HT1A: la dimetiltriptamina (DMT, sintetizada en la glándula pineal) a la Rick Strassman (un psiquiatra de Nuevo México) llama “la molécula espiritual”,
“El descenso de la actividad en los lóbulos parietales, cuya función es, entre otras, orientar nuestros cuerpos en relación con el mundo, da lugar a percepciones espaciales anormales y posibilita la experiencia mística. De hecho, quienes tienen dañadas estas zonas del cerebro suelen perder su capacidad para moverse con soltura por el entorno porque les resulta dificultoso saber dónde termina su cuerpo y comienza el mundo exterior.”. “Que estas experiencias sean comunes a personas de cualquier confesión indica que estamos tratando con los mismos procesos neuronales” (A. Newberg). “Existe cierta coincidencia entre la actividad cerebral ligada a la autotrascendencia y la del placer sexual” (A.N.).
Un receptor de serotonina (un importante neurotransmisor, estudiado en relación con la depresión y la ansiedad, y recientemente con la espiritualidad y las experiencias religiosas), el 5-HT1A, que sirve como marcador de todo el sistema serotoninérgico, tiene una densidad inversamente prop...
Sobre Gen de Dios y experiencias místicas (Resumen de varios artículos de la revista Muy Interesante, abril 2007)
La espiritualidad (el sentimiento de estar junto a Dios y las sensaciones místicas en general) tiene una base neurológica (Michael Persinger). Este autor ha realizado experimentos creando (con el "casco de Dios") un campo magnético sobre los lóbulos parietal y temporal derechos del cerebro. Un 80% de los participantes (en su mayoría creyentes) ha sentido la presencia divina y entrado en comunión con el universo. En el otro 20% sólo hay ateos.
Un artilugio denominado “tomógrafo de emisión de fotón único” (SPECT), empleado por el investigador Andrew Newberg (Universidad de Pensilvania) ha detectado que la meditación desactiva las zonas del cerebro que regulan la personalidad e intensifica la parte frontal del cerebro. “Al perder la capacidad de distinguirse de los demás, es fácil sentirse identificados con la totalidad”.
Seamos más humanos dándonos, menos teorizar y autoconvencernos que somos los mejores, más inteligentes o menos listos, por ser o no creyentes.
Moisés: La comparación con los alimentos y sus condiciones físicas, tangibles, visuales, olfativas..etc, no tiene nada que ver, con la fe en cuanto a creencias que aquí se expone.
¡De nuevo, en los comentarios aparecen algunos creyentes, con la fantástica palabra"Fe" que es la que sustituye a la razón. Que significado tan amplio para no avanzar, queriendo saber, analizar y escuchar todo aquello que determinadas personas, por estudio o especialidad, hablan al respecto.
Una conducta moral íntegra como humanos, es suficiente para esperar lo que hubiere al final de nuestra vida.
La fe es una forma de resolver y vivir comodamente sin uno complicarse y temer encontrarse que, parte de las estructuras que le han mantenido, se le caigan y entonces, ¿a que se aferran?
¿Dónde está la "equidad" de este Dios, el mio, que a unos se la da a manos llenas y a otros nos la dosifica y hay que pedirle que la aumente?. Las diferentes verdades, creencias o "fes" gratuitas, a quien la tenga, me da lo mismo. Mi vida no se altera por nada de eso,mis creencias están más a ras de tierra de humanos,y no de ideas que no me liberan ni pesan en el día a día.
Misticismo. Al-Andalus conoció un brillante movimiento sufí. Nuestra Baja Edad Media dio, por Flandes y Alemania, un movimiento místico (Meissner Eckhart, A. Silesius, G. Ockam) que irradió por Europa, llegando a España (Fray Luis de Granada, Alberto Magno, Juan de la Cruz). Nuestra mística del siglo XVI tuvo una clara transmisión de maestros a discípulos. Nuestro movimiento iluminista (hispano y lusitano) fue perseguido por la Santa Inquisición hasta su eliminación… Esto hace pensar que el místico es "hereje", no sometible, dueño de sus propias experiencias religiosas, de su contacto directo -no mediado- con Dios. Y eso no caía bien a la Curia. Se hacían innecesarios –o parásitos- los clérigos y su dogmática.
Es llamativo que el misticismo surja en diversas culturas, hasta el punto de que V. Cousin lo entiende un modo humano recurrente (pluricultural y transhistórico) de percibir y entender el mundo. Tal vez, una tabla de salvación más compartida en momentos de desesperanza
Hola, Emérito. Un placer saludarle.
Para mí el amor se relaciona con la empatía (ponerse en lugar de otro al que se ama, entender cómo se siente y qué necesita) y la inteligencia emocional (captar mensajes indirectos, tonos, saber escuchar y seleccionar mensajes emocionalmente relevantes). Cuando amo, me transformo, mi sentir se eleva, soy más sensible al dolor de la persona amada, deseo su bienestar, verla alegre, compartir emociones gratas. Me guía, por supuesto, su placer; pero éste es también el mío: se ha hecho contagioso a través del amor. Y también es placentero -y necesario- que nos amen: sentirnos amados. Entre ambos, tenemos la posibilidad de comunicarnos a fondo y en diversos lenguajes encontradizos que nos procuran crecientemente cómplices.
Y bien, ¿qué tiene que ver esto con la fe?
Alberoni habla del amor como "estado naciente" (semejante al del místico, al del artista que se halla inspirado, etc.). Se refiere "sólo" al enamoramiento (estado mental-hormo...
SARUCE. Pienso que lo tuyo es obsesión. No es la primera vez que afirmas “Cada uno es libre de creer o de no creer, pero no me digas que posicionarnos a favor del amor, de la paz, del perdón, y de sus "hermanos menores" (justicia, bondad, ayuda a los demás, etc.) supone una disminución de categoría o dignidad humana.”
Vamos a ver, amigo Saruce. Todos tenemos esperanza de que el mundo sea “otro”. Pero no sólo desde el punto de vista cristiano. También desde el laicismo. El amor, en lugar de odios, el respeto en lugar inquinas, la solidaridad, la paz, el perdón en lugar de injusticias, … no es perspectiva creyente. Es humanista.
Por otra parte, el término “amor” no es “unívoco”. El “amor” a los demás lo demuestran también quienes, desde el agnosticismo o la increencia, emplean su tiempo “desinteresadamente” en favor de los demás de la manera que sea. No manipulemos las palabras. El “amor” no es una característica “exclusivamente” cristiana.
Saludos cordiales, ...
MOISÉS, es mucha la materia que Ud ha echado en la pira de la controversia y bien que quisiera entrar en cada punto que Ud expone. Sólo uno. Dice: los creyentes dicen "Creo", no "Aseguro que"... Y no es cierto, porque ahí está la cuestión crucial. El meollo del asunto está en que no se limitan a decir "creo", sino que tienen la convicción de que eso en lo que creen existe y lo defienden con la vida.
Pero si Ud compara aserciones, verá la enorme diferencia:
a) Creo que hay satélites artificiales dando vueltas en torno a la tierra - Creo que hay ángeles rondando a nuestro alrededor.
b) Creo que los hombres nacen de un padre y una madre - Creo en Jesucristo hijo único de Dios.
c) Creo en el flujo de electrones como origen de la electricidad - Creo que Dios concede la gracia a quienes la piden.¿No se percibe la enorme diferencia entre lo que es "verdad" y lo que es "suposición"? Y, por cierto, yo no defendería con la vida las primeras verdades.
Añadido final: los segundos "ceo" hay muchos que no los creen.
SARUCE, recojo una frase tuya: Ser cristiano ayuda a ocuparse y preocuparse por los demás, sin aprovecharse de ello, y todo desde la paz y el amor, alegremente.
Es cierto que ser cristiano ayuda a eso, pero eres muy parcial: en la vida real vemos cómo cualquier persona ayuda a quien tiene un problema, cómo se deja todo por levantar a esa señora que se ha caído, cómo corremos a socorrer al que se ha herido, cómo hay gente que sin pensarlo entra en la casa en llamas para sacar a ese niño, como se van a Haití con sus perros...
Me pongo como ejemplo: yo he tenido a una rumana en casa, buenísima persona... Le conseguí los papeles de residencia; otro amigo y yo nos pusimos como avalistas para el alquiler de un piso; he ido con ella al hospital; ha comido con nosotros cuando tenía otra "casa" a continuación... ¿Y esto lo hacía pensando en el ejemplo de Jesús? Quiá.
Que no, que la solidaridad humana funciona porque somos personas y la inmensa mayoría "buenas personas".
¿Consecuencias de éste y otros experimentos? Pues dependerá de las gafas con que miremos. Está claro que si sometemos a las personas a estados “emocionales espirituales” la reacción será “espiritual”. Si a estas mismas personas las encerramos en una discoteca o en otros ambientes “mundanos”, posiblemente el resultado sería muy diferente.
El mismo Newberg afirma: “Puesto que siempre estaremos atrapados en nuestro cerebro, todos nosotros, desde el más devoto hasta el ateo más recalcitrante, tenemos creencias. Simplemente son diferentes.”
Los resultados de los diversos experimentos sirven a unos para demostrar la existencia incontestable de Dios, y a otros para afirmar que estos resultados son la constatación de que el Supremo es sólo un producto mental más. Los más prudentes dicen “Estamos biológicamente determinados para encontrar sentido a nuestras vidas. Sin embargo, si Dios es una mera creación de nuestro cerebro o no, todavía no está probado científicamente”
...sirve? Estupendo. Pero para los demás no dejará de ser un dulce y alentador engaño. No hay un "alter" a quien pedir ayuda, sino uno mismo que saca fuerzas de sí mismo; no hay un "ser" que conceda su gracia al que la pide, hay un yo que hace conscientes sus deseos. Y esa consciencia de los deseos, cierto, ayuda a ser mejores y a tener buenos sentimientos.
Porque sucede que la mayor parte de la gente no realiza ese acto introspectivo que los creyentes sí realizan pero confunden con "oración, meditación, ofrenda, petición...". Es el propio yo que se desdobla (recuerda todos los mitos relacionados con esta realidad, uno de ellos el de Jano bifronte), queriendo ser lo que no se es; buscando el bien que no se encuentra; confiando cuando nos corroe la desconfianza en los humanos...
¿Es esto malo al relacionarlo con un YO externo a nosotros divino y divinizado? No, desde luego. Pero algunos hemos percibido otra claridad. ¿Es malo querer que otros la vean también?...
“Newberg ha tomado numerosas imágenes de los cerebros de monjes de distintas confesiones y de otros voluntarios en estado de meditación u oración profunda. De este modo ha visto que, en los momentos álgidos, se producen varios fenómenos neuronales simultáneamente. Aumenta la actividad en las áreas frontales, lo cual corresponde con la concentración propia de los estados de recogimiento profundo. También se observa una sobreactivación del sistema límbico, asociado a las “emociones”. La reducción de la actividad durante la meditación o la oración tienen como consecuencia la disolución de las fronteras entre el yo y el entorno y conduce a la sensación de comunión con el universo. Exactamente, concluye Newberg, lo que describen los que alcanzan un estado profundo de transcendencia espiritual, de misticismo”.
Claro que si en lugar de estar extasiados en la oración lo hubieran estado jugando a la Wii, otro gallo cantaría.
¿Por qué el 90 % de la población mundial dice creer en una fuerza superior y el 50% la denomina Dios? ¿Por qué se tiene fe? ¿Es el hombre una máquina creyente porque no tiene otra opción? ¿Puede Dios dejar de ser la justificación de los hechos inexplicables de la naturaleza porque la ciencia encontraría las respuestas? ¿Habrá un lugar en nuestro ADN, en donde se encuentra el “templo del altísimo”? ¿Está Dios en los genes?
Desde hace unos años se habla de una subdisciplina de la neurología llamada “neuroteología”. Aunque la mayoría de la comunidad científica niega el origen divino de la existencia del universo y de la humanidad, como sostienen las religiones, no han faltado científicos que se han embarcado en la difícil y complicada tarea de rastrear y escudriñar el complejo entramado del cerebro humano.
Hay hecha una interesante experiencia por el científico A. Newberg, investigador de la Universidad de Pensilvania, que intenta explorar lo divino en lo humano.
SARUCE. Creo que vemos cosas distintas. Yo "veo" muchísimos fieles que no son como tú dices. No quiero dar datos que luego recogen con pinzas algunos para restregármelos por donde les place, pero el 90% de los fieles dominicales, cuya media de edad son los 70 años, son fieles acostumbrados, ritualistas, recitadores...
Por otra parte, sé que es cuestión de fe y que tú así lo crees, pero postrarse ante una laminilla de harina pensando que ahí está realmente presente una persona, es una creencia de muy grueso calibre. Además, expresar esos deseos que manifiestas en el 2º comentario no es sino hablar consigo mismo, autoestimularse verbalmente a ser buena persona, confiada, con buenos sentimientos (lo cual está muy bien, desde luego, pero no pasa de ser eso, introspección locuente).
Éste es convencimiento que no trata sino de hacerse partícipe de quien quiera pensar por su cuenta.
De ahí la reiteración en "Querer convencer". ¿Que a ti la religión "vivida" y "vívida" te ...
Blo g G:
Más que el título de humanismo sincredista, que no refleja ni humanidad sino aversión totalitaria contra el catolicismo, te sugiero que le pongas:
Apóstatas anticatólicos.
Ese refleja la realidad de los partidarios (pocos) de este blog, en letra más pequeña se podría poner la siguiente coletilla:
En comunión con el griego.
Hay un dicho que dice: Las cosas claras y el chocolate espeso, pues eso, las cosas claras y el agua también.
¿K la pazao ar probe Manue?
Ay Manolín, tu vende la película como quieras, apúntate al ágora que quieras, pero es imposible que convenzas a nadie, te diré dos porqué:
Uno - Porque Cristo enseñó mucho, como no ha existido ni existirá hombre alguno, el más cerca (me incluyo) pulula a distancias galácticas. Aunque a ti Él, no te interese.
Dos - Escribes tanto en un espacio que debería ser breve y conciso que no te sigo, o paso, pero creo recordar que escribiste que eres apóstata. Bien, en razón de eso ¿Crees que puede haber en ti algo razonable?, tal como dice la escritura vas contra los que fueron tuyos.
Te has puesto enfrente, pues bien, es tu elección, pero lo tuyo permíteme que te diga que es pura necedad y no te esfuerzes, creo más en el tio de la tómbola que en un apóstata, los romanos támpoco querían a los traidores, que yo sepa, nadie.
Un saludo cordial. Trataré de responder mañana a cualquier intervención adicional que hubiere.
Perdón, Moisés: los creyentes dicen que "creen" y cuando responden a encuestas resultan asegurar su certidumbre en mucha mayor medida que los ateos. Es mucho más raro el "sé que no hay Dios" que el "sé que hay Dios". Hay por aquí quien llama "necio" al que duda, al que pregunta o busca pruebas (sin que le haya visto a Vd. corregirlo "por tonto") y su postura distar de ser excepcional. El creo del predicador es indistinguible, a mi entender, de mi "creo que mañana saldrá el Sol". Tal certidumbre -creo- nos quiere mostrar.
Todo es creencia. Saber, por supuesto, es otra cosa. Pero muchos creyentes creen que saben, y están tan convencidos de ello que aseguran saber. El diálogo se hace imposible cuando una metaverdad ("yo sé" -óigase con una voz en off ajena al discurso, irrespondible) se impone desde mi poder superior ("tú no sabes, eres necio"). La paradoja va más allá. Entiendo al sabio en plan socrático: sólo el que sabe, sabe que no sabe y puede hablar en condiciones de igualdad
Miércoles, 30 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas
José Manuel Bernal